Los meses habían pasado dentro del gran palacio. El sultán nuevamente salió a combatir a los que ellos llamaban infieles. Nadir creía que la guerra apaciguaría su corazón, pero ocurrió el efecto adverso. Cada día extrañaba más a Malih y enviaba cartas que posiblemente nunca abriría el omega.
Mientras tanto, en el palacio celebraban tirando monedas de oro la noticia de que Amira estaba embarazada. Y Malih permaneció en silencio ante las novedades, pero no evitaba preguntarse qué diría el sultán ante aquél hecho.
Vió las cartas sobre su mesita y decidió aventurarse en abrir una. La primera carta que abría de Nadir.
...“Las flores flotan...
...Y aguardan...
...A que el destino florezca....
...Anhelo tu calidez y extraño tu sonrisa....
...A pesar de que nuestro destino esté marchito, quiero creer que es como las flores....
...Algún día renacerá y formará una flor que destaque entre todas, porque se trata de tí. Desde el primer momento que te vi,...
...fuiste una exótica joya que no necesita ser pulida,...
...en tu estado puro eres perfecto....
Aún espero a que me perdones,
creía que la guerra aliviaría mi corazón,
pero lo único que lo hace es desahogar mis penas en estas cartas que no responderás. Y me duele el ver tu indiferencia ante mis palabras.
Desde el fondo de mi corazón te añoro.
Tu sultán Nadir"
Malih se entumeció ante el romanticismo escondido de Nadir. ¿Qué dirán las otras cartas? ¿También expresarán esperanza ante el desamor?
Un calor se expandió desde el pecho del omega, si con una carta se descompone así, era mejor no mirar las otras. Porque con tan dulces palabras, el azúcar lo consumiría y terminaría enamorado de ese hombre tan vil.
No leería las anteriores, pero podría responderle. Malih tomó el papel y tinta comenzando a escribir con una caligrafía detallada.
"Mi sultán,
Después de tanto delirar, podría hacerle delirar aún más comenzando por decirle que es mío. No lo lamento, no ha sufrido por mí lo suficiente y sí estuviera mirando tales flores las pisaría y diría que no me toma en serio por comparar su amor con flores. Las flores son una belleza efímera que morirá pronto, no volverá a renacer, su alteza. Sin embargo, son tan hermosas que sí las hubiera pisado me habría arrepentido de matar aquella naturaleza. La próxima vez escriba metáforas menos obvias, sí es que realmente me ama.
Sin embargo, no debería enfocarse en mí. Amira está embarazada ¿Lo sabía? No es de mi interés felicitarlo, supongo que es probable que ella se convierta en sultana.
Que Alá nos dé un buen destino.
Malih".
Nadir recibió la carta, estaba extrañado de ver un tubo sencillo entre todos los que le mandaban. Curioso lo abrió y en su rostro apareció una sonrisa boba. Al leer que el remitente era Malih se vió iluminado. En seguida le escribió y por primera vez sería una contestación.
Pasando los meses, Nadir y Malih tenían conversaciones por correspondencia. Malih comenzaba a recuperar la confianza que ganó el sultán y Nadir estaba aliviado de obtener cartas menos ofensivas, incluso divertidas.
“Mi sultán,
Debe encontrarse cansado por su campaña, me sorprende que tenga tiempo para escribirme y de pensar en mí. Su dedicación es bien recibida. Esta vez coloqué sobre la carta cierta esencia que me recordó a usted ¿Le gusta?
La mayoría de lo omegas se vuelven locos con su especial escencia a hierba buena, como tal rocío recién regado por la lluvia. He de admitir que a mí me deja ciego.
¿Cuándo estará de regreso? ¿Le apetecería pasear conmigo en el jardín? Ansío saber sobre sus viajes.
Malih".
El rubio le pidió a Dalila que entregara la carta. Ella tenía puesto su ojo sobre Malih, deseaba que se convirtiera en sultana, para así ser ascendida dentro del harén.
—¡Atención! El sultán le envía presentes al doncello Malih— Avisaron, por lo que el nombrado corrió contento a ver que le llegó. Un pequeño baúl, pero bastante pesado para él.
Los omegas susurraban. —¿No es extraño? A pesar de que Amira está embarazada no le ha enviado nada— La mayoría que solo eran espectadores de la lucha de poder de los favoritos del sultán se reían de la situación.
—¿Qué es esto?— Entró Amira, mostrando su enorme panza, pues al bebé le quedaba un trimestre.
—El sultán trajo regalos ¿Te ha dado algo?— Samir no evitó abrir la boca sacando de quicio a la chica.
—¿Qué dijiste? ¿A quién le han traído regalos?— Todos apuntaron con la mirada a Malih que pidió que llevaran el cofre a su habitación junto a las otras cajas. —Malih...— Arrastró las palabras.
—Buen día, Amira— Saludó cortez.
—¿Qué son todos esos cofres?— Malih tragó saliva, seguramente ella se sentiría mal porque se robó toda la atención del sultán.
—Son obsequios sin importancia...— Iba a hablarle amablemente, pero le interrumpió.
—¡Brujo! ¡No es posible que el sultán se fijara en tí! Yo seré la sultana, yo estaré a su lado, así que deja de entrometerte— El rubio se sintió ofendido.
—Yo no he hecho nada más que compartir palabras con el sultán, no es justo que me incrimine de este modo—
—¡Tu lengua me molesta!— Le agarró el velo y tironeó del chico. Los encargados tuvieron que separarles.
—¡A sus habitaciones! Una futura sultana no debería comportarse así.— Regañó la Kalfa. —Además todos aquí son propiedad del sultán, debes aprender a compartirlo—.
La embaraza retornó furiosa y Malih trataba de arreglarse con ayuda de otros omegas que se ponían de su lado.
—Está loca, ojalá no sobreviva al parto—
—¡Qué Alá nos perdone! ¿Qué cosas dices, Samir?— El nombrado se rió.
Pronto el sultán llegó después de una exitosa conquista. Y para la mala suerte de muchos. Mientras él estaba fuera Amira dió a luz a una hermosa alpha.
Amira estaba ansiosa por la visita que tendría del sultán, sin embargo él era reacio al respecto. —He estado esperando a que mi señor le dé un nombre digno— Nadir vió a la mujer sentada en la cama y al bebé entre sus brazos.
Su ocurrencia fue inmediata —Damla— Nombró a la niña alegrando a Amira.
—¿Por qué lo escogió?— Le extrañó que no diera una explicación.
—Damla significa gota de agua. Su existencia fue la última gota que destrozó la confianza de mi amor— Acusó.
—¿Qué? ¡Sultán!— Descolocó a la mujer, pero él se fue ignorándola y jamás volvió a visitarla.
Notita:
Algunas aclaraciones de mi ardua investigación: Según lo que leí, el sultán podía tener a los más 4 esposas principales. Sin embargo, viendo novelas turcas, se supone que el sultán no podía casarse. Hay una contradicción, probablemente por alguna mala traducción o a la falta de información.
Era una muy antigua tradición que el sultán no se casara, a menos que sea con mujeres libres (mujeres que no son esclavas y nacieron dentro del islam) Básicamente, la misma condición que tenía Malih antes de ser entregado al imperio.
También suele considerarse que la primera mujer que tenga a un niño varón será la sultana principal. En este caso, el primer omega en tener un alpha. Sin embargo, esto es una completa mentira.
No importa quién haya tenido un hijo antes, o el orden de las sultanas. La más importante siempre la escogerá el sultán.
En otras palabras, solo importa a quién le dió bola el sultán XD
Si el sultán no le toma atención a una sultana, o esta primero tiene como hijo a un omega, será olvidada.
Incluso, hay un dicho de esta época que era “Si no tienes a un varón del sultán o este resulta ser inútil, entonces la sultana será olvidada dentro de las paredes del harén".
Quería decirlo, ya que como ven, Amira acaba de hacerla un lado el sultán. En este instante, ella solo ha ganado un poco de poder al tener al posible próximo sultán.
Ahora, veremos arder el palacio 🔥🌚
→Siguiente episodio miércoles
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Comments
La_verdad_si_estoy_muy_buena🫦
Ameee Hahhahaha pero pobre la niña
2024-11-27
0
insomnio 1.0
ojalá 🕯🕯🕯🕯
2025-01-30
5
Estrella Guadalupe Martinez Vera
esta mujer se le metió a la fuerza y obligando a tener sexo por provocar el celo era obvio que el Sultán la desprecie
2025-01-30
1