Me estoy acostumbrando a estar en los brazos de Daniel. Ayer luego de haber regresado de nuestras compras, nos encerramos en la habitación el resto del día y no sé cuántas veces tuvimos sexo, pero lo hicimos hasta quedarnos dormidos del agotamiento
Lo observo dormido y recorro con mi dedo su perfecto rostro masculino, grabando todo en mi mente. Creo que me he enamorado de este hombre, porque es la primera vez que alguien produce ese hormigueo en mi interior que agudiza mis sentidos, acelerando los latidos de mi corazón y eso solo sucede cuando estoy cerca de él.
Mis caricias lo despiertas y me quedo atontada admirando el hermoso color de sus ojos, mientras el extiende una gran sonrisa que me ilumina la mañana.
—Buenos días preciosa ¿Cómo amaneciste? —pregunta con su voz ronca mañanera
—Muy bien ¿y tú?
—Amanecí excelente, pero podría ser mejor —me lanza una indirecta que entiendo perfectamente, pero me hago la desentendida
—Dime ¿Qué hay que hacer para que mejore?
—Tu nada. yo me encargo de hacer todo —subraya sellando sus labios contra los míos en un beso apasionado cargado de deseo.
Mi cuerpo automáticamente reacciona antes sus ardientes caricias. desatando ese cumulo de sensaciones que únicamente he sentido con él, el corazón me comienza a palpitar aceleradamente con cada sensación que nubla mi mente y me siento tan embriagada de deseo en sus brazos, que solo quiero que me absorba por completo.
Mis manos lo recorren, explorando cada musculo marcado de su cuerpo.
El por su parte abandona mi boca bajando hacia mi cuello en donde deja un camino de besos húmedos que erizan los vellos de mi piel. —, eres endemoniadamente adictiva Camile —declara contra mi cuello siguiendo su camino hacia mis pechos los cuales devora con caricias violentas, sacando placenteros gemidos de mi garganta.
Chupa mis montículos de manera tormentosa sacudiéndome con su arremetida, luego los muerde levemente provocando que corrientes eléctricas recorran mi cuerpo, concentrándose en mi vientre.
Masajea mi boton hasta hincharlo. Cuando ya estoy lista para recibirlo se queda paralizado inquietándome su mirada perdida.
—¿Por que te detienes?
—Se me acabaron los preservativos —suspira decepcionado —, no te preocupes, te hare acabar con mi boca.
—¡Espera Daniel! —Lo detengo
—¿Que ocurre?
—Bueno.. Mi periodo está por venir así que no hay ningún riesgo, este método ya lo he usado antes y no ha fallado. —le explico, pero me dirige una mirada dudosa y desconfiada.
—¿Estas seguras? —afirmo con seguridad
—¡Esta bien! —confia volviendo a besarme de manera hambrienta y posesiva llevándome nuevamente a ese punto de excitación que lo desea con fervor
Abre mis piernas y coloca su punta mi entrada, comienza a adentrarse poco a poco sacudiéndome con la maravillosa invasión de su gran musculo hinchado.
La fricción piel a piel se siente tan bien que toca cada lugar placentero dentro de mí. Cuando ya lo tengo todo en mi interior se queda inmóvil un momento tratando que recuperarse.
—Demonios.. —gruñe extasiado —. Estás muy apretada —Expone con la respiración entrecortada —, Creo que no me voy a poder contener preciosa
Sus palabras aumentan el deseo dentro de mí y me muevo ansiosa animándolo a que me de lo que deseo.
Sin esperar un segundo más, comienza su arremetida fuerte y violenta. Como solo él lo sabe hacer; dando estocadas certeras que invaden cada rincón dentro de mí.
Sus bombeos se vuelven más intensos y me sostengo fuerte de sus hombros mientras suelto una cantidad de gemidos combinado con palabras sucias y me sorprendo de mi misma por actuar como una mujersuela barata, pero este hombre saca lo peor de mí.
El movimiento de sus caderas es poderoso y mi cuerpo se contrae con cada bombeo que me llena por completo. Sus labios vuelven a buscar los míos y nos fundimos en un beso ardiente, mientras nuestros cuerpos se complacen con la deliciosa sensación pie a piel.
Mi éxtasis se acerca y me preparo para recibirlo. Daniel gruñe excitado cuando mi interior lo succiona con intensidad. Jadeos y gemidos desde lo más profundo de su garganta.
Se aparta un poco observándome con esa cara diabólica, sexy y oscura que me vuelve loca. Mi boca se abre cuando el orgasmo me toma y cierro mis ojos dejándome llevar por la descarga de adrenalina que me llena de éxtasis
Daniel continúa empalándome salvajemente y siento cuando su musculo se hincha más ante la llegada de su orgasmo, tiembla penetrándome más pausadamente, descargando todo lo que tiene dentro de mí.
Nos recuperamos y disfrutamos del momento por un rato más, Luego nos animamos a preparar el desayuno juntos como dos amantes enamorados
Mientras desayunamos Daniel recibe una llamada que lo pone un poco extraño y al preguntarle que sucede se coloca una máscara de repentina felicidad, asegurándome que no es nada.
Trato de ignorarlo, pero ya me conocen y soy testaruda así que quedo con la duda carcomiéndome el cerebro.
Me alisto para ir a la boda y quedo satisfecha al observar en el espejo como me queda el hermoso vestido color salmo que cae sobre mi cuerpo hasta las rodillas, resaltando cada una de mis curvas.
Recojo todo mi cabello en un moño alto y aplico solo una pequeña capa de maquillaje para tapar un poco las ojeras que me dejaron el trasnocho de mi noche apasionada con Daniel.
Busco mi nuevo bolso de sobre color plata para meter mi celular y me percato que tengo varias notificaciones. Al abrir el icono de mensajería mi respiración se detiene, observando los mensajes que me ha enviado Marcos. preguntándome ¿Cómo estoy? ¿En qué lugar me estoy quedando con Daniel? ¿Desde cuándo estoy en España? Pidiéndome que responda cuanto antes ya que regreso de Italia.
Mi corazón se siente pesado al sentir cercana mi despedida de Daniel, así que decido no responderle y apagar el teléfono, ya que deseo alargar un poco más el momento.
Me encuentro en la sala de estar con mi hermoso adonis, quien viste un traje azul marino que se amolda a su cuerpo musculoso, resaltando la pajarita negra sobre su camisa blanca dándole una imagen de modelo de pasarela. El por su parte se queda absorto admirando mi aspecto y me acerco lentamente dando una vuelta cuando lo tengo en frente de mí.
—¿Cómo se me ve el vestido? —pregunto curiosa
—Absolutamente hermosa. Eres la mujer más preciosa que he visto en mi vida —asegura, pero no le creo
—No exageres, estoy segura que mujeres con mejor físico han pasado por tu vida. —niega acunando sus manos en mi rostro
—Camile. Tienes que entender que la belleza no solo se mide por el aspecto físico de una persona, también por su interior. Y tú tienes una belleza completa, porque eres preciosa tanto por dentro como por fuera. —sus palabras me inflan de felicidad, pero la tristeza en su expresión me pone un poco inquieta.
—¿Qué te pasa Daniel, te sientes bien? —pregunto, el afirma mirándome con nostalgia
—Escúchame preciosa —me quedo atenta observándolo —. Pienso que el destino es bastante injusto por colocarte en mi vida en el momento equivocado
—¿Por qué lo dices?
—Porque eres increíble y te mereces lo mejor de este mundo y es una lástima no poder ser parte de tu vida —su respuesta me deja confundida.
No sé si me está dando un cumplido o me está aniquilando con su rechazo, pero esas palabras no me dan ningún tipo de esperanzas
—Yo estoy dispuesta a esperar por ti Daniel, ¿Por qué no lo intentas? —niega automáticamente
—No hermosa. Tu mereces a alguien mejor que un maldito egoísta como yo, y si algún día me gano tu odio y tu rechazo, lo sabré comprender. —no sé a qué demonios se refiere ¿Por qué este hombre será tan complicado?
—No entiendo de que me estás hablando, yo nunca te odiaría. Explícate mejor Daniel —pido desesperada
—Lo entenderás más adelante, ahora dejemos esta conversación aquí o se nos hará tarde —intenta callarme con un abrazo y no se lo permito.
Le doy una mirada de inconformidad he intento refutar, pero termina callandome con un beso y no me queda de otra que dejarme llevar por él.
En el camino hacia la iglesia no deja de hablar sobre algunos de los proyectos que tiene pensado hacer en esa ciudad y me sorprende que este tan abierto contándome sus cosas, con lo reservado que es. Algo me dice que solo está distrayéndome para que olvide nuestra última conversación.
Una vez en la iglesia, la ceremonia transcurre con llantos de felicidad de parte de las familias de los novios, el traje de novia de Isabel me deja fascinada, ya que parece una princesa de cuentos al lado de su príncipe, Andrés; quien también se ve muy guapo en su traje blanco. produciéndome cierta nostalgia al imaginarme con Daniel en el mismo altar usando la misma vestimenta.
Sé que sonara estúpido, pero el corto tiempo que he compartido con él ha sido suficiente para enamorarme y realmente quisiera que el también sintiera lo mismo por mí.
Finalizada la ceremonia, felicitamos a los novios y luego nos trasladamos hacia un gran hotel cerca del mar en donde se organizó la recepción de la boda.
El ambiente se ve sofisticado con la decoración clásica en donde predomina el color blanco y dorado como tema principal y los tonos pasteles en las flores que adornan todo el lugar.
Daniel y yo nos ubicamos en la misma mesa con la familia de los recién casados quienes son personas muy alegres y no dejan de contar historias vergonzosas de la infancia de los nuevos esposos sacándonos carcajadas.
—Sé que te estas divirtiendo escuchando las historia, pero me gustaría bailar contigo. —murmura Daniel en mi oído
Su invitación me eleva los ánimos e inmediatamente lo tomo de la mano aceptando su peticion
—Pues a mí también me encantaría, será todo un placer —me sonríe con picardía levantándose para llevarme hacia la pista de baile.
Una vez en la pista noto el tipo de música que suena y aunque no estoy acostumbrada a bailar paso doble, le sigo el ritmo dejándolo impresionado con mis pasos.
—Tenía pensado sorprenderte con mis habilidades en el baile, pero la sorpresa me la he llevado yo —lo escucho decir mientras me da un giro
—Nunca subestimes mis habilidades en el baile, ya que mi madre me enseñó a bailar hasta rancheras —contesto con arrogancia
—Eres una mujer llena de sorpresas y eso me encanta —confiesa inclinandome hacia atrás para depositar un casto beso en mis labios.
Luego de haber acabado el paso doble, bailamos bolero y flamenco consiguiendo seguirle el paso y me guardo el hecho de que estuve toda mi niñez en una academia de danza tradicionales en donde gané muchas medallas participando en concursos regionales.
Agotados decidimos regresar a nuestra mesa, pero en el camino somos detenido por la figura conocida de un hombre castaño de ojos miel que se me viene encima para darme un abrazo dejándome alarmada
—¿¡Marcos!? —vocifero estupefacta sin poder creérmelo
—Si amor, soy yo, Ya estoy aquí.
La impresión no me deja devolver el abrazo y solo quedo paralizada mientras Marcos me susurra lo mucho que deseaba tenerme entre sus brazos.
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Comments
Eliana Gantus
no puedo creer q aun crean en esos métodos ! o sea nah....
2023-05-05
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Janet Herrera
🤭🤭 ese método lo conozco y ya tiene 2 años 🤣🤣🤣
2023-02-06
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Erica Godoy Silva
haha.... ser vcs embarazar...
2022-12-13
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