Capítulo 10

CAPÍTULO 10

 

Amarantha miraba detenidamente el local con grandes ventanales que dejaran ver una casi vacía tienda de perfumes, la fachada no están tan mal como ellas esperaban, las paredes del frente estaban hechas de un ladrillo que en sus mejores tiempos fue rojizo, en la parte de arriba había un letrero de madera que en letras negras y grandes decía “Perfum Weslem” .

Ambas hermanas se dieron una mirada antes de encaminarse a la vieja puerta de madera, cuando Amarantha la empujó hacia dentro esta emitió un gran chirrido, parecía que en cualquier momento podía caerse.

Al entrar pudieron darse cuenta que a pesar de solo tener unos pocos estantes de madera con algunos frascos de perfume sobre ellos, la tienda estaba muy limpia y ordenada.

Al fondo de la tienda detrás de un mostrador viejo pero limpio, había un joven que no debía pasar lo treinta años, estaba concentrado en una libreta anotando sabrá Dios que cosas, con tanto afán que no noto la presencia de las chicas hasta que estas estuvieron frente a él.

El chico levantó la mirada sorprendido por el repentino aparecer de las hermosas jóvenes que están frente a el. Las reparo durante un momento dándose cuenta que vestían ropas elegantes y de gran costura lo que decía que eran unas damas nobles, lo que lo confundió aún más, ¿Qué hacía dos hermosas y nobles jóvenes en su destartalada tienda de perfumes?

No es que quisiera menospreciar su trabajo, porque el sabía que sus fragancias eran majestuosas, después de todo había aprendido de su padre quien fue un gran perfumista. Pero no quería recordar eso ahora, el punto era que el era excelente en lo que hacía, pero su tienda no tenía la mejor apariencia para que ellas entrara en ella a comprar algo.

–¿En que puedo ayudarlas, ilustres damas?– Dijo mirándolas con extrema curiosidad.

–Quisiéramos hablar con el barón Weslem.–Pidió Amarantha, mientras miraba alrededor.

El joven frunció el señor aún más confundió. Y las miro con desconfianza.

–El barón Philip Weslem  se presenta ante ustedes.– Dijo asiendo una pequeña reverencia.–Pero no recuerdo tener algo que tratar con las damas, díganme en que puedo serles de ayuda, soy todo oídos.– las miro aún desconfiado, de que esas mujeres elegantes estuvieran buscándolo específicamente a él.

Amarantha lo reparo por completo, iba muy bien vestido, a pesar de que la tela no era tan fina y costosa como la de otros nobles, no dejaba de verse pulcro con el cabello bien peinado y con la ropa limpia y completamente en su lugar, estaba dando una muy buena impresión con su apariencia.

–Quisiéramos hablar de negocios con ustedes si nos los permite, milord.– Dijo mientras se movía del frente del mostrador y se acercaba al estante que estaba empotrado en una de las paredes.– Le beneficiará escuchar nuestra propuesta.– tomo uno de los frascos que estaba en el estante y quito la pequeña tapa de vidrio para oler dentro de el, en cuanto el aroma llegó a sus fosas nasales, quedó encantada no había tenido el pacer de oler algo así en su vida, era una mezcla de rosas frescas con un poco de algo cítrico, talvez naranja o limón.

Analise se acercó a su hermana al ver cómo entró en una especie de trance con el ojos cerrados y el frasco de perfume en la mano.

Tomó el frasco de vidrio de la mano de su hermana cuidando no dejarlo caer, al acercarlo y olerlo, quedó igual de fascinada que su hermana.

El barón que hasta ese momento se había sorprendió con la propuesta de la que parecía la mayor de ambas damas, salió de su trance y miró como estas estaban ensimismados oliendo su perfume, lo que hizo que un pequeño sonrojo apareciera en sus pecosas mejillas. Se aclaro la garganta para llamar la atención de ambas damas.

Amarantha se giro a ver al barón con una gran sonrisa en su labios.

–¿Podrías explicarse de mejor manera? Es decir, ¿A que se refiere con hacer negocios conmigo?– preguntó aún entre sorprendido y confundido.

–A que mi hermana y yo queremos invertir en su negocio, milord.– Respondió una sonriente Amarantha.

Weslem tuvo que sostenerse de el mostrador por la impresión que causaron las palabras de joven en el, sobre todo porque podía ver la veracidad de sus palabras al mirarla a los ojos, pero aun así.

¿Querían invertir en su tienda? ¿Por qué?

–Inver… ¿invertir?–Tartamudeo sorprendido el hombre aún.

–Así es, milord, con mi hermana estuvimos investigando posibles negocios en los cuales podríamos invertir, claro está que estos debían tener potencial y para su fortuna, su negocio es uno de esos.–Contestó una alegre Analise.

El barón aún las miraba si poder creer lo que estaban diciendo y, aún si fuera verdad, en el momento que vieran la cantidad de deudas que había dejado su difunto padre se retractarían.

Con un gran desazón negó con la cabeza.

–Por más que quisiera tener socios, no creo que ustedes quieran invertir en mi negocio con todas las deudas que este tiene. Siento que perdieran su tiempo.– Dijo cabizbajo el hombre, sentía impotencia con un socio su negocio se levantaría y podría darle una mejor vida a su joven hermana

Las hermanas se miraron y sonrieron, para luego asentir conformes. El hombre frente a ellas era honrado, después de todo simplemente pudo aceptar el dinero es irse o pagar las deudas y no devolverles el dinero, sin embargo había hecho todo lo contrario había rechazado su oferta de la manera más honorable.

En definitiva querían invertir en su negocio. Además sería una tontería dejar ir tan espectacular perfumista, ese hombre hacia magia. Debían tenerlo antes de que alguien más lo descubriera.

–Ya sabemos acerca de sus deudas y estamos más que satisfechas con el hecho de que no las allá ocultado para beneficiarse, eso demuestra lo honorable que es milord.– Dijo con voz pausada y una cálida sonrisa en su rostro Analise.

El hombre levantó la mirada para fijarla en ambas mujeres, estás lo miraban de manera cálida, como sólo lo hacía su pequeña hermana.

–Bien,  ya que aclaramos que vamos a invertir en este negocio, dejemos los puntos claro. Primero nuestra identidad debe mantenerse en completo anonimato, solo se referirá a nosotras como Socio A. No que queremos que nadie sepa acerca de nosotras, ¿Lo entiende milord?– preguntó con voz fría e intimidante Amarantha, mirándolo directamente a los ojos.

El barón asintió con efusividad. Era la primera vez que veía a una mujer intimidar con solo una mirada.

–Otro de los puntos, seria que como socias tendremos el cincuenta por ciento de las ganancias, y se nos tomará en cuenta para cualquier decisión con respecto a la tienda. Y el más importante de todos.– Analise habló esta vez mirándolo sería.– No podrá tener más socios, seremos sus únicas socias, ¿Está de acuerdo con nuestras condiciones?– preguntó sin expresar la misma cálida sonrisa de hace un momento, ahora están hablando algo sumamente serio e importante.

El barón se arrodillo en piso haciendo una genuflexión, sorprendiendo a las hermanas.

–Este lord, jura total lealtad y confidencialidad hacía sus ladies, les aseguro que mis labios estarán sellado y de mi boca no saldrá absolutamente nada que pueda incumplir nuestro trato o pueda perjudicarlas.–Dijo solemne con la mirada puesta en ellas.

Después de la sorpresa por tal acción las chicas sonrieron, podían ver la sinceridad en los ojos del barón. Con el pasar de los años ellas había aprendido a leer a las personas y sabían cuando alguien les mentía o les era sincero. Y en ese momento el barón era sincero.

–Muy bien con todo dicho, pasemos a firmar el contrato que nos convierte en socios.– Dijo Amarantha sacando un sobre que estaba dentro del bolso que hacía juego con su vestido verde olivo.– En este documento se encuentran todos las condiciones que pusimos para establecer la asociación. – Amarantha sacó el documento del sobre y lo puso sobre el mostrador.

Weslem, miro el documento y después de revisarlo rápidamente, firmo con una gran sonrisa en el rostro, ahora podría darle una mejor vida a su hermana.

Ambas hermanas firmaron después del barón, dando por finalizado todo el papeleo.

–Bien, ahora pasemos al monto que vamos a invertir.– Analise saco una gran bolsa de monedas del bolso que hacia juego con su vestido de color lila. Puso la bolsa pesada de monedas sobre el mostrador.– Nuestra inversión será de Cincuenta mil Reales.– Dijo con simpleza.

El barón abrió la boca sorprendido a más no poder, eso era mucho dinero, muchísimo con todo ese dinero podría pagar las deudas  y remodelar por completo la tienda, podría hacer perfumes aun más elaborados y con ingredientes de primera calidad, podría hacer muchas cosas.

–Dejaremos la remodelación a su gusto, como sabe usted será la cara de la tienda, pero nosotras ayudaremos todo lo posible. Debe empezar de inmediato con la remodelación de la tienda, haremos una gran inauguración. Para que nobles vengan.– Hablo sería Amarantha.

El barón asintió, organizando todo de manera rápida en su cabeza. El era un hombre que solucionaba de manera rápida.

–Si todo sale en orden a como organizare  todo desde ahora, la tienda debería estar lista en… alrededor de tres meses.–Dijo tomando la libreta en la que había estado escribiendo cuando llegaron y, empezó a escribir todo lo que pasaba por su cabeza.

–Muy bien milord, nosotras pasamos a retirarnos, espero verlo pronto que tenga excelente resto de día.– Se despidió Amarantha  mientras tomaba el contrato y lo guardaba nuevamente en su bolso.–Nosotras nos quedaremos con el contrato.– Aviso.

El barón asintió sin ningún problema.

Luego de despedirse, amabas salieron de la destartalada tienda, para caminar hacia la plaza en el centro de la ciudad, en ella había una gran fuente, cerca de allí las esperaban sus mucamas y el carruaje con el emblema de la familia Enderberg.

Ellas pidieron salir a pasear para no levantar sospechas, cuando llegaron a la plaza le dijeron al cochero que esperara por ellas y les dijeron a sus doncellas que se divirtieran, un poco reacias aceptaron y así ellas se fueron a la tienda de el barón Weslem, no podían dejar que nadie supiera sobre esa asociación.

Luego de haber caminado y mirado la hermosa y colorida ciudad, llegaron a la esquina donde se encontraba su carruaje, encima del pescante estaban sus doncellas y el cochero, seguramente esperando por ellas.

El hombre mayor bajo del pescante y las ayudo a subir al carruaje para luego dirigirse a su actual residencia, la mansión del Duque Enderberg.

Aunque no lo sería por mucho tiempo, después de todo el día siguiente se celebraría su boda.

Amarantha no podía mentirse así misma estába un poco nerviosa, después de todo en su antiguo mundo nunca pensó en casarse, solo se centro en su carrera y luego en hacer crecer la empresa, claro que eso no quiere decir que no tuvo sus rollos con otros hombres, la mayoría eran cosas de una noche. Ninguno podía soportar el que ella fuera una mujer independiente e intimidante.

Pero ella estaba bien con eso, no le hacía falta un hombre para sentirse plena y realizada.

Aun así, allí estaba ella pensando en que mañana se casaría con un hombre condenadamente sexy y que la había llenado se sensaciones grandiosas en solo minuto, con ningún hombre había logrado jamás.

Solo esperaba no tener problemas con su independencia una vez estuviera casada.

 

 

 

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Comments

Emiux Emiux

Emiux Emiux

mmm delicioso, soy de aromas citricos. 😍😍

2023-07-31

2

~√{©£¢%}✓¶🌟💖

~√{©£¢%}✓¶🌟💖

🙂🙂

2022-07-18

10

Julieta Aisha Nuñez Pereyra

Julieta Aisha Nuñez Pereyra

que loco más siiiiiii

2022-07-12

7

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