Capitulo 5
Caminamos por varias tiendas comprando ropa para los dos pero sobre todo para él y hasta horita no e elegido nada lo que me divierte porque lo estoy fastidiando.
— Puedes decidirte por algo — se queja y retengo mi sonrisa divertida — quisiera comer algo primero — le digo mientras tocó mi estómago — te compraré lo que sea pero por favor, escoge algo. Pronto tendremos una cena o fiesta — informó él y lo miro confundida — ¡Wow!, Eso sería terrible, que la gente me vea tal como soy — expresé con sarcasmo — no me importa pero no querrás pasar por eso, créeme — dice usando el mismo tono que yo para llevarme a otra tienda de ropa.
Miro unas prendas que son muy bonitas y totalmente yo, unos vestidos, otros floreados, otros de un mismo color pero de diferentes formas de estilos. Hay uno en especial y que me enamora a la primera, y no sabría cómo explicarles. Lo tomo para agregarlos a los demás vestidos. Gabriel se acerca y sonríe aliviado al ver que tengo varias prendas.
— ¿Feliz? — le pregunté para picarlo y asiente entonces veo el precio y abro mis ojos como platos, él me los quita de las manos antes de que pueda protestar — yo pago — y con eso se va al cajero
Al salir deseo que vayamos por algo de comer pero no es así, me detengo cuando él está por entrar en un salón de belleza, me mira impaciente.
— ¿Te vas a retocar el cabello? — esa pregunta parece hacerlo reír porque eso hace — no tontita, es para ti — me dice y niego con la cabeza — no lo necesito, estoy bien así — digo tocando mi cabello — no te voy a transformar, sólo te van a hidratar el cabello — avisa y lo miro confundida — mi abuela es muy estricta, no tuviste la oportunidad de conocerla mejor en la boda pero ella vendrá pronto a casa y no te gustará escuchar sus críticas — dice él como un consejo — estoy bien así — digo sin importar lo que dijo pero a él tampoco le importa porque me empuja para que entre.
Después de unos minutos salgo con él cabello sedoso y brilloso, no voy a negar que se ve con mucha más vida que antes y me encanta que mi cabello rubio oscuro se vea mejor. — te ves un poco mejor — dice él y lo miro divertida porque me encanta lo que veo de mi — me veo de maravilla — confesé admirándome mientras siento el aire en mi cabello, sonrío mostrando mis hoyuelos y siento su mirada en mi, así que me detengo para verlo y ver sus ojos azules que me penetran, de pronto se me va el aire y olvidó como respirar. Reacciono sacudiendo mi mente.
— ¿No íbamos a ir a comer? — pregunté y él baja la cabeza dándose cuenta de lo que hacía — claro pero primero…— lo miro con fastidió y él sonríe — sólo bromeó — dice para caminar a su vehículo.
Este platillo está delicioso, no puedo dejar de saborear la comida, tan deliciosa. Es un platillo desconocido con un hombre extraño, carne de pastel pero está bueno. Hay muchos utensilios pero no sé usarlos así que decido no usarlos y comer como puedo, de todas maneras sólo estamos él y yo, bueno y los empleados esperando, eso me pone nerviosa así que intento no comer tan fuerte pero es difícil teniendo un brownie frente a mi que acaban de poner. Noto la mirada de Gabriel en mi y lo miro molesta por su expresión de diversión.
— ¿Qué?, ¿Nunca dejas de verme? — pregunté — es sólo que eres todo un fenómeno — dice y le lanzó un pedazo de carne a lo que él esquiva rápido pero con sorpresa en su cara y entonces río, el hace lo mismo sorprendido.
— Tenemos mucho que hacer — me dice en advertencia y tengo miedo por eso — puedes decirme, ¿Por qué te pusiste en peligro aquel día con la señora y su hijo? — preguntó confundido y me extraña que aún lo recuerde — quería ayudarla, él pobre chico lloraba y nadie hacía nada — dije con tristeza — nadie hacía nada porque saben él peligro y más siendo mujeres, si no hubiera llegado, él señor te habría hecho algo — contó y quedé pensativa para mirarlo de nuevo — de hecho parecías otra persona, cuando te vi no pensé que serías capaz de comprar a una mujer — le echo en cara para seguir con mi platillo — lo hice para ayudarte — insiste y vuelvo a verlo con enfado recordando lo que pasó, volviendo a la realidad — creo que escondes la verdadera razón y sabes, se me quitó el apetito, no comeré contigo como hizo bella de la bella y la bestia — comenté para levantarme y retirarme con brusquedad.
Miro una fotografía donde estoy con mi familia, realmente los extraño mucho, era muy feliz con ellos y ahora anhelo estar ahí. Justo en eso mi celular suena y es mamá, sonrío porque nos comunicamos al estar lejos.
— ¿Hija, como estás? — preguntó mamá al descolgar — estamos preocupados por ti
— Estoy bien, la casa es enorme y tengo mi propia habitación — conté decidiendo contar las cosas buenas — me alegra cariño, cualquier cosa que necesites, puedes llamar — dice preocupada — lo sé mamá, ¿Y qué hay de los demás? — pregunté por mis hermanos
— Ellos están también preocupados por ti, Itzel te extraña mucho — dice mamá y siento lo mismo, una sensación fea — yo también la extraño mucho
— Lo sé cariño, espero que pronto nos veamos — dice pero no digo nada pues no sé cuándo sea el momento indicado, sólo sé que si los veo ahora querré irme con ellos — tú hermano se la a pasado trabajando para poder sacarte de ahí — dice y sonrío pero me entristece el saber que está preocupado — dile que no se preocupe demasiado, estoy bien — le digo y casi presiento que tiene ganas de llorar — hablemos de otra cosa — le pido y asiente. Cambiamos de tema para hablar de otras cosas que no nos ponga triste.
Me levanto de la cama al escuchar el ruido de la puerta llamar con fuerza hasta que se abre y aparece Gabriel ya cambiado, con un pantalón de mezclilla, una playera azul con un saco oscuro. Se acerca a mi y me tapó con las mantas, quejándome.
— ¡Vamos!, ¡Arriba! — lo oigo decir — tenemos mucho trabajo por hacer — protestó sin pronunciar palabras, él intenta quitarme las mantas y trato de impedirlo pero lo logra dejándome sin sábanas
— ¡Hash!, ¿Qué quieres?, ¿Por qué me molestas tan temprano? — me quejo y veo su cara divertida — vamos, sólo quedan pocos días para la fiesta — insiste y lo miro mal — cámbiate y te espero abajo — le lanzo una almohada cuando sale por la puerta.
Bajo los escalones cambiada por una blusa bonita color blanca con mangas holgadas junto con un chort de mezclilla y unos tenis blancos, mi cabello lo ato en una cola alta con un listón colorido, dejando mis ondas caer.
Me encuentro con él en el comedor y no entiendo porque aquí pero sí es para comer, mejor. Él me sonríe desde la silla, es una mesa grande y redonda, me hace una seña para que me siente y eso hago, sentándome a su lado.
— ¿Almorzaremos?, Muero de hambre — dije emocionada inclinándome hacía delante
— Si pero primero aprenderás modales sobre eso — me dice y alzó una ceja — ¿Eso como por qué? — pregunté confundida
— Soy una persona reconocida y rodeado de gente elegante — explica y río por lo bajo
— Perdón su majestad, haré lo que pueda — le digo en broma pero él no parece hacerlo, llama a alguien y viene una señora alta, con un chongo muy bien peinado y unas cejas muy alzadas
Me pone un pañuelo en mis piernas y la miro atenta para ver qué se para al lado mío, totalmente derecha.
— Ella es Griselda, te enseñará muchas cosas importantes, como la educación — dice y me empiezo a enfadar — porque si te importa tanto, ¿No te casaste con alguien educada? — me quejó — de nuevo con la misma pregunta, lamento si lo dije mal pero es verdad — dijo en modo de disculpa pero abro la boca ofendida viéndolo de arriba abajo molesta.
— De acuerdo señorita empezaremos por su postura a la hora de comer, tiene que estar pegada a su silla y no inclinarse tanto hacia delante — me dice y su tono es grueso y muy serio, resoplo en modo de resignación
Hago mil veces lo que ella me pide pero es difícil estar pegada a la silla e intentar tomar el cubierto, Gabriel observa divertido pero la señora que es muy impaciente no. Luego tengo que partir la carne con un tenedor y un cuchillo pero falló en varios intentos y en uno de ellos salpica hacia la señora que pone cara de enojo. No puedo evitar reírme por ello y veo a Gabriel parece igual de divertido que yo. La señora le mira a él quién intenta ponerse serio.
— Lo siento, por hoy terminamos la comida — le dice y ella se aleja, entonces soltamos la carcajada
— Esto tampoco es de modales — dije refiriéndome a la burla y él asiente
— Quizás me falten algunas lecciones — coincide y sonrío. Me hace un gesto de cabeza hacia el plato indicando que puedo comer tranquila y eso hago.
Ahora lo siguiente es aprender a bailar y caminar derecha, empezamos por un libro en la cabeza, el clásico. Y en realidad es difícil si no caminas con cuidado. Intento mantener el equilibrio. Al igual que los pasos de bailes, lo intento con la señora seriedad y fracaso, no la pisoteo pero si me balanceo fuera de los pasos. Me doy cuenta de que Gabriel nos observa de lejos y se echa a reír, lo más gracioso de la situación es Griselda que está molesta conmigo, sus caras son lo más.
— ¡suficiente!, porque no lo intentan ustedes dos, quizás le sale mejor con su marido — dice la señora mirando a Gabriel que asiente
Camina hacia a mi y retrocedo, ya hemos bailado y fue fácil pero estos pasos de baile son un poco más difíciles. Sobre todo los giros y la elegancia que quieren que tenga. Siento su mano en mi cintura y la otra sostiene mi mano, nos balanceamos de un lado a otro y poco a poco más rápido. Cada vez me enfoco más en su mirada azul que está en la mía sin ningún atisbo de nervios, siento como me traspasa hasta que me hace girar con la mano quedando a su espalda, bailamos pero lo siento muy cerca de mí, su respiración la puedo sentir en mi oreja causando escalofríos en mi cuello.
Me vuelvo hacia él pegándome con fuerza a su pecho sin poder controlarlo pero él no dice nada, al contrario se queda tieso, observándome y lo peor es que hago lo mismo. Sus ojos bajan a mis labios, mi respiración está agitada y no lo entiendo, su aliento choca contra mi rostro sabiendo que está muy cerca de mi, incluso me doy cuenta que acaricia mi mejilla con su mano grande, mi mirada debe demostrar miedo porque así es como me siento. Él da un paso preparado para besarme pero colocó mi mano entre nuestros labios.
Gabriel abre los ojos sorprendido y dándose cuenta de lo que pasa pero luego parece enfadado.
— La práctica acabó — avisó para alejarse y lo aniquilo con la mirada en su espalda, molesta.
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Comments
Rita García
jajajaja ahora todo le molesta pero poco a poco van a ir sediendo
2023-12-31
2
Melisuga
Esos dos están como el dicho: no quiero, no quiero; échamelo en el sombrero.
2023-06-19
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Melisuga
*hecho algo...
*de hecho...
2023-06-19
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