Ese resto de semana y la siguiente estuvimos demasiado ocupados terminando la realización de los primero planos de aquella magnífica estructura, haciendo correcciones, agregando nuevas ideas y así sucesivamente.
La rutina era la misma, de vez en cuando él llegaba con un café y un delicioso pan de chocolate, en otras ocasiones bebíamos una copa, brindabamos cada que algo nos salía perfecto.
Estábamos celebrando que ya habíamos terminado el diseño del 10 piso de aquel edificio cuando entro una llamada.
- Yessenia dime.-
* Alana, me puedes comunicar con el señor Emiliano por favor.
- Emiliano es pa tí.-
- Pregunta que es por favor, quiero dejar eso de una vez archivado no quiero que se nos vaya a perder nada de esta belleza que hemos hecho tú y yo.
- Bien, Ya oíste yessenia.-
* Alana, dile al señor que la señorita Jakky se encuentra aquí.-
- Oye, dice Yessenia que la señorita Jakky te busca.-
En ese momento Emiliano soltó todo y se quedó petrificado viendome a los ojos. - Emiliano ¿Que rayos te pasa?.- Me quito el teléfono y él mismo contestó.
- Yessenia, dile que me espere en mi oficina.-
Colgó y sin decir nada más salió.
¿Que fue todo eso? ¿Quien es Jakky y porque reaccionó de esa manera?. Eran muchas preguntas que yo no debía hacerme pero igual me estaban carcomiendo por dentro.
Era inevitable lo que estaba sintiendo por él, definitivamente me había clavado a ese hombre hasta las entrañas y eso me dolía demasiado.
Pasado un tiempo Emiliano regreso a mi oficina a llevar los planos diseñados.
- Alana disculpame por dejarte así, es que Jakky es un problema en mi vida y debo resolverlo de alguna manera.-
- No te preocupes, igual si te puedo ayudar en algo solo dime.-
- No, nadie si no solo yo puede quitarse ese lío de encima.-
Salimos de la oficina y en ese momento vi a una hermosa mujer de cabello rojo, cuerpo perfecto y ojos verdes pararse frente a Emiliano.
- Mi amor, espero verte mañana cómo quedamos, te estaré esperando.- De pronto se acercó y beso sus labios sin reparo alguno y se fue.
Para mí fue inevitable sentir molestia así que seguí a paso rápido y comencé a bajar las escaleras.
Efectivamente estaba loca sí pensaba bajar 32 pisos, pero probablemente con la ira que estaba sintiendo si lo haría.
¿Porqué diablos estás sintiendo esto Alana?, todo el tiempo me preguntaba lo mismo sin encontrar ninguna respuesta.
Y es que no la hay, solo sucedió, y entre más lo evité más rápido paso.
No sé cuántas escaleras había bajado cuando sentí que me jalaron del brazo.
- ¡Que diablos!.- Dije en voz alta girandome.
- ¿Porque saliste así?.-
- Emiliano suéltame por favor, simplemente quería bajar pronto y los ascensores estaban ocupados.-
- ¿Estás segura de que solo fue por eso?.-
- Bueno... ¿Porque me preguntas? Deberías ir a buscar a tu chica en vez de perder el tiempo indagando en mi vida ¿No?.-
- Ella no es mi novia, lo fue y ha sido un dolor de cabeza pero, no tengo nada con ella.-
- Emiliano, no me des explicaciones, no tienes porqué hacerlo.-
- No tengo porque hacerlo pero quiero.-
- ¡Basta ya!.-
Me solté de su agarre y seguí bajando con más velocidad, pero claramente ese hombre es más rápido que yo así que nuevamente volvió a detenerme.
- ¿Tu crees que no he visto como me miras Alana?.-
- ¿De que hablas?.-
- Somos adultos y ya no estamos en la etapa de adolescencia donde podemos justificarlo todo, te pones nerviosa cada que me acercó, te emocionas cada que te llevo tu café, me miras de arriba a bajo cada que tienes oportunidad. No nos negamos la realidad Alana.-
Se fue acercando a mi y retiro un par de mechones de mi rostro haciéndome sentir una electricidad satisfactoria en mi vientre, sentía que mi corazón iba a salir por mi boca y que mis piernas temblaban cada vez más.
Hasta que Emiliano tomo mi cara entre sus manos y pego su boca a la mía, besándome de una manera exquisita, un beso apasionado, deseado y placentero.
Siendo honesta no quería que me soltará, no quería que aquel beso acabará.
Disfrutamos de ese beso hasta que nuestros cuerpos nos exigieron soltarnos para tomar aire.
En el momento en que nos soltamos Emiliano pego su frente a la mía y cerró los ojos.
- Alana, yo sé que los dos nos sentimos culpables, sé que sientes que estás traicionado la memoria de Joel y créeme yo siento lo mismo, y cada momento que pasa me culpo por sentir esto por tí, pero nena, en la ley del corazón nadie manda, esto no tiene vuelta de hoja al contrario entre más lo evitamos más grande se hace lo que sentimos.-
- Así es, pero no puedo Emiliano, con qué cara voy a ver a tus padres, a Zara, esto no debemos sentirlo.-
- No debemos pero lo sentimos, Alana, tú me encantas, cada minuto que pasó sin verte se me hace una maldita eternidad.-
- ¿De verdad sientes eso?.-
- Te lo juro nena, tú me vuelves loco.-
- ¡Joel perdónanos! pero lo que tú nos pediste se está haciendo realidad.- Dije en voz alta sintiendo que mi alma volaba de felicidad, dejando que todo aquello a lo que le tenía miedo, simplemente sucediera.-
Volvimos a besarnos y en aquel piso agarramos el ascensor para bajar al estacionamiento.
- Déjame llevarte a casa.-
- No, no Emiliano déjame meditar todo esto, déjame asimilar todo y mañana me recoges en la mañana ¿Te parece?.-
- Está bien.- Se acercó y me dio un rápido y suave beso para luego subir a su auto he irse.
Yo arranque en el mío y llegué a casa, en ese momento llamé a la única persona que me hace aterrizar cuando me agobian los líos.
- Naomi.-
* Hola mi bella hermanita, que gusto oírte ¿Cómo va todo por allá?.
- En cuestiones laborales todo va de maravilla pero...- Suspiré fuerte y seguí. - Nao, creo que me estoy enamorando como nunca en la vida.-
* ¡Excelente! Pero, porque te noto algo triste, agobiada, ¿Que pasa?.
- Me he enamorado de Emiliano.-
* ¡Ah bueno! Mejor aún.
- ¡Claro que no! no está bien.-
* ¡Ay ya nana! Basta ya, dejen tanta pendejada carajo, entiende de una vez por todas que tú adorabas a Joel pero desde el principio sabías que él solo sería una ilusión en tu vida, el fue un amor bonito, un amor inocente, un amor de paso, pero no el verdadero amor Alana, métete eso en la cabeza y deja de pensar en los demás, vive tu vida caramba, vive tu amor cómo lo mereces.
En ese momento comencé a llorar, pero no por la culpa o por la tristeza, lloraba porque como siempre Nao tenía razón y tal vez Emiliano si era el amor de mi vida.
- Gracias por aterrizarme siempre Naomi, gracias por estar ahí.-
* Tranquila, sabes que te amo y solo quiero que seas feliz, lo mereces ya tienes 27 años, necesitas conocer lo que es bueno.
- Si sí, ya te fuiste por otro lado, pero tienes toda la razón chao.-
Colgué y me fui a cenar para luego descansar, iba feliz, me sentía hermosa, perfecta y sin culpa alguna, era evidente que estaba clavada hasta los huesos con ese hombre
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Comments
Adoración del Carmen Martinez sonni
hasta ahorita,,, excelente historia Autora
2025-03-23
0
Gilma Graciano
bravo Alana así es la vida es para vivirla gracias autora por esta maravillosa novela
2024-08-15
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Margen Rojas
Que bonito amor a pesar de todo lo que sucedió
2024-05-24
2