...DANTE:...
Mientras buscaba el número de la mujer que hizo que mi vida se tornara patas arriba, el recuerdo de aquella noche invadió mi mente.
...Recuerdo…...
Era un caluroso día de verano en Italia, como siempre. Las clases habían terminado hace un mes y no tenía nada que hacer, además que todo me parecía aburrido o poco entretenido, al menos eso pensaba mi yo de dieciocho años, en ese entonces.
Lo único bueno que tenía esas vacaciones, era que mi mejor amigo Luka vendría en las próximas semanas y podría entretenerme un poco con él.
—¿otra vez estás poniendo esa cara?—habló Diana.
Una chica de cabello negro, que conocí hace pocos meses y con la que tenía una relación de folla amigos.
—¿Qué quieres que haga si me aburro?—la solté de mala gana.
—si tanto té aburres, podemos hacer algo divertido—propuso ella con una sonrisa coqueta, apoyándose en la barandilla donde estaba sentado.
—no tengo ganas de hacerlo ahora mismo.
—no me refería a sexo, sino algo más divertido—soltó y yo ladeé la cabeza para mirarla.
Ella me mostró una sonrisa de oreja a oreja, que claramente ocultaba algo.
La conocía bien.
—¿Qué dices, te interesa? Será emocionante, te lo aseguro.
La curiosidad pudo conmigo y al final pedí que me contara con más detalles de que se trataba.
Resulta que su gran idea, era que nos coláramos en la casa de sus tíos, ya que estos eran ricos y según ella, si nos llevábamos unas cuantas cosas no se iban a darse cuenta.
No esperaba que su idea fuese una tan descabellada, por lo que dude por un momento.
—Sé que no te llevas muy bien con la familia de tu padre, ¿Pero hasta el punto de robarles?
—como has dicho son mi familia, no robaremos, solo nos llevaremos algunas cosas indefinidamente—dijo ella con burla.
—eso es robar—la recordé.
—venga, será divertido, ellos no estarán en casa, es una oportunidad perfecta—intentó convencerme.
Aún seguía en duda, pues ya me había metido en varios problemas en clase, no quería darle a mi madre más disgustos, pero la idea también era tentadora.
—¿Por qué lo piensas tanto? Yo también estaré allí, así que no te preocupes—me alentó y al final acabe accediendo.
Ambos quedamos en reunirnos en la parte trasera de la casa, entre los arbustos de estas, para no ser descubiertos, a las doce de la noche, ya que nadie estaría en la casa.
Pero cuando llegué Diana no estaba por ningún lado, incluso la llamé, pero ella no respondía a las llamadas, era como si hubiera desaparecido por completo.
Esto me cabreo, soberanamente, por qué decidí entrar y hacerlo de todos modos. Puesto que estaba allí, que mereciera la pena.
Abrí la puerta trasera, con la llave que estaba escondida en unas macetas, así como me explicó Diana.
Ciertamente, la sensación de estar haciendo algo así era bastante emocionante y aterrador a partes iguales.
Entré en la casa con sigilo de no hacer ruido, aun cuando sabía que no había nadie.
Encendí la linterna que previamente preparé y comencé a buscar algo que tuviera algún valor, cuando de repente la luz se encendió y una chica de cabello castaño oscuro y con la altura más o menos Diana, me miraba con sorpresa, mientras que yo me quedé petrificado sin saber qué hacer o decir.
...Fin del recuerdo....
Recuerdo que después de eso, esa pobre niña se asustó tanto que acabo desmayándose.
No supe qué hacer y entré en pánico, así que después de asegurarme que respiraba y estaba bien, salí de allí como si la vida me fuera en ello.
Y todo lo que viví después fue un completo caos y desastre. Al parecer en aquella casa había cámaras de vigilancia, que me grabaron allanando la casa.
Cuando vi a la policía en mi casa me temía lo peor. A mi madre casi le da un infarto, pero por suerte aquella familia decidió no presentar cargos, ya que no había llegado a robar nada y tampoco hice daño a su hija, pero si tuve que pagar una multa de cinco mil euros.
Lo peor es que cuando intenté explicarme y decir que su propia sobrina fue quien me dijo de hacer todo eso, ella lo negó todo, incluso fingió no haberme visto en la vida.
Al final la llamé y esperé con impaciencia a que respondiera.
—¿Dante?—dijo Diana con clara confusión en su voz.
La entendía, ya que la juré no querer saber más de ella.
Bueno, eso lo sigo manteniendo, pues no llamé por ella.
—el mismo—dije con sequedad.
—ya lo veo, qué sorpresa, se supone que dijiste que harías como si no me conocieras—me recordó y podía imaginarla sonriendo en este momento.
—es lo justo, ya que tú hiciste lo mismo—solté molesto.
—¿me has llamado para discutir?
—no, pero necesito…
¿Como preguntarle esto sin que suene raro o como un maldito acosador?
—¿Qué necesitas?—dijo ella.
—el otro día estuve contando a mis amigos, sobre la encerrona que me hiciste y…
—no fue una encerrona, te lo dije mil veces, pensé que no iba a haber nadie en la casa, no tuve más elección—me explicó.
¿Cree que contármelo mil veces hará que se escuche mejor?
—no te llamé para discutir, sino para hacer las paces—mentí.
¿Cómo voy a hacer las paces con alguien que casi hace que me metan a la cárcel?
—¿De verdad?—preguntó ella sin poder ocultar su emoción.
—se podría decir, pero quisiera saber que fue de aquella chica, la que se desmayó.
Vale, sí, esto suena muy raro, pero me daba igual.
Diana no respondió en seguida, por lo que la volví a insistir y entonces habló.
—¿Te refieres a Laura?
—¿Así es como se llama?—dije intentando sonar lo más desinteresado posible, logrado engatusarla para qué me contará más.
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Updated 80 Episodes
Comments
Marquelda Flores
Que coincidencia esa .
2024-04-19
0
Mar
más capítulos
2022-10-29
0