Capítulo 7
–Estoy entre nerviosa y emocionada.–Hablo Analise terminando con el silencio que había dentro del carruaje de alquiler.
–No deberías porque, aun si nos llegara a rechazar, lo cual dudo. Tenemos un plan de respaldo.–Contestó con simpleza Amarantha, mirando por la ventana del carruaje las calles solitarias y oscuras a las que se estaban acercando, dejando atrás toda la ponposidad de la nobleza.
–Lo se, es que voy a conocer a los únicos personajes que me gustaron de toda la historia y sin son físicamente como los describieron, podría recuperar mi heterosexualidad.–Bromeo sonriendo divertida.
Lo que hizo reír a Amarantha porque sabía que su hermana no le iban hace mucho los hombre y dudaba que eso cambiará por una cara bonita.
–Lo dudo mucho, pero espero que sea como me has prometido y no un cretino arrogante a quien tenga que romperle la cara, mira que hace mucho no golpeó algo y siento que voy a explotar.–Sonrió ladina mirándola.
–Lo se, lo sé.–Rodó los ojos divertida imaginándose a su hermana golpeando sin descanso a Mikail. Sin poder evitarlo dejo salir una carcajada, a la que se unió Amarantha.
Detuvieron su risa al sentir como el carruaje se detenía. Una vez estuvo quieto una máscara de frialdad se puso sobre sus rostros.
El cochero abrió la puerta y les ofreció su mano para ayudarlas a bajar. Cuando estuvieron fuera vieron que sus doncellas personales también estaban esperándolas.
–Miladies, están seguras de esto, esta parte de la ciudad es muy peligrosa y solo hay negocios de mala muerte.–Comentó con suma preocupación el cochero.
Amarantha Sonrió con malicia.
–No se preocupe buen hombre, nosotras estaremos bien, usted solo espérenos listo para partir en cualquier momento.–Giro su vista para dirigirse a las doncellas que también se veían preocupadas.–Ustedes también esperen en el carruaje.–Ordenó.
–Pero milady…
–Háganle caso a mi hermana, nosotras estaremos bien.–Interrumpió Analise.
Ambas doncellas se miraron aún preocupadas pero asintieron.
Amarantha echo un vistazo alrededor y se dio cuenta que están a una cuadra del bar Shadow donde había quedado a encontrarse con Mikail. Todo se veía oscuro y un poco tenebroso por el silencio ensordecedor.
Aun así seguiría adelante, tomando la mano de su hermana se encaminaron calle abajo donde estaba el dichoso bar. Ambas caminaban con cuidado y mirando a todos lados para evitar encontrarse con algún borracho pero las calles estaban desiertas. Aún así fueron preparadas para cualquier contratiempo que se les presentará, dentro de sus ligeros llebavan escondidas navajas. Después de todo sería estúpido ir sin ningún tipo de defensa.
Se detuvieron frente a un edificio medianamente grande que por fuera no se veía mal. Pero podía escuchar a los hombres gritando y música desde afuera.
Luego de admirar el edificio se dirigieron a un callejón que estaba a un lado del bar, estaba lleno de basura y manchas de lo que parecía vomito y otras que parecían sangre seca.
Amarantha apretó la mano de Analise con preocupación, ahora se arrepentía de haberla llevado a ese lugar, aunque su hermana no fuera una damisela en apuros no quería arriesgarla a ningún peligro.
Cuando estuvieron en la parte de atrás del bar, todo estaba más oscuro y silencioso, lo que le daba un toque tenebroso.
–Bien, ahora solo queda esperar.–Hablo Analise rompiendo el ensordecedor silencio.
Amarantha asintió, aun atenta a su alrededor.
Ambas tenían capas negras de un material grueso con una gran capucha que ocultara lo más posible sus rostros.
Luego de unos largos y silenciosos minutos, escucharon pasos acercarse, pasos de lo que parecía botas pesadas y parecían más de una persona, el sonido venía del callejón por donde entraron.
Vieron aparecer a dos hombres altos con capuchas puestas la oscuridad no ayudaba, para poder verles el rostro. Hasta que se acercaron lo suficiente pero sin invadir espacio personal.
Amarantha levantó la barbilla con orgullo y sin miedo absoluto en sus ojos, con la espalda recta y sin expresión en su rostro, después de todo si no le mostraba lo que sentía no encontraría una debilidad para poder romperla.
Los hombres se las quedaron mirando, con curiosidad. Las señoritas que tenían frente a ellos no demostraban miedo en absoluto. Eso sin mentir en verdad los impresionó, esperaban encontrar a una señorita llorosa y vuelta una masa de nervios temblorosa.
Pero encontraron a dos mujeres que los miraban como si no temieran nada.
–Muy bien milady, vine a escuchar lo que tiene que decir.–La voz ronca y profunda de aquel hombre le erizo la piel a Amarantha, era la voz más sexy que había escuchado en su vida pero no dejo que su máscara de frialdad cayera, era experta en eso.
–Como le hice saber en la carta, quiero contraer matrimonio con usted, Excelencia.–Hablo Amarantha con simpleza, su voz era un hermoso canto para aquel hombre.–A ambos nos beneficia este matrimonio y lo sabe.–Dijo imponente mirándolo, teniendo en cuenta que el otro hombre se quedó atrás y el es el único que ha hablado, entonces queda claro que el es Mikail.
Analise se aclaro la garganta llamando la atención de todos.
–Disculpen caballeros, ¿podrían quitarse las capas? Es que me pone un poco nerviosa no ver sus rostros.–Mintió descaradamente, solo quería ver sus rostro y ver que tan guapos eran. Amarantha lo sabía y por eso le costó no reírse allí mismo.
Ambos hombres se desconcertaron con aquella petición. Más sin embargo lo hicieron y bajaron las capuchas de sus cabezas.
Las chicas quedaron maravilladas con la vista que le ofrecía el rostro de aquellos hombres, simplemente eran demasiado hermosos.
Mientras que Mikail tenía unos ojos espectaculares de un color que jamás habían visto, y cabello negro que se confundiría con la oscuridad si no fuera por los pequeños destellos azules casi surreales que podían verse en su cabello. Lo tenía debajo de los hombros, estaba más largo de lo que sería bien visto en un caballero, ese detalle le gustó a Amarantha. El que no siguiera las reglas.
El otro hombre tampoco se quedaba atrás con el cabello tan negro que se confundía con la oscuridad de la noche. Y sus ojos eran de diferente color, hermosos de diferente manera.
–Bueno ya que nosotros lo hicimos, lo justo seria que ustedes los hagan miladies.–Hablo el hombre que vino con Mikail.
Ambas chicas salieron de su ensoñación y se miraron para luego asentir y bajar las capuchas de sus cabezas.
Los hombres quedaron igual de anonadados con la belleza de las jóvenes. Pero Mikail solo centro su atención en Amarantha, parecía un Maldito ángel caído del cielo, uno que se les escapo y que el no iba a devolver. En definitiva esa mujer se iría con el. Sus ojos eran tan hermosos era como ver el cielo en un día soleado de verano.
Ambos se miraron a los ojos escaneando al otro. Estaban tan ensimismados en el otro que se olvidaron del porqué estaban allí.
El hombre que vino con Mikail carraspeo la garganta para llamar la atención de ambos.
–Bueno ya que conocemos nuestro rostro, deberíamos presentarnos formalmente.–Dijo con una sonrisa ladina mientras miraba divertido a su amigo.
–Déjenme presentarme, Mikail Arancel, Gran Duque de Sumerset.–Se presentó haciendo una ligera reverencia sin dejar de mirar los ojos de Amarantha.
–Es un placer Excelencia, lady Amarantha Enderberg los saluda.–Hizo una reverencia perfecta, mirándolo a los ojos.
El hombre que había llegado con Mikail se aclaro la garganta nuevamente. Asiendo que Amarantha vuelva a sus sentidos, es como si estuviera hipnotizada y no pudiera dejar de verlo.
—Déjeme presentarle a mi hermana menor, lady Analise Enderberg.–Dijo desviando la mirada a su hermana quien saludo con una reverencia.–Y el caballero a su lado ¿Quién es?.–Preguntó por mera cortesía pues ambas sabían que era Demonio el hombre más fiel de Mikail, lo deducieron al ver sus ojos.
–El es Demonio, mi más fiel hombre.– el mencionado hizo una reverencia silenciosa.–Bien ya que hicimos las presentaciones correspondientes, pasemos a lo verdaderamente importante, los términos del acuerdo.–Dijo con toda la seriedad que su rostro podía transmitir, dejando de lado la sensación de tranquilidad que le transmitía aquel ángel de ojos azules y cabello dorado.
–Muy bien, lo primero mi hermana viene con nosotros a cual vaya a ser nuestra residencia.–Aclaro el punto más importante para ella.–Segundo debemos casarnos en una semana más tardar y por último pero no menos importante, No tendrá el control sobre mi vida, no podrá prohibirme absolutamente nada.–Lo miro con determinación y sin miedo alguno.
Mikail sonrío ladino mirándola fijamente.
–Y ¿Qué le dice que voy a aceptar tal cosa? Milady.– Dijo mientras se acercaba más ella invadiendo su espacio personal, aunque a ella no le molesto en lo absoluto.
Y a pesar de que Amarantha era alta, el sobrepasaba su altura, obligándola a mirar hacia arriba.
–El hecho de que usted siendo un hombre tan ocupado y cruel como dicen los rumores, este ahora justo frente a mi. Escuchando todo lo que tengo que decir.–Amarantha sonrío con malicia sin dejar de verlo a los ojos.– Después de todo también me necesita, no hay mejor partido para ser su esposa que yo agregándole que la necesita rápido para poder sacar a su hermana del infierno que vive en el palacio Imperial. Y aun si me equivoco y se que no es así, solo yo puedo salvar a su hermana de las garras de emperatriz porque si llegara a casarse con cualquier otra noble, no la dejara ir con usted poniendo la excusa de que no es lo suficiente para hacerse cargo del debut social de la princesa.–La sonrisa de Amarantha se amplio al saber que había ganado con el último argumento.
La sonrisa de Mikail había crecido por lo maravillado que estaba por la mujer que tenía frente a él, la forma en que simplemente lo dejo sin opciones. Podía sentir lo duro que estaba, esa mujer lo había excitado como ella lo había hecho con solo algunas palabras. En definitiva esa mujer sería su esposa, ella era única.
–Me parece que tenemos un trato milady.– Dijo mientras tomaba la mano de Amarantha y casi quiso gemir por lo suave que era su piel, dejó un beso en el dorso de su mano sin dejar de verla a los ojos.
Amarantha sonrío, ese hombre era la tentación hecha carne. Y como le gustaba la forma en la que la miraba, era como si el viera lo más precioso que había visto en su vida, le gustaba.
–Es un trato, milord.– El dejo ir su mano y está se sintió extramente fría, Amarantha miró a su hermana y está la miraba divertida.–Hay una cosa más, necesito que un notario haga los documentos correspondientes para el traspaso de custodia de mi hermana a mi, yo me encargo de que mi padre lo firme.–Pidió seriamente.
–Bien, puedo encargarme de eso.–Respondió con simpleza rascando de manera distraída su barbilla.
¿Como incluso algo tan simple podía hacerlo ver tan sexy? Se cuestionó Amarantha.
–Bueno con todo dicho, es hora de irnos milord, espero lo detalles de la ceremonia, no me importaría que fuera pequeña.–Dijo con simpleza, en verdad no le importaba como fuera.
–Deje que las acompañemos a su carruaje milady.– Le ofreció su brazo, Amarantha le da un vistazo a su hermana y está asiente.–¿ Me permite guiarla?–Pregunto galante.
Amarantha asintió y entrelaza su brazo con el de el, pronto salieron por aquel callejón por el que habían entrado y se encaminaron calle arriba donde las esperaba el carruaje de alquiler.
Una ves llegaron divisaron a sus doncellas fuera de este, cuando las vieron llegar sus rostros se relajaron.
El cochero abrió la puerta del carruaje.
–A sido un placer haberla visto esta noche milady, nos veremos pronto.–beso el dorso de su mano.
–El placer ha sido mío, milord.–Sonrió Amarantha.
Mikail la ayudo a subir al carruaje para después hacerlo con su hermana, quien agradeció con un asentimiento.
Cuando cerró la puerta el carruaje se puso en marcha, hacia la residencia del Gran Duque Artemis de Enderberg, su padre.
Sin poder soportarlo más Analise exploto.
–¡Oh por Dios! Ese hombre es mucho mejor de lo que mi cabeza podría llegar a imaginar, es que parece hecho por los dioses.–Casi Grito de lo extasiada que se sentía.– Y tu le encantaste, ni que decir de su amigo, si fuera heterosexual no dudaría en saltar sobre el, ¡Por Dios! ¿Cómo pueden estar tan buenos?–Analise no podía creer que esa belleza hecha pecado existiera.
–¿Podrías calmarte?– preguntó divertida Amarantha.
–Claro que no y tu no te quedas atrás, se que esos huesitos tuyos también quedaron encantados por ese hombre, si no le quistabas la mirada de encima, se que te encantó.– Sonrió con picardia Analise mirando a su hermana.
Amarantha solo la ignoró, pero sabía que su hermana tenía razón ese hombre le había encantado y excitado de la misma manera.
Tal vez ese matrimonio iba a ser más divertido de lo que pensó.
Sin poder evitarlo una sonrisa creció en sus labios.
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Updated 45 Episodes
Comments
María josé Alvarez
dedujeron
2025-01-16
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María josé Alvarez
"dedujeron", no deducieron
2025-01-16
0
Ernestina Puerto
pues analise échale ganas para comerte al caramelo del demon🤭🤭🤭, nada te va a pasar todo será delicius☺️☺️☺️☺️☺️☺️
2024-11-01
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