Estaba resignada, no tenía sentido seguir luchando, ya estaba cansada, harta, golpeada y asustada, no había nadie a mi alrededor que me pudiera ayudar y yo sola con más de quince guardias no tenía oportunidad de salir victoriosa.
Esperaba que mi familia no me viera después de esto, que ellos me recordarán viva, sonriente, divertida y amorosa tal y como yo era y no en lo que me habían convertido.
Cerré mis ojos fuertemente mientras todo sucedía, comencé a recordar mi vida las cosas que hice y las que me habría gustado hacer, pensaba en mi hermana Naybella, en mi hermano Archie jamás pude verlo, pero aún así lo ame, esperaba con todo mi corazón que mi abuela tuviera la fuerza de seguir adelante, de seguir luchando por la familia.
Sentí de pronto que el carruaje de detuvo, los guardias comenzaban a gritar fuertemente, escuchaba sonidos de espadas y hombres quejándose, yo apenas podía abrir los ojos, estaba mareada y desorientada, la puerta del carruaje se abrió y vi al guardia de la regente bajar mientras empuñaba su espada, por más que trataba de reconocer alguna voz no lo logré, intente pararme pero mi cuerpo me pesaba mucho, cerré mis ojos y perdí el conocimiento.
*************
Mientras tanto en el Reino de Ucrynah, en el palacio real sucedía un acontecimiento que no estaba planeado y que tomo por sorpresa al monarca.
- Majestad, tuvimos que actuar. - dijo un hombre encapuchado frente al rey.
- Hizo lo correcto, ¿La joven está a salvo? - pregunto August.
- Si majestad, fue trasladada a la casa de seguridad Fernsby - dudo en continuar - Aunque....
- ¿Que sucedió? - pregunto alterado el rey August.
- La encontramos en pésimas condiciones, estaba muy golpeada, tenía el vestido totalmente roto, el guardia intento abusar de ella, por suerte llegamos a tiempo. - contesto el misterioso hombre.
- Investigue más a fondo, quiero saber quién planeo esto si Malcolm o su esposa, en cualquier caso alguien debe ser castigado, realice un informe y vuelva cuando lo considere preciso. - hizo una señal al hombre para que se marchara.
El Rey August estaba muy enojado, los actuales regentes de Shekinah se estaban convirtiendo en un problema, si la situación continuaba debía adelantar todo, su viaje a Shekinah, la invitación del sumo sacerdote, la educación de la nueva princesa, todo debía hacerse antes de tiempo, el era un hombre muy metódico todo lo planeaba a la perfección y este cambio absolutamente le molestaba.
Decidido a darle más tiempo a la casa de seguridad Fernsby, mando traer a muchos de sus funcionarios y asesores políticos para organizar una junta de consejo, con el paso del tiempo y todos los años que tenía en el trono había aprendido que lo más importante de ser un monarca era ser sabio y escuchar a su gente, pues de no hacerlo el país era el que sufría las consecuencias de sus actos o decisiones egoístas.
- Gracias por reunirse conmigo con tan poca anticipación - agradeció a los hombres que se encontraban frente a el, la mayoría tenía los mismos años que el en su mismo puesto, había duques, condes, un vizconde y funcionarios políticos designados por el mismo o por su Reina Mar Ibeth ella también aportaba fuerza e inteligencia a su reinado.
- Majestad, me llegó una noticia del reino de Shekinah, los regentes actuales abusan de su poder, maltratan y castigan en lugares públicos a la gente común - comenzó con la junta un funcionario que tenía la obligan de estar enterado de todo lo que pasaba en Ucrynah y Shekinah, pues la seguridad de ambos reinos caía en la guardia de Ucrynah.
- ¿Es eso cierto? - Hablo el Duque Demian Dupeyrón.
- Eso escuché, majestad ¿Usted también fue informado? - Contesto el barón Rivertty.
- Así es, yo también fui informado recientemente de estos acontecimientos, estoy tan impactado como ustedes, necesito ir en persona y arreglar este asunto, no podemos perder el control de Shekinah por un par de imbéciles con un poco de poder - expreso su opinión el Rey August, dejando atónitos a los presentes, no querían estar en el lugar de los regentes, sin duda recibirían su castigo.
- Prepararé una delegación majestad, ¿Asistirá la reina con usted? Si es así es necesario hacer los arreglos pertinentes - el Rey August lo pensó un momento, no había considerado ese punto, la Reina era renuente a viajar a Shekinah no era muy de su agrado el reino ni la gente en el, no quería incomodar a su esposa, aunque tal vez su consejo le ayudaría a no tomar decisiones apresuradas. - No, creo que por ahora solo viajaré yo con mi hijo el príncipe Chandler, quiero que conozca las costumbres y tradiciones del reino vecino. - decidió por fin el rey.
- Majestad, ¿Lo cree pertinente? - pregunto el Márquez Cleveland, el príncipe Chandler era lo contrario a su padre, era más bien un espíritu libre que odiaba por completo seguir órdenes y menos aún si venían de su padre, tenían una relación bastante complicada si no fuera por la intervención de la reina era probable que no siquiera se hablarán, no compartían las mismas ambiciones ni visiones del reino y por si fuera poco el príncipe no estaba de acuerdo en unificar los reinos.
- Márquez Cleveland, ¿Esta cuestionando mi decisión? - refutó el monarca.
- No me atrevería jamás su majestad, haré los arreglos. - contesto el Márquez con algo de miedo por la reacción de su rey.
Una vez que terminó la reunión el rey trato de persuadir a su hijo para acceder a viajar con el, sin embargo no sabía cómo acercarse a el, sabía bien que el consejo opinaba mal de su único hijo, tenían una relación complicada pero, ¿Que padre no la tenía con su hijo? Siendo tan joven entendía que a Chandler, lo que le interesaba era vivir y explorar el mundo, no sentarse en un trono y planear estrategias políticas, expandir el comercio con otros reinos o casarse para asegurar el reino, si bien esto último era algo que toda familia real hacía, muy pocos lo aceptaban sin expresar su descontento, quería mucho a su hijo, y deseaba que se convirtiera en un rey justo y amado por el pueblo, sin embargo muy en lo profundo de su corazón me habría gustado aún más haber tenido una hija, la relación con ella sería mil veces mejor.
Busco a su hijo por todo palacio hasta que lo encontro en la sala de entrenamientos, estaba completamente sudado, se notaba que llevaba mucho tiempo entrenando.
- Quiero hablar contigo Chandler - entro el rey e hizo una señal a los compañeros de su hijo para que se marcharán, ellos hicieron una reverencia y salieron de la habitación dejando a padre e hijo solos.
- Te escucho - el apuesto príncipe se giro a ver a su padre directamente a la cara.
- Me gustaría que me acompañes a Shekinah, tengo asuntos pendientes que arreglar ahí - miro directamente a su hijo que hacía un gesto de desagrado ante la idea de viajar.
- ¿Y yo porque?, Son asuntos del rey no del príncipe - contesto sarcásticamente Chandler.
- Quiero que viajemos juntos, como padre e hijo, no como rey y príncipe. - le sonrió
- Acepto si me ganas - le ofreció una espada de entrenamiento a su padre desafiando su destreza en batalla.
- Aceptó. - sonidos de espadas de entrenamientos comenzaron a sonar, ambos se habían acercado por fin, hacían bromas y se divertían mientras luchaban para ver quién ganaba.
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Comments
Any Estrella Santander Donoso
Aahh que alivio no lo logró el desgraciado asqueroso
2025-01-21
1
Any Estrella Santander Donoso
Al menos se reconciliaron
2025-01-21
0
Irma Ruelas
interessnte
2022-12-09
2