Al caminar por el pasillo, mientras estaba envuelta en mis pensamientos, me tope con alguien realmente inesperado. El profesor Simon estaba mirando por la ventana cerca de puerta que dan a las escaleras.
– ¿Terminaste? – Pregunto.
– Si. – Conteste y volteo su mirada hacia mí.
– Veo que ya estas calmada. Te hizo bien hablar con tu hermano.
– ¿Cómo supo que estaría aquí?
– Intuición. Al inicio creí que irías a tu habitación a desatar tu furia, pero como preguntaste por la zona universitaria pensé que vendrías en busca del consuelo y las respuestas de un familiar, ya que tienen mayor valides que las palabras de un profesor cualquiera. En ese aspecto eres parecida a tu madre.
– ¿Conoce a mi madre?
– Y a tu padre. Él y yo éramos mejores amigos en el colegio. Nos distanciamos hace 13 años debido al trabajo, pero hablamos con frecuencia. Tu madre era de una clase distinta a la nuestra, la conocí por el taller de voleibol y se la presenté a tu padre. Digamos que hice de cupido. – Soltó una pequeña risa.
– Nunca me hablaron de eso.
– Me sorprende, tus hermanos si conocían la historia.
– ¿Usted les dio alguna clase?
Negó con la cabeza. – No tuve el gusto, pero me acerqué un poco a ellos. Cuando supe que serías mi alumna me alegré, te pareces a tu madre, excepto por tu cabello, ese es como el de tu padre. – Sonrió. – Se por lo que estas pasando. Yo viví lo mismo. Causa un gran impacto escuchar la verdad, y más el hecho de que tu familia tuvo que ver con la destrucción.
– Entonces usted si pertenece a los Jonhson. – Sonreí.
– Que sea un secreto entre ambos. Nunca lo he aceptado ante los alumnos. Y, de hecho, no solo soy parte de ellos, mi madre era Darkness y originalmente ese era mi apellido, pero con su muerte y la devastación que sintió mi padre me cambio a Jonhson.
– Lo siento mucho.
– No te disculpes. Paso hace mucho tiempo, además decidí contarte mi secreto para que tengas un poco más de confianza en mí. Cualquier cosa que necesites o cuando no tengas en quien apoyarte, puedes contar conmigo. Piensa en mí como un tío, pero claro fuera del salón de clases. – Puso su mano en mi cabeza y sonrió.
– Gracias profesor, aprecio su amabilidad. – Le devolví la sonrisa. – Ahora que lo pienso, ¿por qué me siguió?, y ¿qué paso con la clase?
– Deje que se retiraran ya que todos estaban atónitos. Si continuaba con lo siguiente que tenía planeado seguramente colapsarían por tantas emociones, así que preferí darles el día libre. Y te seguí porque quería saber que estuvieras bien, además aún no tienes tu motocicleta y caminar de aquí hasta el edificio central de preparatoria es muy cansado y tardado.
– Entonces vino para llevarme. – Reí ligeramente.
– Así es. – Levanto su pulgar y mostro una gran sonrisa. – Vamos, si no mal recuerdo hay dos personas buscándote.
Accedí a ir con el profesor, después de todo ahora es mi como mi “tío”. Quién diría que una pequeña charla podía cambiar muchas cosas. Al salir del edificio observe un automóvil negro y Simon menciono que solo los maestros tenían uno. Tan pronto como subí al asiento del copiloto comenzamos a avanzar hacia el área de preparatoria.
Llegamos al edificio central y fuera de él se encontraban Abaddon y Xen. En el transcurso del camino, el profesor menciono que los vio algo preocupados al salir del aula, además de que los escucho decir que me buscarían en los dormitorios. Le agradecí por apoyarme y traerme de regreso, el solo sonrió y dijo que nos veríamos en clase. Salí del auto y caminé hacia los chicos.
– ¡Kira!, ¿estas bien?, ¿dónde estabas? – Pregunto Xen en cuanto me vio.
– Fui en busca de una respuesta familiar. Vi a mi hermano y hablé un poco con él. Me siento mejor ahora, no debes preocuparte.
– Dejaste el salón tan rápido y se notaba que estabas muy molesta, me sorprendiste, además sentí algo de miedo al verte correr sin parar por la ventana. – Menciono Xen.
– Deberías intentar entenderla. Tiene sus motivos para estar enojada, dale un respiro y no le recuerdes lo que paso. – Dijo Abaddon acercándose a mí. – Si no mal recuerdo teníamos planes juntos, vamos a distraernos un rato. – Sonrió y acaricio mi cabeza.
– Debo admitir que perdí los ánimos para ir de compras, pero es cierto, será mejor mantener mi mente ocupada en otros asuntos.
– Así se habla. – Xen sonrió. – Que les parece si primero vamos a escoger una cama y los muebles. – Abaddon y yo accedimos a su plan.
Caminamos hasta las tiendas de decoración y primero nos dirigimos a escoger las bases y cabeceras de las camas. Yo decidí comprar una base redonda de color azul claro, mientras que los chicos escogieron la típica cama rectangular pero doble, Abaddon en color gris y Xen en rojo oscuro. Elegimos los muebles que hacían juego con las camas, además de que los tres decidimos incrementar luces led a nuestras habitaciones. Escogimos el color de pintura para nuestras paredes, así como el estilo y color del piso. Fuimos al área de colchones para probar su comodidad. Los tres nos recostábamos juntos, jugábamos y bromeábamos, en ratos, Xen empujaba a Abaddon hacia los colchones y él se lo regresaba, pero con un poco más de fuerza.
Fuimos a la tienda de electrónica, donde conseguimos los famosos Sutops y el cinturón para llevarlos. Además, compramos un PC cada uno. Resulto que a los tres nos gustaban los videojuegos, así que decidimos ser compañeros para jugar nuestros favoritos. Compre un televisor y una lampara de agua que realmente me encanto, además de unos sillones ya que después de todo tenía espacio de sobra en mi recámara.
Después de un rato inevitablemente el hambre se apodero de nosotros, así que nos dirigimos a un restaurante de pollo frito. Me encargué de pagar yo, ya que se lo prometí a Abaddon después del desayuno. Aunque Xen casi paga antes que yo. Compramos tres sodas de vainilla de una máquina expendedora que se encontraba dentro del negocio, elegimos una mesa y nos sentamos.
– ¿Ustedes han probado la soda de vainilla? – Pregunte.
– Nunca en mi vida la había visto. – Dijo Xen mientras reía.
– Yo sí. La probé hace varios años, me gusto demasiado pero después de eso nunca la volví a encontrar. – Menciono Abaddon.
– Son deliciosas, ¿cómo es que no las habías probado?, Xen. – Mencione.
– Bueno, vivimos en diferentes zonas del país, en el lugar en el que vivo no existen. – Destapo su soda y la probo. Sus ojos se iluminaron. – ¡Pero a partir de ahora es mi favorita! Acabo de conocer al amor de mi vida. – Todos reímos. – Cambiando de tema. Se que no hablaríamos de eso, pero necesito saber que piensan acerca de lo que dijo el profesor hoy. No puedo dejar de pensarlo.
Baje la mirada. – Realmente no sé cómo asimilarlo. Una parte de mi aún no termina de creerlo, otra se siente triste y muy molesta. Pero todas concuerdan en que es mi turno de intentar limpiar los desastres creados por mi familia. Lo siento como una responsabilidad que no puedo evadir.
– Yo no esperaba el asunto de los androides, pero sabía que la escuela ocultaba algo. Era evidente que no querían contarnos muchas cosas, pues a los pocos alumnos que conocí de esta institución, les costaba trabajo hablar sobre su vida escolar, lo único que escuchaba de ellos eran las bromas que les hacían a sus amigos o simplemente decían “solo me la vivo estudiando”. Me propuse a entrar a esta escuela para conocer sus secretos, así que no me siento tan molesto. Aún hay sucesos que no conocemos y estoy seguro de que existen cosas que no quieren que descubramos, y yo me encargare de averiguar cada una cueste lo que cueste.
Permanecimos en silencio un momento, hasta que Xen hablo. – Eres un poco raro. No tenías amigos ¿cierto? – No pudo contener la risa.
– En realidad nunca he tenido amigos. – Dijo Abaddon con una sonrisa en su rostro. – Pero más que nada ha sido porque causo temor en las personas por mi apariencia, por el color de mis ojos. La mayoría de las personas que he conocido piensan que estoy maldito. Digamos que esta es mi primera vez comiendo con personas de mi edad.
– Yo tengo otra impresión de ti. Es cierto que eres indescifrable y eso causa cierto temor, pero es más la curiosidad. Quiero seguir conociéndote y armar tu rompecabezas. Así que por favor acéptame como tu primera amiga. – Tomé su mano entre las mías, sonreí y observé como sus ojos se iluminaban.
– Pero que dices, tus ojos son encantadores. No entiendo qué clase de persona tendría miedo de ti. Así que por favor. – Xen tomo la otra mano de Abaddon entre las suyas. – ¡Acéptame como tu primer y mejor amigo!
Abaddon echo a reír por las palabras de Xen.
– Los acepto con gusto, pero, Dagger, no era necesario que copiaras las palabras de Kira, aunque lo intentes no eres igual de encantador que ella.
– Puedo ser más encantador, incluso ella caería ante mí. – Break y yo reímos a carcajadas gracias a su humor. – No era una broma. – Frunció el ceño. – Pero en otras palabras…, ¡Seamos cercanos los tres! – Sonrió de oreja a oreja.
– Claro que lo seremos. – Mencione con una gran sonrisa.
– A partir de hoy y siempre, ¡seremos los tres mosqueteros! – Menciono Dagger alzando su puño.
– Ahora estoy dudando si será buena idea ser amigo de alguien tan raro. – Abaddon soltó una carcajada por el acto infantil de Xen.
– Pero si el raro aquí eres tú Red Break. – Xen le lanzo una papa frita mientras reía.
Seguimos comiendo y riendo juntos. Sentí mucha alegría por estar con ellos en ese momento y olvidarnos de los problemas juntos.
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