CAPÍTULO 6

Capítulo 6

 

Podía ver calles adoquinadas, grandes mansiones con hermosos jardines, era más que obvio que estaban en una zona bastante prestigiosa y solo para nobles de altos rangos no cualquiera podía tener una mansión en ese sector, lo sabía.

Llevaban tres días de viaje cuando llegaron a la maravillosa y tan renombrada capital del Imperio, cabe aclarar que no se quedaron cortos al alabarla tanto, en verdad era hermosa, vieron una plaza con una fuente gigantesca, alrededor de ella muchas calles llenas de tiendas, restaurantes y mucho que mirar.

Recorrieron todo eso hasta llegar a la que sería su residencia temporal. Desde dentro del carruaje negro halado por cuatro caballos pura sangre, se podía ver una enorme mansión con precioso jardín, esta era más grande que las que había visto desde que llegaron, a la propiedad la rodeaba un gran portón negro con el escudo del Ducado Enderberg en frente.

–Es hermoso, jamás en toda mi vida pensé ver algo así.– susurro anonadada Analise mirando a través de la ventana del gran carruaje en el que únicamente viajaban ellas.

–Lo sé, mira esa arquitectura, es maravillosa, es surreal.– Contestó maravillada Amarantha por lo que veían sus ojos. Ellas amaban la arquitectura, no por nada sus hoteles eran tan renombrados, eran exquisitos a la vista y comodidad. Y el ver esa majestuosidad que se quedaba a nada de la mansión del ducado, las tenía delirando.

Cuando el carruaje se detuvo frente a la gran mansión, el cochero abrió la puerta y ofreció su mano para ayudar a bajar a una muy maravillada Analise.

Cuando esta salio del carruaje, el cochero ofreció su mano a ella, Amarantha volvió en sí y compuso su explosión para no demostrar nada como de costumbre. Tomó la mano del cochero y bajo con la gracia y elegancia que solo tendría una emperatriz después de años y años de etiqueta, los mozos presentes quedaron asombrados con tal belleza y elegancia.

En la entrada de la residencia había dos hileras de sirvientes dándoles la bienvenida como indicaba el protocolo.

El Duque estaba frente a ellas dándoles la espalda mirando a todos con la frialdad, desinterés y porte igual de elegante e imponente que tendría alguien de su estatus. Aunque no todos lo lograban, ella lo sabía, ese tipo de mirada y porte se lograba con años.

–¡Bienvenido sea su Excelencia, Gran Duque de Enderberg!– Saludaron todos asiendo una reverencia.

Él ni siquiera se dignó a decir algo solamente siguió caminando hacia la puerta de entrada donde se encontraba un hombre vestido como mayordomo, que también lo saludo como indica el protocolo.

Nosotras simplemente lo seguimos en silencio, observando todo a su alrededor.

Cuando ingresaron, todo era más maravilloso que por fuera, Analise se aferró al brazo de Amarantha asiendo todo lo posible para no saltar de emoción, como sabía quería hacer.

Sin poder evitarlo una sonrisa genuina floreció en el hermoso rostro de Amarantha.

–Sus habitaciones están listas, miladies, los sirvientes se encargarán de llevar todas sus pertenencias a sus recámaras.– Dijo el serio mayordomo, con el debido respeto.

Cuando termino de decir esto, dos doncellas aparecieron e hicieron la reverencia de rigor. Para luego guiar el camino hacia dichas habitaciones, la verdad es que estaban agotadas fue un viaje largo e incómodo al que no estaba para nada acostumbradas.

Una vez Llego a su habitación que estaba frente a la de su hermana, pudo ver que era igual de hermosa y elegante que toda la casa. Dentro de ella había varias doncellas organizando todo lo que había en los baúles, quien les decía que hacer y donde poner que, era Virginia. Bueno ya sabia donde se había metido desde que llegaron.

Al verla llegar Virginia se acercó inmediatamente.

–Milady ya se le ha preparado un baño, para que se relaje luego del largo viaje.– Explicó diligentemente La doncella.

–Gracias, en serio lo necesito.– Respondió sonriéndole a la doncella con verdadera gratitud. Para luego dirigirse al baño y tardarse todo lo que su cuerpo pidió.

Cuando salió del baño mucho más relajada y limpia, no había nadie más que Virginia, en la gran cama con dosel y sábanas rojas había un camisón blanco, el camisón era más corto de lo habitual, le llegaba a las rodillas, los mando a modificar luego de usar varios comunes y sentirse sofocada. Al principio Virginia se negó, debido a que ese tipo de camisones solo lo utilizaban las mujeres casadas en su noche de bodas, algo estúpido a su parecer pero que se podía hacer, pero luego de insistir ella accedió y los modifico muy discretamente para que nadie los viera, ya que eso no era propio de una señorita.

Luego de cambiarse ponerse el camisón, se sentó frente al tocador blanco con detalles dorados hermoso.

Virginia se puso detrás ella mientras peinaba su hermoso cabello largo que caía sobre su espalda hasta debajo de cadera de manera celestial.

–Virginia, ¿está todo listo?– Cuestionó llamando la atención de su doncella personal.

–Si milady, a media noche nos esperara un carruaje de alquiler a una cuadra de la mansión. Saldremos por la puerta de la servidumbre para no ser vistas. Lady Analise ya debe saberlo también, le dije a su doncella que se lo informara.– Respondió solemne y sin hacer preguntas.

Amarantha antes de salir del ducado le había pedido a su doncella que inmediatamente al llegar a la capital, consiguiera un medio de transporte discreto que la llevará a un lugar a muy entrada la noche. La doncella aceptó sin hacer preguntas ni objeciones y con eso Amarantha termino de confirmar su lealtad.

–Muy bien.–Respondió satisfecha mirando a través del espejo del tocador.–¿Me seguirías a cualquier parte, Virginia?– Preguntó captando nuevamente la atención de su doncella.

Virginia no se sorprendió con la pregunta, sabía que su Lady estaba tramando algo, desde que despertó a estado diferente de lo normal, pero de alguna manera le gusta esta nueva Amarantha, esta era una versión más decidida y sin esa sombra de soledad y tristeza en sus hermosos ojos azules y le alegraba de sobremanera que fuera así, había estado sirviéndole fielmente desde hace muchos años y le tenía mucho cariño a aquella joven solitaria, por eso no la abandonaría sin importar que, siempre estaría con ella y la apoyaría y seguiría donde fuera. También le alegraba que empezará a construir una relación con su hermana. Ambas se necesitaban.

–Así es milady, la seguiría donde fuera le soy totalmente leal, nunca lo dude.– Respondió solemne y sin titubear en su respuesta mirándola a los ojos a través del espejo.

Amarantha sonrío.

–Bien, porque voy a necesitarte mucho más a partir de ahora, vamos a hacer cosas que no están bien vistas en la sociedad, pero puedo asegúrate que es por mi bienestar.–Explicó seria Amarantha mientras se levantaba y dirigía a la que parecía una muy cómoda cama para descansar luego de tan largo y agotador viaje.

–Cuente conmigo milady.– Virginia hizo una reverencia, para luego salir de la habitación y dejarla descansar.

Amarantha dormiría todo lo que pudiera, después de todo estaba en serio cansada y tenía que estar despierta a muy entrada la noche.

Sonrió ladina, imaginando como sería su encuentro con el que podría ser su esposo, sabia que el hombre se iba a presentar aunque fuera por curiosidad, después de todo ella se estaba ofreciendo en bandeja de plata, arriesgándose a muchos rumores que pondrían en duda su virtud, aunque no le importaba, sabia que él iría.

Ella lo sabía.

 

 

Más populares

Comments

Alicia

Alicia

x favor ponga fotos de los protagonistas y felicitaciones es muy buena

2024-10-30

0

Isabel Conde Lema

Isabel Conde Lema

muy buena historia

2024-01-17

1

Maria del Carmen Ampuero

Maria del Carmen Ampuero

me enganché...!!
buenísima ..../Good/

2023-10-11

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play