Misión: bajar el futón.

Terminamos nuestra breve presentación, Ryan se recargo en la pared y comenzó a hablar.

– Disculpa por cortar el romanticismo en su interesante charla, pero al parecer ya han llegado todos, y el profesor Simon está esperando abajo, en la sala común.

– Después de dejarnos con un gran suspenso por sus supuestos labores, ¿se atreve a darnos la cara a estas horas de la noche?, espero que, aunque sea traiga la cena. Muero de hambre. – Resh cruzo los brazos y miro al piso.

– En cualquier caso, si no trae la cena las chicas y yo compramos los ingredientes necesarios para preparar curry, y creo que deberíamos bajar ahora. Quizá vino a continuar con las explicaciones. – Me acerque a la puerta que estaba frente al elevador en el pasillo de mi habitación. Cedric y Ryan estaban siguiéndome. – Tal vez ustedes deberían ir por su lado. Aún no sabemos las reglas de los dormitorios, pero supongo que los chicos no tienen permitido acceder a esta área.

– Oh es verdad. Se que parezco esa clase de persona que no sigue las reglas, así que no quiero meterme en problemas el primer día. – Ryan tomo la muñeca de Resh, ambos agitaron la mano en forma de despedida y se fueron.

Al entrar a la zona de mujeres me encontré con Tokyo, menciono que era la única que quedaba arriba, ya que cuando le avisaron aún seguía organizando sus cosas e intentando bajar la colchoneta para dormir. Le conté que yo tampoco había tenido éxito con esa cosa, y debido a la falta de muebles no teníamos una forma para alcanzarla. Me sugirió subirme a sus hombros cuando volviéramos a los dormitorios para poder bajarla. Claramente su delgado cuerpo no aguantara el mío así que ambas reímos por su “grandiosa” idea.

En cuanto llegamos al primer piso nos apresuramos a la sala común. Todos ya estaban ahí y fue muy notoria nuestra llegada ya que el profesor nos saludó en cuanto entramos. Los únicos lugares disponibles eran a un lado de Abaddon, y junto a Chawoon. Tokyo gano el lugar con nuestra amiga, así que yo me senté con el chico de cabello largo azulado. En cuanto lo hice el me dirigió una gran sonrisa y yo le respondí con una igual.

– ¿Qué lo trae por aquí tan tarde, profesor?, creímos que estaba muy ocupado. – Menciono la chica rubia, de la cual no recuerdo su nombre.

– Si lo estaba, pero afortunadamente no tardé lo que esperaba, por eso decidí venir a visitar a mis alumnos y averiguar si ya se han establecido.

– Yo y Katsumi llegamos unos minutos antes que usted, así que nosotras aún no lo hacemos. – Dijo la chica de ojos grandes y rosados, de la que tampoco recuerdo el nombre.

– Po-por cierto, profesor… ¿có-cómo haremos las chicas pa-para bajar las colchonetas?... e-están en un punto demasiado alto. – Pregunto la chica, que, para ser exacta, tenía el cabello rozado recogido con una coleta de su lado derecho.

¿Cómo es posible que no recuerde el nombre de, técnicamente, nadie? – Pensé decepcionada de mí misma.

– Pueden pedirles ayuda a sus compañeros. Se que serán caballerosos y las auxiliarán. Y si no lo son, será mi primera decepción hacia ustedes.

– Pero, profesor, ¿tenemos permitido acceder al área de chicas? – Pregunto Ryan.

– En realidad, no. Ellas tampoco pueden entrar a la suya. Pero haremos una excepción el día de hoy y le daré al consejo como sugerencia colocar los futones en lugares más fáciles de tomar para futuras generaciones. En otras noticias, el día de mañana se les otorgarán puntos de decoración, los cuales serán utilizados para llenar sus habitaciones a gusto propio. Estos puntos solo duran una semana, así que les recomiendo usarlos lo más pronto posible.

– Gracias por los avisos, profesor Simon, pero ¿seguirá con la explicación del por qué nos ocultaron todo esto? – Pregunto Cedric.

– Como dije en el aula, esa platica la terminaremos mañana, pero no deben preocuparse o morir de los nervios por esto. Les recomiendo que descansen e intenten estresarse lo menos posible. – Justo como lo hizo en el salón de clase, el señor Johnson reviso su brazalete, se levantó del sofá y dirigió a nosotros sus últimas palabras antes de retirarse. – Otra recomendación por parte de su querido maestro: vayan a la cocina hay algo esperándolos, y aprovechen para conocerse más.

Después de que se fuera, el chico peliblanco se levantó y les menciono a los demás que antes de dirigirnos a la cocina deberían ayudarnos con la misión de “bajar las colchonetas”. Todos aceptaron y comenzaron a acercarse a las chicas. Mire que Resh tenía la intención de ayudarme ya que caminaba hacia mí, pero Katsumi, la chica de ojos turquesa se acercó a pedirle ayuda y el accedió. Le dirigí una sonrisa antes de que se fuera.

– ¿Puedo ayudarte? – Me pregunto quien estaba sentado a un lado de mí.

– Claro que sí. – Sonreí, él se levantó y estiro su mano hacia mí para ayudarme. – Mi habitación es en el segundo piso.

– ¿Te parece bien si vamos por el pasillo de los chicos?, todos entraron por el de ustedes y creo que será más rápido por el nuestro ya que no hay tantas personas amontonadas esperando el elevador. – Río ligeramente y yo accedí.

Entramos al área de hombres, los colores y la decoración era diferente al nuestro. De hecho, me agrado más que el lugar solo tuviera colores fríos, pues el de chicas lleva solo colores en pastel.

– ¿Tu qué número de habitación elegiste? – Pregunte.

– La nueve en el segundo piso. Quería la seis que esta justo enfrente de la terraza, pero Xen la tomo antes que yo. – Subimos al elevador. – Oh, disculpa mi falta de modales. Mi nombre es Abaddon Breakmon, es un placer conocerte y serte de ayuda.

Abaddon tiene el cabello negro azulado, largo, mucho más que el de Ryan y lacio, el cual me recuerda a un personaje de un videojuego el cual jugaba con frecuencia. Ojos rojos. Su mirada causa algo de temor, pero sus ojos te hipnotizan completamente. Es la primera persona de la cual no logro descifrar exactamente como podría ser su personalidad, lo cual me causa cierta intriga y miedo. No se que tanto pueda bajar la guardia estando con él.

– Es un placer Abaddon. Yo soy Kira Gastrell y gracias por ofrecerte de voluntario para esta misión. – Sonreí. – Y de hecho ya sabía tu nombre. Fue de los pocos que me aprendí. Debo admitir que fue debido a tus ojos rojos, me parecieron lindos e interesantes ya que tú y Tokyo son las primeras personas que conozco que tienen ese intenso color. – Atravesamos la terraza para llegar a mi habitación.

– Me alagas. – Bajo la mirada y sonrió. Se notaba que sus mejillas estaban levemente enrojecidas. – Pero yo también debo admitir que me sentí atraído por tus ojos. Ese color plateado a combinación de tu cabello realmente te queda bien, además tu sonrisa no pasa desapercibida. Y claro es imposible no recordar el nombre de alguien así. Aunque es un tanto extraño que la mayoría de nosotros tengamos características poco ordinarias. Tal vez por eso somos parte de la clase S.

- Es cierto. Quizá nuestra clase es "S" por estás singularidades poco habituales.

Llegamos a mi habitación, abrí la puerta y entramos. Lo lleve al armario, saco el futón y me ayudo a colocarlo junto a la ventana.

– Muchas gracias por tu ayuda, sin ti hubiera tenido que dormir en el frio piso.

– No es nada. - Miró al rededor. - Realmente espero que llegues a necesitar ayuda de nuevo para poder ver tu habitación decorada. – Sonrió. –Estoy seguro de que quedará muy linda..., por cierto, ¿podría agregar tu contacto? – Levanto su mano derecha mostrando el brazalete.

– Claro que sí. – Juntamos nuestras muñecas y automáticamente se guardaron nuestros contactos.

– Cuando tengamos el de mensajes, estoy seguro de que no dejare de molestarte con ellos. – Menciono Abaddon mirando la pulsera con una gran sonrisa.

– Y yo estaré encantada de recibirlos, así como de responderlos. – Solté una leve risa. – Bueno será mejor que vayamos a la cocina, espero impaciente que nos esté esperando la cena.

– Ya somos dos. No he comido nada desde la manzana que comí en el transporte.

Ambos salimos de mi habitación y caminamos directo a la cocina aun charlando sobre como fue el camino hacia la escuela. De primera impresión me pareció bastante amable y agradable, aunque de igual manera parece que es alguien que tiene bastantes secretos.

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