🍂𝕸𝖆𝖓𝖚𝖊𝖑🍂
—Hola, señor de la Pava, ya están ubicados en la mesa el señor y la señora Perrault, el señor Delacroix y los señores Macron —. Está muy sonriente, así se ve muy hermosa.
Nos dirigimos a la mesa
—Señores, gracias por venir. Cenemos primero y después hablamos del tema por el cual nos reunimos. Por lo que veo, mi asistente ya les adelantó algo. —Saludé a mis socios.
Mientras que hablaba con mis socios, Irene les traducía en un francés muy fluido. Eso tenía asombrados a los presentes. La reunión concluyó con la solución del inconveniente que se presentó, por lo que nuestra estadía en Francia podía darse por concluida. Nos despedimos de mis socios franceses y nos dirigimos juntos en el ascensor.
—Irene, viajaremos mañana después de medio día, porque lo prometido es deuda y, en premio al gran papel que cumpliste en la reunión, te llevaré a visitar la torre Eiffel. Te espero a las ocho de la mañana en el lobby del hotel. —Me encantó la cara de felicidad que puso.
—Claro, señ… Manuel, hasta mañana entonces — salió del ascensor hacia su habitación y volteó a mirarme para decirme —. Gracias, este viaje siempre lo recordaré.
—Hasta mañana, Irene —No veo la hora de que sea mañana.
«Llega la mañana, y como Manuel le había prometido, se dirigieron a la torre Eiffel. Irene parecía una niña, eso tenía a Manuel asombrado, pues era una mujer sencilla, la cual se ponía feliz con estas pequeñas cosas, aún más sabiendo que era una chica que lo tuvo todo a sus pies»
«Luego de ir a la torre, fueron a comer algo ligero, para encaminarse nuevamente a la rutina de New York»
—¿Qué te pasa, Irene? ¿Estás otra vez triste? —Nuevamente veo sus ojitos apagados.
—Sí, la verdad es que la pasé genial y no quisiera irme. Pero como lo bueno no dura, ahora tenemos que volver a nuestra rutina, además de que me tengo que montar otra vez en el avión —suelto una sonora carcajada.
—Irene, pensé que tu miedo a volar había sido superado. ¿Te confieso algo? Yo también la pasé genial en París. De pronto volvemos a alguna reunión o evento de las empresas socias —Vi que su carita cambió de semblante. Esta mujer es un tesoro, es única, se pone feliz con cosas sencillas.
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Llegó nuevamente el lunes, y con el inicio de la semana la misma rutina en casa: levantarme, hacer desayuno y dejar el almuerzo hecho, arreglarme, mi esposo llevándome al trabajo y dejando a mi hijo en la universidad.
Llegué al edificio de PavaVision, saludé como siempre, estoy feliz. Este fin de semana en París cargó mis energías. Le llevé el té chai a mi jefe y organicé el orden del día.
Preparé mi café que me regaló mi admirador secreto, y me quedé en mi oficina a esperar a mi jefecito mientras saboreo mi café.
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Llegando a mi oficina, vi que ya estaba todo organizado. Las carpetas con documentos que necesito y mi té chai en mi escritorio. Muero por ver a Irene, por lo que la llamo para que pase a la oficina. Dios, esta mujer me tiene loco. Pero no me puedo enamorar, ella está casada, tiene un hijo, y además, si no fuera por eso, yo hice una promesa de no volver a formar una familia.
📠 Señora Irene, en cinco minutos en mi oficina —le hablé por el intercomunicador.
📠 Buenos días, señor de la Pava. Ya mismo voy… «¿Este amaneció de malas pulgas o qué?» —Alcancé a escuchar antes de colgar la llamada. Un rato después tocó la puerta, y ni esperó la autorización para pasar.
—Bien pueda, adelante —Sueno serio, sé que Irene odia que no salude, pero prefiero poner distancia.
Y ahí está ella, una diosa de grandes curvas, y hace que me olvide lo de poner distancias. Mi mente me transporta a querer ver bien esas curvas, me la imagino desnuda encima de mi escritorio y húmeda solo para mí. Con solo pensar eso, mi amigo se despertó, y lo que menos quiero en este momento es que Irene lo note, por lo que me siento bien en mi escritorio.
—Irene, dígame el orden del día —Qué momento más incómodo.
—Con mucho gusto, señor de la Pava, le voy a hacer “el favor” de decirle el orden del día —sutilmente me hace ver lo grosero que soy.
«Mientras tanto, Irene piensa: Dios, ¿qué le pasó a mi jefe, el que fue a París conmigo? ¿Lo secuestraron los extraterrestres?»
«Irene le dio a Manuel el cronograma del día. Se aseguró de que todo estuviera en orden, pero su jefe no entendió nada de lo que ella le habló»
—Ya se puede retirar, señora Irene. Por favor, vaya al archivo y busque los contratos con Europa del año pasado. —Le pedí después de hacer lo posible por entender el orden del día. Por fin pude tomar aire cuando salió de la oficina.
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Vi a mi jefe un poco extraño, sumado a que volvió a ser el señor gruñón. Nada que ver con el jefe de este fin de semana, confirmando mis sospechas de que es bipolar.
Al volver a mi oficina, después de ir al archivo, vi en mi escritorio un dibujo asombroso: es mi rostro hecho en carboncillo. Lo tomé y vi a su lado una nota:
“Señora bonita, este fin de semana la pensé mucho, tanto que quise plasmar mi pensamiento en una hoja de papel. Con amor, de tu admirador secreto”
Inmediatamente, sonó mi teléfono con un mensaje de Jafet, y yo solo sonrío como una tonta adolescente.
Definitivamente, no es mi esposo, él ni siquiera sabe dibujar, y este dibujo está espectacular.
📱Hola, señora bonita, espero que hayas tenido un buen fin de semana, y espero también que te haya gustado mi regalo. Fue un fin de semana en el que me inspiré pensando en ti.
📲Hola Jafet, está divino el dibujo, es la primera vez que hacen un retrato mío y este fin de semana me fue muy bien, estuve en París en un viaje de negocios con mi jefe, la pasé genial, además este fin de semana mi jefe parecía otra persona, lástima que hoy volvió a ser el mismo señor gruñón de siempre.
📱Me alegra que la hayas pasado muy bien. Te dejo, mi señora bonita. Un abrazo.
📲Adiós, admirador secreto.
Cuando terminé de escribir el mensaje, me asusté al ver a mi jefe parado en la puerta de la oficina.
—Eh, señor de la Pava, me ha asustado —Del susto se desdibujó mi estúpida sonrisa.
—La veo muy entretenida, señora Irene. Hace rato, estoy acá parado y usted ni enterada. Por lo que veo, ya hasta se chatea con su admirador secreto. ¿No le da miedo que sea un acosador y un día llegue y la secuestre? —Que amargado y además chismoso.
—No lo creo, y si así fuera, ¿qué puedo hacer yo? Él me genera confianza, no, la verdad es que no creo que sea un loco, o un acosador. —Eso espero.
—Irene, eres muy confiada. Y ese dibujo, ¿quién lo hizo? —Señaló a mi escritorio.
—Él mismo… mi admirador secreto.
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Comments
PATUBELA
Ya nos imaginamos ese trabajo tan arduo con la otra PERRIPUTIBANDIDA 🙄
2023-11-07
33
Maris Benitez
Es tan emocionante como peligroso tener un admirador secreto, una se podría enamorar y acabar con el matrimonio si es que hay una rutina tan tediosa de 20 o más años y si no hay una base sólida en su matrimonio 😍
2025-03-23
1
Jesus Castro Montero
Hay Fernando te vas a ir de narices si crees que Irene te cree todo ahora tu hijo te va a despreciaron engañar a su mamá eres la peor basura
2025-02-19
2