A un día.

En los primeros días de la segunda semana ya teníamos todo listo, por su parte, Alastor estuvo mucho más ocupado que yo, por eso mismo no nos habíamos reunido desde hace cinco días, tengo entendido que debe firmar asuntos imperiales.

En cuatro días estaré yendo hacia el norte

Sentía que mi estómago estaba sensible. Mi primera boda... nunca creí que Alastor aceptará con tanta facilidad. Por otro lado, había rumores de que el emperador ya había encontrado emperatriz. En la novela él se casa con la heroína, pero con todo lo que he alterado, puede que él caminó de Mérida se complique.

—¿Señorita Karoline? Verónica se acercó a mí con la mirada triste.

Yo dejé aún lado mis pensamientos y la observé. Ella estaba cabizbaja. —¿Hará su debut en el norte?

¡Mi debut! En definitiva, me olvidé de ello. Si me caso, antes de mi mayoría de edad se ponen dos condiciones. La primera es, que la noche de bodas se pospone hasta que se cumplan los 18 y de igual manera con el uso de magia.

Me dejé caer sobre la cama y masaje mi cabeza.

Olvidé algo que es completamente importante en la novela, pero ahora mismo lo que más me interesa el uso de magia, se sabe que la familia imperial tiene prohibido su uso fuera del templo, pero aun así hay personas que son capaces de desarrollarlo por sus propios medios, no se habla mucho de eso, pero hubo "un don especial" que salvó a la heroína de morir envenenada.

La novela ya ha cambiado, en definitiva debo afrontar todo con mucho cuidado y encontrar a esa persona.

—¡Señorita!

Me levanté de golpe pero me mareé. —Cielos, olvidé que se encontraba aquí. Dije sin verla.

—¡Llamaré al médico!

—No es necesario. Intente reincorporarme para seguir dando indicaciones, pero de un momento a otro mi respiración se volvió pesada...

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Me encontraba terminado de dar indicaciones de como mi hogar debe estar listo para recibir a Karoline como mi esposa. Cuando recordé que llevó varios días si tener tiempo para poder verla, sé que está bajo mucho estrés.

Estoy preocupado, no hace mucho, la vi tener un ataque. Así que decidí ir a verla, pero antes me metí a la ducha, llevaba un día completo sin hacerlo por andar fuera de casa terminando asuntos imperiales.

—Tiene como tres noches que no duermo, susurré mientras me adentraba a la tina. El agua estaba fría, pero necesitó relajarme lo suficiente antes de ir con Karoline.

Ha pasado mucho tiempo desde que use mi "Maldición", ya que en el norte no es necesario. Solo basto con pensarlo para que en mi mano se marcaran las runas, la sumergí en la tina y el agua poco a poco se hacía hielo.

Antes de que el agua se volviera un bloque la saqué y me sumergí dentro.

Se siente bien.

Desde que tengo memoria puedo congelar cosas, eso mismo hizo que mi padre me odiara. Estaba por quedarme dormido cuando tocaron la puerta del dormitorio. No tardo en presentarse como uno los mandaderos del duque Sorni. Supuse que Karoline los había enviado con los documentos de todo lo que ya está listo.

Salí envuelto en una toalla y pregunté que necesitaba.

—La señorita Karoline colapso.

Lo que temía. Me cambié lo más rápido que pude y fui a verla. Apenas llegué el Duque me informo todo lo que el médico dijo.

—Es por el estrés y la ansiedad, con reposo ella estará mejor.

Suspire una vez terminó de hablar, menos mal.

—Archiduque, yo terminaré todo lo que le haga falta.

Negué. —Todo está listo, solo falta la prueba de vestuario.

—¿Le parece que sea mañana?

—Creo que lo mejor es que sea hoy, así Karoline se dedica a descansar al menos por un día.

—De cuerdo, iré a programar todo. Se tardará mínimo una hora.

Una vez el duque salió, camine hasta quedar frente a la habitación de Karoline.

El valor de hace un momento se volvió vergüenza. ¿Qué me pasa?

Ni que fuera la primera vez que entro a la habitación de una mujer. Tome aire y toque la puerta.

—Adelante.

Pase y observé la habitación, es de color hueso... la verdad me esperaba tonos pastel.

Ella estaba sentada frente a la ventana. Su cabello plateado parecía brillar por el reflejo del sol, al igual que su pálida piel. Tome aire. —El color gris te queda muy bien, creó que te voy a obsequiar ropa de ese tono.

Ella me sonrió, sus ojos dorados son muy cálidos.

—Le agradeceré mucho si hace eso. Se levantó y me invitó a sentarme a su lado. —¿Quiere un poco de té?

Asentí. —Me enteré de que se sintió mal, le ayudaré con lo que haga falta.

—Todo está terminando, pensé en llevárselo, pero me dijeron que debo descansar.

—Me disculpó por mantenerme alejado.

Me sonrió e inclinó la cabeza. —No es necesario, creo que yo soy la que debe estar agradecida con usted por hacer todo esto.

—Aunque sea así, no quiero que usted se sobre esfuerce.

—Creo que es la primera vez que me esmero con algo, por favor no se preocupe y déjeme disfrutar de esta presión.

—No, de ahora en adelante no dejaré que mi esposa pase por ningún tipo de presión dónde su salud este en riesgo.

Asintió. —Es lo mismo para usted, mi padre me comentó que estaba arreglando asuntos imperiales.

A decir verdad, no eran del todo imperiales, tienen que ver con mi hermano.

—Sobre eso...

—Si son asuntos imperiales no creó que sea necesario que me diga. Interrumpió.

Es verdad, ella ha recibido educación marital desde que tiene memoria, ahora que lo está poniendo en práctica me da ansiedad. No quiero que me trate como madre a mi padre.

—Señorita Karoline. Me levanté y le tendí la mano.

Ella la tomó y me siguió, me pare en frente de la ventana y la observé. —Usted se ve muy pequeña.

—Yo soy alta, refutó. —Mido mucho más que el promedio, es usted el que es demasiado alto.

—¿Ah? Yo no soy tan alto. Contraataque.

Ella se soltó de mí y se paró de puntillas, su nariz apenas y llega a mi mentón.

—Mido 170 cm, ¿Vez?

—Se ve chistosa cuando se enoja.

Ella arrugó su pequeña nariz, —No estoy enojada, solo estoy aclarando.

Una de sus sirvientas tocó la puerta de la habitación. "Adelante", dijo Karoline.

—El sastre ha llegado con los vestuarios.

—¿Él debía venir hoy? Sus ojos se agrandaron.

—Yo di esa indicación, solté. —Es para que descanses hasta la boda.

—Ah, ya veo, entonces vamos.

El sastre estaba en la sala de descanso de Karoline, junto a nueve empleados y un montón de cosas. Ellos saludaron, después las cuatro mujeres fueron con Karoline y cuatro hombres conmigo.

El empleado que se quedó con el sastre saco cuatro vestuarios.

—Tal y como lo ordeno, señorita, dos vestuarios para cada uno. Nos señaló y apunto los vestuarios.

Fue bueno dejar a Karoline a cargo de esto, si yo hubiera escogido usaría el mismo para todo el día. Karoline le estaba dando cumplidos al sastre. Me da envidia, a mí no me trata así.

Me acerco a ellos y la jaló a mi lado. —Señor, necesito que por favor se pruebe ambos vestuarios y que venga cuando esté listo, el volteo a ver a Karoline y le dio la misma indicación. Ella fue a su habitación y yo a la de visitas.

Los ayudantes me estuvieron acomodando los tediosos accesorios, por lo que sé, Karoline se dedicó a diseñar todo esto, me gusta, ya que no es tan llamativo. —¿Cómo se verá Karoline? Solté en un susurro muy bajo.

—El vestido de la señorita es hermoso y sencillo. Dijo uno de los ayudantes, luego los demás comenzaron a hablar de que el vestido va a hacer el primero con ese tipo de diseño, ya que es sencillo para ser uno de bodas.

La curiosidad me invadió, recuerdo que ella me platicaba (cuando no estaba de odiosa) que su sueño era tener un vestido como el de mi madre, llamativo y glamuroso, digna de una Emperatriz.

Me miré en el espejo y maldije en mis adentros, si tan solo hubiera puesto a Caebrian en su lugar, Karoline no sería una simple Archiduquesa.

Mi humor empezaba a empeorar, deje de verme y baje del banco para ir a la sala.

Cuando salí, Karoline estaba conversando con el sastre.

¿Vestido sencillo? En ella hace que cualquier cosa se vea cara.

El vestido de ella no es sencillo, creo que lo único "sencillo" es que no es tan grande. Pero aun así, ella se ve radiante. Me vio y sus manos taparon su boca con exageración. Ella vino a mí rápidamente.

—Te ves hermoso. Soltó mientras me evaluaba. —Sabía que el dorado te quedaría perfecto.

—No estoy acostumbrado al blanco, solté.

—Yo tampoco, si por mí fuera, usaría algo gris.

—Usted se vería hermosa, aunque solo llevará un costal de papas.

—No es cierto.

—Claro que si, no puedo esperar a verla dormí, debe parecer un ángel.

Ella se puso roja, el sastre, por otro lado, disimulo junto a sus ayudantes.

—Cuando despierto parezco un demonio.

—Entonces eso explica por qué los demonios son tan tentadores.

Ella se acercó y me jalo de la corbata, me sorprendí, nuestros ojos se miraron por un breve momento, ya que se dirigió a mi oído. —Usted es el verdadero demonio, señor Alastor.

En ese momento morí...

Mi corazón no para de palpitar.

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Comments

Vanessa Ibáñez Fernández

Vanessa Ibáñez Fernández

jajajajajajaja me encanta como se tratan!!

2024-07-08

0

Alma Delia Morales

Alma Delia Morales

espero se enamore y se ame muchísimo

2024-05-17

0

Yoba OG

Yoba OG

que lindo coqueteo entre los dos

2023-12-28

3

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