Capítulo 15
Amarantha sentía como la luz daba de lleno sobre su rostro, molesta aún entre sueños, intento girarse para darle la espalda a la luz que estará a por su ventana y seguir durmiendo, pero algo pesado en su cintura se lo impidió,
desconcertada abrió los ojos para encontrarse con el músculo brazo de su esposo aferrado a su cintura. Entonces como si de una película se tratara todos los recuerdos del día anterior llegaron a su mente, sacando una sonrisa de satisfacción.
Intento moverse otra vez pero el brazo en su cintura se apretó más a su alrededor.
–Deja de moverte.–la voz ronca y sexy de su esposo al despertar la hizo casi delirar. Ese hombre al parecer no tenía ningún defecto.
Pero al caer en cuenta de sus palabras Amarantha entendió el porqué no quería que se moviera, podía sentir la gran erección de su esposo en su espalda y sin poder evitarlo su centro se humedeció. Y restregar su trasero en la erección de su esposo, escuchando como este dejaba salir un ronco gemido, pero detuvo nuevamente sus caderas.
–Será mejor que te detengas, aún no estás lista para otra ronda, créeme.– susurro en su oído, Amarantha sabía que Mikail tenía razón, había sido la primera vez de ese cuerpo y él era grande.
Pero quería más, se giró aún entre sus brazos y miró el rostro adormilado sé su esposo, su cabello revuelto y no podía verme más sensual el condenado.
Mikail miró divertido como ella hacia un pequeño puchero sin darse cuenta. Le dio un pequeño beso en los labios, tomando de nuevo la atención de su esposa, que Sonrió pícara ante el acto. Al parecer había encontrado su alma gemela. Él había estado con muchas mujeres, la mayoría de sus burdeles, pero también había estado con mujeres nobles y nunca en sus treinta y tres años había visto a una mujer noble que no quisiera vestirse apenas terminar el acto por el pudor. En cambio, su esposa parecía estar de lo más cómoda con su desnudez y con que él la estuviera abrazando estado ambos desnudos.
Le encantaba su esposa.
–Bueno ya que no podemos hacerlo otra vez, voy a tomar un baño.–Dijo Amarantha saliendo del fuerte abrazo en el que la tenía su esposo para deslizarse a la orilla de la cama, pero al ponerse de pie e intentar caminar, cayó estrepitosamente en el suelo.
Mikail, se apresuró a levantarse de la cama para ayudar a su esposa, cuando estuvo junto a ella la cargo y la sentó nuevamente en la orilla de la cama, tomo su rostro con preocupación e inspeccionó que no le hubiera pasado nada.
Amarantha, veía con ternura como su esposo la recorría entera buscando algún daño, aunque en verdad le había dolido la entrepierna y sus piernas temblaron tanto que no pudieron sostenerla y la enviaron al suelo, pero del resto estaba bien.
–Estoy bien, no me paso nada.– Amarantha tomó su rostro para que la mirara a los ojos y le Sonrió para tranquilizarlo.– Solo me duelen un poco las piernas pero como es tu culpa, tu me llevaras al baño.– Ordenó divertida Amarantha.
Mikail, suspiro aliviado.
–Bueno, pues solo yo no tuve la culpa, creo recordar como me pedías más y que fuera más rápido.– Sonrió pícaro mirándola.
Amarantha se sonrojó sin quererlo, pero que rayos le pasaba ella no se sonrojaba nunca.
–Como sea, llévame al baño quiero estar en la tina y que se me relaje los músculos.–Ordenó desviando la mirada.
Mikail quiso reír por lo tierna que se veía sonrojada, pero se contuvo.
–Muy bien, espera aquí, llenaré la tina.– Dijo y se encaminó a la puerta que se conectaba con el baño totalmente desnudo, dándole una maravillosa vista de su firme trasero a Amarantha.
Minutos después Mikail salió del baño y la cargo de nuevo hasta llevarla al baño y dejarla en la tina suavemente.
Amarantha cerro los ojos cuando sintió como su cuerpo se relajó al tener contacto con el agua tibia. Sintió como su esposo se adentró en la tina justo detrás de ella y la tomó de la situación para que se recostara en su pecho. Y ella lo hizo sin objetar, se sentía cómoda.
...•••...
Amarantha terminaba de escribir la carta que enviaría al Gran Duque de Enderberg, se sentía ansiosa por las acciones que este tomaría en contra de ellas. Pero no podía hacerle daño, ahora estaba casada con un Gran Duque que tenía sangre Imperial y tenía la custodia en su totalidad sé su hermana, la obtuvo de forma ilegal, pero el documento era totalmente legal.
Suspiro, cerrando el sobre y entregándoselo a Virginia, Su Doncella personal.
Después de que tomara el relajante baño con Mikail, donde no hicieron más que lavarse mutuamente mientras se daban uno que otro beso, habían pedido que les trajeran el desayuno a la habitación.
Tuvieron una conversación bastante amena, tenían maneras de pensar parecidas, le gustó que su actual esposo, no viera a las mujeres como, objetos de satisfacción e incubadoras de bebés.
Hasta donde le dijo él creía que las mujeres eran subestimadas, que ellas eran capaces de hacer cualquier cosa que se propusieran y que un claro ejemplo de eso eran ella y su hermana, Amarantha no puedo hacer más qué sonreír encantada con el pensar de su esposo.
Luego de que desayunaran él se despidió, diciendo que debía revisar documentos del ducado que había traído desde la ciudad porque eran importantes. Que posiblemente se tardaría, pero que haría lo posible por llegar a cenar con ella y su hermana.
Amarantha luego de eso había llamado a Virginia para que la ayudara a vestir y arreglar su cabello, cuando estaba casi lista había llegado su hermana a su habitación que no había dejado de mirarla pícara, y soltando un montón de preguntas indiscretas que sonrojarse a su pobre doncella, que nada más terminar salió casi corriendo de la habitación.
Luego entro con lo que anteriormente le había pedido para poder redactar ella misma la carta que le enviaría su padre.
–¿Qué crees que haga?– preguntó seria Analise.
–No lo sé, a ese hombre lo conozco tanto como conozco a los sirvientes de esta casa. Nada.– Respondió sería Amarantha.
–Bueno no importa, de cualquier forma no podrá hacernos absolutamente nada.– Sonrió tranquila Analise.
–Si, pero aun así no hay que confiarse.– Dijo sería Amarantha.
Analise y ella se miraron y entendieron que debían ir con cuidado con el, no sabían de lo que era capaz, por el libro, solo sabían que era frío y no le importaban sus hijas, además de que era una Duque sumamente poderoso y gran guerrero.
Si, no debían confiarse.
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Comments
Litsy Anthuanet Ramos
han editado el cap 14 ? no recuerdo que escribieran esa escena
2022-07-23
12
Elizabeth Avarsua
y la acción +18??? queremos saber la noche de bodas
2022-07-17
9
Luna
Falto El Relato De La Noche De Bodas ?
2022-07-17
9