¡Ethan!, consuelo familiar.

Tras crear los nuevos y únicos países, se decidió fundar una institución en cada uno, donde solo se aceptarían a aquellos jóvenes con grandes habilidades, para un día lograr terminar con los androides.

Todos permanecimos en silencio, varios manteníamos la cabeza agachada. Nunca imagine que algo así pasaría. Mis pensamientos sobre mi tranquila vida en la preparatoria se desvanecieron en un abrir y cerrar de ojos. Después de varios minutos sin decir nada, por fin alguien rompió el silencio.

– ¿Po-por qué nunca nos dijeron nada?, ¿por qué tienen que mantener todo en secreto? – Pregunto Tokyo atónita.

– Fue un tratado que se creó con el motivo de mantener la paz y tranquilidad en la sociedad. Si actualmente se supiera la situación las naciones estarían en pánico constantemente y quien sabe que podría pasar en esos casos. – Contesto el profesor.

– ¿Y los antiguos clanes no pudieron crear androides que pudieran derrotar a las primeras creaciones y que solo obedecieran las ordenes humanas?, ¿qué paso con su proyecto que estaban llevando a cabo cuando dejaron de supervisar? – Menciono Xen quien por primera vez estaba completamente serio.

– Abandonaron la investigación cuando el caos comenzó. Se retomo hace 17 años por los mismos clanes y otras personas más.

– ¿No tuvieron éxito? – Pregunto Hiro.

El profesor nos miró un momento a todos y por fin contesto. – Lastimosamente no. Se seguiría intentado, pero el antiguo laboratorio exploto por obra de los strong, se perdieron los registros que se tenían. – Por alguna extraña razón, su mirada me causo desconfianza hacia él.

– ¿Por qué nosotros somos diferentes a las otras clases?, por algo debemos ser la “clase S”, de la que todos se sorprenden. – Menciono Nori. Se podía notar su enojo tanto en su voz como en su rostro.

– Son una especie de mito. La clase S se creó especialmente para la generación “prodigio”, aquellos que lograran lo que los strong, skilled y thinking. Siempre se pensó que nunca llegaría alguien así, pero aquí están.

– Usted pertenece a los Jonhson, ¿verdad? – Pregunte.

– Tal vez. – Su respuesta me hizo sentir más enojada.

– Profesor, las instalaciones universitarias se encuentran aquí mismo, ¿no es así?, ¿podemos visitarlas?

– Si, la preparatoria y universidad están separadas por un muro, pero se encuentran juntas. Pueden ir cuando gusten.

– Bien. Gracias por la información. – Tomé mis cosas y me levanté de mi asiento lo más rápido que pude. Deje el aula enfadada y sin decir nada. Sentía mi sangre hirviendo.

Salí de la escuela y me dirigí corriendo al edificio central. La distancia no me importo, a pesar de que tropecé un par de veces seguía corriendo lo más rápido que podía.

Cuando logré llegar, encontré a mi objetivo, Max, quien estaba a punto de entrar al lobby. Lo detuve y pregunté cómo llegar al área universitaria. Para haber corrido tanto aún podía hablar con normalidad, solo me encontraba un poco agitada. Es uno de mis talentos, pensé, puedo correr algunos kilómetros sin cansarme totalmente. Las palabras del profesor volvieron a mi mente por elogiar mi habilidad.

Supongo que Max se dio cuenta de mi enojo y desesperación por llegar allá, así que se ofreció a llevarme en su motocicleta. Acepté su oferta y subí con él. Me llevo al muro de color negro que separaba ambas áreas. Entramos por uno de los grandes arcos los cuales permitían la entrada y salida de la ciudad universitaria. Era parecida a nuestra zona, solo que los diseños de construcción eran distintos.

Max me pregunto a donde me dirigía y respondí que buscaba a Ethan y Laila. Ya que son mis hermanos, pero más importante, son Gastrell, supuse que serían muy conocidos. Llegamos a un edificio con grandes ventanales, el cual tenía escrito con grandes letras doradas las siglas C.A., él menciono que los encontraría dentro. Le agradecí y bajé rápidamente de su moto para entrar al edificio.

Se encontraba una recepción con tres chicas las cuales estaban desocupadas, me acerque a una de ellas y pregunte por Ethan Gastrell, me dijo que se encontraba en el quinto piso y pregunto si tenía una cita con él, simplemente la ignore y me dirigí a las escaleras. Escuche como menciono que necesitaba un pase para verlo. Que dijera eso me molesto más ya que nunca he necesitado tal estupidez para ver a mi hermano. Gire hacia ella y ya que estaba algo lejos grite que era Kira Gastrell. Parece que la asuste pues regreso a su asiento con un rostro nervioso y sorprendido.

Subí, pero al abrir la puerta de las escaleras y entra al pasillo, choque con una chica peliroja que tenía el cabello atado en dos coletas.

– Oh, perdona, tengo un poco de prisa. – Mencione. Ella solo hizo una pequeña reverencia. – ¿De casualidad sabes dónde se encuentra Ethan Gastrell? – Decidí aprovechar y preguntarle, ya que no quería abrir puertas hasta dar con él.

– Sala 66. – Dijo sin voltear.

Le di las gracias y seguí en mi camino. Una vez que encontré la sala, entre sin llamar a la puerta.

– ¡Ethan! – Estaba sentado en un sillón y frente a él estaban otros alumnos. Suspiro dando a entender que esperaba mi llegada.

– Seguiremos con el resto mañana por la tarde, pueden retirarse. – Los chicos frente a él se levantaron y salieron de la oficina. – Llegaste más rápido de lo que esperaba. Para ser sincero, creí que irías primero con Laila. Deberías sentarte. – Me senté donde antes estaban los compañeros de Ethan. – ¿Cómo te fue en la recepción?

– ¿Por qué no me dijiste?

– ¿Decirte qué?, ¿qué necesitarías un pase para verme porque soy el presidente del consejo estudiantil universitario? Nunca preguntaste sobre mi vida escolar.

– Hablo de los millones de androides que se encuentran fuera y sobre las grandes hazañas familiares.

– En realidad no se sabe si aún son millones, billones, miles o cientos, aunque, si fuera lo último ya habríamos terminado con ellos.

– Ethan, no estoy bromeando.

Suspiro. – No lo tenemos permitido. El día que te inscribes oficialmente a la institución, te dan a firmar algo que parece un reglamento. En realidad, es un contrato que te prohíbe hablar de la situación que se está enfrentado fuera de la escuela o en zonas no permitidas. No solo es válido para la preparatoria y universidad, también para el gobierno. Nadie lo lee porque piensan que solo es un tonto reglamento escolar, pero se encuentra toda la verdad dentro de él.

– ¿Qué pasa si lo rompes o lo incumples?

– Nadie lo sabe con exactitud. Algunos dicen que te llevaran a un manicomio o a la cárcel, otros mencionan que te exilian de las cinco naciones. Realmente no hay alguien que lo confirme o lo niegue. Puede que todos sean verdad o solo sean rumores. – Mientras hablaba, se levantó, sirvió agua en un vaso y me lo dio. – Con respecto a nuestra familia, te hemos hablado de ella, claro emitiendo la parte de los androides. Siempre supiste que nuestra familia tiene largos años de trayectoria y grandes éxitos.

– ¿Cómo sé que en realidad no entre a la clase S por el poder de mi familia?

– Entraste por tus propios méritos. Sabes que la familia nunca haría trucos tan sucios violando nuestras costumbres y valores impartidos por generaciones. Recuerda que la inteligencia es hereditaria, así como otras habilidades, por eso no me sorprendió que entraras en la clase especial. Aunque claro eso no quiere decir que ya seas mejor que nosotros, aún tienes que pulir varias de tus virtudes y recorrer un largo camino.

– ¿Y si decido renunciar?

– Yo sé que no lo harás, no es tu estilo. Por el momento solo estas impactada y un poco bloqueada. Te acostumbraras con el tiempo y querrás hacer mayores y mejores cosas. Después de todo, nosotros también pasamos por eso. Cuando Laila entro a la preparatoria hizo lo mismo que tú, solo que ella se coló a los dormitorios de mi clase, encontró mi habitación y hackeo la cerradura, ¿cómo lo hizo?, no tengo idea, pero yo estaba tomando un relajante baño en el jacuzzi. Entro con una terrible aura, me asusté como nunca lo había hecho. Pensé que era un demonio que venía por mi alma. Me alegro de que tu llegaras más calmada.

– Tu no tuviste a quien acudir.

– No, pero bombardee a mi profesora con preguntas, además de que visitaba la biblioteca todo el tiempo para informarme más. Pedí cada registro de la verdadera historia y cuando llegaron las vacaciones charlé con nuestros padres. Tiempo después me uní al consejo estudiantil, eso me lleno de más conocimiento. – Pensar en mis padres me hizo sentir tristeza. Nada era como lo había imaginado. Ethan se sentó a mi lado y puso su mano sobre mi cabeza. – Tranquila, no debes estresarte, pronto todo se tornará de un mejor color a tus ojos. – Me mostro una ligera pero sincera sonrisa.

– ¿Dónde está Laila? – Sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas. No quería llorar en ese momento y menos frente a Ethan. Siempre he intentado mostrarme fuerte ante mis hermanos para evitarles preocupaciones.

– Salió a una misión. Regresara por la tarde. Se que quieres verla, pero sería mejor para ti tomar aire y distraerte. – Tomo mi mano y junto nuestras muñecas, lo que hizo que se guardaran nuestros contactos en los brazaletes. – Ahora podrás hablar conmigo cuando quieras. Le compartiré a Laila tu contacto en cuanto llegue para que hables con ella.

– Gracias, hermano. – Bebí el agua que me dio. – Dejare que prosigas con lo que hacías, perdón por interrumpirte.

– No hay problema. Ven cuando quieras, les diré que te dejen entrar en cuanto te vean. Después de todo es ridículo que necesites un pase para verme.

Me despedí de él y salí de su oficina. Debo admitir que me calme mucho con su compañía, siempre sabe que decir y como calmar a las personas solo hablando. Me alegre de saber que era alguien importante en el colegio. Supuse que mi hermana también sería parte del consejo y pensé en preguntarle en cuanto me llamara.

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