Hermanas

Una vez que Caleb, con su aliento de fuego, transformara las raíces en antorchas, las gemelas se sintieron temerosas, pero ya era demasiado tarde, pues ya habían sido descubiertas. Gina tomó sus dagas mientras las chicas corrían velozmente por las paredes buscando derribar a Argón, quien sostenía fuertemente dos antorchas. Gina se interpuso entre ellas, pues de todos los presentes era sin duda su mejor rival, ellas atacaron con fiereza, de manera extraordinaria, en sincronía y velocidad.

Si bien no tenían armas, de sus dedos brotaban garras tan finas como las uñas, pero tan filosas cómo la más letal cuchilla, Gina, combatió ágilmente, esquivando la mayoría de golpes, observando muy atenta cada movimiento de sus contrincantes, aprendiendo su técnica para así prever sus ataques. En un momento de descuido degolló a una de las gemelas, la sangre brotó de su cuello como si de un manantial se tratara. El impacto fue tan fuerte que casi desprendió su cabeza por completo. Su hermana ni se inmutó. Solo siguió peleando.

En ese momento, ante la mirada expectante de los presentes, los ojos de la cabeza mutilada se abrieron, mientras dejaba ver una sonrisa siniestra. Gina sintió como su piel se erizaba, como un escalofrío recorría cada parte de su ser. Respiro hondo tratando de ocultar el miedo que sentía, pues, en momentos de combate, mantener la calma era primordial. Por lo que se repetía en su mente un mantra para no perder la cordura, mientras miraba como el cuerpo mutilado de la gemela se regeneraban tejido a tejido hasta quedar completamente sana a excepción de la grotesca cicatriz de su daga.

Fue entonces cuando comprendieron que pelear sería inútil, pues solo era cuestión de tiempo para qué se cansarán, estaban en desventaja y si perdían serían devorados. De repente, una de las gemelas patio a Gina haciendo que se estrellara contra la pared, cayendo a un lado de Caleb, quien se encontraba sumamente débil por la fiebre. La bella pelirroja entrelazó sus dedos con los de su amado, mientras susurro en su oído. La segunda gemela, derivo a Argón apagando las antorchas, dejándolos sumidos en la tenebrosa obscuridad.

Las gemelas victoriosas se lamían los labios pensando en su fascinante festín abriendo la boca para dar su primera mordida al cuerpo del joven pelinegro, y fue entonces que Caleb abrió los ojos, pero no eran sus preciosos ojos color de mar, sino un par amarillentos ojos de dragón.

- sorpresa - exclamó Caleb - mientras con su aliento de fuego la incineraba.

Gina, quien fingía inconsciencia, se levantó con daga en mano mientras atravesaba su blando corazón. La gemela calló al suelo mientras las lágrimas caían por sus mejillas, su hermana conmovida corrió hacia ella para abrazarla sin importar que las ardientes llamas las envolvieran.

Cuando sus cuerpos eran envueltos por las llamas, hubo algo que a Gina confundió, pues antes de morir, las jóvenes gemelas, sonrieron. Pues ante sus ojos una mujer apareció, bellísima, con cabello castaño y ojos marrones, vestida de blanco, que irradiaba luz. Las miro con ternura, mientras extendía su mano para sacar a dos pequeñas niñas, de aquellos cuerpos deformes. Era el alma de su madre quien las había estado esperado y ahora que estaban juntas podrían ascender, dejando la ira, tristeza, hambre y penumbra convertida en cenizas.

Cuando Caleb puso las antorchas para iluminar el recinto, también descubrió un camino oculto, uno que solo podía ser descubierto por los ojos del dragón. Se ubicó en frente de la pared y, posteriormente, presiono puntos específicos, abriendo de esta forma la segunda puerta, que conducía a un laberinto. Gina tomó una pequeña bolsita de seda colocando ahí, las cenizas de las hermanas.

- ¿a dónde las llevarás? - pregunto Caleb curioso.

- a un lugar hermoso - exclamó Gina.

- ¿aun cuando intentaron asesinarte y convertirte en un festín? - exclamó irónicamente argón.

- nosotros invadidos su hogar, o más bien su prisión, nunca conocieron la luz del sol, el viento, o el verde follaje de los árboles. Fueron condenadas a alimentarse de la persona que más amaban, nosotros somos los villanos, fuimos quien irrumpimos, quien las asesino, ¿qué les hace pensar que su vida era menos valiosa que la nuestra?, aun así, cada persona hace lo necesario para sobrevivir y para salvar a quienes ama, ellas fueron dignas oponentes así que merecen una digna sepultura.

Caleb la miro con dulzura, quien se iba a imaginar que detrás de tan temible asesina, se hallaba una linda joven con un corazón tan noble. Pronto se adentraron al laberinto, Gina saco el mapa que le había dado Luka, para darse cuenta de que el laberinto era una trampa de tiempo, pues mostraba diferentes pasajes dependiendo de la noche o el día, por lo que debían darse prisa, pues se habían adentrado a la luz de la luna y en unas cuantas horas el sol anunciaría la mañana, dejando así a los jóvenes guerreros perdidos por la eternidad. Caleb enfocó la mirada y el camino correcto se divisó ante sus ojos.

Al llegar al final del laberinto había un extraño callejón con inscripciones escritas y cuatro cerraduras con formas sumamente raras, que cambiaban cada 10 minutos, lo que les hacía preguntarse si realmente había salida. Caleb, al ver la forma, sintió reconocerlas, dejo fluir sus recuerdos, cerrando sus ojos, enfocando sus manos. Para crear cuatro cristales bellamente formados que coincidían a la perfección como si de las mismas llaves se tratarán, el muro crujió lentamente, para, posteriormente, mostrar la salida.

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Comments

Luna Siya

Luna Siya

que ha pasado y el resto haaaa me quede con la duda

2023-01-22

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