Decisiones Dolorosas

Transcurrió la cena en completa calma pero aún así se sentía la tensión en el ambiente y aunque ellos no creían en mí, aunque me culpaban de alguna manera en los cambios repentinos de Joel, igual en el fondo yo estaba tranquila porque no sabía absolutamente nada de lo que estaba sucediendo.

Aunque si debo ser sincera y la verdad estaba igual que ellos, la duda y la curiosidad por saber lo que sucedía con él me estaba matando.

Yo aguardaba una gran esperanza de que nos daría buenas noticias, tal vez ahora sí los medicamentos le estaban funcionando y pronto él estaría bien.

- Pasemos a la sala por favor.- Dijo Joel sacándome de mis propios pensamientos.

Nos dirigimos al lugar y todos se acomodaron mientras Joel y yo seríamos un par de tragos para todos, en ese momento me di cuenta que la chica morena estaba siempre cerca de Emiliano pero nadie la tenía en cuenta, nunca la presentaron y no entendía porque estaba en aquel lugar.

-Joel - Bueno no quiero alargar mucho todo esto así que les entregaré la carpeta con todos los exámenes y diagnóstico realizados hasta el momento, quiero que ustedes mismos vean lo que sucede.-

- Zara - Yo quiero ver primero, todo esto me tiene al borde del abismo.-

Ella leyó en silencio y de repente comenzó a llorar casi dejándola sin respirar y de inmediato Emiliano tomo aquella carpeta y verifico la información.

-Joel - Cómo pueden ver esta maldita enfermedad prácticamente me está desapareciendo, no hay nada más que podamos hacer y la verdad yo ya decidí que no voy a volverme a someter a quimioterapias ni nada de eso, es claro que la ciencia no me ayudó y como no quiero morir como un pendejo postrado en una cama de hospital les informo que no me someteré a nada más, los médicos dicen que si se hace lo que yo estoy diciendo me quedarán tres meses de vida talvez más, tal vez menos, no lo sé pero no es mucho el tiempo.-

- Bernarda - ¿Porque me haces esto? ¿Porque eres tal egoísta Joel?.- Dicho esto lanzó el vaso de whisky al suelo y lloro de una manera desgarradora.

Don Alberto no decía nada solo consolaba a su esposa y Emiliano se paseaba junto a zara de un lado a otro.

Yo simplemente estaba de pie junto a Joel, sintiendo mis lágrimas caer sin control alguno al ver aquella escena.

- Emiliano - ¿Que quieres hacer entonces?.-

- Joel - Solo quiero estar tranquilo, quiero trabajar hasta dónde me sea posible, quiero pasear, disfrutar los días de lluvia de sol, quiero vivir cada día como si ese fuera el último. Y no mamá no soy egoísta, si lo fuera no les estaría informando sobre mi decisión, no estaría reuniendolos a todos aquí, no estaría contando con ustedes así que no, no soy egoísta.- Respondió en completa calma y con sus manos en los bolsillos del pantalón.

- Zara - Hermanito me vas a disculpar pero quiero saber qué papel juega ella en todo esto.- Dijo señalándome a mí.

- Joel - Bueno, a ella la conocí hace un par de días pero se me está clavando aquí.- Dijo golpeándose el pecho.- Y hoy la traje aquí prácticamente contra su voluntad para que ella sepa quién es mi familia, quien soy y si ella sigue al lado mío que sea porque le nace y no por lástima, por eso está ella aquí.-

- Bernarda - Osea que ella tampoco sabía de esta mierda.- Golpeó con fuerza aquella carpeta.

- Alana - No señora, yo no sabía absolutamente nada.

- Joel - Bien no siendo más voy a llevar a Alana a su casa y luego regreso.-

- Alana - No Joel yo llamaré un taxi, tú debes estar aquí reunido con tu familia.-

- Joel - Vámonos.- Me agarró la mano y sin siquiera dejar que me despidiera me saco de aquella casa.

- ¿Que demonios te pasa? ¿Porque me sacaste de esa manera de allí?.-

- Sube al auto.-

- No voy a subir Joel hasta que me digas que mierda te está pasando.-

- Que te subas al auto maldita sea.- Dijo a gritos.

- Ya te dije que no, y créeme no querrás discutir más conmigo Joel, o hablas o me voy caminando.- respondía de la misma manera.

Al reaccionar y voltear hacia las puertas de aquella casa vi que todos estaban evidenciando nuestra maldita discusión como si estuvieran viendo el estreno de una película de terror.

Me quedé paralizada viendo esa imagen y de pronto sentí que me levantaron y comenzaron a caminar a pasos gigantes por entre los jardines.

- ¡Demonio Joel bajame ahora mismo!.-

- No te voy a bajar.-

- A donde me llevas.-

- Callate.-

- De acuerdo, calmemonos y respiremos sí, bajame por favor te juro que no saldré corriendo ni seguiré discutiendo.-

- Me lo prometes.-

- claro que sí, yo soy una mujer de palabra, bajame.-

Sin decir nada más me bajo y seguimos caminando hasta adentrarnos en un pequeño bosque que estaba situado en la parte trasera de aquella casa, caminamos hasta llegar a una pequeña cabaña, muy bonita y curiosa.

Entramos y él retiro su chaqueta y de inmediato fue a servir un whisky.

- ¿Quieres un trago?.-

- Claro que si, creo que soy quien más lo necesita.-

Me paso la bebida y en completo silencio se sentó en una de las sillas.

- Sabes una cosa Alana, yo he sido un hombre que ha gozado de muchos momentos en la vida, en la universidad fui un tipo Casanova conquistaba a las chicas y luego las dejaba y bebía mucho, me gustaba bailar y ser el centro de atención, luego salí y comencé a tomar poco a poco las riendas del negocio familiar y fui aprendiendo a valorar todo lo que había a mi alrededor, hasta que llegó un punto en el que no quise salir más con nadie, no conocí a aquella dama que me hacía delirar de amor así que no volví a salir con nadie, nunca había llevado una chica a casa, nunca volvía salir a un bar solo me dediqué a trabajar y ahora mírame.- Dijo señalándose así mismo y riendo irónicamente.- Me estoy muriendo y tengo 34 años y por más guapo y con plata y lo que sea no puedo solucionarlo.-

- Oye, no importa quién fuiste ni quién querías ser, solo importa el aquí, el ahora, importan las personas que te aman y están contigo, importa cada día que puedas disfrutar a tu manera.-

- Supongo que tienes razón.- Y de un momento a otro aquel hombre serio y duro que hasta el momento había conocido se desvaneció y comenzó a llorar como si fuera un niño pequeño a quien acababan de golpear.

No fui capaz de decir nada más, solo me abalancé y lo abracé tan fuerte como podía para que él se pudiera calmar.

Solo quería que dejará de llorar, quería que olvidará por un momento su tragedia y disfrutará de mi compañía.

- ¡Hueles delicioso! - Su comentario me saco de mis pensamientos y me hizo sonrojar.

- Gracias, como dice mi madre ”Hoy era día de baño".- Dicho eso soltamos la risa al mismo tiempo.

- Hasta cuando sonríes eres hermosa Alana, no entiendo cómo es posible que no tengas un novio.-

- Bueno, no ha llegado el indicado, tal vez el amor no es para mí.-

- No digas eso por Dios.-

Nos separamos de aquel momento de abrazos y caminamos hasta la sala, allí Joel puso a sonar una hermosa balada y me invitó a bailar con él.

- Hermosa dama, ¿Gusta acompañarme con este disco?.- Dijo estirando su mano.

- Bueno, no soy muy buena en el baile pero como desperdiciar está grata invitación.-

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Comments

Zaira Sanzo

Zaira Sanzo

Dios ya me hicistes llorar ufff .

2025-03-17

0

Melisuga

Melisuga

Es una montaña rusa de emociones este capítulo.

2025-02-15

1

Melisuga

Melisuga

*o sea

2025-02-15

0

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