El viaje del rey August con su hijo y toda su delegación a Shekinah tardo más de lo esperado, se contaba con que la trayectoria sería de un mes sin embargo un mes y medio fue el total de tiempo que se tardo en llegar por fin a su destino.
Las fronteras eran lo que había retrasado el viaje debido a la siembra de maíz y algunas semillas era imposible pasar por esa parte del reino pues parte del camino se ocupaba para hacer las plantaciones por lo cual tuvieron que cambiar varias veces de ruta.
Entraron por fin a la capital, campanas sonaban dando la bienvenida a la visita real era una tradición del reino de Shekinah.
Los carruajes entraron por las grandes puertas del castillo real, los nobles de más altos rangos estaban ahí para dar la bienvenida, los más nerviosos eran los regentes se veía en su cara, el pánico de no estar a la altura o de ser reprendidos por actuar sin el permiso del rey.
El primero en bajar del carruaje fue el rey August mostrando su acostumbrada expresión fría le siguió de cerca su hijo el príncipe Chandler un poco harto de ver a tanta gente.
- Majestad, ¿Tuvo buen viaje? - hizo una reverencia el regente Malcolm, y en señal de sumisión bajo la cabeza, saludo también al príncipe.
- Si, excelente - el único en contestar fue el soberano que camino sin mostrar ninguna señal amistosa al regente.
- Ariann - miró cruelmente August a la mujer que le sonreía, parecía inocente sin embargo más de una vez está mujer había demostrado ser más lista y capaz que su marido.
- Alteza, es un gusto tenerlo en el castillo - se inclino mientras el rey seguía avanzando, August se tomaría el tiempo de hablar con ella y preguntar por sus acciones sin embargo este no era el momento ni el lugar.
- ¿Ustedes deben ser Nikola e Ivanna verdad? - pregunto el monarca a las jóvenes que estaban junto a los regentes, eran muy parecidas a su madre, delgadas, hermosos ojos, y bien presentables, eran atractivas pero no destacaban más que cualquier otra joven, eran atractivas pero no lo suficiente para hacer a alguna de ellas la reina.
- Así es su majestad - hablo Nikola, aunque le había hablado al rey su mirada estaba en el atractivo joven junto al soberano, sin duda era el príncipe Chandler, ellos se conocían desde hacía muchos años atrás pues el rey August viajaba a Shekinah para comprobar el buen rendimiento del reino, y cada otoño venía por semillas para llevarlas a su reino por lo tanto los niños jugaban mucho y se hicieron amigos, Nikola creció enamorada de Chandler, ella estaba totalmente segura que algún día sería su esposa y su reina, su madre se había encargado de recordarle que de eso dependía la estabilidad de la familia, el debía enamorarse de ella.
- Príncipe Chandler - saludo Nikola, no era propio ni correcto, su madre la estaba mirando reprendiendo su actual comportamiento sin embargo esto a ella no le importo.
- Nikola, un gusto verte - Chandler hizo lo propio y lo que se esperaba de el, beso la mano de la joven y regreso junto a su padre.
Después de los saludos y la bienvenida, pasaron al salón principal para comer algo, los regentes les habían preparado el castillo del sur era el más cómodo y el más grande, no sabían a qué había venido el rey August ni cuánto tiempo se quería tampoco era algo que pudieran preguntar, los invitados eran ellos al final el castillo en el que vivían le pertenecía más a ese hombre, los regentes al final solo cuidaban las cosas de otros.
- Príncipe Chandler, ¿Le gustaría dar un paseo? - Nikola se acercó al atractivo joven de cabello negro, y sonrió coquetamente.
- Estoy muy cansado, tal vez otro día. - el príncipe le sonrió amablemente, tomo una copa de vino de frambuesa y se fue en la dirección opuesta, se sentó en un taburete e ignoro a todo el mundo, estaba tan cansado del viaje, lo único que quería era subir a sus aposentos darse un baño caliente y dormir hasta mañana, no podía quejarse eso era claro, tenía que poner buena cara y contestar los saludos de la nobleza, fue amable con Nikola pero no quería aguantarla toda la tarde, eran buenos amigos y le caía bien pero solo eso.
El Rey August vio la conversación de su hijo con Nikola, pudo darse cuenta de inmediato de las intenciones y el plan de Ariann y su hija para acercarse a Chandler, sabía de la ambición de los regentes le consolaba que su hijo fuera tan indiferente, rebelde y que nada le importará aún era joven y por lo tanto no estaba interesado en nada relacionado con el amor.
Río para si mismo, pues años atrás en este mismo reino, en este mismo castillo y siendo más joven que su hijo se enamoró perdidamente de la única hija de los reyes Gladis y Edward, la princesa Elisbeth una hermosa joven de cabello rojizo y ojos azules como el mar, estaba tan embelesado con su belleza que cuando se enteró que su amor era no correspondido casi pierde la cabeza, se vengo de toda su familia, les quitó todo dejándolos en la miseria y aún así jamás se sintió satisfecho, sentía un profundo dolor aún después de tantos años, su vida estaba realizada se había casado con Mar Ibeth una princesa a la que con el tiempo aprendió a querer y que le dio el heredero que tanto ansiaba sin embargo nunca la amo realmente como a aquella joven.
Lo más gracioso de todo es que a la hija de Elisbeth le había dado su protección, la cuido desde la distancia y le proporcionaba todo para que jamas pasará hambre, se hizo cargo de los reyes depuestos y les pidió que la cuidarán con mucho amor se sentía en deuda con aquella bebé, le había robado el corazón el verla tan frágil e indefensa al momento de nacer, le había hecho sentir que debía protegerla de todos incluida su propia madre, la princesa Elisbeth que jamás pudo cargar a su bebé pues en palabras de ella la odiaba y constantemente era agresiva con la niña, el la nombró y cuido los primeros días de su vida.
Ahora que Adair se había convertido en adulta y su hijo Chandler también esperaba por fin poder unificar ambos reinos, cumplir su sueño.
Le rezaba a los dioses cada noche para que ambos jóvenes se cayeran bien, y pudieran tolerar la presencia del otro, hacía muchos años había dejado de ver a la niña que cuido pero rumores decían que era igual o más hermosa que Elisbeth, el sabía que Chandler tenía cierta debilidad con las cosas bellas pero la belleza no es suficiente para sostener un matrimonio, se necesitaba más, lealtad, confianza y sobretodo amor temía que Nikola fuera la manzana de la discordia.
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Comments
Any Estrella Santander Donoso
Esa capaz y se le entre al cuarto
2025-01-21
1
Beatriz Valiente
ME TIENE ATRAPADISIMA LA HISTORIA
2023-10-08
0