Lo que menos se creía Malih, es que estuvo compartiendo habitación con su enemigo por dos días. El sultán quería pasar más tiempo con él y nuestro protagonista se dejó llevar entre las risas e historias que le contaba Nadir. Además de que le interesaba aportar en las tácticas de guerra, guiaba a su alteza como un ser divino de la fortuna.
Al volver a su dormitorio todos los omegas le miraron con desagrado en el trayecto. Su escencia estaba ligada a la de Nadir por todo el sexo que tuvieron. ¿Qué podía hacer Malih? Ese salvaje estaba obsesionado con él, y derrochaba su veneno en su cuerpo como se le daba la gana.
—Samir, dame de esa extraña hierba, por favor— Le rogaba al omega.
—Pareces desesperado— Se levantó de su cama a sacar un ramo de hojas de un frasco escondido. —¿Se vino en tí?—
—Ese loco quiere embarazarme, incluso estaba diciendo que me marcaría... Que era suyo— Sollozaba.
—Está obsesionado...— Lo abrazó Samir. —¿En serio no quieres convertirte en su omega? Piénsalo, serás poderoso, ni siquiera los otros omegas podrán competir contigo. Creo que lo mejor sería aceptar el destino que Alá preparó para tí y solo mantener tus ojos en tus hijos—
—¿Y pasar el resto de mi vida con alguien que no amo?—
—No seas ingenuo, nadie se casa o enlanza con alguien porque ame a esa persona—
—¡Mis padres se amaban!— Samir le observó incrédulo.
—¿No fue un matrimonio arreglado?— Ahí es cuando Malih no le quedan más argumentos y traga saliva.
—Pero yo odio a ese hombre... Mató a mi padre—
—Entonces, haz justicia— Malih cerró los ojos con fuerza. ¿Así acabaría su vida? ¿Ser ejecutado por matar al sultán?
Para fortuna de Malih, el sultán viajó a expandir sus territorios, por lo que podía mantenerse tranquilo pintando mandalas en el suelo junto a otros pocos omegas que sabían la técnica.
El sultán continuaba mandando regalos y cartas que ni siquiera se dignó a leer el omega ¿Por qué leer la poesía de un hombre cruel? Guardó los papeles, por respeto no los quemaría. Y el único obsequio que correspondió bien, fue aquella daga forrada en oro y joyas.
—¡El sultán está aquí!— Se oyó gritar y todos los concubinos se formaron para inclinarse.
Malih, imitó a los otros, pero el sultán lo obligó a mirarlo a los ojos cuando pasaba. Se aproximó dándole aquel pañuelo, simbolizando su unión nocturna. Luego, observó a Khalil que no despegaba su severa mirada de él, llamándole la atención aquel persa. Malih conocía aquellos sentimientos; Resentimientos. El rubio no evitó lanzarle una sonrisa disimulada y Khalil se sorprendió intensamente. Se apresuró en seguirle el paso al sultán
«¿Qué tramaba ese omega?» Se preguntó Khalil, ¿Se había interesado en él?
Khalil deseaba evitar a toda costa que Malih siguiera poseyendo el corazón del sultán. La madre sultana tampoco estaba de acuerdo con el estrafalario gusto de su hijo. Y ya que captó la atención del omega, se aprovecharía de destrozarlo.
El rubio omega pasaba en general sus días solo, pero aquella tarde se le acercó Amira, la omega favorita de la sultana, porque del sultán no era. —Tus bordados son preciosos, me dan envidia— Comentó al ver el trabajo del chico.
—Tu belleza no se compara a mis bordados— Le halagó, asombrando a la chica, que se sentó a su lado.
—Eres interesante, Malih, creía que eras un presumido y por ello es que estabas siempre solo—
—No me creo mejor que el resto, pero no quiero involucrarme con nadie— Contestó al prejuicio.
—¿Pero, con el sultán sí?—
—Tampoco— Se desconcentró y la aguja pinchó su dedo.
—Entonces... ¿No te importa si te lo quito?—
—Por favor, hazlo— Lamió la herida con delicadeza. Y vió a la mujer exótica de cabellos albinos irse con su elegante silueta.
—¡Omegas!— Exclamó Erdogan. —Él sultán quiere ver un baile, así que practiquen para el anochecer— ¿Eso significa que Malih no tendrá que soportar al sultán después de media noche?
Al atardecer, el sultán apareció junto a su madre, los del harén se conmocionaron. Si tenías la aceptación de la sultana, el sultán estaba obligado a considerarte. De esa manera Amira e Ihan fueron elegidos como favoritos.
La sultana le susurraba palabras a su hijo, expandiendo ideas convenientes. Nadir mostró molestia ante las insinuaciones de su madre, ella quería que se casara con Amira.
—Ella tendría que darme algún alpha, y pues para su suerte, no ha quedado embarazada— Se excusó triunfante Nadir.
—¿Tú crees que no me he enterado que les das hierbas extrañas a los omegas con los que compartes?— Le habían descubierto, el sultán no podía negar la verdad. —Ya estoy cansada de esperar un nieto, hoy encenderás este incienso en tu habitación para asegurar el embarazo— La acompañante le entregó el incienso a Nadir.
—No provocaré el celo de nadie— Gruñó.
—Tan terco...— Le devolvió el aromatizante.
Nadir ni siquiera prestó atención al baile de los favoritos de la sultana, ya que su enfoque estaba en solo un omega. Malih se encontraba en una mesita conversando con su amigo Samir. La música se fundió dentro de su cabeza, al igual que las chácharas. Se vió solo a él y Malih en aquella sala.
El rubio conectó con los ojos del sultán. Se avergonzó por tener a aquel moreno siguiéndole todo el tiempo. Nadir se relamió los labios, por tenerle solo a él era capaz de hasta dar su imperio. Le rezaba a Alá para que se enamorara de él.
En algún punto la fiesta se terminó, todos volvían a sus habitaciones, a excepción de la persona que debía ver al sultán. Nadir esperaba ansioso por Malih, quería hundirse en aquellos labios rojizos y en sus profundos ojos color mar.
No obstante, en los pasillos, Malih se encontró con Amira. Khalil observó a los dos omegas y le pidió a los escoltas que se retiraran. —Recibe esto Amira y huelelo al entrar— Le dió un frasco con algún misterioso perfume. —Lamento decepcionarte, Malih, pero esta noche el sultán verá a Amira— Sonrió malicioso, dejando pasar a la omega.
—No importa— Se limitó a decir, apretando el pañuelo morado que le habían dado. —Entonces, me retiraré— Iba a darse la vuelta, pero se vió detenido por el persa.
—Será triste que te vayas— Malih se extrañó al sentir la mano de Khalil, estaba estrictamente prohibido que alguien que no fuera del harén o su majestad lo tocara.
—¿Qué necesita?— Le preguntó, tratando de zafarse del agarre.
—Creo que puedes adivinar lo que sucederá— Le tomó de la cintura. Malih sintió las fuertes feromonas del alpha atrayendolo.
—Suélteme— Trataba de estar tranquilo.
—No te forzaré cómo al sultán... A diferencia de él, yo si te aprecio como lo mereces—
—Te decapitarán...— Murmuró.
—¿No deseas escapar de aquí?— Le besó la mano. —Puedo ayudarte con ello— Malih le miró curioso, pero si había algo que aprendió es a no confiar en alphas atractivos.
—No tengo a dónde huir de todos modos— Le sonrió burlesco apartándose. Cuando estuvo fuera de vista del guardia del pabellón comenzó a correr, no a su habitación, si no fuera. Escabullendose entre los arbustos para llorar en silencio.
En primer lugar tenía sentimientos encontrados con el sultán. Lo odiaba, pero lo que decía su padre también era real, es un hombre talentoso, que parece frío, pero puede ser gentil si se esfuerza. La forma en que tenían sexo también cambió. Sin embargo, ahora estaba en la cama con otra persona.
Malih estuvo horas llorando, recordando todo el sufrimiento que le otorgó el sultán. La aterrorizante manera en que rompió sus ropas y la mirada posesiva que le perseguía. Los malos momentos sobrepasaron los buenos. Y sin resistir más al oscuro túnel que veía delante, entró sediento por la venganza.
Princesa Amira 👆
Feliz solsticio ✨ Aunque, lloremos junto a Malih en este episodio u.u Y de paso nos enojamos con los que nos rompen el corazón X,D
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Updated 130 Episodes
Comments
Estrella Guadalupe Martinez Vera
Que triste por qué en los Sultanes existen las concubinas por tradición ya que así asegura. su linaje teniendo hijos a más no poder para que luego se maten entre ellos 🤨 que horror
2025-01-30
1
Luca Cabral
sí que está buena la condenada/Frown/
2025-01-04
5
Sofia Lopez
muy cierto /Chuckle//Chuckle/
2024-01-09
6