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En Las Garras Del Pasado

En Las Garras Del Pasado

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Posesivo / Viaje En El Tiempo
Popularitas:979
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

PARA ELLA LA VIDA LA HA CONDENADO A UN HOMBRE QUE LA DESTRUYE. PERO ESA MISMA VIDA LE DA UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAMBIAR SU DESTINO...

LO QUE ELLA NO SABE ES QUE EL DESTINO YA ESTABA ESCRITO...

¿Crees que si regreso al pasado cambio mi destino?

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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## Encuentros Organizados...

### Capítulo 6: ¿Por qué siempre tienes que ser tú?

No logré pegar el ojo en toda la noche; los nervios y los recuerdos superpuestos me taladraban la cabeza, dejándome con una migraña sorda y punzante. El desayuno familiar fue un completo desastre para mis niveles de ansiedad, especialmente cuando papá soltó la bomba: por la tarde haríamos una visita formal a la mansión de la familia Rivera.

Horas más tarde, Sofía y yo fuimos obligadas a ir de compras para la ocasión. Lo que en mi otra vida habría sido una sesión desesperada por lucir perfecta y deslumbrar a todos, hoy me importaba un bledo.

Elegí un vestido al azar del perchero, uno que no era demasiado casual pero tampoco exageradamente formal. Al mirarme al espejo antes de salir, un escalofrío helado recorrió mi columna vertebral; una opresión en el pecho me advertía que algo muy malo iba a pasar.

Cuando el coche se detuvo frente a la imponente y lujosa residencia de los Rivera, la nostalgia oscura me golpeó el estómago. Era una propiedad enorme y elegante, pero mi mente solo recordaba los horrores del pasado: en aquella época en la que estuve atrapada aquí, mis únicos trayectos se reducían estrictamente del lúgubre sótano al comedor principal. No conocía nada más.

Apenas abrí la puerta y puse un pie en el pavimento, lo primero que divisé fue a Diego de pie frente a mí, con una expresión divertida y la mano extendida en un gesto formal de bienvenida.

Lo miré directo a los ojos, sintiendo cómo la sangre me hervía de coraje. Ignoré su mano por completo, pasándole de largo como si fuera un simple mueble en el recibidor.

Él dejó escapar una risa baja y ronca, divertida por mi desplante. Al adentrarnos en el vestíbulo principal, los señores Rivera nos recibieron con los brazos abiertos y una cálida hospitalidad.

—Es un verdadero placer tenerlos en casa, queridos. Me alegra muchísimo saber que nuestros hijos se llevan tan bien —comentó la señora Luisa con una sonrisa radiante y genuina.

Giró la cabeza buscando a su hijo, y en ese instante mis ojos chocaron con los de Diego, quien ya me estaba observando en riguroso silencio desde el marco del salón. Papá, que iba a nuestro lado, notó de inmediato la intensidad de nuestra conexión visual. Yo aparté la vista a toda prisa con torpeza, haciéndome la total desentendida mientras sentía las mejillas arder de pura frustración.

Aquella cena formal no era más que una excusa montada por los padres de ambas familias, pero para Diego se convirtió en el escenario perfecto para sus jueguitos mentales.

A la hora de sentarnos en el enorme comedor, el destino —o más bien la astucia premeditada de Diego— hizo que el único asiento disponible quedara ubicado justo a su lado. Apenas tomé asiento, sintiendo el peso de su presencia, noté cómo su pierna se deslizaba con disimulo para rozar intencionalmente la mía por debajo de la mesa. El contacto me sacudió como una descarga eléctrica.

Le dirigí una mirada furiosa y cargada de veneno, apretando la mandíbula, y me desplacé tanto hacia la izquierda que casi tiro al suelo al pobre Dilan, que estaba sentado del otro lado.

Diego solo sonrió de lado, divertido por mi desesperación, y volvió a acortar la distancia. Durante toda la cena estuve esquivándolo con movimientos rígidos, esquivando sus provocaciones bajo el mantel mientras mi estómago se retorcía de coraje.

Sin embargo, para los ojos de nuestros padres, que charlaban alegremente al otro extremo de la mesa, la escena era completamente distinta.

Como cada vez que Diego se inclinaba hacia mí para susurrarme alguna provocación absurda yo me veía obligada a girar la cara fingiendo una sonrisa tensa para no levantar sospechas frente a los mayores, ellos interpretaron esa cercanía forzada como una química desbordante.

Las risas cómplices, los roces inevitables y las miradas fijas crearon un malentendido colosal.

Los señores Rivera y mi propio padre comenzaron a intercambiar destellos de complicidad, convencidos de que entre Diego y yo había nacido una atracción innegable y repentina. Hacia el final del postre, la señora Luisa y papá ya estaban cuchicheando animadamente, esbozando sonrisas cómplices que me helaron la sangre.

—Viendo lo bien que congenian y la chispa que hay entre ustedes, creo que ya es hora de formalizar las cosas como Dios manda... ¿Qué les parecería anunciar un compromiso oficial entre ambas familias? —soltó el señor Rivera de la nada, levantando su copa de vino con una sonrisa de oreja a oreja.

El mundo pareció detenerse a mi alrededor. El tenedor se me resbaló de los dedos, cayendo sobre el plato de porcelana con un estrépito seco.

—¿Qué... qué cosa? —balbuceé con la voz estrangulada, sintiendo que el oxígeno desaparecía de la habitación.

Al mirar de reojo a Diego, me di cuenta de que él estaba igual de estupefacto; tenía los ojos grises abiertos de par en par, con una expresión de genuina sorpresa reflejada en el rostro. Ninguno de los dos lo vio venir.

—¡Es una idea fantástica! Siento que son el uno para el otro —apoyó mi padre con entusiasmo desbordado, dando por sentado que yo estaría saltando de alegría.

El pánico absoluto se apoderó de cada fibra de mi ser. El miedo visceral a revivir el pasado, a quedar atada a un monstruo que terminaría destruyéndome, me hizo olvidar todo protocolo.

—¡No! ¡Me niego rotundamente! ¡Están completamente locos si creen que voy a aceptar un matrimonio! —grité poniéndome de pie de un salto, con la voz temblando de rabia y un terror insondable reflejado en mis ojos.

Todos en la mesa guardaron un silencio sepulcral. Mi padre me miró con los ojos desorbitados, escandalizado por mi arranque de rebeldía, mientras Sofía se llevaba las manos a la boca sin poder creer lo que oía.

Yo miré a Diego con desesperación, esperando que él también se levantara a rechazar esa locura.

Pero, para mi absoluta sorpresa, tras unos segundos de rigurosa tensión, la expresión de Diego cambió por completo: su rostro se endureció, adoptando una máscara fría y distante. Diego apretó los puños sobre la mesa, tragó saliva con dificultad y, para mi horror, asintió con la cabeza.

—Si es lo que nuestros padres desean... por mi parte, acepto la responsabilidad del compromiso —respondió Diego con voz gélida, clavando en mí unos ojos grises que ya no mostraban rastro de juego, sino una condena irrevocable.

Me quedé petrificada, sintiendo que el suelo se abría bajo mis pies. El bucle del destino acababa de cerrarse sobre mi cuello, y esta vez, escapar iba a costar sangre.

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Betty Saavedra Alvarado
Eli serás Caperucita para conquistar a tu lobo
Betty Saavedra Alvarado
Elizabeth estás enamorada deseas que Diego se cure para formar una familia se hara realidad tu deseo después de todo lo que has vivido con el
Betty Saavedra Alvarado
Diego no recuerda Elizabeth está con el en este momento muy difícil para ellos
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
A no dejarse derrotar por nadie a luchar
Betty Saavedra Alvarado
Te preocupas por Diego por qué será
Betty Saavedra Alvarado
Tu estás cambiando a Diego poco a poco
Betty Saavedra Alvarado
Diego está enamorado de ti nunca te hará daño
Betty Saavedra Alvarado
Kiary no comenté estuve en el medico recién estoy leyendo los capítulos me gustó mucho
Kiary Valverde: Espero que te mejores pronto 🫰🏻❤️
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Diego poco a poco quiere conquistar a Eli aunque ella lucha por no caer su cuerpo dice otra cosa ahora están juntos
Betty Saavedra Alvarado
Me gusta la historia
Lectora con visión 🥰
es comprensible que estés a la defensiva, pero... viendo cómo dices que no se parecen en nada estos dos, entonces dale la oportunidad, se ve que este Diego si quiere ir legal y no a la fuerza
Lectora con visión 🥰
Yo no sé, pero a mí ya me convenció, pido que se le dé otra oportunidad
Lectora con visión 🥰
si claro, la tienes traumada bb
Lectora con visión 🥰
me encanta esta historia 🥰
Betty Saavedra Alvarado
Kiary un capítulo súper intenso me gustó mucho
Lectora con visión 🥰
Me ha encantado, seguiré leyendo 😸😊
Lectora con visión 🥰
empezamos mal con ese comienzo 🥺
Lectora con visión 🥰
😭😭😭😭
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
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