Capítulo 2- Noticia

Aclaración: Hola, mis amores. Como veo a unos confundidos, aquí les dejo de quien son hijos cada uno de ellos:

Molly y Remi: Gia, Malory y André.

Dina y Maxi: Maya, Dante y Damián.

Emily y Jeison: Sam y Dereck.

 

Apago el motor, quitando la llave y deslizando suavemente las manos hacia arriba, en son de paz. Bajándome de la motocicleta sin apartar la mirada de ambos hombres que me apuntan en el centro del pecho, uno de ellos afirma su agarre en el arma, listo para dispararme. Quizás y sean sus guardaespaldas o algo así.

—No te muevas o te atravieso con un balazo — escupe uno de ellos, viéndome directamente a los ojos —. Date vuelta.

—¿Es así como recibes a tu otra mitad, Malory? — los hombres profundizan el ceño y Malory se abre paso entre el medio de ellos —. Te has sabido esconder de mí, ¿no es así?.

—¿Gia? Bajen esas armas — está muy hermosa, y con una gran barriga que no me lo esperaba para nada —. Me ponen nerviosa.

Quito el casco de mi cabeza y sonrío ladeado. Sus ojos verdes, iguales a los de mamá me detallan de pies a cabeza, ensanchando una sonrisa de completa felicidad y emoción. Malory, al igual que mamá es muy fácil de interpretar. Sus emociones son muy evidentes en cada gesto que hacen.

—Demonios, lo veo y no lo creo — dice el otro hombre, guardando su arma en la parte trasera del pantalón —. Son idénticas.

—¡Gia! — se abalanza a mis brazos y la recibo entre los míos, sosteniéndola firmemente. Esta punzada en el corazón se hace mucho más aguda. ¿Cómo se supone que deba decirle lo que ocurrió? André era nuestro todo, así como lo son todos en nuestra gran familia —. ¿Cómo es que estas aquí? ¿Cuándo llegaste? ¿Por qué no me dijiste nada de que vendrías a verme? Hubiera preparado todo para recibirte — suspira, derrotada —. Sé que tengo mucho que explicarte, pero solo déjame hablar y no pienses cosas que no son, ¿sí? Estoy muy feliz de verte, hermanita.

Me ataca sin tomarse ninguna pausa. Le abrazo y dejo un leve beso en su cabeza, entornando mis ojos a los dos hombres a pocos pasos de nosotras.

—Es tu vida después de todo, Malory — se separa de mí y frunce el ceño —. No soy quien para decir lo que debes hacer o no. Pero, ¿no tenemos derecho a estar enterados de tu bienestar?.

—Por supuesto, es solo que papá lo complica todo, y sabes a lo que me refiero — asiento con la cabeza —. Pensaba volver a casa en cuanto naciera nuestro hijo y darles la noticia a todos. No me odies.

—Jamás te odiaría y lo sabes, solo que me molesta que me hayas ocultado todo esto a mí. Has estado desaparecida por cinco años de nuestras vidas, te has casado y ahora estas a punto de reventar. ¿Tendrás algún tatuaje nuevo o qué?.

Ríe, mordiéndose el labio inferior.

—Mi amor — dice, uno de ellos, llamándola —. ¿Por qué no me comentaste que tu hermana es tu gemela?.

—Lo iba a hacer en cuanto los presentara,

pero ya que están aquí: Rowan, ella es mi hermana Gia. Gia, el es mi esposo

Rowan.

—Un placer conocerte al fin — extiende su mano y la recibo formalmente —. Malory me ha hablado mucho de ti y de su hermano.

Un nudo se forma en mi garganta.

—Es una pena no decir lo mismo — sonríe ampliamente, abrazando a Malory desde atrás. Es feliz —. Tenemos que hablar de muchas cosas.

—Claro. Que se acá, no pienso montarme en esa cosa — ríe, apoyándose de los brazos de su esposo —. Aun les tengo miedo.

—Te ofrecemos una disculpa, Gia. Hace unos días atrás, Malory sufrió de un atentado y pues, hemos tomado medias.

—¿Cómo? — Malory me hace señas de que todo está bien y asiento.

—Te lo contaré todo, lo juro — mira por encima de mis hombros y su sonrisa crece —. ¡Mis gemelos favoritos! — grita.

Se suelta del agarre de Rowan, su esposo, y se tira en los brazos de Dante y Damián. Ellos la envuelven y la elevan suavemente del suelo diciéndose lo mucho que se extrañan de parte y parte. Por mi parte no puedo apartar los ojos del otro hombre que no me ha despegado la mirada ni un solo segundo desde que bajé de la motocicleta. Sus ojos negros, oscuros, me detallan cada centímetro del rostro. El hombre es alto, grande, con facciones muy varoniles y mandíbula casi perfecta; muy atractivo. Sus labios permanecen en una línea recta, viéndome desde lejos con mucha curiosidad. Este hombre no me genera nada de confianza, o quizás solo esté paranoica.

Gia presenta a los gemelos a su esposo y me enfoco en Dante; no se ve nada feliz. ¿Será que en verdad está enamorado de ella? Siempre pensé que era un juego.

—Hoy es el día de las visitas gemelares — dice el hombre desconocido, asomando una sonrisa ladeada y rompiendo nuestra conexión de miradas.

—No seas gracioso, Kenneth — Malory se va a su lado y lo hala hasta que queda justo al frente de nosotros —. Él es mi cuñado Kenneth. Ellos son una parte de mi familia; mi hermana Gia, y mis primos Dante y Damián.

—Es un gusto — dice él, dándonos una sonrisa amable —. Lamentamos lo de hace un momento.

—Eso ya no tiene importancia — digo, aferrándome de los brazos de Dante y Damián.

—Sigan al casino, no se queden ahí — mi hermana se ve muy emocionada —. Por cierto, ¿Dónde has dejado a André? ¿Por qué no está él con ustedes? Solo falta él para que este cuarteto sea perfecto…

Me quedo en completo silencio, sudando frio, con un enorme nudo en la garganta y el corazón a mil por segundo. Malory sigue hablando de nuestro hermano; recordando las bromas que de niños nos jugaba, y el corazón más se me aprieta de dolor antes esas menciones. Este dolor es muy insoportable. No soy de quedarme sin palabras, quizás en otro momento hubiese actuado por instinto, atacando a mi hermana. Pero no puedo, no soy capaz de soltar esas palabras tan mordaces hacia ella. No le odio ni le guardo rencor. Lo mejor que pudo haber hecho, fue estar lo más lejos posible de nosotros y tener esa vida que tanto soñó.

—Está muerto — las palabras dejaron mi boca en un tono más duro y agrio de lo normal.

—¿Qué? — Malory me observa con esos bellos ojos verdes casi a punto de explotar —. No juegues con algo así, Gia.

Un denso e incomodo silencio nos rodea. Malory no despega sus ojos de los míos, y entonces la veo bajar los hombros, llevándose la mano al pecho y negando con la cabeza, sabiendo que no estoy jugando con algo tan delicado como la muerte de nuestro hermano menor. Trago saliva y camino hacia ella, tomándola del rostro, viendo como sus lagrimas empezaron a caer una detrás de la otra con fuerza y rapidez.

—Eso es broma, ¿no cierto? — solloza, desgarrando las palabras en su garganta —. ¡El no puede estar muerto! ¡Tiene que ser una puta broma de ustedes! ¡Gia, háblame! ¡Dime que me estas jodiendo, que es venganza por no haberte llamado!.

—Hace dos días lo enterramos — sus labios tiemblan, desasiéndose en mis brazos —. Todo esto es mi culpa.

—¡¿Pero cómo?! ¡Él era un buen chico! — me abraza con mucha fuerza sin dejar de temblar y llorar —. Dime que es mentira… dime que mi rubiecito bebé de ojos hermosos está con vida. Dime que nuestro hermano aparecerá con esa cautivadora y atractiva sonrisa cuando menos me lo espere.

—Cálmate, mi amor — dice su esposo, apoyando una mano en su espalda —. Mejor vayamos adentro, ¿sí?.

—¡No, no quiero ir a ningún otro puto lado! ¡Llévame con él! ¡Quiero verlo! — estalla, este nudo en la garganta me arde como el infierno —. Llévame con él, Gia. Quiero estar con él… Mamá. Papá.

—Tranquila, nena — la profunda y calmada voz de Dante la escucho a lo lejano —. Respira. No te alteres de esa manera, puede causarle daño al bebé.

Dante la toma en sus brazos y ella se aferra a su enorme cuerpo, vibrando silenciosamente en su pecho. Se lo solté de la manera que no era, pero no sabía cómo más decírselo. Dante le susurró varias palabras al oído, antes de darme una mirada y una sonrisa cansada.

Después de mantenernos en un silencio sepulcral, Rowan nos hizo entrar al casino y le dio agua a Malory. Todo su

cuerpo aún se mantenía con pequeños espasmos y suspiros, con la mirada en la nada y sobando su vientre de manera circular. De repente, sus ojos se clavaron en mí y susurró en mi oído:

—Tiene que ver con el atentado que sufrí, ¿verdad?.

—Supongo — me encojo de hombros —. Regresa con nosotros a casa, Malory. Sabes que allá estas más segura que en este lugar; hazlo por mi sobrino y por ti.

—¿Qué fue lo que pasó exactamente? — pregunta.

—No creo que sea lugar para hablar de ello — recuesta su cabeza en mi hombro y enlaza su mano con la mía —. Mamá, papá y yo te necesitamos sana y salva, Malory. Aunque no lo digan ni lo demuestren, ellos están totalmente destruidos por todo lo que ha pasado.

—Volveré a casa — susurra —. Mamá y papá deben de odiarme.

—Eres la luz de sus ojos. Cómo crees que ellos nos van a odiar.

Mi teléfono sonó y lo saqué viendo el mensaje que Dereck me acabó de enviar:

“México”

Una simple, pero poderosa palabra puede hacer la diferencia. Guardé el teléfono en mi chaqueta y volví a la conversación con mi hermana, contándome, casi sin ganas ni emoción todo lo que le había sucedido durante estos cinco años. Muy probablemente ya todos estén dirigiéndose a tan hermoso país.

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Comments

Marlene Garcia

Marlene Garcia

no podían avisarle

2025-02-06

0

MINNY@24💕

MINNY@24💕

osea y como quería que le avisara si ni sabían nad de ella ni donde estaba 🤨

2024-01-26

2

Magdalena Parada

Magdalena Parada

le va a tener q decir al marido quien es el pasado siempre te alcanza

2023-11-30

5

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