CAPÍTULO 11

Capítulo 11

 

El carruaje se detuvo en la gran estrada de la residencia Enderberg, esperaron hasta que el cochero les abrió la puerta y les ofreció su mano enguantada para ayudarlas a bajar, primero bajo Analise para luego seguirla Amarantha.

Se encaminaron a la puerta principal donde las esperaba el mayordomo principal.

–Bienvenidas myladies.– Saludo el mayordomo con una reverencia.–Su Excelencia el Duque, la espera en el estudio, lady Amarantha.–Dijo mirándola con la seriedad que caracteriza a un mayordomo.

Analise y Amarantha se miraron con inquietud, no sabían para que podría estarla llamando, era muy raro, no creía que fuera para preguntar por la cantidad de dinero que le habían pedido al contador o de lo contrario también habría llamado a Analise.

Amarantha asintió y siguió al mayordomo hacia el estudio del Duque. Mientras Analise se quedó aún inquieta por lo que fuera a decirle el Duque a su hermana y prefirió ir a la habitación de Amarantha a esperarla ahí.

Cuando Amarantha estuvo frente a la gran puerta de caoba del estudio de Artemis Enderberg, el mayordomo llamó a la puerta esperando la aprobación para ingresar a la habitación.

Cuando escucho el permiso desde dentro, procedió a abrirle la puerta a Amarantha dejándola pasar.

Una ves estuvo dentro Amarantha no expresaba absolutamente nada ante su supuesto padre.

–Amarantha Enderberg, lo saluda Excelencia.–Dijo con una frialdad increíble y una perfecta reverencia, que dejo pasmado al Duque. Si bien esa era la etiqueta, sus hijas siempre lo llamaban padre, esta era la segunda vez que no lo hacía y seguía mirándolo con una frialdad profunda en sus ojos.

–No necesitas ser tan formal, toma asiento.–Dijo señalando la butaca frente a su imponente escritorio.

Amarantha obedeció en completo silencio y sin expresión alguna en su rostro. Cuando se sentó de forma elegante frente a él, no pronuncio una sola palabra, simplemente se quedó mirándolo esperando a que le dijera la razón por la que la había mandado a llamar.

El Duque se aclaro la garganta incómodo por la mirada llena de frialdad que su hija mayor le estaba dirigiendo y a la que no estaba acostumbrado en absoluto.

–Bien, te mande a llamar para hablar de algo importante. Se ha pactado tu compromiso con el príncipe heredero del imperio, esta mañana en el palacio.– Hablo sin rodeos.

Amarantha se sorprendió por lo rápido que había organizado todo este hombre, si apenas y tenían unos días de estar allí, más no lo demostró, se mantuvo impasible.

–¿Qué pasaría si me negara a tal compromiso?– preguntó con verdadera curiosidad, quería saber hasta donde sería capaz de llegar.

–¿Por qué te negarías a tan maravilloso compromiso?– Cuestionó en su lugar el Duque.

–Por qué no quiero esa clase de vida.– simplifico.

–En ese caso solo pasaría el compromiso a tu hermana.– se encogió de hombros desinteresado.

Amarantha nuevamente se sorprendió, no pensó que fuera a dejarla ir tan fácil, tal vez espero enojo y que le dijera que ella no tenía ni voz ni voto.

–¿Y si ella tampoco lo quiere?– Cuestionó nuevamente.

El Duque la miro con curiosidad durante varios minutos, hasta donde tenía entendió sus hijas no se dirigían la palabra para algo que no fuera por mera cortesía. Y ahora su hija mayor estaba hablando en nombre de su hija menor.

–¿Desde cuando eres tan unida a tu hermana como para hablar en su lugar?– Dijo mientras se recostada en el espaldar de su gran silla y apoyaba su barbilla en el puño cerrado de su mano.

–Desde que casi sentí que moría y me di cuenta que no vale la pena desperdiciar el tiempo que tienes con tus seres querido.– Contestó con frialdad mirándolo fijamente.

El Duque la miro detenidamente, la dama que tenía frente a él era el retrato viviente de su difunta esposa. Y si le agregaba ese carácter frío que estaba mostrando ahora frente a él, sería como ver a su esposa en carne y hueso nuevamente. Sintió un pinchazo en el corazón.

–Pues si tu no quieres este compromiso, tu hermana tendrá que aceptarlo en tu lugar y no podrás hacer nada al respecto. O te casas tu o lo hace ella.– se inclino hacia delante afirmando los codos en el escritorio y entrelazando sus manos, mientras la miraba curioso.

–Muy bien, entonces yo no me casaré con el príncipe.– declaró poniéndose de pie.– Pero… mi hermana tampoco lo hará sino quiere.– con una última mirada a su padre hizo una reverencia y salió de estudio, dejando a él Duque con una gran sonrisa en el rostro.

Cuando mando a llamar a su hija mayor espero de todo menos la escena que acababa de producirse frente a sus ojos. Sentía mucha curiosidad por lo que haría su hija para detener ese compromiso.

Amarantha por su parte camino a paso apresurado a su alcoba y abrió la puerta abruptamente asustando a Analise que estaba sentada en su cama esperándola.

Sus doncellas también estaban dentro de la habitación.

–Debemos irnos, a más tardar esta noche. El Duque acaba de decirme que ya concreto el compromiso de la familia imperial con la familia Enderberg y que no importa cual de las hijas se case.– miro seriamente a su hermana.– Y acabo de decirle que pues no casarme con el príncipe, así que quedas tu, por eso nos vamos.– en su tono de voz no había lugar para ninguna réplica.

–Virginia y Rita empaquen solo las cosas más indispensable y las joyas, por si en algún momento tenemos que venderlas. Luego envía una carta de manera urgente al Duque de Somerset e informe que esta misma noche nos dirigiremos al pueblo donde se oficiara la ceremonia de mi hermana y, si es posible saquen algunas cosas de ves en cuando durante lo que resta del día, en la noche nos iremos en una carruaje de alquiler.–Ordenó de inmediato Analise.

Ambas doncellas asintieron y se pusieron en marcha de inmediato.

Analise se acercó al librero que estaba en una de las paredes de su cuarto y de entre unos de los tantos libros sacó un sobre.

–Con esto el Duque no podrá obligarte a casar con nadie.– Dijo levantando en alto el sobre y guardándolo en el bolso de mano con el que había salido ese día.– Pero aun así es mejor alejarnos de el.– Dijo inquieta mientas se sentaba en su cama al lado de Analise.

Ambas se tomaron de la mano, ellas podían ser muy independientes e intimidantes pero aun así eso no quitaba que se preocuparan por lo que podría pasarle a la otra.

 

 

...••••...

 

Amarantha miraba como la oscuridad cubría todo el patio trasero de la mansión, las cuatro mujeres iban muy bien cubiertas con capas negras para confundirse con la oscuridad de la noche, llevaban vestido muy sencillos y sin corsé para que nos les fuera trabajoso a la hora de caminar.

Se dirigían a la salida trasera de la casa que era la salida y entrada de los empleados. Con ellas solo llevaban unas cuantas cosas y el bolso de mano que Amarantha no soltaba por nada.

Como se les había dicho en el transcurso del día las doncellas habían sacado la mayoría de la cosas que iban a llevarse entre ellas muchas joyas que dejaron al cuidado del cochero de alquiler que iba a llevarlas al pueblo donde iba a oficiarse la boda. Resulta que el cochero que las llevó a la primera reunión con Mikail era conocido de Rita y por eso también estaba ayudándola en esa ocasión.

Caminaron varias calles abajo en la oscuridad, luego de haber salido sin ser descubiertas de la mansión.

Luego se detuvieron en una pequeña y destartalada casa, enfrente de ella estaba el carruaje en el que partirían a lo que sería el comienzo definitivo de su nueva vida.

El cochero se bajo del pescante y las ayudo a guardar las cosas que traían con ellas, para luego ayudaba a subir a las cuatro dentro del carruaje, por lo general por cosas de protocolo y etiqueta, cuando una noble salía con su doncella está debía ir en el pescante junto con el cochero.

Amarantha y Analise se negaron varias veces a esto en las ocasiones que salieron, pero sus doncellas eran restauradas y muy severas en lo que respecta al protocolo de una noble.

Aun así esta vez le ordenaron sin lugar a alguna objeción que debían viajar con ellas dentro del carruaje, después de todo sería un viaje algo largo y si para ellas era incómodo dentro del carruaje acolchado debía ser el triple de incómodo para sus doncellas en el pescante de madera con unos desgastados cojines.

Una vez el carruaje se puso en marcha Amarantha y Analise compartieron una mirada cómplice que las hizo sonreír, estaban a horas de ser libres de obligaciones. Y sabía que se estaba por casar y que la obligación de una esposa era procrear hijos, pero ella había dejado ese punto claro, lo haría cuando se sintiera lista. Por otro lado la parte de complacer a su futuro esposo en el lecho conyugal, no le parecía para nada desagradable.

Con una sonrisa maliciosa en los labios y mirada viva como hacer mucho no se sentía, el carruaje en el que iban se fue perdiendo lentamente en la oscuridad.

 

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Comments

Gallardo Adriel

Gallardo Adriel

la pareja de Annalise debe ser el demonio

2023-07-19

2

Katterine Lopez

Katterine Lopez

no será que la hermana del duque termina siendo la pareja de la hermana de amarantha??

2022-09-29

17

Ximena Rioja

Ximena Rioja

cool increíble quiero que la hermana Ali se quede con demonio que tiene un ojo gris y otro azul

2022-08-21

6

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