El tiempo empezó a transcurrir y Gina se empezó a adaptar rápidamente, pronto comenzó a asistir al campo de entrenamiento del general Kilian, a quien ahora veía como un padre. El general tenía como cargo entrenar a los reclutas que ingresaban a la guardia real, pues en esa época, gracias al tratado de paz, no había guerra. Contaba con un campo de entrenamiento bastante amplio, con alrededor de 100 reclutas, a los cuales les resultaba peculiar ver a la pequeña pelirroja entre las filas, aunque esta, era tan delgada, que incluso levantar la espada era todo un desafío, por lo que le obsequiaron un par de dagas, aunque el reino entero se escandalizara, pues en ese entonces que una mujer, menos una niña, estudiara el arte del combate era algo inconcebible.
El general no le dio importancia, ya que pensó que era algo momentáneo, pero para su sorpresa no fue así, Gina se levantaba antes del amanecer para practicar cada mañana y se acostaba hasta altas horas de la noche, pues no soportaba que los reclutas se burlaran de ella. Pero ya verían, ¡ella borraría cada sonrisa de aquellos que se reían!, ¡sería tan fuerte que aria que estos, se tragaran sus palabras!, aria que su tío, ¡se arrepintiera de usurpar el trono!, recuperaría todo lo que le habían robado, pensaba, mientras enormes gotas saladas, resbalaban por sus mejillas. Mientras practicaba con sus pequeñas dagas, completamente sola, en lo silencioso de la noche, a pesar de estar tan cansada, de tener un nudo en la garganta, de tener sus manos cubiertas de heridas, de tener el corazón lleno de rabia.
Los años transcurrieron y la niña se convirtió en adolescente, pero no en cualquiera, sino una realmente letal, rápida, certera, tan fuete como ningún otro recluta, ya que además de hermosa, era astuta, feroz, era precisa en el arco, rápida y eficaz con la espada, ligera, flexible y mortal con la lanza, a pesar de tener 12 años no había nadie entre los soldados que se le comparara.
Cierto día Gina salió a hurtadillas, pues en la capital, un gran festival se celebraba. Se vistió con un hermoso vestido, pues a pesar de ser muy fuerte, después de todo era una chica y le gustaba lucir hermosa, se soltó su rojo y largo cabello. Comenzó a caminar por las bulliciosas y coloridas calles, cuando de repente la música ceso, y en medio de su trayecto un grupo de gente se comenzaba a reunir, pues resulta que ese día el primogénito del rey Carlos había decidido tomar un paseo y uno de los guardias que lo acompañaban en un descuido, dejo que un niño se acercara y este con sus manitas sucias toco cautivado por los vibrantes colores, la fina tela de las vestimentas del príncipe, este con molestia empujo al pequeño que al sentirse en el suelo comenzó a sollozar, el príncipe de cabellos tan rubios como el sol, lo miraba con desagrado, mientras miraba con aversión la mancha en su fino traje, para luego tomar el látigo en su mano con intención de castigar al pequeño. La madre angustiada, lloraba, rogando al príncipe con corazón de hielo, que no lastimara a su hijo, mientras que este dio el primer latigazo, la sangre tiño el piso, mientras la carne se mostraba herida por el impacto, pues uno de los guardias al ver la acción tan cruel, se había abalanzado para proteger con su cuerpo al pequeño.
El príncipe se llenó de furia, ¡como un simple guardia se atrevía a desafiarlo!, tomo el látigo para castigar al insolente, y al tirar el segundo impacto, Gina lo tomo en el viento, protegiendo al guardia, el látigo seguía en su mano mientras pequeñas gotas escarlatas corrían a causa de la herida, los guardias al verla se sintieron confortados, pues habían sido compañeros tan solo un año atrás y sabían que la princesa los protegería.
Gina lo miro con furia, camino con pasos certeros para luego tirar del látigo haciendo que el príncipe cayera, al sentirse humillado se paró bruscamente.
- ¿cómo te atreves?, ¿acaso sabes quién soy?, soy el príncipe heredero al trono, Leiv Boraita, ¡con una palabra mía, tu cabeza sería ejecutada!, ahora bien, ¿no eres tan valiente, verdad? - decía Leiv, satisfecho, pues esperaba que la pelirroja que tenía enfrente, se arrodillara pidiendo perdón, ahora sería su turno de ser humillada.
Gina sin contenerse le dio tremendo puñetazo en la cara, dejándole al joven un ojo morado, los guardias tuvieron que morderse la boca para evitar reír, ya que el príncipe había sido derribado de un solo golpe, este se sintió perplejo, mientras sentía que sus mejillas se encendían por la vergüenza.
- por supuesto que sé quién eres, eres el príncipe inútil del reino de Azula, no posees fuerza, ni inteligencia, pero te jactas que serás rey. Manchas el nombre de tus ancestros, utilizas tu posición para oprimir a quien consideras más débil, ¡lastimas a quien deberías proteger!, ¡esta es la gente que mi padre amo!, ¡esta es la gente, que los que tomaron la corona protegieron!, ¡esta es la gente, que osas lastimar!, ¡tú no mereces gobernar!- dijo Gina con rabia.
Leiv se quedó conmocionado, viendo como la joven se retiraba con el niño en brazos.
-¿Por qué no han hecho nada?, ¿que no se supone que sirven para velar por mi seguridad?, ¡no son más que unos inútiles! – rujió Leiv a sus guardias.
-Lo siento mi lord, pero la señorita es de sangre noble, y por lo tanto, no estábamos en condiciones para poder interferir.
Ese día en el castillo, pregunto quién era la joven que anteriormente se había encontrado en el pueblo, para darse cuenta de que era nada menos que Gina, su prima, la verdadera heredera al trono, por linaje de sangre real, y bien lo que dijo era cierto, no sabía pelear, ni tenía conocimiento, y fue en ese momento que sintió celos, pues era realmente incompetente y a este paso Gina recuperaría la corona. Fue entonces, que empezó a estudiar, ante el asombro, de todos sus tutores, pues al príncipe, nunca le habían interesado aprender, y pidió a su padre, le diera la autorización, para ser entrenado por el primer general Kilian en la academia, pues ahora que sabía que tenía rival, era un desafío que definitivamente no podía perder.
Al día siguiente, para la sorpresa de Gina, Leiv se presentó como aprendiz del general, ella renegó un poco, pues no esperaba coincidir con semejante chico de manera tan repentina.
Los meses transcurrieron y el atarantado joven se volvía poco a poco en un guerrero formidable, y en un joven realmente apuesto, pues tenía cabello rizado, al color del sol, piel blanca, ojos grises, era alto y esbelto. También se volvió culto, se instruyó, en el arte de la guerra, la estrategia, economía y todo aquello que consideraba de beneficio para el reino. Y así dos personas realmente diferentes se habían hecho tan cercanos, casi como hermanos.
El tiempo transcurrió, y el rey enfermo, pronto se anunciaría la sucesión del príncipe heredero, a pesar de no ser un buen momento, dado que el reino estaba dividido, ya que, la mitad de la población apoyaba a la princesa Gina y la otra mitad al príncipe Leiv, lo que causaba un gran conflicto.
Gina, se encontraba entre la espada y la pared, pues no buscaba lastimar a Leiv, después de todo lo que se había esforzado, monto su negro corcel, y salió al bosque para despejarse un poco, sintió el llamado de los árboles, el susurro del viento, lo suave de la brisa, lo rojizo del atardecer.
Y fue entonces cuando lo vio, una pequeña silueta en la lejanía, una silueta de lo que aparentemente era un hombre, que era perseguido por 5 grandes seres, no eran hombres, pero tampoco bestias, era extrañamente, una mezcla de los 2. De pronto el bosque se quedó en total silencio, la espesura de los árboles se vio en vuelta en una presencia siniestra, una que alertaba sus sentidos, la densa niebla lo invadía todo y la obscuridad de la noche comenzaba a caer. A lo lejos pudo observar un combate, se trataba de un grupo de titanes sin duda del reino de Cales. Los titanes eran hombres dotados de fuerza extraordinaria, pero estos tenían algo que no acababa de entender, su aspecto era sumamente extraño, de sus dedos brotaban filosas garras, mientras de su boca sobresalían afilados colmillos, su estatura era aproximada a los 3 metros tenían cuerpos fornidos, cubiertos de cicatrices, ojos de fuego, mientras que en sus manos tomaban con fuerza, enormes mazos cubiertos de agujas, tan gruesas, de metal, capaces de producir mortales heridas.
Gina se acercó sigilosamente, como un gato. Se encontraba presenciando una pelea, los titanes golpeaban brutalmente al joven, pues este se negaba a someterse, los mazos se estrellaban contra su magullado cuerpo mientras la sangre escurría como manantial de sus heridas, este luchaba desesperado y casi al borde de la muerte, pero se negaba a retroceder, no importara cuanto le golpearan, este se volvía a poner de pie, lo que conmovió el corazón de Gina. En eso, uno de los titanes clavo una cuchilla en el pecho del joven, este se tambaleó para luego caer casi inconsciente, mientras sus contrincantes reían a carcajadas, al ver tal escena Gina se llenó de furia, y se mostró ante ellos con sus dagas en las manos.
- ¿Qué honor tiene vencer a su oponente de esta manera tan ruin?- gritó Gina con indignación mientras se ponía en guardia para el combate.
- valla, valla, eres realmente bonita, parece que esta noche nos vamos a divertir- dijo el titán mientras la miraba de forma lasciva.
Gina se abalanzó de manera impresionante, arremetiendo con fuerza contra uno de los sujetos, derribándolo estrepitosamente, mientras lanzaba un par de dagas, asesinando en un instante a los otros dos. Gina tomo la espada, que anteriormente tenía el joven y la manejó con agilidad, ahora no había duda, los titanes se percataron que la joven ante sus ojos había sido entrenada. Apretaron los puños y arrojaron los mazos, pues creyeron que sería más doloroso si la desmembraban lentamente, ya que está, había asesinado a sus hermanos. Gina espero con entereza ante la expectante mirada del joven en el suelo, mientras esquivaba los golpes, dio un giro con la espada para posteriormente decapitar al titán, el otro la tomo con fuerza, mientras presionaba su cuello con fuerza, Gina golpeo con vigor su cabeza con sus manos, haciendo que su oponente se sintiera aturdido, mientras en su descuido le atravesó la garganta con una daga.
Para después acercarse cuidadosamente al joven que yacía en el suelo, al acercarse se sorprendió, pues el hombre ante sus ojos era realmente apuesto, tenía su piel blanca como el marfil, ojos profundos, tan azules, como las profundidades del mar, su cabellera negra, ondulada, pero algo llamo su atención, se trataba de escamas parecidas a las de un dragón, como gemas preciosas, parecidas a las piedras lazuritas, de color vibrante, luminoso, de un bellísimo color azulado, el preferido de Gina.
- son hermosas- dijo Gina, extasiada por la belleza de estas, mientras acariciaba con sus pequeños dedos la peculiar escama.
Los ojos del joven se abrieron por la sorpresa, pues Gina, era la primera persona que las elogiaba, ya que en su tierra, el hecho de tenerlas, significaba que estaba maldito, por lo que él, no hacía otra cosa más que odiarlas.
- perdona, te he incomodado, no tienes nada que temer, ahora estás a salvo - exclamo Gina amablemente.
Después, con especial cuidado, saco la cuchilla de su pecho para luego percatarse de que estaba envenenada, el cuerpo del joven, se encontraba en agonía, aunque un pequeño frasquito de cristal colgado de su cuello llamo su atención. Se trataba de una extraña poción de color verdoso, podría ser antídoto pensó, que más mal podía hacer, el joven ya estaba al borde de la muerte. Ella abrió el pequeño frasco de la poción con especial cuidado y se lo puso en los labios, pero este ya estaba demasiado débil para beber.
¡no, después de todo lo que he pasado para salvarte, por favor no mueras! - suplico.
Mientras ponía la poción en su boca y así junto a sus labios con los suyos, dándole la poción con un cálido beso, el joven al sentir el delicado roce de Gina
lentamente, levanto la mirada, teniendo como último recuerdo antes de perder la
consciencia, un par de ojos verdes color esmeralda.
A la mañana siguiente un joven pelinegro se despertaba en la mansión del general Kilian. Los médicos de la corte estaban asombrados, pues la capacidad de recuperación era sobrehumana, pues solo había transcurrido un día y el cuerpo del muchacho ya casi estaba totalmente sano, las heridas más profundas estaban completamente cerradas y solo quedaban algunos rasguños y moretones. También descubrieron que lo que anteriormente lo estaba matando no era el veneno de la cuchilla, ya que este era inmune, sino el titanio de esta, puesto que parecía ser alérgico y esto impedía que este se regenerarse. Sin contar de su anatomía era extraña, pues en la frente tenía escamas parecidas a las de un dragón y al intentar retirarlas estás salían brotando, su piel era tan gruesa que era difícil perforarla, pero al parecer reaccionaba al titanio, el general se encontraba desconcertado, pues era la primera vez que se encontraba con una criatura así.
Una vez que estuvo consiente se llevó a cabo una interrogación, resultó que el joven era el segundo príncipe del reino de Aurenia, Caleb Darvaes, segundo a la corona, él era quien comandaba al ejército de Aurenia, como uno de los 5 grandes generales. Actualmente se habían reportado muchos altercados en los pueblos cercanos a la frontera con el reino de Cales, en los cuales decenas de niños habían sido raptados, en especial, aquellos con afinidad mágica, él y su escuadrón fueron para proteger los poblados y al llegar se percataron de un altercado. Pero sus oponentes no eran titanes normales, sino seres genéticamente mutados, sus hombres pelearon valerosamente, pero fueron brutalmente asesinados. En su escuadrón solo él, y dos soldados más fueron dejados vivos, ya que tenían habilidades regenerativas, lo que le lleva a pensar que, las personas que han sido raptadas son utilizados para experimentos, lo que les permite a los titanes poder aumentar sus capacidades físicas. El logro liberarse y 5 de los contrincantes, se separaron para capturarlo, mientras que los demás partieron con los pequeños que habían sido incautados. El combate comenzó y él claramente estaba muy herido, había perdido mucha sangre, y en su pecho yacía una cuchilla, que amenazaba con terminar su vida, y fue entonces que entre el cobijo de la obscuridad de la noche, una joven salió, con cabello de fuego y ojos tan verdes como gemas preciosas, con una destreza sorprendente, como nunca antes había visto, asesino valerosamente a los 5 oponentes con mucha facilidad, algo que si le preguntan lo llenaba de vergüenza, porque a pesar de ser un gran general, había sido superado por una peculiar jovencita.
-¿quién es ella? -pregunto Caleb, curioso al general, ya que, aunque quisiera, no dejaba
de pensar en aquellos ojos verdes.
- su nombre es Gina Boraita, es sobrina del rey Carlos, princesa de Azula y aprendiz a general -
respondió el general Kilian.
-¿dónde está ella?, me gustaría conocerla para darle las gracias de manera apropiada.
- por este momento la princesa se encuentra indispuesta, pero podrá conocerla en el baile que se organizara en las siguientes dos semanas - exclamo el general - como verá si el reino se entera del actual conflicto y de un posible altercado con el reino de cales, habrá pánico, por lo que su majestad el rey Carlos ha invitado a los príncipes y princesa de Aurenia para celebrar una vez más, un pacto de paz, más que con un simple contrato con lazos de matrimonio. Y en cuanto a la princesa Gina, lo más conveniente sería que no la frecuentara, ya que el rey de Aurenia, su padre, ha decidido que quien desposara a la princesa Solvi del reino de Azula, será usted.
Caleb sintió de pronto como si un balde de agua fría callera por su espalda, aunque lo entendía, la corona sería heredada por su hermano, así que, si él desposaba a la princesa, se reforzarían los lazos de paz, sin tener que poner a una extranjera como reina.
- muy bien, lo tomaré en cuenta - respondió Caleb con expresión seria.
Mientras tanto, por órdenes del rey, a Gina se le tenía prohibido salir de sus aposentos, cosa que la tenía un poco frustrada, por lo que no perdía oportunidad para escabullirse a los hermosos jardines, caminaba descalza por los enormes corredores, tocando con sus finas manos, el agua tibia de las fuentes, respiraba el dulce aroma de las coloridas y delicadas flores, con su ropa sencilla y cabello revuelto, mientras en una rama de un árbol leía atenta su libro preferido.
En eso el príncipe Caleb vislumbro a lo lejos a una hermosa joven de cabellos tan rojos como el fuego, Leiv sonrió levemente al ver la expresión de aquel príncipe extranjero.
- es hermosa, no es así - exclamo Leiv contemplando a Gina.
- es la joven más bella que mis ojos han visto - exclamo Caleb con mirada anhelante, aunque prohibida, desgraciadamente.
- mi padre, no dejará que la tengas, puesto que es muy peligroso y más en estas fechas- exclamo Leiv - Gina es hija de la línea directa de sangre real, por lo que es la verdadera heredera al trono, pero mi padre, de línea segunda, ahora es rey por lo que yo como su sucesor soy aspirante al trono, el reino está dividido la mitad apoya a Gina y la otra está de mi lado. Si Gina se comprometiera con un príncipe extranjero se reforzaría y la balanza caería a su favor, es por eso que la ha mandado encerrar y te ha prohibido que la veas.
En eso pasó el guardia que se encargaría de proteger y resguardar al príncipe Caleb.
- el príncipe ha quedado asombrado por la belleza de los jardines, creo que sería una estupenda idea si lo llevases a recorrerlos -le dijo Leiv al guardia, con sonrisa traviesa, mientras guiñaba un ojo a Caleb.
- sí, en efecto, son muy bellos - exclamo Caleb un poco ruborizado.
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Comments
Nathy
la empezare
2023-10-20
2
Fabiana Andrea Zanussi
haría....
2023-09-08
0
Sonya
sip 😸😸😸
2023-06-11
0