Capítulo Trece

🍂𝕴𝖗𝖊𝖓𝖊🍂

Le cuento a Emmanuel todo lo que va a pasar a partir del lunes, y la necesidad de tener un guardaespaldas para nuestra protección.

—Mamá, yo creo que es mejor que me vaya el fin de semana para el apartamento de Carla. No me siento capaz de ver a este señor a la cara sin que se me note la rabia que tengo. —Ya veo que Emmanuel no va a ser capaz de perdonarlo.

—Claro, mi niño, pero que sea a partir del jueves. Ya que ese mismo día viajaré a Roma a la celebración del aniversario de las empresas filiales de PavaVisión en Italia —le explico.

—Mamá, si por mí fuera me iría hoy mismo para donde Carla, pero no podemos levantar sospechas. Pero si te pido, por favor, que me avises esta noche cuando esté en la casa, para no toparme con él y también, por favor, le dices que el jueves me voy para donde Carla. ¿Le puedes decir que estamos terminando el proyecto de grado juntos, y que ya falta poco para que se cumpla la fecha de entrega, por eso casi no nos vamos a ver? —Eso haré, le diré a Fernando que Emmanuel estará fuera de casa por sus estudios.

—Claro, mi niño, yo hablo con él —. Lo entiendo, se le cayó su héroe del pedestal en que lo tenía.

—Te quiero, mamá. Tú vales mucho y siempre me tendrás a tu lado para apoyarte en todo. —Me abraza fuertemente.

—Yo también te quiero mucho, mi niño —Respondí a su abrazo con todo el amor del mundo.

🍂🍂🍂

Llegó el día para viajar a Italia. Le informé a Fernando de mi viaje y de que Emmanuel se iba para el apartamento de Carla. No dijo nada, pero no supo disimular la cara de felicidad al quedarse solo.

Espero que llegue Manuel por mí, para ir al aeropuerto, y como lo hizo la última vez, llegó en su auto muy puntual, a las siete de la mañana. Abre la puerta del copiloto, espera que me suba para luego subirse él e irnos rumbo al aeropuerto.

—Irene, hoy te tengo una sorpresa, eso sí, espero que esto ayude a mejorar tu fobia a volar —Ojalá y su supuesta táctica funcione.

—Me encantan tus sorpresas, Manuel, estoy impaciente para ver qué te traes entre manos, ja, ja, ja. —Me mira extrañado por lo que le dije.

Subimos al jet y Manuel salió a la cabina. Luego la azafata me llamó para que pasara también a la cabina, y me puso unos protectores de oídos, y mi sorpresa es que el piloto es nada más y nada menos que Manuel.

—Manuel, eres una cajita de sorpresas como tú me dices, ¿y ahora cómo te digo de ahora en adelante? ¿Capitán de la Pava? —Me hace señas para que me siente a su lado.

—No, Irene, solo dime Manuel o mi amor —Me encanta su atrevimiento, pero aún me hace sonrojar con lo que dice.

Luego de ocho horas y medio de vuelo llegamos a Roma, siendo las tres de la tarde. Ya en el hotel nos hospedamos en la suite presidencial, que cuenta con dos habitaciones, con una vista hermosa al coliseo romano.

—Irene, escoge tu habitación y descansemos hasta la hora de la cena. Te voy a llevar a un lugar que sé que te va a encantar. Mañana madrugamos para recorrer Roma, volvemos después del almuerzo, para que te arreglen para la gala, ya está contratada la maquilladora. El sábado a primera hora salimos para Venecia, ahí amanecemos. El domingo en la madrugada viajamos a Verona, y en la noche volvemos a New York. Ya el lunes se harán las diligencias que tienes pendientes con el abogado —presté atención a todo lo que Manuel me dice.

—Manuel, ¿me vas a quitar el puesto de asistente? Tienes muy bien organizado el cronograma de actividades —Me sorprende que haya organizado todo tan bien.

—Aprendí de la mejor asistente del mundo —Me hace un guiño.

🍂𝕸𝖆𝖓𝖚𝖊𝖑🍂

A las seis de la tarde salimos a cenar. Quiero llevar a Irene a un sitio de ensueño que, sé, le va a encantar.

—¿Manuel, a dónde vamos a cenar? —pregunta curiosa, aquí ya todo es extraño para ella.

—Irene, todo lo que vamos a hacer en Italia son sorpresas que tengo preparadas para ti. Sé cuánto te gustan, y la idea es que disfrutes antes del lunes para que estés relajada para lo que sigue. —La idea es que en este viaje se olvide de todo lo malo que le está pasando.

Llegamos al restaurante, es una terraza desde donde apreciamos la Fontana di Trevi, mientras atardece en Roma y la comida es exquisita.

—Manuel, cuando terminemos de cenar, quiero ir a la Fontana para pedir un deseo —Me mira curiosa, esperando que acepte.

—Yo te acompaño, aunque no creo en eso. Es solo una leyenda que salió de la película “Tres monedas en la fuente” en 1954. —Es la verdad, yo no creo en agüeros.

—Sí, “three coins in the fountain”, esta dice lo siguiente: Si arrojas una moneda, volverás a Roma. Si arrojas dos monedas, encontrarás el amor con una atractiva italiana o italiano. Y si arrojas tres monedas: te casarás con la persona que conociste. Pero yo solamente voy a arrojar una, no quiero llevarme a un italiano a New York, ja, ja, ja. —La miro embobado, admirando su sonrisa. —La moneda la debes tirar de espaldas a la fuente, y antes de que ella toque el agua, debes formular el deseo.

Irene es tan inteligente que cualquier tema de conversación la maneja a la perfección. Con ella nada es aburrido.

Llegamos al hotel, Irene se metió en su baño a ducharse, y yo al mío. Cuando salí, fui a buscarla, y se estaba secando el cabello. Es tan hermosa. Veo que se está tomando una selfie. ¿A quién se la estará mandando? Por Dios, ya estoy celoso de Irene. Me tranquilicé al saber que está hablando con Emmanuel.

📲Hola, mi niño, ¿cómo has estado? Te he pensado mucho.

📱Hola, mamita, estás muy linda, ¿si has disfrutado?

📲Si mi Emma, estuvimos en la Fontana di Trevi. Es espectacular, hasta pedí un deseo.

📱Me alegro mucho, ¿y ya llamaste a mi papá?

📲Le puse un mensaje, la verdad no quería, pero no podemos levantar sospechas.

📱Sí, mamá, yo también le escribí ahí como por disimular.

📲Mi niño, mañana hablamos, ya tengo sueño y mañana vamos a madrugar para recorrer Roma. Te amo, un beso.

📱Yo también te amo, mamita.

Al día siguiente llevé a Irene a desayunar a un sitio que me encanta en Roma y sé que a ella también le va a gustar. He notado que tenemos los mismos gustos, nos gusta la buena comida, los sitios históricos y las cosas sencillas

—Manuel, esto es hermoso, ¿cómo se llama? —Me alegra que le guste.

—Se llama “La Trastevere”. Es un barrio tradicional de Roma, ¿te gusta? —Veo su carita feliz.

—¡Me encanta! Es de todo mi gusto, y este desayuno está espectacular. —No quisiera que el tiempo pasara estando a su lado.

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Comments

Maris Benitez

Maris Benitez

no entiendo todos los mensajes que estoy leyendo que me parece que son mensajes para el próximo capítulo porque este que yo leí no veo que ella haya dormido con él me refiero a Manuel 😳😳😳🤔🤔🤔🤔🤔🤔

2025-03-23

1

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

Hay Manuel eres u idiota un estúpido nunca te engaño Irene todos los anticonceptivos no son de fiar lo dijo por experiencia propia así que Manuel ya fuiste hojala Irene nunca te perdone

2025-02-19

3

quelir68

quelir68

la sorpresa va a ser para ella cuando le diga y el se niegue a creer por tener la vasectomía

2024-12-28

1

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