...LAURA:...
—vamos, solo un poco—intentó persuadirme mi novio.
Besaba mi cuello, mientras tenía sus manos por debajo de mi vestido, en mis caderas.
Después de la llamada, decidí pasar todo lo que quedaba de día junto a él, para compensar un poco, el que no pueda pasar la noche en su casa.
Estábamos viendo una película, sin verla del todo, pues empezamos a besarnos y tocarnos, pero cuando la cosa iba a ir más allá, lo detuve, pues, necesitaba energía para el bailar en el Club.
—ya sabes que necesito toda la energía posible—le recordé, soltando un suspiro.
Yo también quería hacerlo con él.
—será uno rápido, lo prometo—soltó con voz coqueta.
—lo tuyo nunca es rápido, amor—dije con una sonrisa maliciosa.
—lo dices como si la culpa solo fuese mía, te recuerdo que sueles ser tú quien pide por más—habló, devolviéndome la sonrisa.
—¿Acaso eso no te gusta?—lo provoqué.
—me encanta y prometo que me contendré—prometió, pero yo lo miré sin fiarme.
—llevamos casi un mes sin sexo, estoy más que segura que no lograrás.
Y yo tampoco, si soy sincera.
Metió su dedo índice entre la tira de mi tanga, yo me moví para intentar quitar su mano, sin éxito.
—Ángel…—murmuré, para que se detuviera, pero él no lo hizo y se inclinó a mí y tiro de mi labio inferior.
—sé que tú también lo deseas—murmura, siguiendo el movimiento de su mano hacia mis muslos.
Me sentía realmente tentada a seguir y lo quería, pero debía parar o no acabaríamos hoy. Cerré las piernas de golpe impidiendo que pudiera seguir.
—no podemos, ya sabes…
Al final mi novio, suspiro y se desenredó de mí, liberándome.
—vas a tener que compensarme mucho, por esto—soltó molesto.
¿Cree que es el único, que lo está aguantando?
—ya prometí que lo haría.
Yo me incorporé, levantándome, caminando hacia mi habitación, pero me detuve, para mirar a mi mal húmedo novio.
—Quien sabe, incluso quizás deje que me la metas por detrás—solté sin más y él se giró bruscamente a mirarme.
—es broma—me apresuré a decir y salí corriendo, al ver como él, se levantaba derecho a mí.
Me metí a toda prisa, a mi habitación y cerré la puerta con seguro.
—¡Laura, te voy a matar!—gritó al otro lado de mi puerta.
—Estás obsesionado con mi culo—le respondí sin dejar de reír.
—¡yo y media universidad, ahora sal
antes que eche la puerta abajo!
—inténtalo si quieres, pero te digo desde ya, que no podrás—le advertí.
Y así lo intentó, forcejeó con la puerta y al darse cuenta de que no podía abrirla, desistió.
Luego, me advirtió, con que no me dejaría ir si salía de allí, lo que solo arrancó otra risa en mí y luego lo escuché alejarse.
Cuando me aseguré que no había moros en la costa, me apresuré al baño, donde me di una ducha rápida y volví a mi habitación, para vestirme y preparar todo para el evento.
Después de una hora, ya lista, solo llevaba unas medias negras y una ancha sudadera gris, pues me cambiaría en el club.
Salí con una pequeña bolsa, de regreso al salón de puntillas, para mi gran sorpresa, Ángel no estaba allí.
¿Se ha ido?
—¿Ángel?—probé a llamar, pero nadie respondió.
¿Tanto le molestó?
Caminé a la cocina, para ver si se fue por allí, pero no había nadie, así que desistí y regresé al salón.
Pero unos brazos, me envolvieron antes que pudiera obtener mi cometido, dándome el susto de mi vida.
—¡Suéltame! ¡Suéltame!—grité espantada y recuerdos no muy buenos de mi pasado invadieron mi mente.
—hey, soy yo—me trasquilo mi novio, soltándome al instante.
Me giré bruscamente para encontrarme con sus ojos ámbar, preocupados y confusos.
Yo suspiré aliviada y procedí a golpearlo, por hacerme algo así.
—¡Te he dicho mil veces que no parezcas de la nada o por detrás, junto a mí!
Ángel se apresuró abrazarme y acunarme en su pecho para calmarme, ya que todo mi cuerpo ahora temblaba terriblemente.
—lo siento amor, solo quería gastarte una broma, no quería asustarte—susurraba en mi oído, acunándome.
Después de calmarme, Ángel decidió acercarme al club Euforia, donde trabajo.
Al bajar de su coche, este volvió a disculparse por lo que había hecho y yo le calme, haciéndole ver qué no estaba enfada y que no se preocupara.
—lo siento, aún sabiendo que tú…
Antes que siguiera, lo callé con un beso.
—amor, todo está bien, ya no te preocupes, ¿si?
Él me observó aún dudoso, pero acabó por asentir, besándome otra vez.
Después de la despedida, me bajé de su coche y entré por la puerta trasera del club, donde entraban los empleados.
Esperando, que esta noche, no hubiese más sorpresas.
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Comments
Yuidi Carabali
que pasara
2022-10-26
0
ya me estoy imaginando la separación de estos morritos y te digo algo amiga si me va a doler 💔
pero amo tus novelas y espero lo mejor y me gusta como va esto
2022-10-20
1