Desperté y pude ver qué me encontraba en un lugar que no conocía, estaba acostada en una cama y al parecer me encontraba en una habitación hermosamente arreglada me senté en la cama y pude ver qué la habitación era aún más grande que la de la mansión Grapham, había muchas decoraciones en las paredes, sillones de terciopelo, una mesa de mármol, un tocador con mucho maquillajes y productos que no reconocía al pie de la cama había un reposapiés y ahí una bata doblada, me di cuenta de tenia una bata transparente de seda, era muy cómoda ¿De verdad estaba en el castillo del regente?
Me levanté y me sentí mareada, mi cuerpo estaba dolorido, las piernas me dolían y la cara me ardía, hacía frío me puse la bata y abrí la puerta.
- ¡Buen día! - me saludo una mujer vestida de sirvienta e hizo una reverencia.
- ¿Dónde estoy? - pregunté asustada.
- Está en la mansión Fernsby. - me sonrió mientras me respondía, ella era muy amable, me hacía sentir a salvo.
- ¿Que sucedió? - interrogue de nuevo.
- El Duque Hampton la verá en su estudio cuando esté lista, el está a cargo de la mansión Fernsby ¿Tiene hambre? - abrió una puerta que conectaba con la habitación en la que dormí, era una enorme sala, dónde había un par de sillones con una mesa puesta y deliciosa comida preparada.
- Siéntese. - me ofreció un asiento, me senté y comencé a comer, me sirvió un té de jazmín me hizo una reverencia y salió de la habitación.
- ¿Ya me mori? - me pregunté a mi misma, creo y comenzaba a aceptar que de ahora en adelante mi vida sería confusa, nada de lo que hacía o me pasaba tenía sentido.
Termine mi comida, suponía que las respuestas las obtendría en un rato, ese Duque Hampton hablaría conmigo en un rato. Me levanté y salí a la habitación donde me había encontrado a la chica que me invitó a desayunar.
- Por cierto, aún no se como te llamas. - la mire y le sonreí.
- Me llamo Hilda - volvió a hacer una reverencia.
- Yo me llamo Adair, ¿Puedes llevarme con el Duque Hampón? - me levanté lista para seguirla.
- No vestida así, sígueme. - se dirigió a la habitación, pude ver qué la gran cama ya estaba tendida, a los lados de la cama había cómodas con decoraciones, había dos puertas a cada lado, entramos por una y pude ver un gran clóset, había varios baúles y grandes espejos, busco un momento y saco un camisón de seda, un corset blanco, un vestido verde con decoraciones en un tono más claro, pedrería brillante y una hermosa cinta dorada, también busco unos zapatos a juego, satisfecha con su elección comenzó a ayudarme a vestir.
Me quite la bata y me puse el camisón de seda, después el corset al igual que la última vez estaba apretado, ¿Algún día me dejaría de incomodar? Proseguimos con el vestido llegué a la conclusión que entre más hermoso el vestido más pesado será, para finalizar la cinta dorada en la cintura, me peino de manera simple, atando un hermoso moño en una coleta, cuando termino me mire al espejo y no me reconocí, está no era la Adair de antes, la mire sonriendo ella estaba más emocionada por el resultado que yo.
- Está lista, vamos. - abrió la puerta y me guío al estudio del Duque Hampton, caminamos por un par de pasillos, trataba de recordar por dónde había venido, miraba alrededor por si debía huir, buscaba una salida, si estaba en peligro recordar estos datos podría salvar mi vida, me encontraba en una situación desconocida, antes tenía a la familia Grapham ayudándome, sin embargo ahora estaba sola enfrentado una situación a la que no estaba acostumbrada, vestía ropas que jamás había usado, me sentía incómoda y a la vez agradecida de no haber visto a la regente Ariann aún.
Nos detuvimos en una gran puerta blanca, Hilda me hizo una señal para que tocará, respire profundo y llame a la puerta.
- Toc, toc - no sonó nada del otro lado, la mire asustada, ella río y tocó más fuerte.
- Adelante - Hilda abrió la puerta y me invitó a pasar, sin embargo no entro conmigo mas bien cerró la puerta.
- ¿Eres Adair? - me preguntó el hombre frente a mi.
- Si - respondí tímidamente, su mirada era muy fría, de solo verlo asustaba a cualquiera.
- Bienvenida a la casa de seguridad Fernsby, toma asiento, ¿Quieres un té? - señaló el asiento frente a el, reuní el coraje y camine, me senté frente a el y rechace lo más educada posible la bebida, - Recién bebí té, gracias - lo mire y trate de sostener mi mirada era un hombre bastante intimidante.
- Se que tienes muchas preguntas y que probablemente no entiendas nada, el Rey August me pidió expresamente que te ayudará y eso haré - por fin alguien me decía algo.
- ¿El Rey August? ¿El Rey de Ucrynah? - pregunté confundida, no me respondió solo asintió con la cabeza mientras me miraba tratando de adivinar que pensaba.
Respiro hondo antes de hablar - ¿No sabes nada aún verdad? - negué con la cabeza.
- Bien, esto no me corresponde a mí, sin embargo es necesario que conozcas al menos lo esencial, ¿Segura que no quieres un té? - insistió pero yo volví a negarme.
- La familia del regente no siempre fue lo que ahora es, ellos no tenían mucho la realidad es que solo eran emisarios eran utilizados como prisioneros y hablaban por el reino si conseguían un buen acuerdo eran liberados. - guardo silencio un momento, dándome la oportunidad de digerir la información - La familia Tweeddaalee era la que gobernaba Shekinah, tus abuelos eran los Reyes, Gladis es parte de la familia real, Edward era el rey consorte, tu madre tuvo un hermano pero fue asesinado cuando los obligaron a abdicar, tu verdadero padre es Malcolm el actual regente. - Se calló y me miró con mucha pena.
- ¿Mi padre es Malcolm, el regente? - me faltaba el aire, yo siempre había querido saber quién era mi padre, ese secreto nadie me lo dijo, pregunté muchas veces de pequeña pero sentí que era un tema doloroso y dejé de hacerlo.
-Mi familia, ¿Porque mintieron? - pregunté a la nada, en lugar de obtener respuestas tenía más preguntas.
Todos a mi alrededor me habían mentido, mi madre, mis abuelos, mis conocidos, todos sabían algo y nadie dijo nada, dejándome vivir en la ignorancia, la regente quería matarme, las cosas tenían sentido yo era un problema para ella, ¿Mi padre también me querría muerta?
Lágrimas calientes recorrían mi rostro, no veía claramente por la sustancia salada que salía de mis párpados, me sentía utilizada, crecí creyendo cosas que no eran ciertas, todo lo que yo había vivido era una mentira, ¿En quién podría confiar ahora?
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Updated 176 Episodes
Comments
Any Estrella Santander Donoso
Mm pasarán al crecer muchas cosas
2025-01-21
1
Beatriz Valiente
INTRIGANTE LA HISTORIA. FELICITACIONES AUTORA
2023-10-08
1
Liliana Olivieri
Me gustaría que por lo menos que describiera a los protagonistas autora, estamos a ciegas con respecto a cómo son los personajes
2023-06-20
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