Gracias a las presentaciones, todos comenzaron a hablar entre sí. Kamiko se sentó a un lado de Tokyo, la chica de los ojos color sangre, que casualmente estaba sentada detrás de nosotras. Mia inicio la plática entre las cuatro. Hablamos un poco de nuestros intereses personales.
Tokyo Raymer. Tiene un hermoso cabello blanco platinado, largo y lacio. Lo más sorprendente son sus ojos inigualables, aunque no es la única en este grupo con ese color. Desde mi perspectiva parece que es introvertida pero muy amable, graciosa y sincera. Parece que es dedicada y decidida, también que nunca se queda quieta.
Vi como el chico de cabello largo y rojo llamado Ryan se sentaba al lado de Cedric, y comenzaban a charlar sobre videojuegos. El transporte paso de ser un lugar parecido a un funeral, a sentirse de verdad como un aula antes de comenzar la clase. Incluso el profesor estaba charlando con los alumnos sentados en las primeras filas. Creí que socializaríamos al estar en nuestro salón, pero paso más rápido de lo que espere.
– Kira…, ¿puedo mirar tus audífonos?, claro si no es molestia. Es que…, no pude evitar observar que son de la marca RLight. – Dijo Tokyo un poco apenada.
– Claro. – Sonreí y tomé mis audífonos de mi pequeña mochila. Se los di y su mirada se ilumino.
– Oh Zeus, son grandiosos. – Susurro tomando los audífonos con gran delicadeza y admiración.
– Dijiste…, ¿Zeus? – Pregunto Kamiko riendo a carcajadas.
Asintió con la cabeza levemente. – Mi padre es muy creyente de Dios, y toma como ofensa que utilicemos su nombre para expresiones “ridículas”. Mi madre y yo no somos creyentes, pero respetamos a mi padre, así que, como soy una gran fanática de la historia y la mitología griega, uso los nombres de esos Dioses. – Se coloco un mechón de cabello detrás de la oreja. – Es un poco ridículo…, lo sé.
– Zeus…, a mí me gusta, es muy original. – Sonreí.
– Si, Kira tiene razón. Yo tampoco creo en Dios así que de ahora en adelante usaré a Zeus para mis expresiones. – Dijo Mia mientras le dirigía una gran sonrisa a Tokyo, ella respondió igual.
– Escuche que te gustaba todo sobre la tecnología, mecánica, robótica y no se cuanto más mencionaste. – Solté una pequeña risa. – ¿Es por eso qué te gustan mis audífonos?
– Si. Desde muy pequeña siempre me gusto saber el mecanismo que tienen los aparatos tecnológicos. A mi padre nunca le gusto eso, de hecho, nunca me dejo tener ninguno ya que me gustaba desarmarlos y cambiar su función. Siempre ha dicho que hacer eso es peligroso. Pero mi madre siempre me compro varias cosas a escondidas de él. – Siguió observando los audífonos. – Siempre he sentido admiración hacia los productos de la marca RLigth ya que son los que mayor avance tecnológico han tenido. Una vez mi madre me compro un reloj de la compañía y yo modifique por completo su programación. – Mostró una gran sonrisa. – Oh, lo siento, solo estoy hablando de mí. – Sus mejillas enrojecieron casi al color de sus ojos.
– No te disculpes, estoy segura de que, a las chicas, así como a mí, nos emocionó tu plática tanto como a ti contarla. – Kamiko rodeo el cuello de Tokyo con su brazo para tratar de calmar sus nervios.
Asentí y volteé para mirar a Mia, estaba sosteniendo su barbilla con su mano derecha. Tenía un rostro muy serio y pensativo.
– ¿Estas con nosotras o en la luna? – Pase mi mano frente a sus ojos para hacerla reaccionar. Sacudió la cabeza y nos miró.
– Perdonen, es que…, todos tenemos diferentes gustos, solo algunos llegan a coincidir un poco y... – Hizo una larga pausa. – Se supone que la escuela preparatoria es para la temprana preparación de tu carrera elegida…, pero en ningún momento nos preguntaron sobre eso, solo nos colocaron en un grupo aleatorio.
Todas nos miramos en silencio, dándole la razón a Mia. Es cierto que nunca nos preguntaron a qué área académica decidíamos ir.
– ¿No creen que vayan a separar el grupo? – Pregunto Kamiko.
Tokyo movió la cabeza en modo de negación. – El profesor Simon nos hubiera advertido al inicio. Probablemente nos hubiera dicho que este no sería nuestro grupo definitivo y tampoco hubiera mencionado que somos la clase S.
– Puede que nos den clase de las áreas de nuestro interés. – Kamiko empezó a mostrarse algo nerviosa.
– ¿De cada uno? Son demasiados temas que abarcar, y muchos no tienen nada que ver con otros. Según lo que yo sabía debido a mis hermanos es que, el primer día te daban a elegir el área de profesión, los dividían respecto a lo elegido y las clases que se impartían eran las básicas de preparatoria y se agregaban las más importantes de tu carrera. – Mencione.
– Es cierto. Somos 20 alumnos, todos con diferentes temas de interés. – Nos quedamos en silencio por unos minutos. – Tal vez habrá una buena explicación para eso, no debemos preocuparnos. – Dijo Mia con un tono más tranquilo.
Pude notar que Resh estaba atento a nuestra platica. Al igual que nosotras se quedó pensativo.
Permanecimos en silencio hasta que oímos al profesor decir que estábamos llegando a nuestro destino. Nos pidió tomar todas nuestras pertenencias y nos dio instrucciones de salir en orden en el momento que la puerta se abriera.
Después de unos minutos, finalmente empezaron a bajar aquellos que estaban sentados en las filas delanteras del autobús.
Tardamos un poco en salir debido a que estábamos sentados en las últimas filas. Se oían reacciones de asombro, eso solo podía significar que el lugar era aquello que nadie esperaba.
Espere a que Resh bajara para salir detrás de él. No pude contener el asombro que causaba el lugar, ya que era algo que definitivamente nadie de la clase S se imaginaba.
– ¿¡Una especie de fortaleza!?, ¿¡por qué estamos aquí!?, no hay nada en los alrededores, es como si estuviéramos a mitad de la nada. – Dijo Kamiko con gran asombro y confusión.
– Es enorme y maravillosa, parece ser una ciudad. – Tokyo estaba maravillada con lo que estábamos presenciando en aquel momento.
– Bien mis grandiosos alumnos, vengan conmigo. – Dijo el profesor Simon mientras salía del autobús. Todos caminamos hacia donde él estaba y lo rodeamos. – Deben estar asombrados, confundidos, maravillados, enojados o alegres…, deben estar pensando, “¿Por qué diablos estamos en este lugar tan alejado de Nutbeal y de nuestros hogares?”. – Junto sus manos dando una gran palmada. – Pues queridos alumnos, esto que tienen ante sus ojos, es nada más y nada menos que ForSpes Academy, la preparatoria y universidad de sus sueños.
Todos nos miramos entre sí. Nos encontrábamos atónitos aún sin comprender nada. Simon prosiguió.
– Entiendo que aún no asimilen lo que está pasando. Permítanme explicarles detalladamente mientras caminamos a nuestra futura aula, ¿de acuerdo? – Empezó a caminar y todos lo seguimos. – Responderé preguntas al final.
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