A darlo todo sin contenerme.

El profesor explico que realizaríamos varias pruebas: resistencia, razonamiento, estrategia, fuerza, habilidad y otras más. Menciono que la mayoría de las actividades se debían hacer con nuestra pareja.

Entramos a un campo, no era muy grande, más bien parecía una habitación. Frente a nosotros se encontraba una puerta y un gran ventanal, lo cual parecía ser una cabina de observación.

– En esta primera prueba evaluare su nivel de fuerza, resistencia, habilidad y reflejos en una pelea uno contra uno. – Menciono el profesor mientras se ubicaba en el centro de la sala. – ¿Alguno de ustedes ha practicado defensa personal o artes marciales?

Muy pocas personas levantaron la mano, entre ellas estábamos Mia y yo. Llevo conociendo a Mia desde que tengo memoria. Cuando ambas estábamos en la secundaria entramos a un club de artes marciales ya que era obligatorio estar en mínimo dos actividades extraescolares. Debido a que ambas éramos buenas en deportes, nuestro profesor nos inscribió en su clase por los tres años escolares, así que ambas tenemos experiencia. De igual forma, en mi familia es importante saber defensa personal, es como una tradición familiar el aprender a pelear. Por algo dicen que los Gastrell somos buenos en todas las áreas. Es un poco agotador.

– Esta bien. Será un poco fácil para ustedes. – El profesor se quitó su saco lanzándolo a un lado, desajusto un poco su corbata, desabrochó los botones de las mangas de su camisa y las arremango, dejando ver sus brazos ejercitados. – Todos ustedes, mis queridos alumnos, lucharan contra mí. La pelea no durará mucho, solo unos cuantos minutos, pero se dividirá en cuatro niveles. Por cada nivel iré aumentando mi fuerza y velocidad contra ustedes. Escucharan un timbre en el momento en el que tenga que subir la dificultad. Por favor, no se contengan en ningún momento, aunque estén peleando contra mi usen toda su fuerza. – Señalo una pantalla que se encontraba arriba del ventanal de la cabina. – En esa pantalla se mostrarán sus nombres en el orden en el que deberán pasar. Memoricen su número. El primero se quedará aquí y el resto irán a la cabina. Terminando uno debe salir el otro y así consecutivamente.

Los nombres comenzaron a aparecer en la pantalla. – Vaya suerte que he tenido. – Pensé al ver mi nombre con el número uno. Todos comenzaron a caminar hacia la cabina mientras algunos me deseaban suerte. Quedamos solo el profesor y yo, frente a frente.

– No creí que tu serias la primera. – Dijo el profesor con un tono de burla.

– Yo tampoco lo esperaba. Creo que hoy no es mi día de suerte. – Coloque mi mano detrás de mi cabeza mientras mostraba una sonrisa de decepción.

– Se que lo harás bien, no estes nerviosa y da todo de ti. Yo estaré bien. –Menciono con una sonrisa tranquilizadora.

– No se preocupe, profesor. – Me coloque en posición para comenzar la pelea. – Los Gastrell no tenemos el estilo de contenernos. – Sonreí con seguridad.

– Eso me gusta. – El profesor se quitó sus lentes, hizo su cabello hacia atrás y se colocó en posición. – Entonces podemos comenzar.

Respire profundo, y al momento de exhalar sonó el primer timbre que daba inicio al combate. Corrí hacia el profesor acertando el primer golpe en su cintura con una patada. Mi pierna dolió un poco, pues parece que se ejercita muy bien. A pesar de haber usado toda mi fuerza el siguió de pie sin problema y lanzo un puñetazo hacia mí, el cual logre esquivar fácilmente moviéndome un poco a la izquierda. Seguí golpeándolo exitosamente sin sufrir ningún daño.

Sonó el timbre de la segunda fase. El señor Simon, comenzó a moverse aún más rápido. Cubrí mi rostro con mis brazos, me asusté un poco al ver cómo su puño se dirigía a mi cara, pero, aunque lo bloqueé, su golpe fue doloroso.

Me agache para intentar tirarlo con una patada, haciendo que sus piernas perdieran el equilibrio. No tuve éxito. Seguí lanzando algunos golpes, tanto con mis puños como con mis piernas. Afortunadamente acerté en más de la mitad, pero esta vez tuve más daños al no lograr evadir sus ataques.

Al sonar el tercer timbre él golpeó rápidamente mi abdomen, no me di cuenta en qué momento paso ni como logro llegar conmigo, solo sentí como el aire salía de mí, fue como si una sandia hubiera caído en mi estómago. Aunque me costaba estar de pie, lancé un gran golpe hacia él dando en su rostro, fue con algo de enjundia por hacerme daño. Me sorprendí al ver un líquido rojo escurrir de su boca. A pesar del daño que le hice, mostró una sonrisa llena de sangre e impacto su pierna en mi espalda. El dolor me hizo perder el equilibrio. Caí en mis rodillas y aun así me volvió a atacar. Intenté enderezarme algunas veces, pero no me dejaba hacerlo.

Sonó el cuarto timbre y yo estaba tendida en el suelo. No volvió a golpearme, más bien me ayudó a levantarme.

– ¿Estás bien? – Pregunto.

– Eso creo, solo me falta un poco el aire. – Mencione con un poco de dificultad.

– Estoy sorprendido. Lo hiciste realmente bien. – Sonrió suavemente y sobo un poco mi espalda.

– Bueno, usted lo hizo mejor. – Apenas y podía hablar. Claro que me venció, y por mucho.

– Ve a la cabina a descansar.

Camine poco a poco hacia la puerta de la cual iba saliendo Ryan. Al encontrarnos, él alboroto mi cabello mientras decía “Bien hecho”. Le desee suerte y entre con los demás.

Después de cerrar la puerta sentí mis piernas temblar y caí en los ligeros brazos de alguien. Mia me sostuvo con todas sus fuerzas.

– ¿Estás bien? – Pregunto con preocupación.

Asentí con la cabeza, aún me costaba mucho respirar, pero podría estar peor.

En ese momento Abaddon se acercó con rapidez para ayudar a Mia. Parece que no soy nada ligera.

– Deberías sentarte. – Dijo Abaddon mientras me ayudaba a sentarme en el sillón que se encontraba frente a la puerta. Me abrazo sobando mi espalda.

– Creo que… los trajes… tienen algún tipo de protección. Siento que los golpes… podrían haber sido peores.

– Aun así, él fue demasiado duro contigo. – Menciono Mia con un tono de voz que mostraba su enojo. – Pero, lo hiciste muy bien. Estoy orgullosa por la paliza que le diste.

– Dijo que no se contendría. Es una prueba así que no importa el cómo termine. Creo que le di buena pelea. – Conteste un poco orgullosa de mi al recordar la sangre saliendo de su boca.

– Pienso que serás la mejor de todos. Mostraste un gran espectáculo. – Agrego Abaddon.

Mientras intentaba controlar mi respiración, comencé a sentir refrescante en las zonas donde había recibido los golpes más fuertes, como si hubieran colocado hielos en esas partes. – ¿Esto lo hace el traje? – Pensé. Me comencé a sentir relajada dejándome caer aún más en los brazos de Abaddon.

– Breakmon tiene razón. Digo, siempre he estado orgullosa de ti y tus grandes habilidades, no solo en combate, sino también en las otras áreas. – Mia me mostro una gran sonrisa de oreja a oreja. – Espero que no te pierdas mi combate, soy la penúltima, pasare después de Xen.

– Que suerte tienes. Yo soy el cuarto. – Respondió Break a Mia.

– Por lo menos no les tocó el número uno, estoy segura de que el profesor ira cansando con cada alumno que pase.

Nuestra platica se detuvo un momento para observar el final de Ryan contra el profesor y el inicio del combate de Kamiko. Abaddon se levantó del asiento para prepararse y Mia decidió ir a ver la lucha en primera fila. Yo me quede descansando en el sillón un poco más.

Mientras observaba a Kamiko intentar dar pelea, sentí como alguien colocaba una botella de agua fría a un lado de mi mejilla. Voltee rápidamente a observar de quien se trataba.

– Me encanto tu pelea. – Resh mostraba una ligera sonrisa mientras se sentaba a mi lado dándome la botella de agua. – No esperaba que hicieras sangrar al señor Simon.

– ¿Acaso me subestimabas? – Tomé la botella de agua y le dirigí una sonrisa a Cedric levantando una ceja.

– Para nada. Más bien sobreestime al profesor. Creí que su rostro sería duro como una roca. Pero debo admitir que me preocupe un poco al momento de ver ese golpe hacia tu estómago.

– Y estoy segura de que se siente aún peor de lo que se ve. Por cierto, ¿Qué número te toco?

– Soy el ultimo. No sé si verlo como suerte o una desgracia. – Respondió con una risa un tanto insegura.

– ¿Por qué lo dices?, yo lo veo como una gran suerte.

– Escuche de Ninami que el profesor Jonhson es conocido por pelear con gran cantidad de personas sin cansarse.

– ¿Y ella como lo sabe?

– Dice que lo escucho de los alumnos mayores. Al parecer él siempre es el encargado de realizar el examen de fuerza, resistencia, habilidad y reflejos.

– Pues sí que tiene gran experiencia en los combates.

Ambos nos quedamos observando el resto de los combates mientras hablábamos de los pequeños errores que cometían el resto de nuestros compañeros y nos emocionábamos cuando el profesor recibía fuertes golpes y no le causaban ningún daño, ni siquiera al grado de realizar una simple mueca de dolor.

Cedric me conto como él también había tenido algunas clases de combate cuerpo a cuerpo. Pensé en como tal vez no sería problema para él superar mi gran golpe.

Cuando llego su momento mostro todos sus conocimientos. Debo admitir que fue un encuentro asombroso hasta que el profesor logro derribarlo y dejarlo fuera de combate.

Al terminar la prueba no se le noto ni una pizca de cansancio al profesor. Nos felicitó a todos por nuestro trabajo duro y menciono que el resultado de las pruebas nos los haría saber al día siguiente.

Pasamos al resto de las actividades las cuales logramos terminar con mayor facilidad, pues la más complicada sin duda fue el combate uno versus uno.

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