El sultán levantó de la cintura a Malih, sentandolo sobre él. Entonces, el rubio recordó por Samir que al sultán no le gustaba moverse en la cama. Así que terminó de sacar su ropa delante de su majestad, dándole tiempo para observar.
Nadir había quedado encantado con el cuerpo de Malih y sus manos tocaron lugares que ni el propio omega alcanzaba. Sus dedos recorrieron su espalda hasta sus nalgas, y su boca saboreó el pecho del muchacho. El rubio se tapó la boca, porque veía que gemiría ante los toques gentiles.
El sultán tomó las manos del concubino y lo dejó sobre las mantas con delicadeza, para introducir su pene. Era la vista que tanto deseaba, y era mejor de lo que imaginó. Malih sonrojado con sus labios medianamente abiertos, sus cejas encurvadas, junto a sus ojos cristalizados. Iris que no mostraban miedo, tampoco lujuria, si no un extraño vacío misterioso, que le llenaba de curiosidad al alpha. Si Malih lo quisiera ¿Vería algo diferente? Deseó a Alá que lo viera con amor.
Un anhelo otorgado por un impulso dentro de su mente, que se convertiría en la ansiedad de su corazón. —Sultán...— Oírle con aquella voz sensual lo estremeció. Tragando saliva volvió a besarle, pero esta vez con más pasión, abriendo sus bocas, dando paso a sus lenguas para que danzaran.
Las caderas del alpha chocaron con fuerza al omega, provocando gemidos, que solo intensificaban la lujuria del sultán. —¡Su majestad...!— Exclamaba.
—Llámame por mi nombre— Le susurró y Malih no tardó en nombralo.
—¡Nadir...! ¡Ah!— Abrazó al rubio con cariño, mientras sus cuerpos rozaban y el sudor recorría sus figuras.
—Malih, tú eres mío— Dijo entrando aún más profundo, haciendo gritar al otro. —¿Lo sientes? Está alcanzandote, al punto donde si dejo fluir mi semen podrías quedar embarazado—
—¡N-nadir! No... No es justo— Tiró su cabeza hacia atrás al alcanzar el placer.
—Malih, cuidarás de nuestros hijos— Sonrió en un susurro.
—Yo no... ¡Ahm...! Acabo de conocerlo... Yo lo odio, no llevaré a su hijo... No lo haré—
—¿En serio? Eso lo veremos— Besó el cuello del omega y su boca. —Malih, me vendré dentro de tí, y me darás un bebé—
—¡No...!— Miró como era follado rudamente por el sultán, mientras se aferraba a él. —Yo solo tendré los hijos de la persona que ame...— En el último instante Nadir sacó su verga rociando de semen al rubio.
—Algún día tú serás quien me ame, y cuando eso ocurra, me darás un montón de hijos— Malih respiraba agitado.
—¿...Y si no lo hago?— Nadir le dió una mirada gélida.
—Tú eres mío, Malih... Siempre lo serás, no dejaré que salgas de este palacio mientras mi mirada esté puesta en tí— Al rubio lo abordó un extraño sentimiento por la confesión del sultán.
El alpha se encargó de arropar al omega, que continuaba confuso y se acostó a su lado. —Duerme tranquilo, espero estés cuando despierte— Y al cerrar los ojos ya había amanecido.
Malih se abrigó con la vestidura que su majestad le había dado. Y sin despertarle observó cada objeto de la habitación, le llamó la atención los mapas sobre el escritorio, recordándole a su padre. Cuando era niño iba al estudio y él le enseñaba estrategias. Se sentó en la silla del sultán y miró los planes. A los ojos de Malih seguían una lógica un poco obvias.
—¿Qué estás haciendo?— Le asustó la voz del sultán.
—Nada, solo veía. Mi padre hacía lo mismo—
—¿Y qué piensas de lo que ves?—
—Es poco eficiente, estás cayendo en la trampa de los enemigos— Movió la fichas del mapa. —Atacaran así y los derrotaran— El sultán se movió al lado del omega y con seriedad le puso atención.
—¿Entonces, qué es mejor?—
—El río— Apuntó. —Crece hacia arriba, puede ser una buena distracción, si cortamos el río aquí, el agua se acumulará acá, y para cuando se acerquen...— Hizo un gesto con sus manos. —Desbordará— El sultán se quedó pensando en sus palabras. —Los soldados no deben estar cerca del río, avanzaran por arriba del cañón y para cuando los enemigos estén corriendo por la devastación, entrarán—
—Pero, hay una desventaja— Distinguió el alpha.
—Lo sé, debe hacerse bien, la represa no aguantará mucho, y no sabemos cuánto tarde el otro lado en notarlo— El sultán se acercó a Malih y lo abrazó por detrás.
—¿Te das cuenta de lo que dices? Acabas de dar un plan que si no funciona... Te ejecutaré con mis propias manos—
—Estoy bien con eso— Le sonrió. —¿Mataste así a mi padre también? Alá no permitirá mi muerte, tengo una familia con la cual volver— El sultán se alejó y pidió el desayuno para los dos.
—Que Alá no lo permita... Sería una pena perder un bien tan preciado— Recalcó.
Trajeron una bandeja de plata llena de pequeños cuencos con diferentes porciones de comida, además del mejor pan de la cocina. —Vaya, ni siquiera en mi casa teníamos comidas así de lujosas— Malih sonrió brillante al ver la cantidad de comida.
—Come lo que desees— El omega no lo pensó mucho, ya estaba metiendo sus manos para succionar los platillos. Mientras que el sultán observaba al goloso. —¿No va a comer?—
—Comeré, pero no tengo un gran apetito como es tu caso—
—Perdóneme— Se disculpó por su descortesía para proseguir devorando la bandeja.
Malih volvió pronto con las vestiduras de ayer a su habitación. En el camino muchos quisieron abalanzarse para saber cómo fue su noche con el sultán, pero él corrió a refugiarse. No quería verse involucrado con los otros omegas de ninguna forma.
—¿Y qué tal la noche con el sultán?— Le preguntó Samir.
—Fue horrible... ¿Por qué me eligió el sultán?—
—Eres hermoso, Malih, aunque no sé si seas el que más destaque de todos. Sin embargo, el sultán te eligió por si mismo, pasarás un buen tiempo tratando de huir de él— Aquello era lo que más temía.
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Comments
pan con jamón y queso
que está pasando? 😧, preferiría que se agarren los pelos, o que el mahil agarre una pluma y intente matar al sultán, que por cierto, me cae para el orto 😘
2025-03-31
0
Estrella Guadalupe Martinez Vera
pobre Malhi tiene sus sentimientos confundidos por qué a pesar de todo el disfruto estar con el sultán 😕
2025-01-30
1
★~•~Kīri~•~★
woas se nota que el/la autorx si estudió mucho. Te admiro /Rose/
2024-08-30
20