En Shekinah la familia Tweeddaalee se había establecido en el norte en una casa señorial que daba casi con la frontera del reino Aleynah, vivían mucho mejor que antes eso era cierto pues hacía tres años se habían visto en la obligación de abandonar su cómoda granja echaban de menos su vida en la tranquilidad del campo, sin embargo el Duque Ethon Grapham por su seguridad los había trasladado hacía este lugar y les proporcionaba religiosamente mes con mes provisiones para que pudieran sobrevivir.
En estos años tampoco habían tenido muchas noticias de Adair, solo sabían que estaba bien y que se estaba esforzando mucho, ansiaban mucho poder volver a verla, abrazarla, volver a escuchar su voz, tenían miedo y estaban en constante preocupación por como había reaccionado al enterarse de la verdad, ella era aún muy joven y bastante sensible, no querían causarle una herida de la que jamás pudiera recuperarse.
Por otro lado Elisbeth se había quedado viuda y se había mudado con su familia a esta nueva casa, su relación con Naybella se había vuelto cálida, cada vez eran más cercanas. Naybella en estos años también se había estado preparando, estudiaba mucho con una institutriz no tan severa como Lady Olive, pero que si le enseñaba lo necesario para poder convertirse en dama de compañía de la nueva princesa, al contarle la verdad Naybella no se vio tan afectada con la impactante noticia se sorprendió mucho eso fue cierto, pero nada de está situación tenía que ver directamente con ella, su hermana era la que visto desde cualquier punto sufriría más pues era una princesa que había perdido su derecho a crecer como tal, se había separado de su familia, se vio en la obligación de escapar, sufrió golpes y humillaciones por parte de los regentes, tuvo que quedarse en el exilio preparándose y trabajando duro para poder regresar y lo más terrible de todo debía casarse aún si ella no quisiera hacerlo.
- Mamá Gladis - Naybella llamo a su abuela.
- Dime querida - La mujer se encontraba preparando la cena, pues su marido regresaría pronto del negocio que había puesto en este nuevo lugar.
- ¿Crees que Adair sea capaz de casarse? - pregunto abatida Naybella, estaba triste por su hermana para ella el amor era una parte importante de la vida, y el no tenerlo era terrible no quería que si hermana siguiera sufriendo.
- La verdad es que ya no se - la anciana dio un largo suspiro, y tomo asiento. - Hace tanto que no veo a tu hermana, no se que tanto cambio su carácter, lo que si se es que la corona cambia a las personas. - respondió triste.
- Ya no quiero que sufra - lloro por primera vez en mucho tiempo Naybella.
Ella es fuerte - la mujer le limpio las lágrimas a su nieta y la abrazo.
- Dejen de lucir tan patéticas. - hablo al fondo de la habitación Elisbeth quien al parecer se había sumado a la conversación.
- ¿A qué te refieres? - le respondió Naybella.
- Es su obligación casarse con ese príncipe, debe hacerlo y punto. - añadió naturalmente Elisbeth.
- ¿Y si es natural porque no lo hiciste tu? ¡No estaríamos en esta situación si hubieras cumplido con tu deber! - Gladis regaño y expreso su desacuerdo.
Elisbeth molesta salió de la habitación, su madre tenía razón y eso la molestaba, ella jamás tendría la oportunidad de ser coronada y eso le daba cierta envidia.
- Pronto veremos a Adair - acaricio con cariño Gladis la mejilla de su nieta.
- ¡Espero que pueda convertirse en una buena reina! - respondió sinceramente Naybella, deseándole mucha suerte a su hermana mayor.
- ¡Lo será querida! - Pues Adair no era Elisbeth, era más madura aún antes de saber la verdad y tenía un gran corazón, su futuro en el trono sería bueno si no entregaba su corazón.
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Los regentes se preparaban para la visita real del rey August este vendría en compañía de su familia, los motivos como siempre eran desconocidos y el tiempo que se quedarían también era incierto.
Le preparaban el castillo del sur, la composición del castillo de Shekinah era compleja, el Castillo del norte era para enviados y emisarios extranjeros, el Castillo de sur era para visitas reales, y nobles importantes, el Castillo central era conocido como "La cámara nupcial" aquí el rey la reina pasaban las noches en conjunto, el Castillo del este se conocía como " Castillo de la Reina" y era como su nombre lo indicaba el lugar donde habitaba la reina, sus damas de compañía, y su descendencia, y por último el Castillo del oeste o también conocido como "Castillo del rey" donde habitaba el rey, aquí también había habitaciones para sus guardias y sobre todo una habitación para la amante oficial del rey, costumbre típica entre los reyes de Shekinah.
Por supuesto los regentes vivían en el castillo del este, era el más grande, el más cómodo y el que a su parecer más elegante.
Harían una fiesta de bienvenida al rey August y a su reina Mar Ibeth, planeaban invitar a los nobles de las mejores familias del reino, pues querían presumir la íntima relación de su hija Nikola con el príncipe Chandler, si conseguían que este le propusiera matrimonio a su hija se volverían intocables y sumamente poderosos, harían lo necesario para alcanzar sus objetivos.
Mientras la regente Ariann preparaba todo lo relacionado al banquete y los aposentos de los invitados el regente Malcolm recibió un mensaje del rey August.
" Viejo amigo, con gusto te informo que la princesa Adair Ellie Tweeddaalee, última princesa de Shekinah, pronto llegará al castillo, confío en tú buen juicio para darle una cálida bienvenida.
Hace años me pediste salvarla, ¿No la pondrás en peligro ahora verdad?, Si eres listo y muestras un poco de dignidad te pondrás a sus órdenes y la ayudarás mientras se adapta, si algo le sucede te mataré a ti y a toda tu familia.
Atte: Rey August I monarca de Ucrynah."
- ¡Mi hija! - lágrimas corrieron por sus mejillas, se sentó en su viejo sillón mientras se tocaba el corazón adolorido, jamás había pensado que vería a su hija, nunca tuvo la oportunidad de si quiera cargarla, ella vendría al castillo.
Hacía años Malcolm se vio en la obligación de parar los ataques a su hija Adair, pues su esposa había descubierto su identidad y quería dañarla, cuando Elisbeth le contó lo sucedido en el mercado de víveres, pago hombres de confianza para proteger a su hija mientras buscaba la forma de sacarla de Shekinah, eso no lo convertía en el padre del siglo y sabía que jamás obtendría su perdón pero haría el intento de llevarse bien con ella, esperaría con ansias la llegaba de su hija mayor.
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Comments
maria cecilia perales diaz
me encanta está historia e súper buena tiene buen algumemeto
2023-06-02
2
Any Estrella Santander Donoso
Aahh al menos algo hizo el muy patético
2025-01-21
1
Regina San Martin
me esta gustando, de hecho es fiel a los escenarios de esa epoca. muy bien escritora vamosba ver que mas me emociona.por lo pronto el aurea de misteŕio con el Príncipe
2023-08-23
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