Capitulo 10.
— Está casa es muy grande, ¿También tiene videojuegos? — preguntó John y Clemency le recrimina con la mirada
— Por supuesto, cuando gusten lo pueden usar — les dice a mis hermanos traviesos lo que me hace sonreír.
No puedo ni quiero ir a dormir, estoy muy bien en la cena familiar, conversando y riendo de cualquier cosa, también invitaron a Gabriel que parece agradarle la conversación. Los abuelos no se unieron si no que tenían que dormir temprano porque mañana tienen cosas que hacer.
— Ese día fue genial, solamente así pudimos probar de ese pequeño bistec — contó mi hermanito John junto con mi primo Taylor que no paran de reír — y ahora lo estamos disfrutando por completo
— ¡Por qué tienen que decir esas historias!, Nos hacen parecer más pobres — se quejó Clemency y rio cuando se me atora la comida y tengo que toser
La mirada de todos se centra en mi pero yo estoy roja, intento recuperarme cuando Gabriel a mi lado palmea mi espalda con un vaso de agua en su mano.
— Toma, madie — me dice y veo su amabilidad en sus ojos — con calma
— Gracias — carraspeo nerviosa para tomar de mi bebida, ignorando las inquisidoras miradas
— ¿Tus abuelos no quisieron cenar? — preguntó mamá para romper el incómodo silencio
— Deben madrugar pero descuidé, mañana estarán aquí para la cena — garantizó él y sonrío — ahora que estamos hablando civilizada mente, me pueden decir ¿Cómo es que tú abuelo y mi papá se conocieron? — pregunté confundida y otra vez la tensión. Gabriel baja la mirada a su bebida para tomar un sorbo mientras que yo lo miro en espera.
— Ellos alguna vez trabajaron juntos — dijo mi mamá como recordando, volteo a verla sin dejar de ver a Gabriel de reojo
— Quizás — coincidió él como si no supiera tampoco, esto es tan frustrante — no sé preocupen por nada, están en su casa, iré a dormir. Buenas noches a todos — dijo para despedirse y dejarnos
— Parece que es simpático — dijo mamá y Eliza asiente en acuerdo
— No me agrada — soltó Jordán con el ceño fruncido y sonrío por ello.
Abro mis cortinas lista para un nuevo día, y esté día es diferente porque no estoy sola, mi familia también está aquí, conmigo. Por la ventana puedo ver el enorme jardín de la entrada y al joven que vi ayer Samuel, está muy centrado en su jardín hasta que siente mi mirada y se gira hacia mi. Me sonríe con una planta a su lado, le devuelvo la sonrisa para alejarme y cerrar las cortinas.
Me encamino hacia mis tenis para terminar de arreglarme y ponerme mis converse blancos encima de las calcetas rallas blancas y negras hasta la rodilla y una camisa como vestido color blanco con un dibujo en el centro de pato Donald. Mi cabello lo dejo suelto sin ninguna atadura, sólo con mis ondas caer por mi espalda.
— ¿Qué tanto haces? — preguntó impaciente Clemency
— ¡Vamos!, Tenemos cosas que ver — gritó emocionada mi hermana pequeña Lidia y sonrío para ponerme de pie
— ¡Estoy lista! — aclaré feliz para caminar pero me detiene Clemency y la miro confundida — ¿Me vas a decir que no eres feliz?, ¿Con todo esto? — me preguntó y su tono no me gusta, prefiero ignorarla para salir de aquí
Salgo con mi familia a explorar el enorme jardín que tiene una piscina, incluyendo fuentes de agua muy bonitas. Miro la fuente con una moneda en mis manos cerradas en puño, cierro los ojos cuando Jordán se acerca a mi interrumpiendo mi deseo.
— ¿Qué haces gruñona? — preguntó él con burla
— Intento pedir un deseo — le digo molesta — entonces hazlo — me deja hacerlo, y lanzó la moneda cuando escuchó la canción de feliz cumpleaños
Miro a mi hermano quién sonríe para abrir sus brazos para mí, lo abrazo con fuerza tanto que se tambalea.
— Felicidades, ¡Ya no eres una enana! — felicitó Jordán y me separó para ver a mamá con el pastel en la mano y unas velitas encendidas
Sopló las velas sin saber que pedir exactamente, pues hace unos minutos pedí que mi familia este siempre conmigo, ahora creo que pediré. ¡Qué seamos felices sin importar que!.
— Los quiero — les digo con emoción
— ¡No puedes llorar en tú mes! — me advierte Lidia y sonrío
— ¿Y que quieres hacer?, Sabemos que ya pasó tu cumple pero aún así hay que celebrarlo — me preguntó mamá y justo no lo había pensado
— Puedo responder esa pregunta — dijo un Gabriel que nos sorprende a todos, hasta a mí
— ¿Les apetece un paseo en caballo? — preguntó y pude observar la emoción de todos, me miran en espera así que digo que si a los emocionados de mi familia.
Todos miramos detrás de las rejas a unos cuantos caballos ya preparados, con un espacio muy grande para cabalgar. También hay pasto y algunos árboles grandes.
— ¡Yo quiero intentarlo! — gritó Lidia emocionada, casi queriendo brincar la reja
— Con calma, Lidia — le pide mamá al ver que se puede caer
— Yo también quiero hacerlo — confesó mi primo.
Yo sin embargo estoy atenta a la bonita naturaleza que hay en mi alrededor, es como un sueño echo realidad, por más que lo mires no lo puedes creer, él corazón te palpita de emoción y las lágrimas amenazan con salir pero no lo hacen porque mi felicidad gana.
— ¡Vengan chicos! — nos dice a todos, mis hermanos no lo piensan ni un poco cuando ya están frente a él, excepto mamá, Eliza y Jordán.
— ¿Qué esperas, madi? — preguntó Eliza a mi lado y con la pequeña Itzel en sus brazos
Le sonrío para responder cuando siento que alguien toma mi mano haciendo que lo voltee a ver y es Gabriel quién me mira.
— ¡Vamos!, Es tú cumpleaños — dice y puedo ver lo feliz que se ve, sabemos que ya pasó pero ellos quieren compensar me como si fuera hoy
— No sé montar a caballo — confieso con nerviosismo. Mis hermanos tampoco saben pero ellos no son miedosos y hay personas enseñándoles
— Yo te enseño — me dice y no puedo evitar querer ir pero antes miró a mi mamá y a mis hermanos
— Diviértete — me piden y eso hago
Camino hacia los caballos junto a él, acaricia a uno que es muy bonito de color blanco.
— ¿Ya haz echo esto? — pregunté aún con duda y él asiente — necesitas ganarte su confianza — me informa y levanto la ceja, él toma mi mano para acercarla al caballo y lo dejo tratando de sentirme segura
Ambos lo acariciamos y sonrío sobre todo al ver cómo responde ante mi contacto. Gabriel sonríe para subir al caballo y luego ofrece su mano para ayudarme. Miro su mano que espera la mía, luego lo veo a él dónde sus ojos me indican seguridad, dónde me pide que confíe.
— ¿Puedo poner una pierna de cada lado? — pregunté al recordar esas películas de señoritas que tienen que ir de un solo lado. Él sonríe divertido para asentir
— Puedes — me dice y con eso tomo su mano para subir al caballo
Mi espalda hace contacto con su pecho y ahora me pregunto ¿Por qué no pedí mi propio caballo?, Se inclina más hacia adelante donde puedo sentir su barbilla rozar mi cabello, pero luego su aliento choca con mi oído.
— Confía en mí — susurra contra mi oído y empieza a tomar las riendas
Sonrío cuando él caballo se mueve con lentitud y supongo que Gabriel lo hace para que me acostumbré y funciona. Al principio es extraño pero después es bonito. Luego noto como el ritmo cambia, él caballo comienza a andar con más fuerza.
Observó los movimientos con miedo pero a la vez con emoción, es tan liberador, ningún otro ruido más que la naturaleza se hacen presentes, mi cabello en el viento, Gabriel detrás de mí compartiendo este momento tan nuevo para mi. De pronto sé lo que es ser un caballo y sentirse libre.
— ¿Lo disfrutaste? — preguntó cuándo bajamos del caballo y asiento con la cabeza
— Mucho, ¿Cómo se llama? — pregunté acomodando mi cabello detrás de mis orejas
— Pensé que no lo preguntarías — dice burlón para presentar — es Tomás
— Gracias Tomás por dejarme montar — le agradezco y siento la mirada de Gabriel, luego él da una manzana como recompensa
Miro que mi familia está reunida del otro lado junto a una banca, parece que también lo disfrutaron porque su cara de emoción lo dice todo. Veo a Gabriel pero él tiene la mirada en otra parte así decido buscar lo que lo puso tan serio y es un señor que está junto a un árbol detrás de las rejas.
Es un señor rico, su traje lo dice todo, su cabello negro bien peinado hacia atrás con una postura relajada, sus manos en los bolsillos de su pantalón. Me mira a mi y luego a él.
— ¿Lo conoces? — pregunté y su mandíbula se tensa
— Si, no tiene sentido ocultarlo, es mi tío — respondió y vuelvo a ver al señor confundida, él hace un gesto de cabeza en modo de saludo — ¿Tú tío? — pregunté y él asiente — te lo presentaré — me dice y camino a su lado
No sé porque me da miedo conocerlo pero quizás sea porque se ve muy frío e intimidante.
— Él es mi tío Duarte — presentó y le sonrío — ella es … — no lo deja terminar
— La querida chica que tanto eh oído hablar — dijo el señor con una apenas sonrisa visible. De verdad que su presencia era muy pesada, se podía sentir en el aire — Madison Contreras
Asiento confundida porque sepa aquello.
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**espero hayan disfrutado esté capitulo así como yo lo hice escribiendo para ustedes. ¿qué piensan del tío?, ¿qué les parece a simple a vista?.
XOXO
J.L**.
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Updated 22 Episodes
Comments
Rita García
jum solo espero que también se lo gane
2023-12-31
1
Neri Raime
parece que el tío he mala persona
2022-10-13
1
Angelica Mendoza
El tío parece desagradable y prepotente es mí opinión
2022-09-14
0