Capítulo 8
–Lo siento milady pero su Excelencia salió muy temprano esta mañana.–Aviso Virginia con la mirada gacha sin mirarme a los ojos en ningún momento.
Amarantha sabía que su padre no había salido, porque siempre que salía escuchaba el carruaje desde su habitación y esa mañana no lo había hecho.
–Gracias, ¿puedes dejarme sola? Quiero descansar.–Dijo con una sonrisa que no llegaba a sus precisos ojos.
–Si milady.– la doncella salió de la habitación dejándola sola como había pedido.
Sin poder contenerse mucho más Amarantha dejo que sus lágrimas salieran de sus ojos y corrieran como ríos sobre sus mejillas, sentía un vacío en su pecho era tan doloroso que no podía soportarlo, apretó con fuerza las sábanas de la cama donde llevaba recostada una semana luego de la caída que se había provocado para llamar la atención de su padre, pero de nada había servido, no la había ido a ver en todo el tiempo que llevaba en cama.
Cuando despertó después de la caída, solo podía sentir dolor, un dolor que la sobrepasaba, afortunadamente según el doctor no se había roto ningún hueso, pero eso no evitaba que su pequeño cuerpo doliera de manera inimaginable.
Ella solo quería un poco de atención, un poco de amor, ya no quería sentirse más sola.
Ya no sabía que más hacer, ella solo era una niña de doce años, solo quería vivir como cualquier niña de esa edad, que su padre la consintiera, llevarse bien con su hermana menor, recibir el amor y compañía de una familia.
Pero por alguna razón parecía que su familia la odiaba. Desearía no haber sobrevivido a esa caída, talvez así la abrían extrañado un poco.
El dolor en su pecho no se aminoraba solo crecía y crecía, sentía un vacío tan inmenso, sus sollozos empezaron a escucharse en toda la habitación, quería gritar y llenar ese vacío. Quería sentirse amada.
Sin importarle el dolor que aún conservaba por la caída se levantó de la cama y empezó a tirar todo lo que estaba a su alcance mientras gritaba con todas sus fuerzas intentando aliviar el dolor que sentía en el pecho, sentía que un nudo en su garganta la ahogaba, siguió tirando y gritando hasta que su cuerpo no lo soporto más y callo al suelo de rodillas, de sus ojos seguían callando lágrimas sin la intención de detenerse.
Escucho el sonido de la puerta al abrirse y levanto la mirada con la esperanza de que fuera su padre, pero aquella esperanza únicamente terminó de romper su corazón cuando en la puerta no estaba su padre sino su fiel doncellas. Las lágrimas parecían salir con más ahínco y nubló su vista.
Virginia se acercó a la niña que parecía estar rota por dentro, cuando salió de la habitación no tuvo el valor para irse y dejarla sola y el escuchar sus gritos y sollozos, la hacían miserable porque ella no podía hacer nada para ayudarla.
Se agachó a su altura y sin el menor protocolo o etiqueta abrazo a la niña temblorosa y sollozante que estaba tirada en el piso sobre algunos vidrios. La abrazo con todas sus fuerzas intentando pegar los pedazos de su corazón.
–Solo quiero que me amen.–Hablo con la voz ronca resultado del llanto y los gritos.–¿Acaso eso está mal?–Pregunto levantando la mirada y esperando una respuesta de su doncella.
A Virginia se le rompió el corazón al ver la mirada rota y llena de lágrimas que tenía su Lady. Y sin poder evitarlo lágrimas salieron de sus ojos también.
–No milady no está mal, yo la amo como no tiene idea, jamás dejaría de amarla es la niña más noble de buen corazón que he conocido en mi vida. Es solamente que a veces las personas no sabemos lo que tenemos.–Intento consolarla. Tomó su rostro entre sus manos e hizo que la viera a los ojos.– Pero yo jamás voy a dejarla, siempre va a tenerme a mí, ¿Si?– Virginia sonrío de manera cálida.
Amarantha asintió y sus párpados se fueron cerrando por el cansancio, hasta quedar totalmente dormida, siendo abrazada por la única persona que la amaba.
Amarantha se despertó sobresaltada, y tenía el rostro lleno de lágrimas que no se detenían, en su pecho sentía una presión y vacío horrible, sentía el dolor de la Amarantha del sueño, sentía que no podía respirar por el nudo en su garganta, así que simplemente se dejó ir dejando salir sollozos.
Luego de lo que parecieron horas, estaba más calmada, podía ver como el sol iba saliendo a través de su ventana.
Apenas estaba amaneciendo.
Ahora entendía por qué Amarantha se había aferrado tanto al supuesto amor del príncipe, era porque se sentía vacía, sola y a pesar de tener a Virginia a ella no le era suficiente, por eso peleo por él, porque no quería sentirse sola nuevamente.
Pobre chica, lo sola que debió sentirse, lo herida. El solamente pensar en eso humedecida sus ojos. Y el dolor en su pecho volvía.
Así que se levantó de la cama y se dirigió a la ventana abriéndolas puertas para salir al balcón de su habitación, al salir pudo sentir el aire fresco en su rostro, acariciando su cabello.
Pudo respirar con más tranquilidad. Ahora estaba segura esos sueños eran recuerdos de este cuerpo, con el primero que tuvo creyó que era una posibilidad pero ahora lo confirmaba.
Y también confirmaba la lealtad de Virginia, ella la seguiría donde fuera. Por eso iba a contarle su plan en cuanto llegara para ayudarla a arreglarse.
Se quedó junto a la ventana, hasta que el sol estuvo totalmente fuera, iluminado el cielo.
Luego de eso escuchó los toques en la puerta de su habitación que indicaban que Virginia había llegado.
–Adelante.– Casi tuvo que gritar, no se había dado cuenta de que su voz estaba ronca, seguramente tendría ojeras y los ojos rojos de tanto llorar en la madrugada.
Virginia acató la orden y entró a la habitación haciendo la reverencia correspondiente.
–Buenos días, milady.– Saludo.
–Buenos días.–le Sonrió cuando Virginia levantó la mirada y se quedó sorprendida al verla.
Valla debía verse peor de lo que pensó.
–Milady ¿Se siente bien?–pregunto preocupada.
Amarantha asintió.
–Gracias.–Respondió dejándola Confundida.–Gracias por siempre estar para mí, no sabes cuanto lo aprecio.–Dijo sin pensarlo, solo sentía que Virginia merecía esas palabras y que a la verdadera Amarantha le abría gustado decirlas.
–Milady.–Sus ojos sé humedecieron y su voz se entrecortó.–Para mí ha sido un verdadero placer estar a su lado.–Sonrió con verdadero amor reflejado en sus ojos.
Amarantha también Sonrió.
–¿Podrías hacer algo para que mi aspecto no se vea tan mal?–Bromeo señalando su rostro.
Virginia asintió e inmediatamente se encaminó al baño para preparar la bañera. Luego de unos minutos salió y le dijo que estaba listo.
Amarantha entró y de inmediato se desnudó para undirse en la bañera y relajarse al oler la esencia de aceites aromáticos, parecía jazmines y rosas. Aspiro profundo y lleno su nariz con el delicioso olor.
Cuando el agua ya se sentía fría salió de la bañera y se envolvió en una bata que siempre tenían preparada para ella cuando saliera del baño.
Al entrar en la habitación en su cama había un vestido sencillo de color verde claro con detalles blancos, era precioso. Esta vez únicamente estaba Virginia en la habitación al parecer entendió que no quería estar rodeada de gente.
Se sentó en el taburete frente al tocador de su habitación este a diferencia de el del ducado era de color marrón con detalles dorados.
Virginia tenía varios recipientes de vidrio con cremas, sin mediar palabra empezó a untarlo en su rostro y Amarantha solo cerró los ojos y se dejó maquillar y ponerse un poco más presentable.
Una vez término Amarantha abrió los ojos y se vio en el espejo, en definitiva su doncella sabía lo que hacía, al ver su rostro no pareciera que había llorado por horas en la madrugada.
–¿El Duque se encuentra en casa?– preguntó sin interés, ahora solo odiaba más a ese ser sin sentimientos que dejo sola a su pequeña hija.
–No milady, salió desde temprano hacia el palacio, como orden del emperador todos los nobles que no viven en la ciudad debían presentarse esta mañana.– Respondió eficiente, mientras guardaba todo lo que utilizo en su rostro y arreglando su cabello.
Amarantha asintió.
–Voy a desayunar en el balcón de mi habitación pide que preparen todo y que llamen a mi hermana para que me acompañe.–Pidió, mientras se levantaba y se dirigía a su amplio balcón, se recostó en el barandal de este y cerro los ojos disfrutando de la brisa que acariciaba su rostro.
–Si milady.– Virginia hizo la reverencia protocolaria y salió de la habitación.
Minutos después entraron varios sirvientes y acomodaron una mesa con dos asientos juntos al barandal donde ella se encontraba, luego sirvieron una gran variedad de comida que se veía deliciosa.
Una vez todo estuvo listo, tomo asiento en una de las sillas para esperar la llegada de su hermana.
Mientras miraba hacia el jardín que podía ver desde su balcón.
Sintió llegar a su hermana y sentarse frente a ella, se giró y centro su mirada en ella con una sonrisa.
–Buenos días, Ali.– Sonrió por el nuevo apodo que había creado para su hermana.
Analise sonrío complacida.
–Buenos días, Mara.– en sus ojos se podía ver lo orgullosa que estaba por haber creado un apodo para su hermana también.
Amarantha río.
–Quería preguntarte algo.–Dijo llamando la atención de su hermana que empezaba a servirse un plato con frutas picadas.– Las llamaré si necesitamos algo, pueden retirarse.–Dijo a Rita y Virginia, sus doncellas personales.
Ambas asintieron asiendo una reverencia y saliendo del balcón.
–¿Pasa algo grave?– Pregunto preocupada Analise.
–Quería saber si has tenido recuerdos de esta vida, es decir, ¿si te han llegado recuerdos de la verdadera Analise?–Preguntó sería.
Analise dejo los cubiertos en la mesa y centro toda su atención en su hermana.
–Los he tenido.–Asintió sería.–Han sido como sueños y cuando despierto siento todo lo que sentía en el sueño la verdadera Analise.– Respondió mirándola a los ojos.
–Lo suponía.– Hablo mirando nuevamente hacia el jardín distraídamente.–También los he tenido, de hecho esta madrugada tuve uno, me desperté llorando y no podía detenerme.–Dijo mirándola nuevamente.
–Ya veo.–Hablo sería mirando hacia la mesa Analise, se sentía confundida, no sabía la razón del porqué esos recuerdos.
–No te preocupes, no creo que sea algo malo, creo que solo es una manera de ayudarnos para que podamos entender y adaptarnos a este mundo, eso solo confirma que no vamos a volver a nuestro mundo y aun si lo hacíamos no creo que regresemos vivas, no hay manera de que nuestros cuerpos estén intactos luego de la explosión.–Dijo intentando tranquilizarla.
Analise asintió.
–Tienes razón.– intento convencerse de que su hermana tenía la razón.
–Bien, entonces desayunemos.–Sonrió para aliviar el ambiente tenso que se formó en torno a la conversación.
Analise asintió y ambas se dispusieron a desayunar en silencio. Ambas pensando en cosas diferentes.
Cuando estaba terminando de desayunar, entro una apresurada Virginia, con ella traía un sobre.
–¿Qué pasa?– Cuestionó desconcertada Amarantha.
–Milady, llegó este sobre con el sello del ducado Sumerset, está dirigido a usted.–Se lo entrego.
Amarantha miró rápidamente a Analise y vio el mismo desconcierto que ella debería tener en el rostro. Que podría haberle enviado Mikail si se habían visto ayer.
Tomó rápidamente el sobre y lo abrió, cuando leyó lo que contenía una sonrisa creció en su rostro. Vaya que ese Duque tenía buenos contactos.
Sin poder evitarlo río con verdadero placer.
Incrementando la curiosidad en su hermana y su doncella que no se había movido de su lugar.
–¿Qué ocurre?– preguntó Analise sin poder contenerse.
–En este sobre, están todos los detalles de mi boda, será en tres días en un pueblo que esta un par de horas de aquí, será una ceremonia sencilla.–Su sonrisa creció aun más si era posible y del sobre sacó otra hoja.– Y esto.– Dijo moviendo la hoja en el aire.– es el acta que debe firmar nuestro queridisimo padre para pode tener tu custodia total.– río con verdadera alegría mirando a su hermana.
Analise estaba sorprendida, ese hombre se había movido rápido. Sin contenerse también río, todos sus planes estaban saliendo como querían.
–Si que lo dejaste, enamorado mira que ya tiene todo listo para su boda.– se burlo Analise con una mirada pícara en sí ojos.
–Milady…–murmuró sorprendida y desconcertada Virginia, ella sabía que su Lady planeaba algo, más no que se iba a casar a escondidas.
Analise se había olvidado por un momento de que Virginia estaba allí.
–Virginia voy a casarme, dentro de tres días y Analise vendrá conmigo, planeo hacer que el Duque firme esta acta sin que se dé cuenta, por eso quiero preguntarte ¿Estas dispuesta a venir conmigo?– preguntó mirándola fijamente.
–Claro que si milady, talvez no lo recuerde ahora pero le prometí que siempre estaría con usted, que no la dejaría sola.– Respondió solemne.
Amarantha Sonrió.
–Muy bien porque voy a necesitar que metas esto entre los documentos que debe firmar el Duque y que los firme sin que se dé cuenta ¿Puedes hacerlo?–Cuestionó.
–Si milady.–Respondió sin algún Titubeo.
Amarantha miró a su hermana y ambas sonrieron.
Pronto estarían lejos y viviendo la vida que quieren vivir.
Si, disfrutarán de esa nueva oportunidad.
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Comments
Ernestina Puerto
ojalá todo salga bien. buenísima la novela👍
2024-11-01
0
Bebesita Golden
siento que va a pasar algo no tan bueno
2023-05-20
1
Paola Martiz
me enganché esta muy buena la historia 👏👏🤗🤗
2023-05-02
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