Marcos
No he podido evitar seguirla. Tengo que apresurarme para no perderlo. Hace una parada pero no se baja. Y otra, y otra, comienzo a sospechar que ya se ha bajado y no me he percatado de ello cuando visualizo su pequeña pierna.
—Mierda —doy la vuelta y me aparco en la esquina.
—¿De verdad Marcos? —pregunta mi hermana y yo bufo
—No tienes ni idea de lo que soy capaz—trato de no hacer ruido al seguirla, he dejado a mi hermana en el auto algo espantada y en compañía de Lois. Doy un par de pasos para emparejarme lo más rápido que puedo pero se vuelve en mi dirección y alcanzo a ocultarme detrás de una enredadera, vuelvo a respirar cuando sigue su camino.
Desde donde estoy puedo verla entrar a su casa, es pequeña pero en buen estado. Debe vivir ella y sus padres solamente. A zancadas rápidas paso al patio trasero y doy un salto para encontrar su habitación. Solo hay tres pero una está ocupada con cajas, deben haberse mudado hace poco.
Salto a la otra ventana y hay una cama individual y paredes en blanco, no creo que esta sea su habitación. Paso a la última y burlo el seguro de la ventana para adentrarme antes de que ella vuelva. Su aroma me embriaga, de verdad que es hermoso y dulce.
Miro a mí alrededor. La habitación está decorada con luces y muebles de color blanco, busco un lugar donde esconderme y solo encuentro el armario y que error. Toda su ropa tiene ese delicioso perfume que emana su piel… es una droga.
Mi lobo gruñe, la necesita y yo también. el abrupto sonido de la puerta me hace terminar de esconderme en el pequeño armario… deja sus cosas en un ordenado escritorio y… mierda, se está desvistiendo… mi miembro está a punto de explotar al ver su piel descubierta y solo con esa pequeña lencería… me muerdo los labios hasta volverlos a abrir.
Mis nudillos están blancos… necesito demasiado control con esta chica o terminaré postrándola en la cama para marcarla… necesito marcarla exige mi lobo pero trato de hacerlo esperar.
Tiene que conocerme primero, tratar de acercarme a ella de la manera más educada y pacífica, no creo que a su padre le agrade mucho saber que un intruso está viendo a su hija desde su closet. ¿Pero qué haces aquí Marcos?, no debí meterme aquí.
La chica se va, permitiendo que relaje mi cuerpo. Trato de ahogar el dolor que me provoca necesitarla. Y justo vuelve a entrar
—Mierda —digo mordiéndome la lengua al verla ir al baño… se va a… no, no puedo más. Cierro los ojos, estoy temblando, su aroma me está asfixiando.
No puedo sacarla de mi mente necesito tenerla ya y que ella acepte ser mía, es mi mate… y de pronto sus ojos aparecen de nuevo en mi mente. Escucho como maldice y me preocupo al pensar que pudo pasarle algo, así que salgo del armario sin hacer ruido y me dirijo al baño.
Veo su silueta marcada en la cortina… una enorme exhalación se hace presente, tengo mis labios secos, la garganta rasposa. Necesito un cigarrillo, alza su mano y… va a salir. Me vuelvo a la ventana por donde entre y abro el seguro rápidamente.
Ya afuera de la habitación me resbalo y caigo en seco. Directo en el pasto de su jardín, maldigo y escucho como la ventana se cierra debido al resorte haciendo más notorio el desastre. Me pego a la orilla de la pared para no ser descubierto y pasado varios minutos voy hacia mi auto.
—¿Qué lograste? —pregunta Lois
—Sé donde vive —y mi hermana bufa
—Estás loco de remate, espera que le diga a mi madre, aunque no será muy difícil ocultar tu aroma lleno de hormonas y la tierra que hay en tu ropa —y escucho una risa burlesca.
—Basta —silencio y solo pienso en que la he cagado, estuve a punto de que me descubriera, me reprocho todo el camino a casa. No debí seguirla. Aspiro fuerte una bocanada de humo. Metallica está a todo volumen en mi estéreo tratando de hacer callar mis pensamientos.
No puedo alejarme de ella, la necesito y mi lobo también, tengo que hacer que se enamore de mi, su destino es ser mía, eso está decidido.
Llego a casa lleno de césped y tierra, abro la puerta de la entrada y por si fuera poco mi madre me sorprende.
—¿Pero qué es este desastre? —Douglas ríe
—La siguió —dice Azura y yo la fulmino con la mirada mientras sacudo mi ropa de los trozos de césped.
—¿A quién?, ¿a quién has seguido Marcos Dunne?, has estado fumando— olfatea mis ropas, pero no es necesario que se acerque tanto, es lobo y puede percibir ese olor desde cuadras de distancia. Su tono me hace enfadar.
—A nadie. Podrían solo dejarme pasar —digo de mala gana y la verdad es que sí, estoy a punto de explotar.
Subo las escaleras y ya en mi habitación me coloco pantalones deportivos cortos y tomo los guantes para boxear. Bajo al gimnasio ya que necesito deshacerme de esto, necesito calmar a mi lobo.
Son necesarias alrededor de dos horas para que mis brazos apenas se muestran un tanto cansados. La presión en mi pecho no desaparece y verdaderamente estoy comenzando a sentirme mal. Subo de nuevo a mi habitación y tomo una ducha larga antes de tirarme en el colchón y mirar el techo de mi habitación. Por una, dos o tres horas.
No he conseguido dormir ni un solo minuto, mi lobo ha estado aullando toda la noche desesperado por ella… me remuevo inquieto en la cama hasta que suena la alarma.
Tomo mi ropa deportiva y me visto de inmediato para salir a correr. No puedo evitar dirigirme hasta donde está su casa, quiero saber si está bien, si ha dormido bien, si ha desayunado… mierda esto es algo serio. No iré, no puedo hacerlo, tengo que controlar esta necesidad.
Troto solo a unas manzanas de casa y es cuestión de una hora para llegar de nuevo. Vuelvo a ducharme con la finalidad de bajar la temperatura que esa chica ocasiona.
He convencido a mi cuerpo de no correr hasta su casa pero no puedo convencer a mi mente de no tener la necesidad de llegar al campus y verla. Podría buscar en alguno de sus salones o tal vez podría sobornar a Roney para saber cuál es su casillero…
—¿En dónde estás hijo? —pregunta mi madre sacándome de mis pensamientos.
—¿Yo?, en ninguna parte —miento y ella sonríe
—Tienes la misma cara que cuando Douglas encontró a Maite —sonríe y yo niego con la cabeza.
—No sé si ella logre aceptarme ¿entiendes? —mi madre asiente—. Es como Maite, es humana y… sabes todos los problemas que conlleva.
Su mirada es mera comprensión, mi madre es la parte sentimental y racional de esta familia, toma mi mano y se sienta a mi lado.
—Si ella es tu mate, vale la pena luchar ¿o no? —da un golpe en mi pecho haciendo que mi lobo vuelva a torturarme.
—Si, madre pero yo no puedo hacer eso, no puedo… ya sabes, rosas y chocolates —ruedo los ojos y la cocina se inunda con su carcajada.
—Hay mujeres a las que no nos gustan las rosas, ni los chocolates —guiña un ojo y se va, dejándome con más preguntas que respuestas.
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Comments
Irma Ruelas
🐺😍❤️🤩
2025-02-18
0
Ido Rojas
complicado !
2024-07-04
1
Angie yulitza Cárdenas
está subiendo la temperatura
2024-03-29
0