Prueba con armas.

Al final, llegamos a la última actividad del día. En esa prueba nos dieron a elegir diferentes armas, rifles francotiradores, escopetas, fusiles, subfusiles, pistolas, ametralladoras, todas eran armas de fuego, aunque en realidad no usaban balas sino diferentes tipos de energía que a simple vista parecían balines de colores. Debíamos entrar a lo que era una gran cabina de realidad virtual donde aparecían distintas figuras de personas las cuales debíamos eliminar en cierto tiempo. Nunca había usado algo así, excepto por el arco de mi hermana. Es cierto que he jugado diferentes videojuegos donde se utilizan armas de fuego. Uno de mis favoritos es “Red Moon”, es de mundo abierto y se basa en un apocalipsis alienígena, pero un juego no es igual al mundo real, aunque este viviendo en un “apocalipsis” androide. Pensarlo de esa forma me causa gracia.

Probé distintas armas, las cuales no se me daban nada mal, pero le tomé gusto al subfusil. Era pequeño y ligero, podría guardarlo con facilidad en el cinturón y me permitiría realizar otras actividades, además si practico lo suficiente podría llevar uno en cada mano. La única desventaja seria la distancia para atacar, tendría que encontrarme relativamente cerca del enemigo.

Después de un rato practicando, salió un aviso, el cual decía que había terminado la prueba, así que salí de la cabina en la que me encontraba. Quise ir a echar un vistazo de cómo iban los demás. Observe desde fuera a Abaddon, quien practicaba con una pistola. Fue asombroso verlo, tenía una mirada seria y concentrada en sus objetivos, no fallaba ningún tiro y siempre daba en los puntos centrales, como si toda su vida hubiera disparado un arma.

Seguí recorriendo el lugar, observé a Tokyo y su gran puntería con un rifle francotirador, tenía una excelente concentración, Mia al igual que yo llevaba un subfusil, Kamiko usaba una ametralladora, no era muy grande, pero se veía pesada, me sorprendí ya que ella la cargaba sin ningún problema. Xen usaba un fusil al igual que Chanwoo. Mire a los demás con escopetas, pistolas, etc. La verdad a todos se les daba muy bien, eso me pareció un poco extraño, pues era como si de verdad estuviéramos hechos para esto.

Al final del pasillo estaba el profesor Jonhson de espaldas, observando a alguien practicar. Decidí acercarme a él.

– ¿Terminaste la prueba? – Pregunto aún de espaldas.

– Profesor, usted me da un poco de miedo, ¿siente mi presencia cuando me acerco a usted?

– De hecho, sabía que serias la primera en terminar.

– Pero pudo ser cualquier otro. – Me pare a su lado.

– Digamos que mi habilidad es saber quién se dirige a mí. – Soltó una pequeña risa.

Voltee hacia la cabina para observar quien estaba dentro. Era Cedric, con una pistola en una mano y una especie de daga en la otra, la cual desprendía una luz azul. No le podía quitar la mirada de encima, se movía tan bien. Su combate era cuerpo a cuerpo y utilizaba la pistola como un arma auxiliar, estaba muy sorprendida.

– No sabía que había armas blancas. – Mencione.

– Normalmente nadie las usa ya que piensan que es más efectivo usar una de fuego. Desprenden la misma energía de las balas, por ello las hojas son más gruesas que las normales, pero funcionan de la misma forma. – Dijo el profesor. – Me sorprende lo bien que utiliza ambas, es el primer alumno que he visto que use esa técnica.

Seguimos observando en silencio hasta que Resh termino la prueba y salió de la cabina.

Nos miró con asombro. – No sabía que tenía público. – Menciono con una voz un poco agitada. – Espero haber brindado un buen espectáculo. – Sonrió.

– Lo hiciste. No podía dejar de mirarte. – Dije aun sorprendida.

– Es cierto. Tienes una gran habilidad, Cedric. – El profesor le dirigió una sonrisa de orgullo a Resh. – Los felicito a ambos por ser los primeros en terminar. Tienen una destreza increíble. Descansen un poco y vayan por alguna bebida, yo estaré observando al resto de sus compañeros.

Le dimos las gracias al profesor por el elogio, él se dio la vuelta y camino hacia la cabina de Abaddon. Resh y yo fuimos a una sala de espera donde se encontraba una máquina expendedora y algunos sillones que se veían muy cómodos.

– Yo invito las bebidas, tu toma asiento. ¿Quieres algo en específico o solo agua? – Pregunto Cedric sonriendo.

– Solo agua, por favor. – Sonreí. Él se dirigió a la maquina mientras yo me sentaba en un sofá doble.

Resh regreso con dos botellas de agua, se sentó a mi lado y me dio una. – Gracias. – Mencione. – No pude decirlo antes, pero, que bien te queda ese traje. – Reí.

– A ti igual se te ve estupendo. Eres como la protagonista de una película de ficción. – mostro una gran sonrisa. – Por cierto, ¿qué arma elegiste tu?

– Probé todas excepto la ametralladora, pero el subfusil me gusto más. – Destape la botella y bebí de ella.

– Sorprendente. Yo comencé usando las pistolas, una en cada mano, después las dagas y al final decidí combinarlas, lo cual hizo que funcionara mejor. Me sorprendí de mí mismo ya que nunca había usado ninguna de las dos.

– Eres muy hábil, me dejaste sin palabras al verte en la prueba.

– Me alagas, pero tu usaste todas las armas y además terminaste antes que todos, eso significa que tienes una destreza mejor que la mía.

– Que haya terminado antes no significa que sea la mejor. – Dije tímidamente. – Aún no sabemos exactamente como seremos evaluados.

– Yo creo que sobresaldrás en la mayoría de las pruebas. – Menciono Resh animadamente mientras no dejaba de sonreír de oreja a oreja.

No pude evitar reír, pues su sonrisa, además de ser linda, es muy contagiosa. Mire sus hermosos ojos azules, pensaba preguntar un poco más acerca de él, pero escuche como unos pasos que provenían del pasillo donde estaban las cabinas se dirigían directamente a nosotros.

– Así que ustedes fueron los primeros en salir. Era de esperarse. – Abaddon se acercaba a nosotros con las manos dentro de las bolsas de su gabardina y una ligera sonrisa.

– Tampoco me sorprende que seas el tercero, Abaddon. ¿Qué arma utilizaste tu? – Pregunto Cedric mientras Abaddon compraba un agua de la máquina.

– Al principio comencé con lo que ya conocía, una katana. Después utilice un fusil y las pistolas. Y debo admitir que las armas de fuego se me dan demasiado bien. – Respondió mientras destapaba su botella.

– ¿Sabes usar una katana? – Pregunte muy interesada.

– Algo así. No lo aprendí por gusto, más bien es por tradición familiar.

– ¿Tradición familiar? – Pregunto Resh. – ¿Vives es una zona antigua?

– Así es. Vengo de la zona OZ 66.

– ¿Zona antigua?, lo siento, mis clases de Geografía me aburrían. – Mencione algo apenada.

– Las zonas antiguas son las que aún conservan las culturas, tradiciones y costumbres del viejo mundo, incluso su estilo arquitectónico le es fiel a la cultura que protegen. – Explico Resh.

– Y por eso se usar las katanas, incluso mi cabello es largo por las costumbres de mi familia. – Contesto Abaddon.

– Ya veo, que interesante. Ahora deberás enseñarme a usarla. Siempre he querido aprender, pero mi familia se especializa en peleas de cuerpo a cuerpo y tecnología. – Respondí.

– Por supuesto que te enseñare. – Abaddon me sonrió amablemente.

Los tres seguimos charlando sobre nuestra nueva experiencia utilizando armas de fuego y el cómo nos sentimos dentro de un videojuego en la práctica.

Poco a poco el resto de nuestros compañeros comenzaron a salir. Algunos salieron al mismo tiempo, lo cual me hacía pensar que, si se califica por puntuación, abran algunos empatados.

Una vez estando todos juntos, el profesor nos felicitó nuevamente como en cada prueba y nos mencionó que podíamos disponer de nuestro tiempo, pues merecíamos un buen descanso.

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