GIA
Mi mano parecía no querer moverse por sí sola por más en que traté de empujarla en su carne, como, en su mayoría de los casos y sin ningún tipo de temor ocurría, pero no pude. Simplemente me quedé como una completa estúpida mirando los oscuros ojos de Kenneth sin pestañear. En este ángulo y en esta posición no me sentía para nada cómoda tratando de matar a un Agente, su cuerpo se sentía muy caliente y duro debajo del mío. Por otro lado, él tampoco jalaba del gatillo, es más, sus ojos tan fijos en mi rostro, que me escanearon con gran detenimiento: más incomodidad me causó. Nos habíamos congelado solo viéndonos en lugar de matarnos como hace unos minutos atrás lo sentenciamos.
¿Qué carajos estoy esperando para matarlo? Esto nunca me había ocurrido antes, y menos a la hora de matar un hombre. El corazón me seguía palpitando fuerte dentro del pecho, tal vez la adrenalina del forcejeo aún sigue corriendo por mis venas.
¿Qué carajo está esperando él para volarme la cabeza en miles de pedazos? De momento me vi haciéndome esa pregunta. Por supuesto, él mismo dijo que un narcotraficante le sirve más vivo que muerto. Él no me va a matar, solo me está tentando el corazón. Entonces, ¿Por qué mierda sigue respirando?.
Sentí un par de manos levantarme, rompiendo nuestra conexión de miradas y contacto físico. Otro de mis hombres no tardó en darle una fuerte patada a la mano de Kenneth, lo cual le hizo botar el arma inmediatamente.
—¡Mierda! — gruñe, agarrándose la mano con la otra.
—¿Se encuentra bien, Srta. Lombardi? — asiento, apartando la mirada del hombre en el suelo —. Debemos irnos antes de que llegue la policía.
—Bien — accedo, con un terrible dolor de cabeza por no haber matado al Agente de la DEA. Esto no debió haber terminado así —. Duérmanlo, él vendrá con nosotros a dar un pequeño paseo.
—Sí, señorita, como usted mande — uno de los hombres lo inmovilizó y Kenneth no opuso resistencia alguna, es más, en su rostro solo había una gran sonrisa de suficiencia.
¿Qué trama este Agente de pacotilla?.
—Vámonos de aquí — salimos del edificio por la parte de atrás y subimos en la camioneta. Kenneth parece estar en el quinto sueño, pero lo dudo, es un tipo con gran masa muscular que requiere de más fuerza para dormirlo —. No le quiten los ojos de encima, y atenlo, no quiero sorpresas más adelante.
—Ya escucharon, chicos — los vi atarlo por el retrovisor y me fijé en el colgante en cruz de su cuello, que se me hizo brillar.
—Pásame el colgante — giré medio cuerpo y uno de mis hombres le arrancó el colgante del cuello.
Una cruz a la inversa y bañada en oro, con un pequeño circulo de color blanco en medio de ella, titilando.
—Hijo de perra — lanzo el collar fuera del auto y su risa burlesca se hace presente —. ¿Ahora que sigue del plan, queridísimo Agente Especial?.
—Me has pillado, otra vez. Eres demasiado observadora y perspicaz, Gia — enarco una ceja, y sonríe grandemente —. Me agradas, cuñadita.
—Tápenle el hocico, lo que menos quiero es tener que escucharlo todo el camino hasta la base — giro con la rabia reventándome la vena de la frente —. También quítenle la ropa, no quiero que tenga algún otro rastreador en ella.
—Esa táctica me gusta — quiero estallarme la cabeza contra algo, siento que le he fallado a mi familia al no poder matarlo en el apartamento —. Es que verme desnudo es un enorme privilegio, ¿no?.
—¿Es así como lo hizo tu hermano con la mía? Le coqueteó, la sedujo, le habló bonito y la miró como si fuese la ultima mujer del mundo — escupo y vuelve a reír —. No te creas una mierda de modelo, porque Malory y yo solo nos parecemos en el físico.
—Para serte sincero, Rowan la conquistó sin trampas — no le creo ni una sola palabra —. Él no tiene idea de quien son ustedes ni mucho menos las raíces de su esposa. Ni yo lo sabia, y aunque si tenía la duda, jamás lo quise creer; hasta que apareciste tú y todo se acomodó solito.
—¿Qué están esperando para taparle el hocico a ese imbécil? — gruño —. Ni trates de salvar el pellejo de tu hermano, porque al igual que tu va a morir.
—Si, señora — se apuran a decir y golpeo mi muslo con mis uñas, impaciente.
—Él solo es un empresario, él no tiene nada que ver a lo que me dedico. Lo juro por mi madre.
—No jures en vano.
El auto se detuvo en la pista e inmediatamente bajé de el y subí en el jet sin prestar atención a nadie. Tengo el maldito riñón atravesado en mi garganta de lo molesta que estoy conmigo misma. El capitán me informó que ya no habría escala en México, sino iríamos directamente a Inglaterra. Por estar haciendo lo que no debo, me desenfoqué de lo verdaderamente importante. Pero quien iba a saber que el esposo de mi hermana resultara ser un Agente Especial.
André y la venganza de su muerte es mi enfoque más la seguridad de mi familia es mi punto de equilibrio para no perder el rumbo. Mas nada me tiene que importar. Que mi papá se ocupe de los hermanos Beck, a fin de cuentas, es su deuda, no la mía.
Entraron a Kenneth completamente desnudo al jet y por poco y que me hago con el maldito riñón en la garganta. Su buen trabajado cuerpo y su buena dotación quedó visiblemente ante mis ojos, y en verdad que no supe a quien arrancarle la cabeza.
—¡Pero qué mierda! — sus cejas se mueven de arriba hacia abajo, encogiéndose de hombros —. ¡No sean estúpidos! ¡Denle ropa!.
—Pero…
—¡Pero y una mierda! — grito, saltando de mi lugar y acercándome a uno de ellos —. Dale por lo menos tu pantalón, estúpido.
—Sí, señorita.
Su risita gutural me removió los gusanos por todo el estómago. Lo que me faltaba. El hombre se quitó los pantalones y le ayudó a ponérselos a Kenneth. Fue inevitable no verle su pene y no sentir una gran oleada de calor en el cuerpo. El sexo opuesto nunca te ha nublado la razón, Gia. Concéntrate en tus objetivos.
—Llévenlo a la zona de carga — giro, pero quedo presa entre dos brazos y un pecho fuerte y medio frio —. Te estas ganando tu solo el boleto al infierno, Kenneth. Eres muy molesto para ser un Agente.
Su agitada respiración me acarició la piel muy suavemente, incrementando el calor a mas no poder. Quiero creer que lo que me llamó la atención de él hace dos días, fue el hecho de que no me generaba confianza y no por otras cosas. Sus brazos me apretaron contra su cuerpo y sonreí a mis hombres, dándoles la señal a no dispararle.
—Al parecer nos quieren decir algo — giro en sus brazos y levanto la cabeza para verlo. De repente se ha puesto como que más alto, o es mi impresión —. Que sea rápido y no me hagas perder tiempo.
Quito la cinta de su boca y sonríe ladeado.
—Crees que no me he dado cuenta de tus miradas, cuñadita — ataca, acercando sus labios a mi oreja provocando que el riñón se me vuelva subir a la garganta. Su varonil aroma me hace cosquillas en la nariz. Maldita sea, llevo meses sin sexo, por eso es que mi cuerpo está reaccionando a su acercamiento —. Esto será más que divertido, ¿no lo crees?.
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Comments
Gloria Farfan Vallejos
Gia fue la que dijo quite le la ropa y ahora dice que le pongan la ropa
que se decida
Gia está asiendo lo mismo que su papá está secuestrando a su futuro esposo
li que se hereda no se hurta /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
2024-04-02
5
Rafaela Fernandez
Estos dos están muertos de hambre de combate de cuerpo a cuerpo jaja 🤣.
2024-01-14
4
Vicky De Delgado
bueno pues el Gin y el Yan la delincuente y el detective... 🤭🤭🤭🤭 este amor va a estar interesante
2024-01-07
0