CAPÍTULO 19

Capítulo 19

 

 

Solo basto que ambos estuvieran en la habitación para que Mikail casi saltará sobre su esposa, como un lobo a su presa.

La mirada en sus ojos era de completo deseo y hambre por ella y eso no podía hacer más qué complacerla, que un hombre que era la tentación y pecado andante, la mirara de esa manera, la hacía sentir la mujer más deseada y afortunada del mundo.

Los brazos de Mikail estaban alrededor de su cintura y la tenían presionada a él con fuerza, mientras sus labios estaban en una danza erótica en la que podían sentir completamente al otro, sus lenguas se entrelazaban y recorrían al otro.

Amarantha abrazo su cuello y apretó su cabello con firmeza, mientras se movían con torpeza hacia la cama sin dejar de besarse.

Las ropas fueron desapareciendo de sus cuerpos hasta quedar completamente desnudos frente al otro, tocándose y devorándose con un deseo que sentían quemaba sus cuerpos por dentro.

La habitación y la oscuridad de la noche fue testigo de todo el placer que ambos sintieron en aquellas sábanas, sin descanso alguno.

Durante toda la noche se entregaron el uno al otro, conociéndose, acariciándose, esa noche, no hubo lugar en sus cuerpos que el otro no conociera.

Esa noche fueron presos del fuego dentro de ellos.

Y no pensaban parar, eran adictivos el uno para el otro. No había nada que quisieran más, que seguir sintiendo ese ardiente deseo, por lo que les restaba de vida.

 

... ...

...•••...

 

 

El sol de la mañana entraba por la ventana de la habitación, dando de lleno en el rostro de Amarantha, con molestia abrió los ojos, odiaba cuando despertaba por la luz de la mañana, además aún tenía sueño, la noche anterior y parte de la madrugada Mikail no le quito las manos de encima, cabe aclarar que ella tampoco puso alguna resistencia.

Una sonrisa se dibujó en su adormilado rostro, sentía su cuerpo deliciosamente adolorido, era como cuando descargaba todas sus frustraciones en el saco de boxeo, su cuerpo dolía pero se sentía satisfecha y relajada. Era algo parecido a lo que sentía ahora.

Con cuidado dio la vuelta entre los brazos que la aprisionada, para encontrar la el rostro sereno de su esposo dormido.

Valla, incluso durmiendo se veía bien.

Amarantha, volvió a acomodarse entre sus brazos, colocando la cabeza sobre su pecho y cayendo dormida nuevamente. Debía recuperar las energías perdidas.

 

 

...•••...

 

 

Cuando volvió a despertar, su esposo ya no estaba en la cama, con cuidado se sentó en la cama, sin importarle que la sabana se deslizará por su cuerpo hasta solo cubrir de la cintura hacia abajo. La verdad es que no se avergonzaba de su desnudez, era una mujer joven y con un cuerpo increíble, además dudaba que alguien entrara sin permiso a excepción de su esposo quien ya había visto cada parte de ella. Busco con la mirada a su esposo en la habitación y no lo vio, la luz que esperaba por la ventana, le hacía creer que debía ser más del medio días, sí que había dormido.

La puerta llamó su atención nuevamente, al escuchar como esta se abría y vio entrar a su esposo con una gran bandeja en sus manos, tenía puesto un pantalón de pijama y una bata negra que llevaba abierta dejando todo su pecho y abdomen a la vista. Ella sonrío, se le hacía gracioso que el gran Duque de Somerset le trajera comida a la cama.

Por otra parte, Mikail, se quedó estático a mitad de la habitación, cuando vio que su esposa no cubría su desnudez, cuando vio la sonrisa en su rostro, su amigo despertó de inmediato. Esa mujer era tentación pura.

Se acercó a ella que aún me sonreía y dejó la bandeja en una de las mesitas junto a la gran cama, para luego acercarse y dejar un casto beso en los deliciosos labios de su esposa, sentía que no podía estar lejos de ella. Se sentó junto a ella.

–Buenos días.–Sonrió complacida Amarantha.

Mikail sonrío.

–Buenos días, Traje comida.–Dijo tomando la bandeja nuevamente y posándola sobre la cama.–Pedí que prepararán de todo un poco, no sabía que podría gustarte.– Dijo mirando la comida.

–Creo que primero tomaré un baño, luego comeré, todo se ve delicioso.–Dijo con una sonrisa mientras se ponía de pie, quedando totalmente desnuda frente a la mirada hambrienta de su esposo.–¿Me acompañas?– se encaminó al baño moviendo sus caderas de manera sexual.

Mikail casi gimió ante tan majestuosa vista de su redondo trasero.

Sin pensarlo dos veces, se puso de pie y la abrazo por la espalda, una risa divertida salió de los labios de Amarantha mientras se encaminaba juntos al baño.

 

Después de un delicioso y prolongado baño, ambos se dispusieron a comer, sus estómagos se los exigían.

–¿Cuándo regresaremos?– preguntó Amarantha cuando terminaron de comer.–Tengo asuntos que atender en la ciudad junto a mi hermana.

Mikail, estaba frente a ella, sentado sobre la cama.

–Mañana por la mañana, ya llevamos varios días fuera de la ciudad, Envié a Demonio para que estuviera a cargo de todo mientras estaba fuera, pero ya debo volver.–Dijo, tenía curiosidad por los asuntos que ella y su hermana tenían que resolver, pero se abstuvo de preguntar, si ella no quería contárselo, lo respetaba.–Y si necesitas ayuda con algo, lo que sea, no dudes en pedírmelo, tienes a todos mis hombres a tu disposición.– Sonrió mirándola, para que se diera cuenta de que era enserió.

Amarantha asintió agradecida, ahora sabía que lo que sea que necesitará, él se lo daría. Aunque ella sabía valerse por sí misma, nunca estaba de más ayuda.

–Deberías dormir un poco más, anoche casi no dormimos.– Sonrió ladino.

Amarantha río bajito.

–Cierto.– Mikail se acostó junto a ella y la abrazo por la cintura.–Aún tengo un poco de sueño.– un tierno bostezo hizo sonreír a Mikail, mientras acomodaba su cabeza sobre su pecho.

Ambos se habían puesto pijama luego de salir del baño, ninguno tenía intención de salir de la habitación. Únicamente pedirían que les trajeran la comida.

Amarantha, empezó a quedarse dormida, aún se sentía cansada, su esposo no era como los hombres con los que había estado en su mundo, este parecía que nunca se cansaba y aunque a ella le encantaba, eso no quería decir que no se agotará.

Mikail sintió como la respiración de su esposa se volvió más lenta, cuando vio su rostro se dio cuenta que se había quedado dormida, el sabía que ella estaba agotada, de hecho le había sorprendido que le hubiera seguido el ritmo.

Con cuidado tomó las sábanas y arropó a ambos con ellas, tomaría una siesta con aquella mujer a su lado, cuando estaba con ella se sentía tan relajado y en paz.

Quería disfrutar de toda esa tranquilidad antes de volver.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comments

Y M A 🤔

Y M A 🤔

Me encanta tu historia escritora felicitaciones más capítulos porfa gracias

2023-02-04

6

con un hombre así quien no se derretiría a sus pies 😋😋😈😈

2023-01-17

1

Lourdes Lima

Lourdes Lima

Hermosa historia 😍

2022-12-29

3

Total

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