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Herman Spanos es mi nombre, hijo de padre de sangre noble y una mujer nativa. Ojos dorados y cabello negro, en primeros planos no poseía nada peculiar mas que los ojos heredados por mi madre, pero los rasgos faciales y el negro del cabello parecían tan llamativos para los demás que siempre terminaba siendo el centro de atención. Eso era yo, el centro de atención en la sociedad, uno de los hombres más codiciados, pero ninguna me llamaba la atención, no tenía tiempo para algo así cuando mi padre me tenía entre castigos, estudios y trabajo... bueno... hasta que la conocí, era hermosa... gentil, divertida, estaba encantado con ella, y parecía que ella me correspondía.

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Eran las 3 de la tarde cuando llegué a casa, tenía hambre como muchas de las veces que pasaba, cansado como siempre, y adolorido después de todo el recorrido en carruaje.

- Buenas tardes Condesa, ¿cómo se encuentra el día de hoy? - pregunté como todos los días, con un beso en el dorso de su mano

- Buenas tardes hijo mío, me encuentro bien ¿tú?

- Cansa

- Tu padre me dijo que te espera en su oficina apenas llegues - Dijo como siempre, sin importarle realmente mi respuesta o mi estado

- Esta bien madre, pero quisiera comer un poco prim

- Dijo apenas llegues

- Si, Condesa 

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- Buenas noches Condesa, ¿cómo se encuentra? - pregunté nuevamente, con un beso en el dorso de su mano

- Buenas noches hijo mío, me encuentro bien ¿tú?

-  Agot

- Tu padre me dijo que te espera en su oficina apenas llegues - Dijo como siempre, otra vez sin importarle realmente mi respuesta, mi estado

- Esta bien madre, pero quisiera bañarme un poco prim

- Dijo apenas llegues

- Si, Condesa 

Misma conversación de todos los días, nada cambiaba... 

En medio de mi camino al despacho de mi padre vi a las doncellas que atendían especialmente a mi madre… habían aceptado ser mutiladas con tal de recibir más dinero para alimentar a sus familias, era lamentable…

Con resignación y a paso lento me dirigí a la oficina de mi padre, para que una vez más me señalara mis errores, me encomendará otras tareas, y el inigualable sermón de dos horas seguido por el castigo, para que después me mandara a estudiar, y cuando cumpliera con ello finalmente podría comer y descansar... 

Acostumbrado a esa rutina lo seguí al pie de la letra, no tenía quejas, no era el único que lo pasaba… Así eran mis días o noches, sin cambios, la única variante era la hora de mi llegada… si deseaba descansar un poco más, debía hacer todo más rápido. A veces no podía evitar sentir aburrimiento y un vacío en mi estómago mientras observaba a mi madre hablar animadamente con mi hermana en el jardín privado mientras tomaban té. Siempre hubo esa diferencia, ese indudable cariño por ella, y esa absoluta presión a mi. Con una exhalación simplemente volví a ese rutinario estudio de los negocios de mi padre. Él era bueno, pero quería que yo sea mejor, mejor cada día, mejor de lo que mostraba ser… aunque yo no deseara nada de esto, pues realmente no le encontraba nada bueno. 

Mi padre tenía poder, demasiado incluso, dinero, uno que nunca perdía, ¿cómo podía competir contra él?. Por más que lo odiara sabía admitir esa derrota, sabía reconocer cuando alguien era bueno, y él lo era, sabía lo que hacía con sus burdeles, sabía lo que hacía con sus bares, con los esclavos que conseguía de la nada, era astuto… demasiado, nunca tuvo pérdidas. Su poder estaba en esa información que a la gente se le escapaba en los bares, en las infidelidades que la gente tenía a la hora de ir a sus burdeles, y en el cariño que los demás tenían por sus seres queridos o personas a las que servían. Astuto…

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En la noche, como siempre, acostado ahí en mi cama, como siempre, no podía dormir bien por el dolor de las heridas y golpes como siempre, aunque debía agradecer al cansancio de mi cuerpo porque esta me obligaba a descansar por el agotamiento. 

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Así eran mis días... 

Aunque no mucho después mi madre murió en mi cumpleaños, nadie dijo nada, y el funeral fue a puerta cerrada. 

Mi padre siempre fue celoso con mi madre, la mantenía encerrada, sin poder salir, aunque no parecía que le molestara a ella, más parecía halagada, ella no se molestaba en tratar de cruzar esa puerta, no quería saber siquiera lo que el exterior tenía, cosa que siempre me extrañó, pero no le di mayor importancia, pues de haber querido ayuda... tarde o temprano me habría pedido esa ayuda, aunque no haya sido su favorito. En fin, se fue simplemente mientras dormía. Poco después mi padre avisó sobre su muerte, a la gente del Condado y al Emperador, como debía hacerse siempre cuando un noble partía de esta vida. Lo hizo luego de encerrarse en su habitación por días con el cuerpo de mi madre ahí, nunca supe lo que había hecho, pero lo suponía, sabía que si le había dolido su partida, pues mi padre era de los que no tomaba mucho, decía que la bebida te hacía débil, manejable, y te sacaba verdades que seguramente quisiste ocultar, mentiras que tal vez pensabas o exageraciones que te dolían, pero aquél día que salió de su recamara vi como botellas y botellas vacías eran llevadas, mi padre la amaba, lo supe en ese momento… era celoso, tal vez obsesivo, o incluso tal vez su amor era enfermizo, pero era amor… uno que a mi madre le gustaba recibir, uno que ambos compartían. Ese día vi como algunas de sus doncellas, las más antiguas o las que estaban más traumadas y ya no resistían, partían para no regresar, no volví a saber de muchas, aunque no me importaba demasiado, tal vez solo tenía ese peso de conciencia por la mutilación a la que se sometieron con tal de poder servir a la Condesa, ese era el requisito, silencio… las demás se quedaron para servir a mi hermana, ya que muchas, constantemente, se habían retirado sin razón, seguramente ellas estarían dispuestas a soportar mas que ellas con tal de conseguir ese dinero que necesitaban, eso pensé.

Todo ese tiempo me había encargado yo de administrar las tierras y los negocios que mi padre manejaba, la residencia y administración del personal de aquí y allá, le había impresionado mi rendimiento, fue la única vez que sentí que había hecho algo bien… pero aun así mi preocupación estaba presente, parecía agotado, cansado… a leguas se notaba que algo había perdido… fue así el tiempo de su luto, 2 años en los que parecía desanimado, y aunque los castigos se redujeron considerablemente, estaban presentes… hasta que mi hermana comenzó a convivir más con él. 

Miriam, era la indudable copia física de mi madre, su cabello fino era de un negro majestuoso, negro, pero no era común, simplemente brillante, extremadamente negro, ojos dorados como los de mi madre, yo tenía mayor parecido al padre de mi madre, según me dijo. Aunque sus rasgos aniñados por la edad la hacían ver más inocente, mi padre la adoraba, pero por el trabajo no podía convivir mucho con ella. Parecía que su presencia lo animaba, su tesoro, su hermosa princesa, y ahora única debilidad… por más recelo que me causara su actitud, nuevamente debía admitir mi derrota, ella era lo que mi padre necesitaba, podría volver a tener un poco su incorruptible arrogancia y majestuosidad que antes expresaba, esa de la que tan orgulloso estaba, esa que nos enseñó a mostrar. Mi hermana era su aprendiz mas voluntariosa, pues a ella le encantaba mostrar ese poder que tenía, le encantaba mostrarse como alguien superior, alguien imperturbable, incapaz de gritar si un perro le mordía, si esto sucedía mandaba a que mataran al perro, curaran su herida y se desquitaba con el cadáver de ese animal, en caso hipotético, aunque no podría negar que nunca pasó, pues no lo sé. 

Ambos poseíamos seguridad que nuestro padre nos puso, ambos teníamos gente que trabajaba para nosotros, pero ella era especial, era su hermosa niña, como le decía él, su hermosa princesa, su pequeño ángel, si por padre hubiera sido, no la habría dejado salir nunca, no quería que se case pues nadie era digno de su niña, pero como dije… era su debilidad, y ahora la única, por lo que siempre cumplía todos sus caprichos. Yo poseía seguridad por que era el heredero, pero ella lo poseía por que nadie, nadie podía o debía ir en contra de su pequeña niña, nadie podía lastimarla, era tan extremo que si su carruaje era atacado y los guardias que estaban para su seguridad la protegían pero no se ponían a vigilar si ella se hacía un pequeño rasguño, mi padre los mandaría a matar, eso sí mi madre, hermana, o mi insistencia no intervenía, en cuyo caso, lo mejor que les tocaría sería un castigo, no podía estar todo el tiempo vigilando a mi hermana, por lo que… mucha gente murió con el tiempo a causa de un diminuto rasguño o algo aún más pequeño y sin sentido. Yo por mi parte solo poseía la necesaria, sabía usar la espada, pero no era lo mío… y de hecho estaba más ocupado en lo que mi padre me indicaba hacer, y en esos pequeños descansos que me daba a veces para despejar mi mente, esos que siempre atesorare… muchos guardias tal vez notaron la diferencia entre mi hermana y yo. Siempre preferí ignorar a los demás cuando no era momento de trabajar, o estudiar, o de los sermones, etc. Prefería estar metido en el silencio, ese del que no siempre podía ser partícipe. Siempre con cinco guardias y mi querido amigo que siempre hacía de asistente, mi padre lo había aceptado, ya que no descuidaba sus deberes en la residencia, y supongo que al darme a mí más responsabilidad supuso que necesitaba algo de ayuda. 

Ismael, hijo de nuestro mayordomo, quien aprendía también a ser uno digno de la residencia, y que constantemente se burlaba por que cuando yo heredara las propiedades, él sería el nuevo mayordomo, me lo había pedido cuando éramos pequeños, y yo se lo había prometido como en un juego de niños, deseaba que el sea mas, pero el solo quería eso, siempre decía que al verme se enteraba de lo estresante que era este mundo, y cada vez se convencía más, en esos momentos lo llamaba "daft" como una forma de decirle "loco", porque indudablemente lo era, alguien que siempre me sacaba una sonrisa, el único que siempre lograba controlarme, el único que me ayudaba a no desistir en nada y a tenerlo todo claro… mi único y mejor amigo. 

Esa era mi vida, una monotonía constante… siempre anhelando libertad, ayuda o algo mas… 

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Comments

SandraPRN

SandraPRN

Ahora entiendo porque el Conde es así 🤔😢

2024-08-11

3

Gladys Zapata

Gladys Zapata

mmmm infancia difícil

2024-05-07

2

Yulienb🌹

Yulienb🌹

Eso està comprobado un niño maltratado cuando crezca serà un padre maltratador, yo conocì algunos casos asì y en el caso de las mujeres a veces soportan ser maltratadas por su pareja.

2024-03-31

3

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