Juicio

Las horas pasaron y el cielo antes azul se coloreaba de tonos naranjas por el caer de la tarde. Cuando terminaron de sepultar los cuerpos, montaron sus negros corceles partiendo con dirección al castillo, puesto que, la caravana de la princesa les llevaba un día de ventaja.

Said, que era muy observador, se percató de que Valloled no se sentía bien, pues debido al constante ajetreo, tras la falta de costumbre, se encontraba exhausta, por lo que decidieron acampar. Pronto encontraron una hermosa cascada dónde lavaron sus cuerpos, recolectaron agua, cazaron y pescaron, Said preparo los alimentos, pues durante las expediciones él era el encargado de la cocina, ya que sus habilidades eran excepcionales y sus platillos deliciosos.

Caleb, soplo en la leña húmeda con su aliento de fuego, encendió la fogata, observando de reojo a la bella pelirroja, preguntándose si esta estaría impresionada. Valloled al ver la acción no pudo evitar reír, si bien esos dos eran realmente lindos. Una vez repuestos montaron sus caballos y se dispusieron a partir, pues estaban retrasados, para su suerte la luna estaba llena, iluminando cada rincón con destellos plateados, la brisa era fresca y el aroma envolvente, era una noche perfecta para cabalgar.

Por la mañana Solvi se despertó con los primeros rayos del sol, y se asomó por la ventana hacia la lejanía, buscando señales de la bella pelirroja, y logro ver, a los lejos, a tres jinetes en imponentes corceles negros, puesto que, Gina y los otros habían logrado alcanzarlos.

- llegas tarde - exclamó Solvi sonriendo - estaba muy preocupada.

Luka salió a recibir a Caleb. Mientras que Said y Argón escoltaban a Valloled a su pequeña celda de madera.

- no te preocupes, las princesas son muy capaces, en menos de lo que crees estarás en libertad - le decía Said mientras la subía cuidadosamente en la celda.

- gracias Saíd- exclamó Valloled sonriendo un poco nostálgica.

Una vez Solvi y Gina solas, Solvi casi sufre un infarto de la impresión.

- ¡por dios Gina, que te ha pasado!, tu ropa está rasgada, sucia y tu cabello enmarañado, ¿qué se supone que haga ahora?, ya casi llegamos a la capital, ¡el rey nos espera!, no estás en condiciones - exclamo angustiada.

- respira Solvi estaremos bien, ¿trajiste tus vestidos verdad?, puedo ponerme uno y tenemos tiempo para arreglarme el cabello.

- muy bien, eso aremos- exclamó Solvi.

Pronto llegaron a la capital, sin duda era muy bella y abundante, había muchos mercaderes con mucha variedad, tanto de alimentos, como de herramientas. Las princesas estaban encantadas, la arquitectura era laboriosa y ancestral, con templos y pilares de cristal, aunque Gina al ver tanta riqueza no pudo evitar pensar en los pequeños asesinados y en los poblados de las orillas. Mientras en la capital todo era abundante, en los poblados más pobres la gente se moría de hambre.

En la entrada del Castillo ya eran esperadas, dos filas de caballeros las resguardaban, el camino hasta el gran salón estaba cubierto de pétalos de rosas, mientras palomas blancas volaban por el cielo. Luka tomo gentilmente la mano de Solvi quien irradiaba de belleza, llevaba un vestido azul muy tenue hasta el piso, con piedras incrustadas en la parte superior, su piel blanca y perfumada, su cabello rizado al color del sol y preciosos ojos grises, poseía sin duda un encanto sin igual. Todos los presentes estaban cautivados y el príncipe Luka caminaba orgulloso de su mano, como si tuviera el bien más preciado.

- Padre, madre, reyes de Aurenia, es un honor sin igual el poder presentarte a mi prometida, la princesa Solvi Boraita, del reino de Azula.

El rey era un hombre como de unos 40 años de edad, cabello castaño y barba abundante, alto, fornido, con mirada profunda y azul. La reina era muy bella, a pesar de sus 38 años, estaba muy conservada, tenía la piel tersa y delicada, piel blanca, ojos color ámbar y cabello negro hasta los pies.

El rey sonrió dejando ver la aprobación hacia su futura nuera, aparte según sus investigaciones, había sido educada desde muy niña para ser reina, así que no había mejor opción para desposar a su primogénito.

-¡Bienvenidos hijos míos!, Aurenia se alegra por su regreso, por la alianza de paz, que se ha formado a través de este hermoso lazo, como lo es el matrimonio, solo espero mi linda niña que con el tiempo puedas llegar a amar al príncipe Luka, sin duda, es un buen hombre que sabrá hacerte feliz - exclamó el rey dando su bendición.

La reina de igual manera estaba feliz, pues sus hijos ya pasaban de los 20 años, puesto que Luka tenía 24, mientras que Caleb 22 y estaba ansiosa de tener herederos y no había conseguido comprometer a ninguno, hasta ahora.

- gracias, sus majestades, aunque no vine sola, mi prima, la princesa Gina, ha venido conmigo en Calidad de aprendiz de general - exclamó Solvi.

Gina pasó al frente un poco avergonzada, pues a duras penas había logrado acomodarse un poco el pelo, y el vestido que Solvi le había prestado era muy lindo de tonos rosas, aunque ella sentía que esos colores no le iban muy bien.

- Luces hermosa - le susurro Caleb mientras la tomaba de su mano para llevarla junto con Solvi.

- gracias - le sonrió Gina.

Y así las dos princesas fueron presentadas. La reina, al ver Caleb tan atento con Gina, no pudo evitar sonreír, pues esta era la oportunidad que había estado esperando para comprometer a su hijo menor.

Al día siguiente todos estaban en un salón muy grande, con muchas gradas, dónde gran parte del pueblo estaba presente, pues el juicio de Valloled estaba a punto de comenzar. Valloled estaba en el centro con un vestido muy ligero, los aldeanos la miraban con repulsión, pues se había corrido la voz de que ella poseía magia oscura, y según las creencias de aquel reino, los poseedores de magia obscura eran seres malditos que trajeron calamidades al reino en generaciones pasadas.

Si bien el capitán del anterior escuadrón se puso al frente dirigiéndose al juez en el estrado.

- Se le acusa a Valloled de Isis, por el acto de traición, y a su familia por realizar experimentos y raptar a los hijos de nuestros nobles. Por la muerte del joven Ismael, hijo de lord Yonic. Por herir a incontables soldados en su campamento, y usurpar el cuerpo de la princesa Gina Boraita aquí presente.

- por estas acciones, Valloled de Isis, tu condena es la muerte- exclamó fríamente el rey.

Valloled sintió como sus piernas perdieron fuerza, y se desplomó en el piso, buscaba desesperada entre las gradas, algún rostro conocido, pero no había nadie, nuevamente había sido traicionada, su corazón se sintió oprimido, pero sus ojos ya no lloraron, pues ya estaban secos, no quedaba nada que derramar.

El capitán, les había anunciado una hora falsa del juicio a las princesas, para evitar cualquier contratiempo y así a las garras de la muerte poderla entregar. Pero de repente, las puertas se abrieron de par en par, dejando entrar la luz, mientras las princesas avanzaban con pasos certeros y los príncipes tras de ellas.

- ¡Valloled no merece morir!, es inocente - exclamó Solvi.

- ¿cómo podría ser culpable la niña que ha salvado a los hijos de los nobles?, ¡Valloled de Isis es una mujer valiente!, ¡una pequeña que no le importaba morir!, ¡o ser torturada!, ¡para que sus hijos pudieran vivir! Si, en efecto, irrumpió al campamento, pero en busca de ayuda, no asesino a nadie. Preste mi cuerpo para mantenerle con vida, mientras ella le dio la ubicación al general Kilian, para así proceder al rescate. Su familia no fue la culpable. Lord Yonik sí.

- ¡blasfemia!, como podría una usuaria de magia obscura realizar actos tan heroicos.

- a qui la verdadera pregunta es, ¿por qué capitán usted cambiaría los hechos? -exclamo Gina - ¡ahora todos los presentes a los que la acusada les haya salvado la vida, pónganse de pie!- grito

Mientras Ezequiel, con los demás niños, se ponía de pie, para después avanzar al frente, colocándose cómo barrera con los brazos abiertos, protegiendo a la niña de cabellos de seda. Pues Argón, muy astuto, los había llevado a escondidas.

Los pobladores estaban incrédulos, llenos de ignorancia y supersticiones, tomaron la decisión de que la niña, ante sus ojos, debía morir, a pesar de ser inocente. Pues no dejarían que una usuaria tan poderosa rondara por las calles, les llenaba de terror.

El capitán, al verse descubierto, aprovecho la conmoción del pueblo y se lanzó contra la niña de ojos violetas con cuchilla en mano, buscando atravesar su corazón, pero antes de que siquiera pudiera tocarla, Gina lo habría atravesado con una filosa espada. El silencio reinó.

- Valloled de Isis, es inocente, y, por lo tanto, nadie puede tocarla, si alguien lo intenta tendrá que pasar sobre mí. Princesa de Azula, aprendiz de general y asesina desalmada. Si alguien de los presentes cree tener la fuerza para derrotarme y buscar su muerte, de un paso al frente - grito Gina imponente.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play