Asustado Malih retrocedió, pero el sultán lo sostuvo antes de que escapara. —Interesante, jamás había olido semejante perfume—
Nadir abrazó a Malih y empezó a sacar lo que lo cubría. —¡No me toques!— Lo golpeó en el rostro, acto que el sultán no felicitó.
Empezaron a forcejear, pero pronto el omega iba perdiendo sus fuerzas. El sultán lo empujó hasta que cayó sobre su cama. Sus ojos estaban tan encendidos que Malih enseguida se alertó. Lo pateó hasta los pies de la cama, sin saber de dónde sacó su fuerza, aprovechó de tomar la daga que venía escondiendo en la cinta de su pierna.
Nadir miró atentamente al rubio que sostenía la daga que le regaló. —¿Vas a matarme?— Sonrió sádico.
—¡Lo haré! Mataste a mi padre y me haces vivir este infierno—
—¿Para tí todo lo que vivimos son meros infortunios?— Preguntó dolido.
—¡Mi vida se volteó desde el momento que te conocí! ¡Incluso antes que eso ya habías arruinado mi vida!— Sorprendentemente Malih se mantenía lucido a pesar del celo.
—¿Qué hay de todas las palabras que intercambiamos?—
—¡No me importó ninguna cosa que me diste o dijiste! Tú jamás entrarás a las profundidades de mis sentimientos. ¡Mi corazón jamás será tuyo! Y no seré alguien que pueda pertenecerte— Gritó con lágrimas y respirando agotado debido al calor.
—Es cierto, tú nunca me perteneciste, ni me pertenecerás— Se aproximó, por lo que las manos de Malih temblaron. —Tampoco me amas, y antes de vivir en un mundo donde no significo nada para tí, prefiero que Alá decida mi destino en el más allá— Habló tristemente. —Te amo, Malih— Iba a enterrarse la daga que sujetaba el rubio, pero Malih bajó el arma tiritando.
—¿Por qué no puedo hacerlo?— Sollozó viendo sus lágrimas caer sobre el filo.
—Porque no lo quieres así, no deseas nada de mí, ni siquiera la muerte— Nadir dejó salir una lágrima. Por segunda vez decidió presentarse ante Malih sin pensar en su posición de Sultán.
—¡No! Sí fuera así... No tendría ninguno de estos sentimientos por usted— Al final decidió admitirlo, tal vez no era lo suficiente para decir que lo ama, pero sí le tenía el aprecio que necesitaba para esperar algo de Nadir.
Probablemente fueron las innumerables cartas que intercambiaron. Y todas las risas que conllevó a quererle mínimamente. Tal vez solo estuviera loco, pero sabía que no deseaba matarlo, nunca lo quiso. Y se levantó contra él porque sintió algo por Nadir y debía deshacerse de ese sentimiento de algún modo.
—Te odio, Nadir— Le dijo y el sultán le sonrió.
—Es mejor que tu usual indiferencia...—
—Pero, prefiero morir antes que terminar amando a un hombre como tú— Esta vez la daga iba a desgarrar el cuello de Malih.
Nadir se movió lo más rápido que pudo para sujetar la daga, terminó manchado en el carmesí de su sangre. Le quitó la cuchilla, tirándola lejos.
—Tampoco permitirás que muera... ¿Qué se supone que haga?—
—Tan solo vive a mi lado— Malih amarró su velo sobre la herida del sultán.
—No me interesan tus riquezas, ni tu poder, no necesito nada de tí ¿Por qué me quedaría a tu lado?—
—Entonces... ¿Por qué viniste esta noche? Tú bien sabías, como Alá, que no me matarías—
Malih finalmente fue dominado por su ciclo de celo y se retorció sobre su cama. —¿No sabías que entrarías en celo también?—
—Lo olvidé...—
—Todo lo que ocurrirá esta noche fue toda tu voluntad—
Nadir desgarró las ropas del omega y poco a poco se deshizo de las suyas. Malih hechizado por el alpha que se encontraba en frente, se subió sobre él para ser penetrado.
—Nadir...— Pronunció con una voz cautivadora.
—Mi hermoso Malih— Lo besó con ternura, mientras el omega hacía todo el trabajo en la cama. Movía sus caderas con el miembro de Nadir dentro y gemía lujurioso por cada vez que las embestidas se profundizaban.
El sultán sujetó de las nalgas a Malih, facilitando sus movimientos y volviendo loco del placer al chico. —¡Sí! ¡Ah~! ¡Nadir!—
—Mi amado Malih— Cambió posiciones, penetrando con brutalidad al omega, mientras le sostenía las piernas. —¿Cuándo me querrás?—
—¡Mi sultán!— Gimió y Nadir se acercó a besarlo. Malih se abrazó al cuerpo del sultán. —¡Me vengo!— El omega expulsó sus fluidos desde su entrada, volviéndose más sonora su unión.
—Llevarás a mi hijo y te casarás conmigo— Le decía profundizando sus embestidas hasta hacer gritar al chico.
Cambió de posición a Malih, para poder manosear su cuerpo, mientras proseguía entrando en él. Verticalmente sostenía una de las piernas del omega y llenaba de besos la piel de su amado. Lo trataba con tanta posesividad como con amor. —Te amo, Malih— Gruñó antes de venirse dentro de él.
Al salir el Sol el omega se sintió profundamente herido. Habían tenido sexo en celo, entonces él obviamente quedaría embarazado.
Las lágrimas se deslizaron por su rostro y se levantó rápidamente buscando algo con lo que cubrirse. El sultán aún no se despertaba.
Podía hacerlo, aún tenía una oportunidad de caer en los brazos de Alá.
En la terraza el viento retomaba su rumbo. Malih respiraba acelerado por su decisión. —No dejaré que vivas en un mundo cruel— Tocó su vientre con tristeza.
Se subió a la gruesa baranda. Sería el final de su tormento. No obstante, algo le sabía amargo. Los vagos sentimientos por el sultán residían en su corazón. Aquello le daba esperanza, una de vivir la típica vida que todo omega espera. Formar una familia, cuidar de sus hijos y verlos crecer. Sin importar el alpha, los hijos son la mayor felicidad de un omega.
Malih, lloró peor que una lluvia. Estaba dudando sobre su decisión. ¿Qué era mejor? ¿Morir para salir de su desgracia? ¿O vivir como una sultana? De todas maneras, su objetivo se cumplió. Él solo anhelaba proteger a su familia. Recibirían una compensación si él moría.
—Alá, por favor... Llévame a donde logre ser feliz...— Suplicó.
—¡NO!— Gritó potente el sultán. Alcanzó a tomar la muñeca de Malih. Se tiró con él hacia atrás, cayendo en zona segura. —¿¡Qué estabas haciendo!?—
—¡No quiero vivir como una sultana! ¡Y no quiero que mi hijo sufra por tu culpa!—
—¡Sé que me odias, pero ni siquiera le diste una oportunidad a ese bebé de nacer! No es como si fuera a vivir en malas condiciones... No hay razón para que desees terminar con tu vida. ¿Tanto quieres huir de mí?— Habló sumido en la depresión.
¿Qué podría contestar ante la hermosa esmeralda que formaban los ojos de Nadir?
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Updated 130 Episodes
Comments
Estrella Guadalupe Martinez Vera
hay noooo
2025-01-30
0
Sumjya
Dios mío, que imágen tengo en la cabeza
2024-10-07
5
Sxa_th
Yoo ya me hubiera muerto desde el primer capítulo entonces nose que haria
2024-09-12
0