Las horas que nos tomó regresar a Thiaden no se sintieron tanto, a decir verdad, fue un viaje rápido y entretenido. Yasu nos contó un poco sobre su vida, al parecer ella vivió por más de doce años en un pequeño pueblo lejos de aquí, junto a una mujer que la cuidaba. Pero repentinamente, un día su cuidadora desapareció, dejando una nota de despedida. Así que ella decidió aprovechar la oportunidad, y recorrer todo el mundo. Ya que, desde que aprendió a leer, pasaba horas y horas leyendo libros de aventuras y cosas así. Por lo tanto, ella también quería vivir su propia aventura.
Es una chica un tanto extraña, muy hiperactiva, y desconoce muchas cosas, pero parece ser buena persona, es muy amable.
Aún tengo la extraña sensación de conocerla desde antes… muchos, muchos años antes. Pero no logro recordarlo…
— ¡Oh! ¡Es una ciudad enorme!
Exclamó Yasu, mientras corría hacia el interior de la ciudad.
Supongo que podría darle un pequeño tour por el lugar, antes de que se pierda.
Decidimos que mientras yo guiaba, mis compañeros irían a vender todos los objetos que dejaron los bandidos que atacaron a Yasu. Luego de eso, nos reuniríamos para entregar el reporte de la misión a la princesa.
Comenzando con el recorrido por la ciudad, nos dirigimos hacia el sector comercial. El cual estaba lleno de gente y puestos para comprar víveres y demás cosas.
— Mientras estés en la ciudad, te recomiendo comprar tus víveres aquí, los productos son buenos y baratos. Usualmente suelo comprar aquí antes de partir en una misión para abastecerme.
Le comenté a Yasu, mientras saludaba a los comerciantes locales.
Como dije, soy un cliente regular de este lugar, así que me llevo bien con la mayoría de la gente del sector comercial.
— Oh, es verdad. Todos esos ingredientes parecen de buena calidad, y huelen bien.
Con una mirada sorprendida, dijo Yasu.
— Vaya, al parecer sabes escoger bien los ingredientes para una buena comida, Yasu. ¿Te gusta cocinar?
— Bueno, cuando una tiene que apañárselas sola, debe aprender a cocinar. Al principio fue difícil, pero al final terminó gustándome.
Reí un poco al oírla.
— Bueno, en eso tienes razón. Pero en mi caso, debí aprender a cocinar para las acampadas que solemos hacer durante una misión. No siempre pasamos por un pueblo, o posada. Así que tuve que aprender a cocinar. Aunque si fuera por Edward, el tipo gigante, sólo cazaría algo y lo asaría.
Yasu respondió mi comentario con una risa.
— Lo mismo pasó conmigo.
Continuamos el recorrido por el sector comercial, de vez en cuando Yasu paraba en algún puesto para ver las cosas que vendían, o a hablar con los mercaderes. Es bastante curiosa.
— Vaya, hay muchas tiendas de armas, y armaduras aquí.
Dijo Yasu.
— Así es, eso es porque está cerca el gremio de aventureros. Además de que los soldados traen a estos lugares sus armas y armaduras con los herreros. La mayoría son buenos en su oficio, pero hay un herrero al cual le confío todo mi equipamiento, luego te llevaré con él.
Ella asintió a lo que dije.
— Eso sería genial. Y con respecto a lo otro… ¿Gremio de aventureros? ¿Qué es eso?
Bueno, supongo que es normal que ella no sepa sobre eso, ya que estuvo toda su vida en un pequeño y alejado pueblo.
— Es un lugar al que van personas que quieren dedicarse a las aventuras, y el cumplir misiones. Las cuales van desde misiones de guardaespaldas, ayuda en las tareas que les den algunas personas, exterminios de monstruos, etc.
Por supuesto, la paga por las misiones, es acorde a la dificultad de estas mismas. No te pagarán lo mismo por encontrar un gato extraviado, que por exterminar a un dragón. Aunque, diría que es un buen trabajo.
Los ojos de Yasu se iluminaron al oírme.
— ¡Oh, me interesa!
Sonreí a lo que dijo.
— Pues vayamos allí entonces, el gremio está a un par de calles.
Ella asintió, y nos dirigimos hacia el edificio del gremio.
Al llegar, ella se sorprendió por lo grande que era. Aunque un poco descuidado.
Una vez dentro, ella se sorprendió por la gran cantidad de personas que había. Desde aventureros novatos, hasta veteranos con más de cincuenta años de experiencia. Hombres y mujeres por igual.
— ¡Oh, Cuánta gente! ¿Y eso qué es?
Dijo, señalando un tablón enorme lleno de pergaminos.
— Ese es el tablero en el cual publican las misiones. Si a algún aventurero le interesa, toma uno de los pergaminos, va a la recepción, y avisa que la hará. Así nadie más la toma, completa, y te roba la paga.
— Ya veo, suena interesante, podría intentarlo. Además, planeo quedarme en esta ciudad.
¿Quedarse aquí?
— Vaya, ¿Qué te impulsó a decidir eso?
Ella se sonrojó un poco, y me miró.
— Tú vives aquí, ¿No? Entonces quiero estar aquí. Puedo hacerme aventurera, y seguir explorando el mundo haciendo misiones.
Dijo ella con una sonrisa en el rostro.
Me avergüenza un poco lo que dijo… pero no puedo negarle que haga eso, es su decisión.
— Bien… en ese caso, y si ya lo has decidido, te llevaré a la recepción para que llenes los documentos de inscripción. ¿Tienes dinero? La tarifa de inscripción es de una moneda de plata.
Por cierto, este reino se rige por monedas de bronce, plata, oro, y platino. Cien monedas de bronce equivalen a una de plata, cien de plata a una de oro, y cien de oro a una de platino.
Ella asintió.
— Sí, tengo un poco de dinero.
Respondió mientras me mostraba una pequeña bolsa con dinero dentro.
Caminamos hacia la recepción, y una vez allí, hablé con la recepcionista.
— Buenas tardes, Lucrecia-san. Traigo a alguien que quiere unirse al gremio.
La recepcionista, Lucrecia-san. Me respondió con una sonrisa.
— Vaya, es bueno verte otra vez, Aza-san. Hace tiempo que no vienes.
Reí un poco al oírla.
— Bueno, he estado ocupado con asuntos del reino, además en la última misión que hice gané una buena suma de oro, así que tuve con qué vivir por algunos meses.
Ella suspiró.
— Sí que eres perezoso. Que hayas ganado una buena suma de oro no quiere decir que dejes de trabajar, ¿Sabes? Hay misiones que podrían gustarte. En fin…
Lucrecia-san miró a Yasu.
— ¿Quieres unírtenos, jovencita?
Yasu miraba fijamente a Lucrecia-san, o, mejor dicho, sus orejas.
Lucrecia-san era una semi-humana, de la raza Usagi. La mayor notoriedad de esta especie, en la que difieren de los humanos, es que tienen orejas, y cola de conejo.
Al parecer, Yasu no se había encontrado con alguien así antes.
— Yasu, te están hablando.
Dije, empujé un poco a Yasu.
— ¡Ah! Lo siento, estaba perdida en mis pensamientos…
Lucrecia-san bajó un poco la mirada.
— Lamento si mi aspecto te parece raro…
Yasu rápidamente negó con la cabeza.
— ¡Claro que no! Sólo estaba pensando en que tienes unas orejas muy lindas, y quería tocarlas. Lucen muy esponjosas.
Al oír eso, Lucrecia-san se sonrojó un poco.
— Vaya, gracias por el cumplido.
Luego de eso, y al parecer, ambas se hicieron buenas amigas, incluso Lucrecia-san le permitió tocar sus orejas.
— Bueno, volviendo al tema de la inscripción. Deberás llenar estos documentos, firmar, y pagar una cuota de una moneda de plata por la inscripción.
— ¡Claro!
Respondió Yasu alegremente.
Una vez finalizada la inscripción de Yasu, Lucrecia-san pasó a explicarle el sistema de rangos del gremio.
— Nuestro gremio se rige con un sistema de rangos. Al completar misiones, eso sumará puntos, los cuales podrás ver en tu tarjeta mágica del gremio. En la cual están todos tus datos, y una vez alcanzados los suficientes puntos, subirás al siguiente rango. Como acabas de unirte, tu rango es el más bajo, el cuál es cobre.
El orden de los rangos es el siguiente:
Cobre
Hierro
Acero
Bronce
Plata
Oro
Platino
Diamantes
Mythril
Adamantita
— Mientras más misiones hagas, más rápido subirás de rango. Claro, al igual que con el dinero que ganes, lo mismo es para los puntos de rango. Mientras más difíciles sean las misiones, más puntos ganarás. Así es como hizo Aza-san, por ejemplo, el cuál es rango Oro.
Yasu se sorprendió al oír eso.
— ¡¿Eh?! ¿Eres aventurero, Aza? Así que por eso sabías tanto sobre esto.
No es que lo haya ocultado, simplemente no me lo preguntó.
— Bueno, sí. Soy un aventurero rango Oro, mis amigos igual. Aunque también sirvo como caballero real en casos de emergencia.
Ella se sorprendió aún más al oírme.
— Así que eres aventurero, y caballero. Eso es una sorpresa.
— En efecto, Aza-san es el primer caballero que se nos une como aventurero.
Le comentó Lucrecia-san.
— ¿Y por qué no haces sólo una cosa, Aza? Deben pagarte bien como caballero.
— Bueno, es verdad que me pagarían bien si cumpliera mi deber como caballero. Pero como sólo cumplo el rol de caballero en emergencias, no recibo un sueldo. Además, me gusta más ser aventurero. Lo otro es algo más formal, y sólo lo hice para complacer a alguien.
Respondí a la pregunta de Yasu.
Dije eso, pero la verdadera razón por la que no soy caballero es porque es aburrido. Lo único que haría sería estar todo el día parado en un solo sitio, muriendo de calor o frío, y patrullando.
— Oh, ¿Entonces por qué decidiste ser aventurero?
Preguntó Yasu.
— Porque al igual que tú, quise explorar el mundo y conocer nuevos sitios. La mayor parte de mi vida viví aquí. Siempre encerrado en la misma ciudad, así que cuando tuve la oportunidad, y al volverme lo suficiente fuerte como para tomar misiones, me volví a aventurero.
Aunque, recuerdo bien que cierta persona me golpeó por eso, ya que ser aventurero significa no pasar mucho tiempo en esta ciudad.
La mirada de Yasu se fijó en la mía, y sonrió.
— Entonces, tenemos algo en común, Aza. Me alegra mucho eso.
Miré hacia otro lado rápidamente, y asentí con la cabeza.
— Al parecer sí…
Diablos, es vergonzoso que se quede viéndome tan fijamente. Además de que ella es muy linda…
— Vaya, vaya.
Dijo Lucrecia-san mientras reía.
Ignoré su risa, pero hice una nota mental para luego reclamarle el haberse burlado.
Luego de seguir comentándole detalles sobre el trabajo de aventurero, Yasu decidió hacer una misión al siguiente día, ya que por hoy debía asegurarse de hallar un lugar en el que pueda quedarse y descansar. Así que, al salir del edificio del gremio, la llevé nuevamente a recorrer la ciudad, y encontrar una posada.
Al caminar durante un par de minutos, llegamos a una posada, y entramos.
No es tan lujosa como otras que se pueden encontrar en la ciudad, pero es muy acogedora. La mayoría de aventureros del gremio se hospedan aquí. El servicio es muy bueno también.
Al final, Yasu decidió hospedarse aquí durante un mes entero para empezar.
La tarifa de la posada es de dos monedas de bronce por noche, o si quieres comida incluida, tres monedas. Por lo tanto, ella pagó alrededor de 90 monedas de bronce.
Yasu me miró nuevamente.
— ¿Qué ocurre, Yasu?
Pregunté.
— Esto… no pareces ser un residente de esta posada, ¿Verdad? Tenía la esperanza de poder alojarme en el mismo sitio que tú, Aza. ¿Acaso estás en una posada más lujosa?
No creo que eso sea posible…
— Bueno… sobre eso, vivo en el castillo.
El rostro de sorpresa de Yasu al oír lo que dije, fue muy gracioso. Parecía no poder creerse lo que le dije.
— ¿Eh? ¿Eres un noble? Dijiste que eras un aventurero, y caballero. Ah, no te he tratado con el debido respeto… lo siento.
Dijo ella, mientras hacía una reverencia.
Es vergonzoso e incómodo que me traten así…
— Ah, no. Te equivocas. No soy ningún noble, ¿Sabes? Tampoco me gustaría serlo…
El rostro de Yasu se llenó de confusión.
— No lo entiendo…
Bueno, es una situación algo rara en la que me encuentro.
— Verás, de pequeño fui recogido de las calles por el rey de Thiaden. Él y el resto de la familia real fueron los que me criaron por doce largos años, son como mi familia. Así que vivo allí, con ellos.
Así es, desde que tengo “clara” la memoria, he vivido aquí. Y para mí, mi familia es la misma familia que la de Letizia. Ella, sus padres, y su hermano, son mi querida familia. No importa si algún día me encuentro con mis padres biológicos, los cuales me abandonaron. Siempre pensaré que mi familia es la que se encuentra en este mismo reino.
— Aunque, a decir verdad, una vez quise independizarme de ellos y vivir por mi cuenta, pero cierta persona me golpeó hasta que me retracté de eso.
Añadí a mi comentario anterior.
Aún recuerdo ese día… nunca me arrepentí tanto por haber dicho algo en toda mi vida. Mi trasero estuvo congelado por varios días. Incluso aún siento ese escalofrío recorrer por todo mi cuerpo cada vez que recuerdo ese día.
Nuevamente, Yasu luce sorprendida.
— Vaya, así que tú también tienes una familia adoptiva… otra cosa que tenemos en común.
Una sonrisa forzada se dibujó en su rostro.
¿Ella también fue adoptada? Ya son demasiadas coincidencias entre nosotros dos… Además de que sigo sintiendo muy dentro de mí, que la conozco de antes…
Pero como aún no estoy completamente seguro, será mejor no decir nada, no quiero causarle más confusión, o armar un gran malentendido.
Aún así, a diferencia de mí, que siempre tuve todo lo que necesité, quizás ella no lo tuvo… viviendo en un lugar tan alejado, y pequeño…
Yasu me miró, y notó mi rostro de preocupación.
— Ah, no te preocupes por mí, Aza. Tuve una buena vida, ¿Sabes? Como dije antes, mi cuidadora siempre estuvo a mi lado, así que nunca estuve sola. Hasta hace un tiempo. Pero aún así, no puedo quejarme de nada. Siempre tuve todo lo que necesité, además, ¡Ahora estoy cumpliendo mi sueño de explorar el mundo! Y…
Ella me miró fijamente a los ojos.
— Durante el inicio de mi viaje… pude conocer a alguien especial, e interesante.
Nuestras miradas se mantuvieron unidas durante varios segundos.
Esos… violetas y hermosos ojos, hacen que sienta cosas dentro de mí. Ella luce tan frágil… pareciera como si estuviera esperando que hiciera algo. Si continúa mirándome de esa manera, tan… Atractiva… no podré controlarme. Y será malo, para ella, y para mi corazón.
Miré hacia otro lado, cortando de esta manera, la conexión entre nuestras miradas.
— Bueno… parece que ya te he mostrado todo lo que necesitabas saber con respecto a la ciudad, ¿Verdad?
Ella se sonrojó un poco, y miró hacia otro lado.
— ¡Ah! Bueno, es verdad… Esto…
Yasu miraba de un lado para otro, algo nerviosa. Pareciera que quiere pedirme algo.
— ¿Qué ocurre, Yasu? ¿Necesitas algo más?
Ella comenzó a juguetear con sus dedos.
— A decir verdad, quería pasar un poco más de tiempo contigo. Pero supongo que sería una molestia.
Suspiró.
Bueno… no es que ella sea una molestia. Me agrada, no tengo razón para negarle el que pasemos tiempo juntos, pero aún debo encontrarme con esos tres idiotas para ir a reportarle todo a Letizia. Y no sé si sea correcto llevar a Yasu conmigo.
— Esto… aún debo presentar mi reporte de la misión que se nos había encargado.
Ella bajó la mirada.
Ah… verla así, hace que me duela el corazón.
— Ya veo… bueno, deberé esperar aquí entonces… sola, solín, solita…
Ugh… noté claramente cómo las personas que se encontraban a nuestro alrededor me miraban fijamente con mucho odio. Esto es incómodo.
Además, no sé por qué, pero tengo la sensación de haber oído eso último que ella dijo en algún sitio…
Suspiré.
— Bueno, supongo que puedo llevarte conmigo, pero no toques nada, y compórtate. O de lo contrario, me patearán y congelarán el trasero hasta más no poder.
Sus ojos se iluminaron, y sonrió con mucha felicidad.
— ¡Yay! ¡Muchas gracias!
Ella volvió a abrazarme fuertemente. Y nuevamente, sentí como dos cosas, algo grandes, se apoyaron contra mí.
Las miradas de odio de demás se esfumaron. En cambio, ahora podía ver claramente cómo los hombres me hacían una seña con el pulgar hacia arriba como diciendo: “Bien hecho.”
Estoy seguro de que pase lo que pase hoy, esto hará que termine con el trasero congelado.
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