Ya habían viajado por cinco días, durante ese tiempo los dos iban conociendo más del otro, y cuando la noche se asomaba dormían juntos, y aunque Karoline andaba el toque de Alastor, él la respetaba.
Todas las noches era lo mismo, sin embargo, era en ese momento que ambos olvidaban sus problemas. Y fue hasta su última noche, a pocos kilómetros del lugar que tanto anhelaban, que conversaron sobre el pasado, Karoline desbloqueo recuerdos que "había olvidado", recuerdos que alteraban totalmente su poca paz mental, pues la dejaban helada. Al igual que Alastor, pues comenzó a cuestionarse las acciones de sus padres y las consecuencias que "ciertos asuntos" traerán.
A pesar de estar inquietos, los dos disimularon perfectamente, así que a la conversación transcurrió con naturalidad, y apenas salió el sol, retomaron su camino con decisión, pues ninguno planea poner en juego su futuro...
No obstante, deberían preocuparse no solo por las acciones de los demás, ya que lo que causará un cambio en todos sus planes no es el matrimonio del emperador, sino sus secretos. Pues ambos deben poner atención a sus acciones y cambiar rotundamente sus planes.
Atte.: Narrador Omnisciente.
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"Estamos a una hora de casa", fue lo que Alastor menciono para que poco después insistiera que pasar por "la venta" sería toda una experiencia, ya que ese mercado es una fuente de joyas únicas, sin embargo, no debo separarme de él, ya que está repleto de mercenarios y migrantes procedentes de diversos reinos fronterizos.
Acepte, pues el mercado a simple vista es muy grande y lleno de callejones. A decir verdad, la protagonista de este sitio es la nieve, ya que proporciona calidez a los puestos de roble. Por otra parte, las personas me observan sin disimular, supongo que se debe a que mi "escolta" es el señor de estas tierras, pero también puede ser por la apariencia de mis ojos.
Decidí ignorarlos, así que me acerqué a un puesto y luego a otro. De acuerdo a lo que Alastor menciono, hay joyas muy hermosas, pero de apariencia peculiar... ¿Serán piedras del reino Septern? Pues recuerdo haber encontrado una joya que parecía respirar en aquellas tierras. La sostuve entre mis manos, y mientras las observaba de cerca, recordé un dicho de aquel reino, "No es necesario retraer los colmillos después de la mordida". Suspire y deje esos pensamientos de lado y me enfoque en Alastor, él siempre estaba a un puesto de donde estoy. Y si no fuera porque los escoltas que venían con nosotros pasaban y tomaban bolsas de los puestos donde Alastor se asomaba para después meterlas a una caja, juraría que Alastor solo estaba de curioso.
"Ahora me arrepiento, él compra todo lo que veo". Susurré, estaba tan segura de que lo dije en voz muy baja, que pegue un brinco cuando Alastor paro de caminar y soltó un "Perdona, es mi primera vez comprando contigo... bueno con una mujer".
—¿No lo hacías ni con tu madre?
—Ella estaba todo el tiempo con Caebrian, de niño él era muy enfermizo.
—Aun así, ¿No crees que son muchas joyas?
—No son suficientes.
Suspiré. —¿Estás celoso?
Comenzó a caminar de nuevo. —No.
Yo corrí hasta quedar al frente de él. —Esto lo haces por el regalo del emperador, ¿Verdad?
—¿Por qué me preocuparía por él? Está claro que me perteneces, eres solo mía.
Me da pena siempre que suelta esas cosas y hay gente cerca. Observé de reojo a los hombres que venían con nosotros, ellos se voltearon a ver cuándo se percataron de mí. —Quien diría que eres un hombre obsesivo.
Él solo hizo una mueca y negó, yo señalé detrás de nosotros, es obvio que los escoltas llevaban cajas llenas de joyas, y le susurre: "Olvídalo, tienes razón, mi esposo no es para nada obsesivo".
—No me gusta tu tonito, contraatacó.
Sonreí y le tomé del brazo mientras caminábamos hasta quedar frente una casa de tres pisos, saludo a los dos hombres que estaban en la entrada y me pidió que estuviera cerca de ellos, en lo que vuelve de firmar unos permisos.
Estos hombres tienen una expresión seria y me causan miedo, no obstante, estaba pensando en como iniciar una conversación, pero gracias a la divinidad, el individuo más alto y de ojos esmeralda se presentó como Tristán y a su amigo de ojos azules como Henry, también menciono que ambos forman parte "del equipo de exploración".
Gracias a que Tristán, es sorprendentemente amable y platicador, pude aprender más de este lugar y a la vez preguntarle si conoce algún maestro de esgrima.
Me dio una sonrisa, —Mi hermana es muy buena.
Henry frunció el ceño y soltó; "No, mi señora, ella es muy explosiva".
Tristán le dio una mirada furiosa y me reí en mis adentros, —¿Usted quiere que la contraté para que esta se comporte? ¿O para tenerla en supervisión?, solté.
Él se incoó, —Por favor, se lo ruego.
Henry tenía el rostro levemente sonrojado, Tristán por su parte estaba decidido a hacer que tome en cuenta su petición. La verdad es que no pierdo nada dándole el beneficio de la duda, al final del día es solo un hermano preocupado. Asentí, —Primero necesitó hablarlo con ella.
El hombre pálido se puso de pie y me agradeció. Por su parte, Henry solo suspiró.
Como vi que Alastor estaba saliendo, solo les asentí. A espaldas de él, cuatro guardias escoltaban a dos hombres corpulentos que cargaban una caja enorme. Me saludo y poco después llegaron dos carruajes, Tristán me ayudo a subir mientras Alastor daba indicaciones, le pregunte si vendrán con nosotros, pero me dijo que escoltaran la caja. Poco después, Alastor subió y me sonrió, —Haremos una parada antes de llegar para cambiar las ruedas.
—¿Se alisan tan rápido?
Asintió. —Normalmente, no usamos caballos por lo mismo, ellos se cansan rápido, pues la rueda llega a congelarse y se vuelve difícil.
—¿No usan caballos?
—Lo verás cuando lleguemos a casa. Me dio un pico y me sonrió, —Cambiando de tema, ¿Qué opinas del mercado?
—Me da miedo.
—Me lo imaginaba, no estás acostumbrada a este estilo de vida.
"Supongo", susurre y le sonreí.
No sé por qué, pero su comentario me enojo. Desde la mañana he estado así, anoche tuve más recuerdos que en definitiva no se mencionan en la novela. Y respecto a mi plan, sé que Alastor hará la guerra, por lo mismo, debo enfocarme en hacerme más fuerte, sé usar armas, ¿Pero que pasara cuando no tenga una cerca?
Mire de reojo a Alastor, parece que también está sumergido en sus pensamientos. Así que solo apoyé mi cabeza en su hombro, él tomó mi mano y jugo con ella.
Estuvimos así hasta que paramos, la puerta se abrió y Henry me iba a ayudar a bajar, pero Alastor le mando a cambiar las ruedas y me bajo de un movimiento.
Suspiré. —¿Qué hora es?
Él miró al cielo. —No falta mucho para las dos.
Lo miré curiosa. —Está nublado ¿Cómo lo sabes?
—Oh, es que el frío aún es tolerable.
—Ya veo.
—Pero puedo enseñarte, solo es cuestión de buscar el sol y sentir el frío.
Asentí, ahora mismo siento el frío hasta los huesos.
¿Empeorará?
Alastor había comprado un abrigo para mí, era grueso y suave, tomando en cuenta que el vestido que tengo también es para el frío, daba miedo que siendo apenas las dos de la tarde se sienta así.
Me asomé por el precipicio que estaba a unos pocos metros de nosotros, madre mía, sé que el palacio de este lado es hermoso, pues esto es lo primero que ven los reinos vecinos, pero nunca imagine que fuera tan magnífico.
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Comments
Nay V
la verdad que se ve hermoso ese castillo y me encanta la novela hasta ahora!
2022-07-12
5
e
me encanta felicidades 🎉
2022-07-09
3