Malih había recibido algunas recomendaciones de su madre. Hubiera sido bueno visitarle, pero la madre sultana no le miraba con buenos ojos, así que era mejor no pedirle permiso.
—Mi sultana, Aynur es tan linda, que estoy a punto de pedirle su consentimiento para casarme con ella— Decía Samir, mientras sostenía a la niña con ternura.
—Ahaja, serás demasiado mayor—
—¿Cierto? ¡Qué pena!— Se desilusionó.
Malih estaba bordando un hermoso pañuelo de color dorado. —Se nota que tendrá un hermoso diseño— Samir dejó a la niña en la cuna.
—Creo nunca se ha visto a una sultana darle un pañuelo a un sultán, pero creo que sería lindo— Sonrió Malih.
—¡Oh! Había escuchado que en otras tierras se daban esa clase de regalos a sus amados, ¿No?— Malih estuvo a punto de pincharse el dedo.
—¿En serio?— Dijo él mirando la tela dibujada. —No se me ocurre otro regalo, ¿Qué le podría dar?—
—¡Creo que al sultán le parecerá hermoso cualquier cosa que venga de sus propias manos!— Malih prosiguió metiendo la aguja pensante.
¿Qué le gusta al sultán? Le encantaría conversar un poco más con él en estos instantes. Sin embargo, está muy lejos ahora mismo.
Prosiguió bordando, hasta completar el sol que representaba al sultán. —Siento que debería ponerlo junto a algún objeto o se decepcionará al ver la caja tan vacía— Habló al darse cuenta que parecía parte del fondo.
—¿Qué tal una flor?—
—Pero, el sultán no tiene idea sobre flores— Suspiró.
—¿Qué tal alguna esencia?—
—Es una buena idea, Samir— Dijo colocando sus dedos sobre su cara impresionado. —Un perfume de loto— Sonrió Malih. —¿Podrías llamar a la Kalfa para que pueda conseguir a alguien que lo prepare?—
Una vez hizo el pedido, la omega no tuvo problemas en ir a realizarlo después del pago. Sin embargo, no estaban seguros de cuando el gran sultán regresaría.
Malih pasaba sus días en la habitación vigilando a su hija y algunas veces paseaba en el jardín.
No era bienvenido en todos los lugares del palacio, pero el harén lo recibía con los brazos abiertos. Malih era el consorte más respetado, ya que daba más regalos que Amira y no era desagradable con ellos.
—¡Es una bebé tan hermosa!— Decían los omegas viendo a la pequeña princesa.
El grupo no se dió cuenta que las otras sultanas estaban en la puerta viendo su comportamiento.
—¡Omegas!— Gritó el Agha. Y todos hicieron una reverencia en fila al ver a la madre sultana.
Caminó, con un sofisticado vestido verde bosque, decorado en el cuello con pieles negras. Y vió con sus afiliados ojos verdes a Malih. Tenía un cierto parecido con el sultán, el mismo veneno y maldad se reflejaba en su esencia.
—¿Esa es mi nieta?— Preguntó y Malih asintió. —¿Cuál es su nombre?—
—Aynur, sultana— Ella observó a Aynur y luego a Damla, comparando a ambas y sus situaciones.
Amira no sostenía entre sus brazos a su hija, pocas veces lo hacía, pero Malih parecía aferrado a su bebé. Incluso, estaba en guardia sosteniendola con cuidado.
La madre sultana recordó un sentimiento que había dejado en el olvido. Cuando sostuvo a su hijo por primera vez y se alegró por él.
—Umh— Ocultó su sentir con su petulante actitud. —Sigues teniendo una sangre impura, espero no se maldigan tus hijos con ella— Se dió la vuelta yéndose.
—¡Ay, por Alá!— Exclamaban los omegas.
—¿Cómo puede ser tan fría?—
—Es como una serpiente...—
—Con razón escogió a Amira, son igual de despiadadas—
—¡Ni siquiera toma en brazos a su propia nieta!— Murmuraban.
Pero, esta vez el comentario de la sultana madre no mostraba ofensa en su voz.
—¡Oigan! ¡Cállense!— Gritó Amira, quien no se había ido, y era ignorada por la mayoría de los omegas del harén. —¿Quiénes se creen que son? ¡Les cortaré la lengua a todas ustedes!— La mayoría se rió por la actitud de la omega.
—¿Oh? ¿Y quién sería capaz de hacernos algo?— Preguntó Samir con una sonrisa.
—¡Ya verán!— Exclamó, dándose la vuelta con furia.
Más tarde, le llevaron a los aposentos de Malih un cofre que había enviado el sultán para él.
—¡Alá, el sultán jamás se olvida de usted!— Malih lo abrió un tantito emocionado.
Dentro había una corona, preparada minuciosamente por un excelente joyero. —Wow... Es muy ostentosa—
—¿Me la pondrías?— Samir se animó en seguida, y sacando cuidadosamente la corona, la colocó sobre la cabeza de la sultana.
Una corona alta, hecha con las más finas joyas y géneros. Además de traer un propio velo sobre la cúspide cuadrada.
—¡Se ve hermoso! El dorado con los tonos celestiales queda perfecto para usted.— Había dentro una carta, así que Samir se la entregó.
“Mi preciosa flor de loto,
No ha pasado mucho tiempo desde mi partida, pero sabiendo que a cada segundo me alejo más de tí, entristece a mi corazón.
Eres la sultana de mi corazón. Aquel que controla mi cabeza. Es por eso que debes demostrar que portas un gran poder sobre ella. Hable con los mejores artesanos, para que elaboren una corona ideal a tu espíritu.
No será la única corona que tengas, quiero que luzcas con orgullo cada una de ellas, porque eres la madre de mis hijos y la sultana que se casará conmigo.
Tu sultán, Nadir”.
—Es la primera vez que me impresiona tanto...— Sonrió Malih. —Sus palabras me han dejado sin aliento— Admitió, porque habían logrado alcanzar a su ser.
—Tal parece que el sultán aprendió a conquistarlo— Malih le vió feo por lo que dijo, pero ignoró su comentario para volver a sonreír.
—Le responderé— Se sentó en el escritorio y tomó un lápiz, enjuagandolo sobre la tinta, para empezar a escribir.
“Mi sultán, el Sol del imperio.
Estoy muy agradecido por su regalo, tanto que no sé cómo expresarme con usted. Pensé en darle un regalo también, pero en comparación a usted será muy pobre.
Bordé un pañuelo, que podría usar para limpiar sus manos. Lamentablemente no pensé en nada más útil. Al menos, espero que el perfume que le envíe refleje mis sentimientos.
Posdata, por primera vez su escritura no me pareció criticable... O quizás, no estoy en mis sentidos ahora mismo.
Lo extraño, sin usted las serpientes se arrastran entre mis pies.
Su servidor Malih.“
Enrollando la carta, la amarró con un lindo listón marrón y la colocó dentro del pequeño cofre con el perfume y el pañuelo.
—¿Crees que se podrá hacerle llegar a él este presente?—
—Haré lo posible— Samir salió de la habitación por esa noche en busca de alguien que pudiera realizar el recado.
Khalil se paró frente a la puerta, mientras Malih se fue a dormir después de su hija.
El guardián no evitaba dormitar. Se cruzó de brazos dejando caer sus párpados, sin embargo tuvo que mover su brazo en la oscuridad, al sentir el filo de algún instrumento de cortar en el aire.
Instintivamente, neutralizó al asesino. —¿Quién te envió?— Preguntó con voz ronca.
Notita:
¿Malih finalmente acepta sus sentimientos?
¡No olviden dejar su comentario y like! ^^
Si están muy ansiosos, pueden pasar a leer mis otras historias. “El villano que se enamoró del héroe” también es de época, solamente que del tipo de reinos 🌚✨
Olvidé ya que días dije que iba a subir XD soy un desorden (Miércoles y sábado).
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Updated 130 Episodes
Comments
[Soplona del futuro]
QUE VIVA EL AMOR!! si hay esperanza /Smirk/
2024-07-22
9
sareth
samir aléjate de la niña😰
2024-07-12
10
Abigail
mira malih si tú no quieres al pan de nadir dáselo a los que si tienen hambre
2024-04-24
7