Tratado de paz

El guardia, dudo un poco, para después conducirlo al hermoso jardín, Caleb, camino lentamente hacia el árbol donde anteriormente había visto a la princesa, con pasos cortos, en silencio, pues temía que si esta lo miraba, se escabullera lejos, las palabras se mezclaban en su mente, mientras su corazón poco a poco se empezaba a acelerar, ¿qué era esto que sentía?, se preguntaba confundido, sería que esta bella joven con el beso de esa noche lo había hechizado, estaba inmerso en su pensamiento, tanto que no se percató de la llegada de una encantadora joven de cabellos tan rubios como los rayos del sol.

- ¿qué hace usted aquí?- pregunto la bella joven - esta área está restringida, debe marcharse de inmediato.

- lo siento mucho, no era de mi conocimiento, permítame presentarme, soy el segundo príncipe del reino de Aurenia, Caleb Darvaes.

Los ojos de la joven se abrieron por la sorpresa, pues el apuesto joven que tenía ante ella, no era ni más ni menos que su futuro esposo.

- mucho gusto su alteza, mi nombre es Solvi Boraita segunda princesa Azula, es un placer conocerle, espero en un futuro nos llevemos bien, ya que pronto nos casaremos - exclamo complacida-¿y bien dígame que es lo que lo trae al jardín?

- nada en especial, solo me ha parecido muy bello - exclamo un poco melancólico mientras forzaba una sonrisa desviando la mirada de la pelirroja en el árbol.

Solvi era astuta y se percató rápidamente de la situación, al darse cuenta de que aquel pelinegro sentía interés en su prima y no en ella, sintió celos, así que con astucia se lo llevo a recorrer la residencia, sacándolo apresuradamente del jardín, pues temía que estos dos se encontraran.

Pronto cayó la noche y en el castillo se había anunciado la llegada del príncipe Luka, heredero del reino de Aurenia y la princesa Caliza, la hermanita pequeña del príncipe Caleb, este se llenó de regocijo, pues después de varios días por fin veía un rostro conocido. Luka preocupado lo abrazo con fuerza y después del emotivo encuentro disfrutaron de un gran banquete, para después irse a dormir.

Luka una vez que estuvieran todos dormidos, salió sigilosamente de su habitación, pues su padre, rey de Aurenia, no solo lo había mandado con intención de reforzar el tratado, sino para infiltrarse y descubrir si el reino de Azula había conspirado con Cales, para nuevamente reavivar las cenizas de la guerra. Luka tenía el don de cambiar su forma por la de cualquier otro ser, algo bastante útil, al estar en terreno enemigo.

Al salir, tomo la forma del príncipe Leiv, mientras se dirigía a la sala del rey Carlos, pero no contaba con que el príncipe a esa hora estuviera despierto y que para su desgracia estuviera en el mismo pasillo, de repente se encontró acorralado, por un lado, Leiv venía y por el otro, tres jóvenes guardias que hacían sus recorridos nocturnos, así que sin más remedio, abrió la única puerta que estaba cercas rogándole a dios que la habitación que este abriera estuviera vacía. Al entrar se percató de que no era ni más ni menos que la habitación de la princesa Solvi, quien bebía tristemente una botella de vino a las orillas de su balcón, Luka al percatarse de que ya no había peligro se dispuso a salir, pero una princesa de ojos color ceniza lo detuvo.

- Leiv, ¿eres tú?- pregunto - ¿qué demonios haces a estas horas afuera, y más en mi habitación?

- estaba muy ansioso esta noche, y no conseguía conciliar el sueño, y al pasar vi tu habitación abierta, por lo que pensé que estarías despierta, perdóname si te incomode - mintió Luka - dejando eso de lado, ¿por qué estás tan triste?, ¿es acaso que las damas en estos tiempos acostumbran beber hasta la ebriedad?

- si me lo preguntas es muy tonto, pero la verdad es que, no deseo desposar al príncipe Caleb.

- ¿por qué, es que acaso el joven es muy poca cosa para ti?- exclamo Luka con mirada sombría.

- no, de ninguna manera, creo que es muy apuesto, gallardo y muy encantador, pero lamentablemente otra ya le ha robado el corazón - exclamaba Solvi mientras terminaba de beber el vino que quedaba en su copa - sabes, nosotras como princesas, no estamos destinadas a encontrar el amor, solo somos mercancías de cambio que benefician al reino, a cambio de paz o poder, como lo es este caso. Pero siempre creí que al casarme si tal vez no llegara conseguir que mi esposo me amara, tal vez podríamos con el tiempo, ser buenos amigos. Pero no quiero ser la causante de la infelicidad de un hombre, debe ser horrible compartir tu vida, sabiendo que amas a alguien más.

- Creo que lo estás pensando mucho, ¿no cree que tal vez sea un malentendido?- intento consolar Luka, pues desde pequeños nunca había visto a su pequeño hermano interesarse por ninguna dama que no fueran su madre o su hermana.

- ayer se me fue anunciado que se me había comprometido con el segundo príncipe de Aurenia, y que actualmente se estaba hospedando en la mansión del general Kilian, y sabes me sentí emocionada, ansiosa, por saber cómo era, ¿qué tipo de hombre sería?, así que tome la iniciativa de levantarme temprano, escogí mi mejor vestido, me perfume con la fragancia más costosa, peine maravillosamente mi cabello, y al llegar ¿sabes que fue lo que me encontré?, a mi prometido observando a Gina como si fuera la joven más bella que sus ojos han visto. No importo cuanto me esmerara en mi apariencia, él no me miro- exclamo Solvi mientras cristalinas lágrimas amenazaban con brotar de sus preciosos ojos grises, fui superada por una pelirroja de cabello revuelto, que iba en piyama, en la rama de un árbol con los modales de un mono- decía mientras las lágrimas caían por sus mejillas.

- sabes, creo que fue obra de las circunstancias, creo que si el príncipe Caleb te hubiera conocido primero habría caído rendido a tus pies, ya que eres simplemente hermosa.

Solvi abrió los ojos por la sorpresa para después desplomarse a causa del alcohol, Luka se apresuró para tomarla en sus brazos, Solvi al sentirse segura sumió su cabeza en su pecho, haciendo que este se ruborizara.

- muchas gracias Leiv, tus palabras confortan mi corazón - sonrió Solvi dulcemente para después quedarse dormida.

Luka la cargo hasta su cama para recostarla suavemente, para posteriormente retomar su forma, era un joven hermoso, alto, esbelto, con piel blanca y cabello negro, tan largo que corría por su espalda atada con una elegante cintilla azul, la luz de la luna se filtró por la ventana iluminando a la princesa dormida, Luka la miro detenidamente, pues ella era realmente bella, acercándose a la princesa dándole un pequeño beso en la mejilla.

- buenas noches, duerme bien querida princesa - exclamo Luka con una sonrisa, mientras salía silenciosamente de la habitación.

El gran día había llegado, el gran baile era la sensación del momento al cual asistirían los príncipes del reino vecino y los nobles dela más alta estirpe. Gina, por su parte, estaba más preocupada por el peligro de invasión que por su presentación al baile, aunque como princesa de Azula estaba obligada a asistir. Caleb, estaba ansioso, pues esperaba con ansias el momento de conocer a aquella bella pelirroja que había logrado cautivarlo, pues desde aquella noche no hacía más que pensar en ella.

El baile había comenzado y los herederos ya habían sido presentados, aunque Gina debido a un imprevisto había llegado tarde. Al llegar la anunciaron y su incomparable belleza logro robarse la atención, su rojo cabello corría por su espalda, resaltando a su vez su mirada profunda color esmeralda, labios carnosos y piel delicada, su vestido era azul como el cielo nocturno delineando a su vez su perfecta figura. La música paro y ella, suavemente bajo las escaleras, se presentó ante el rey haciendo una reverencia y siguió de largo al ver al general Kilian. Caleb estaba impactado, pues no esperaba verla tan hermosa, pues para ser aspirante a general tenía sus modales y etiqueta muy bien pulidos. Caleb sin perder tiempo se acercó a Gina, pues temía que al estar tan linda algún otro caballero se le pudiera adelantar. Por su parte Luka lo miraba divertido, pues era la primera vez que miraba a su hermanito siendo un total nudo de nervios, así que maliciosamente, se le adelantó a Caleb.

- si me permite encantadora dama, la música es realmente bella, aunque nada comparada con su presencia esta noche, por lo que me haría realmente dichoso si me permitiera bailar una pieza con tan bella princesa- exclamo Luka mientras miraba divertido la expresión de molestia en la cara del rey.

- realmente me alaga, es todo un caballero, ¿pero aún no sé quién es usted?

- soy Luka Darvaes, primogénito del rey de Aurenia - exclamo Luka sonriendo de manera radiante.

-me lo imaginaba - exclamo riendo Gina.

- ¿por mi refinada educación?- exclamo Luka.

- qué va, por la molestia de mi tío- dijo Gina con gracia.

Mientras que a Caleb le daba un vuelco el corazón ver que su hermano se llevaba tan bien con la bella pelirroja.

El rey, por su parte, apretaba los dientes, ya que sin duda esto pintaba mal, si Gina se comprometía con el príncipe heredero, Leiv no tendría ninguna oportunidad, por lo que para su conveniencia llamo a Solvi y le aconsejo que solo por esa noche, apartara a Luka de Gina, puesto que si bien lograba cautivar al príncipe heredero esto le daría la corona del reino de Aurenia. Solvi, bajo la mirada tristemente, pues las palabras de su padre lastimaron su orgullo y ella por dignidad, decidió retirarse de la reunión. Camino con pasos certeros mientras tomaba una copa de vino y antes de cruzar la puerta para salir del salón, un hermoso pelinegro la logro detener.

- lo siento mi lady, la noche aún es joven, porque no se queda un momento - exclamo Luka, que al ver que se iba había dejado a Gina a mitad del baile, para ir tras la joven de cabellos de sol.

Al ver esta escena a Solvi le dio por reír, ya que no esperaba que Luka dejara colgada a Gina por ir tras ella.

- ¿Es que está usted loco?, ¿cómo ha dejado a la princesa a medio baile?.

- disculpa, pero con quien quería bailar esta noche era realmente contigo, solo que con su padre presente y estando comprometida con mi hermano me ha resultado complicado, pero ante tal circunstancia, al ver que se marchaba, no me he podido contener y he venido tras de ti, perdone mi atrevimiento.

Solvi se sitió conmovida, pues era la primera vez que alguien la miraba, sin tener en cuenta a Gina.

- en este momento no me apetece bailar, pero si no le importa podemos charlar- sugirió Solvi.

Luka sonrió dulcemente para luego conducirla a la terraza donde tomaron asiento a la luz de las estrellas.

Mientras tanto, Caleb bailaba con Gina, ya que al ver a su hermano partir había acudido como caballero radiante a su rescate y después de ahí no la habría soltado, bailando y charlando toda la noche.

Al día siguiente la princesa Gina y el príncipe Caleb eran la sensación del momento, pues la noche anterior Caleb la había acaparado hasta que el baile llegará a su fin y el rumor de que este la pretendia se había expandido cómo pólvora.

Luka por su parte estaba encantado pues era la primera vez que su hermanito mostraba interés en una chica, ya que siempre se mostraba frío y retraido. Siempre que sus padres hablaban de compromiso el siempre buscaba la manera de oponerse, en cuanto a los bailes nunca asistía y si lo hacía solo se presentaba para hacer acto de presencia para después retirarse, pero está vez fue diferente ya que desde que se anunció la fecha de este, se había mostrado ansioso y una vez en el baile al aparecer la princesa Gina la habría acaparado sin importar la molestia de los jóvenes duques que esperaban la mas mínima oportunidad de poder hablar con ella.

Aunque la joven era de inigualable belleza había algo más y esto lo intrigaba, pues Caleb no era de los que se dejaba cautivar por un rostro bonito, pero al mismo tiempo lo hacía feliz, pues hacía mucho tiempo que no veía a su hermanito divertirse tanto.

Desconocía que podía ruborizarse o sentirse conmovido pues era la primera vez que le veía poner tales expresiones, lo que significaba que su corazón de piedra poco a poco se estaba ablandando y todo se devia a una bella joven con ojos color verde esmeralda.

El día era perfecto, el sol brillaba dejando ver un despejado cielo azul, la brisa era fresca y la vista preciosa pues como la noche anterior el príncipe Luka habían invitado a Solvi a desayunar en el jardín, se preparaban para su cita, al entrar al jardin había todo tipo de flores de todos los tipos y todos colores.

Solvi miro de reojo al joven que caminaba a su lado, era un joven alto y muy apuesto, su cabello negro caía por su espalda atado con un lazo azul, su piel era clara y sus ojos marrones, sin contar que era cálido y muy encantador. El desayuno estuvo realmente delicioso, más ella no sabía si era por qué la cocinera tenía habilidades extraordinarias o era por tan gratificante compañía. Una vez terminaron Solvi se dispuso a partir, ya que esa mañana, se había levantado muy temprano, ya que con Gina ocupada en la academia del general Kilian ella le ayudaba a llevar los suministros semanales para mantener a flote un pequeño orfanato que entre los tres, Gina, Leiv, y ella, habían fundado. Al verla salir, el príncipe Luka la siguió con la excusa de conocer el pueblo, pues veía en ella una gran fuente de información, y así ambos partieron en el carruaje.

- ayer fue un día muy ajetreado, es una lástima que no haya podido charlar con su prometido - exclamo Luka con saña.

-Pues a decir verdad, me la he pasado muy bien, además no creo que el príncipe Caleb tenga un interés romántico en mí- exclamo Solvi con calma.

- la joven con la que bailaba ayer mi hermano, ¿quién era?

-¿no puedo creerlo, has bailado ayer con ella y aún no lo sabes?, se trata de Gina, mi prima, es la sucesora al trono de la línea principal- exclamo en tono serio.

- entonces ella es la rival del trono del príncipe Leiv, tu hermano.

- efectivamente.

-dime princesa, ¿no te molesta que tu prometido muestre tanto interés en tu prima?, sabiendo que eso perjudicaría el trayecto de tu hermano, dime princesa, el verlos tan cercas, ¿no te hace querer odiarla?

-- valla, tus palabras parecen filosas cuchillas- exclamo Solvi con molestia.

-- La cosa es bella princesa, que aunque se diga por ahí que los príncipes son perfectos, no es así, tenemos dudas e incertidumbres y cosas que siendo simples aún no terminamos de comprender y para serte sincero no me apetece dar vueltas a un tema si puedo hablarlo directamente para así tener las respuestas más rápidas y esclarecedoras, mil disculpas si te incomode.

--la verdad es que, más que odio hacia Gina, siento un poco de pena por el Príncipe Caleb, ya que al casarse conmigo tendrá que renunciar al amor - exclamo Solvi con tristeza. En cuanto al trono si la corona la tiene Leiv o Gina es algo que me tiene sin cuidado, puesto que tanto el uno como el otro son suficientemente capaces de gobernar de manera sabia a este reino.

Ciertamente, como dijo Solvi no sentía odio hacia Gina, sino al contrario, la amaba como a una hermana, ya que gracias a ella Leiv había cambiado su camino, y esto se lo debía a ella. Leiv siempre fue egoísta, ruin y muy grosero, al igual que su padre no tenía interés en su pueblo, solo querrían gobernar por la gloria y el poder. Pero un día como cualquier otro algo cambio, y todo comenzó con un ojo morado, después comenzó a leer, y aprender las artes del combate. Por lo que Solvi motivada por la curiosidad, empezó a asistir a los entrenamientos de su hermano para percatarse de que solo iba a que una bella pelirroja lo golpeara. En ese entonces lastimar a un miembro real era castigado con la muerte, por lo que ninguno de los reclutas se atrevía a desafiarlo. En cambio, cuando Leiv entrenaba con Gina, esta no se contenía, era seria y certera, por lo que Solvi creyó que su hermano mayor no tardaría mucho en rendirse, pero no fue así, con el tiempo su técnica comenzó a mejorar y no solo su técnica, también sus modales, se volvió noble y compasivo. Cierto día escucho a su padre el rey Carlos decir que la princesa al tener pocos modales a largo plazo dejaría de ser contemplada para la corona, ya que los aspirantes eran aquellos que tocaban la excelencia. Al escucharlo su corazón se oprimió, ¿cómo podía expresarse su padre de una manera tan ruin?, es que acaso no le bastaba con usurpar el trono, echarla de su hogar, ahora quería quitarle lo que por derecho le pertenecía, por lo que tomo una decisión. Ella personalmente iría en conjunto de su tutora a tomar clases de etiqueta a la residencia del general Kilian para que Gina aprendiera con ellas, y así fue, al principio Gina renegó un poco, pero después de escuchar, que una princesa con los modales de un mono solo le llevaría vergüenza al general, no tuvo más remedio que aceptar.

Los años transcurrieron y se volvieron buenas amigas. Pero los buenos tiempos no duraron, ya que a medida del correr de los meses, algunos nobles implementaron la propuesta de que la prohibición de esclavos fuera considerada, y días antes de que el acuerdo fuera firmado, los implicados en el tratado de libertad fueron asesinados. Al rey no le importo, por lo que los asesinatos no fueron investigados y los generales fueron mandados fuera de la capital, para así evitar que estos indagaran en el caso.

Gina se llenó de rabia, por lo que una noche bajo el cobijo de la obscuridad, sin previo aviso, desapareció para al día siguiente llegar hasta las puertas de sus aposentos cubierta de sangre y un puñado de niños. Solvi cada mañana la conducía de la mano como si de una alma en pena se tratara, le quitaba la ropa y lavaba su cuerpo teñido escarlata, ya que, no era lo mismo entrenar, que matar a sangre fría a sus adversarios. Así una jovencita de tan solo 17 años de edad, tras la crueldad de este mundo, se había convertido en la más letal asesina. La princesa de ojos ceniza la trataba con consuelo, peinaba su cabello, mientras miraba a aquellos ojos verdes, vacíos, llorar cristalinas lágrimas de pena, por aquellas vidas que por las noches sin querer robaba, ¿pero quién?, si no era ella ¿quién?, ¿quién escucharía a las voces susurrantes?, temerosas, que lloraban por ayuda. Las voces de las niñas que habían sido vendidas, para después robar su inocencia. Las voces de los niños que por una pieza de pan frío, mohoso, peleaban hasta la muerte para divertir a sus trastornados espectadores. Los hombres y mujeres que morían de hambre o frío, que valía más un tónico, que sus miserables vidas. Y así cada mañana, Gina llegaba con sus manos manchadas, con los pocos a los que rescataba, con los débiles, los indefensos, con los que no se podían valer por sí mismos, mientras que a los jóvenes y a los adultos, los dejaba en libertad.

Fue entonces que el rey deicidio interferir, pero no movido por su pueblo, sino por el asesinato de sus nobles, los cuales le brindaban jugosas dotes. Solvi se llenó de desprecio por aquel que llamaba padre y después de que una docena de cabezas aparecieran en estacas a las afueras del castillo, se emitió un decreto de que todos los que nacieran en el reino de Azula nacerían siendo libres.

Por su puesto que amaba a Gina, la amaba por tener un corazón noble, porque lo dio todo por su gente, sin tener la responsabilidad de hacerlo, porque había salvado a su hermano de las garras de la mediocridad de su padre, porque era como su hermana.

Al llegar al orfanato decenas de niños salieron, eran niños felices, libres, niños que con el tiempo dejaron de estar rotos.

-- La verdad es príncipe Luka, que la corona debe cederse a quien en verdad la merece, sin importar el estatus o la gloria, si no a aquellos que moverían el cielo o el mar para que su pueblo pueda ser feliz.

Y fue entonces que Luka lo supo, que la bella joven de cabellos de sol, era la dama que quería como esposa.

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Comments

Miss Dreamy

Miss Dreamy

Es una princesa muy sabia 😌

2023-06-12

2

Eleonor Baker

Eleonor Baker

Que patán y todo por ganarle al hermano, al final, si no es el mero mero, queda en vergüenza...Y es la protagonista, otra cosa hubiera sido si como que corren por ella los dos hermanos y en eso disque se le atraviesa la solvi y ya cada cual con su princess

2023-05-26

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