Veo borroso debido al golpe, pero sin duda puedo distinguir la figura que está sobre mí.
Sus manos recorren mi cuerpo, odio la sensación. La cabeza de mi hermano se posa en mi entrepierna y comienza a lamer mi entrada, intento cerrar las piernas y levantarme, pero me duele cuando lo intento, mi hermano pone cada una de sus manos en cada pierna mía, las presiona con fuerza y las habré más.
Hay un espejo arriba de nosotros y mis lágrimas comienzas a escurrir de mis ojos, la imagen que veo me da vergüenza.
Odio su toque, pero mi cuerpo ansia cada uno de los que hace, dónde toca se pone caliente y me deja ansiosa. Me odio, cada toque hace que mi cuerpo se derrita, odio que mi cuerpo amé esa sensación.
Estaba soportando con todas mis fuerzas, mordí mis labios para no dejar salir ni él más bajo ruido, mi mente estaba en blanco. De pronto deje de sentir su lengua, pero algo caliente que se posó en mi entrepierna.
Abrí los ojos de golpe cuando su pene se introdujo y abrí la boca para soltar un gran gemido, me lleve las manos a la boca para evitar que el desastroso ruido se escuchará fuerte.
Le pedía a dios por ayuda... Pero como siempre, nunca había ni el más mínimo mensaje de él.
El término, en mis pechos, chupo cada uno de mis pezones hasta dejarlos hinchados y me lamió. Cuando sus labios tocaron los míos por miedo, seguí en beso, sabía a sangre...
Recordé la vez que lo mordí y de lo horrible que la pase toda esa noche...
"Juro que te buscaré en cualquiera de tus vidas, Karoline..."
—¡Karoline!
Abrí los ojos de golpe, Alastor estaba sobre mí, pero lo reconocí demasiado tarde, ya lo había empujado por reflejo.
Yo me sentía perdida y asqueada. "Un maldito recuerdo", me lleve las manos al pecho y trague saliva.
—Un sueño...
—Estabas sudando frío y soltando gemidos bajos, me preocupé y por eso te levanté.
No dije nada, sentía que si hablaba mi estómago saldría por mi boca.
Cuando creí que estaba mejor intenté levantarme de la cama, sentí mi cena en la garganta y corrí hasta el baño para soltar todo.
Alastor estaba detrás de mí, tomando mi cabello para que no se ensuciara.
Cuando me sentí mejor me lave los dientes y volví a la cama. Alastor se quedó en el sofá.
—¿Te hizo mal la cena?
Negué.
—¿Qué pasó en el sueño?
No puedo decirle, aunque omita lo de mi vida pasada seguirá sonando raro...
—¿Qué hora es?
—Las cinco.
Me levanté de nuevo, —Debo salir de aquí.
¿Qué?
—Voy a tomar aire afuera.
—¿A esta hora?
No respondí, fui directo a cambiarme, mientras lo hacía revise mis piernas, mis brazos en busca de alguna marca. Examine mi rostro, pero no lo reconocí hasta qué la sensación de ardor en mi cuerpo desapareció.
Cuando salí, Alastor estaba arreglado. —Te acompaño.
Negué. —No, mejor descansa. Últimamente, has estado durmiendo poco.
—Oye, no pienso dejarte ir sola a esta hora, y menos sabiendo que vomitaste.
—Desde hace tiempo me pasa, no es para tanto. Por favor descansa.
—No te estoy preguntando. Voy a ir.
—Como quieras, pero más te vale dejarme en paz.
No me enoja, pero me fastidia. No sé el porqué, pero quería que el frío tocará mi piel.
Salimos en silencio.
El paisaje es lindo de día, pero sin duda alguna de noche es hermoso, las estrellas iluminan el cielo por completo.
Recordé mi antigua vida, el cielo me recuerda a mi yo de ahí.
Camine hasta llegar al jardín, una vez ahí me senté en una banca y me quite los guantes para tocar las peonias.
Las flores estaban cubiertas por una leve capa de hielo, con los dedos intenté quitar la fina capa, me distrae.
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal, me dio cosquillas y sonreí mientras apreciaba las flores.
Mientras jugaba con la nieve mi vientre comenzó a palpitar, la sensación me recordó al niño que di a luz.
¿Qué será de él? ¿Estar feliz?... Con todo mi corazón deseo que sea así.
Hace un momento alejé a Alastor con fuerza, me siento mal, pero no puedo hacer nada, ahora mismo me doy asco.
Si él me llega a dar la mano sentiré que lo estoy ensuciando.
Voltee a verle, él estaba muy lejos de mí pero me observaba. Nuestros ojos se encontraron, no era necesario hablar.
Estuve ahí hasta que el sol comenzó a proyectar sus primeros rayos de luz, es la primera vez que veo el amanecer en el norte.
La copa de los pinos se hacían presentes, en un rato ya no habrá rastro de que estaban cubiertos de nieve.
Me gustaría que la nieve de los árboles durará ahí todo el día, así el bosque no se vería tan tenebroso.
Hoy descanso del entrenamiento por ser sábado, estaba por decirle a Alastor que nos retiramos, pero cuando volteé estaba sentado con los brazos cruzados y los ojos cerrados.
¿Se durmió?
Me acerqué haciendo ruido al caminar, pero no se movió. Verlo de cerca hace que mi corazón se comprima y me transmite tranquilidad.
Vi las ojeras que tiene debajo de los ojos, también su cicatriz.
Acaricie su mejilla, está helada como siempre y da la sensación de tocar un cubo de hielo ¿Será que su habilidad mágica tiene que ver con el frío?
Hablé con voz muy baja. —¿Alastor?
Él abrió los ojos poco a poco y me miró con los ojos cansados. Me da pena, por eso le dije que descansará dentro.
—¿Estás cansado? Pregunté mientras me sentaba a su lado.
—Un poco, ¿Te sientes mejor?
—Sí.
—Qué bueno, me preocupé mucho.
—Perdón.
Reclino su cabeza en mi hombro. —No me odies, mi intensión nunca fue ocultarte cosas. Solo no quería poner más preocupación sobre ti.
No respondí, solo me dediqué a acariciar su largo cabello. —Me gusta el color rojo de tu cabello.
—¿Qué tanto te gusta?
—Mucho.
Él quitó su cabeza de mi hombro y me observo. Puso su mano en mi mejilla, mi piel se erizó por lo frío que está su mano.
Dejó de jugar con mis mejillas y saco una cajita del bolsillo de su abrigo. —Este es tu regalo, lo mandé hacer, pero me lo entregaron tarde.
Cuando lo abrí un leve sonido comenzó a oírse, es hermoso, es mi primera cajita musical.
—Me gusta más que las joyas, gracias.
—Te lo iba a dar a primera hora, pero apenas me lo entregaron. Y cuando llegue al cuarto ya estabas dormida.
—Estaba cansada, perdón por no esperarte.
—No importa.
Él se levantó y tomo mi mano, caminamos así hasta llegar al cuarto.
No hablamos de nada durante el camino, pero apenas llegamos al cuarto, comenzó a hablar. -Mi plan está casi completo, por favor espérame un poco más.
—Quiero saber qué tramas, porque no pienso aceptar algo que me ponga en peligro innecesario.
—Voy a iniciar una guerra, pero te prometo que daré mi vida por ti en caso de ser necesario.
—No me subestimes, si no pudiera cuidarme jamás te hubiera propuesto lo que hice.
—Lo tengo más qué claro, pero hay una parte de mi plan que es por pura intuición.
—¿Qué es?
—Que tengamos un primogénito lo más pronto posible.
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Comments
Jenifer 🤓💫
aun no creo que un alma tan mi€rda como esa pueda reencarnar 😤😤
2024-04-07
0
Anna Luna
hay yo la verdad quiero llorar pobre chica😔😕☹😭😭😭
2024-02-29
1
Yoba OG
nooo... el emperador es su hermano en la otra vida y en esta, osea es la misma alma, ojalá está vez pueda escapar de él y derrocarlo
2023-07-20
5