...LAURA:...
Estaba cerca de él y podía notar lo nervioso y tenso que se ponía, por cada paso de mis tacones, era la primera vez que un hombre reaccionaba así aquí, era bastante lindo y refrescante de ver.
Este era mi segundo y último pasé, el primero me fue bien, aunque noté que más de la mitad estaba a lo suyo y no me prestaron atención.
Lo que me hace preguntarme para qué pidieron este tipo de servicio.
Pero me daba igual, solo quería terminar e irme a mi casa y dormir.
Los amigos de este hombre, que por lo que veo se llama Cristian, ya que no han dejado de repetir ese nombre una y otra vez.
A mitad de mi baile, uno de ellos, de cabello negro y ojos verdes, comenzó a gritar como un energúmeno con que lo bailará encima y el resto apoyó la decisión, como monos en plena selva.
Hombres…
Como yo era una simple mandada, hice lo que me pidieron y aquí estaba yo, moviendo para este pobre hombre, que no sabía dónde poner sus manos, para no tocarme.
Movía mi cuerpo, de forma sensual, desde mi cabello, cuello, manos y caderas, usaba todo para poder transmitir toda la sensualidad que era capaz.
Normalmente, nunca me acerco en exceso a los clientes, pero su cara de desconcierto era muy divertida.
Todos sus amigos, a su alrededor, vitoreaban, murmuraban y animaban a su amigo, excepto uno, que estaba impasible y mirándome con el ceño fruncido.
¿Y a este qué le pasa?
Era el mismo chico, que antes parecía aburrirse antes. Su cabello era negro y sus ojos también.
Me seguía mirando, evaluando, con el ceño fruncido, como si quisiera averiguar todo de mí con esos ojos.
Era realmente molesto. ¿Qué tanto me mira?
Es un poco tonto preguntarme eso, cuando estoy bailando aquí para que suceda exactamente eso. Para que todas las miradas estén posadas en mí.
Pero la forma en la que me miraba, no era de deseo, sino de molestia.
¿Estaba enfadado?
No podía ser conmigo, ¿verdad? Era la primera vez que lo conocía.
Por suerte para mí, pronto la música cesó y con eso mi pase. Todos aplaudieron y me llenaron de elogios, aunque no dejaban de reírse de su pobre amigo.
—no has podido siquiera agarrar su cintura, ¿Qué clase de hombre eres?—se mofó un chico de cabello castaño y ojos marrones claros.
—cállate Gian, os dejé bien claro que no quería este tipo de fiesta—se quejó el protagonista de la noche.
—tu querida novia no tiene por qué saber lo que pase aquí, además, no es como si te la fueses a tirar—se burló el de cabello rojizo y ojos azules.
Creo que ya escuché suficiente.
Salí a toda prisa de esa sala llena de subnormales y volví al camerino, donde estaban mis cosas para cambiarme.
¿Qué tiene de malo que el pobre hombre quiera serle fiel a su novia?
¿No se suponía que los amigos, estaban para desear el bien y no al revés?
Un momento, ¿por qué lo estoy diciendo como si me hubiera acostado con él? Solo fue un simple baile.
Me quité los zapatos que me estaban matando y los dejé a un lado, me coloqué los pantalones vaqueros, sin quitarme el body y me recogí el cabello en una coleta alta.
Desde aquí, podía escuchar el escándalo que estaban armando.
¿creen que son los únicos aquí o qué?
—hombres, se comportan como niños.
—¿Quiénes se comportan como niños?
Pegué un brincó y me giré rápidamente, dándome el susto de mi vida y de nuevo, aquella sensación volvió aparecer.
¿¡Por qué demonios la gente tiende a hacer este tipo de cosas?!
Me aferré a la mesa del camerino para controlar el pánico que invadió y que amenazaba por salir de mí.
—¡No puedes estar aquí! ¿¡Cómo has entrado?!
—por la puerta—respondió el hombre con sarcasmo.
Enseguida, lo reconocí, era uno de esos energúmenos que estaba en la sala VIP, él que me miró con mala cara.
—¡no puedes estar aquí! Esta área es para empleados—le informé.
Pero el tipo, solo hizo más que acercarse a mí y todo mi cuerpo enseguida se puso alerta.
—el dueño de este lugar es mi amigo—respondió como si fuera la verdad más absoluta.
—¿Y?—pregunté, a su vez, con desinterés.
¿Pensaba que, por ello, podía entrar aquí así sin más?
Aunque, debo admitir que aquello me aprendió.
Mi respuesta pareció pillarle desprevenido, por qué se quedó mirándome, sin habla por unos minutos, por lo que aproveché y seguí.
—incluso si eres amigo de mi Jefe, eso no te da derecho a entrar aquí.
—vaya mal genio que tienes, por cierto me llamó Dante.
—no te pregunté—espeté.
El llamado Dante sonrió y volvió a dar otros pasos, quedando pocos metros de mí.
—¿no me dirás el tuyo?
—no—solté cortante.
—¿No deberías ser más dócil con los clientes? Al fin y al cabo, somos quiénes pagamos—dijo Dante con tono molesto y luego me repasó con la mirada.
Me quedé mirándolo con la boca abierta, sin dar crédito a lo que acaba de oír.
No puede ser cierto ¿Está insinuando lo que yo creo?
—¿¡Te crees que soy una Prostituta o algo así?! ¡Solo soy una bailarina!—grité furiosa.
—bueno, prostituta, Stripper ¿no es casi lo mismo?
—¡Por supuesto que no es lo mismo, pedazo de imbécil!
La sonrisa maliciosa que esbozaban sus labios, hizo que me hirviera la sangre.
¿Ahora se está riendo de mí?
Antes que pudiera controlar mis impulsos, mi mano voló hasta su cara, concretamente a su mejilla, dándole una fuerte bofetada.
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Updated 80 Episodes
Comments
Juliet
se lo merecía!
2022-10-22
1
Juliet
aquello qué? 🤔
2022-10-22
0