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The Seven Rubies

The Seven Rubies

Status: En proceso
Genre:Bestia / Timetravel / Fantasía LGBT
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Me llamo Ren, soy un chico de 17 años, y tras un accidente inexplicable desperté en un mundo completamente ajeno al mío. Un lugar regido por reglas que apenas logro comprender, donde lo más importante no es la fuerza ni la inteligencia… sino la reproducción.

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 10

—TRIBU LOBO BLANCO—

El aullido atravesó la aldea como un golpe seco.

Los hombres bestias lobo se detuvieron en seco, levantando la mirada casi al mismo tiempo.

—¿Eh…? ¿Qué fue eso?

—Ese aullido…

—¿No es Yokun?

El murmullo creció en cuestión de segundos.

—¡¿Por qué siguen ahí parados?!

—¡Algo debió pasar!

—¡Vamos!

Sin pensarlo más, varios de ellos se lanzaron hacia el bosque.

......................

—CERCA DEL RÍO—

El aire se sentía pesado.

Tenso.

Atrapado entre dos fuerzas que estaban a punto de estallar.

Solo me quedaba una opción… y ni siquiera estaba seguro de que funcionara.

Respiré hondo, sintiendo el brazo del hombre serpiente aún firme alrededor de mi cuerpo.

—¡Oye! —dije, alzando la voz—. ¡Hombre reptil!

Su mirada descendió hacia mí, con una curiosidad silenciosa, como si mi interrupción le resultara… interesante.

Apreté los dientes.

—¡Soy un macho! ¡No soy una hembra! ¡Así que suéltame!

El silencio que siguió fue incómodo.

Pesado.

Yokun, aún en el suelo, alzó la cabeza con esfuerzo.

Su expresión cambió al escucharme.

¿Por qué dijiste eso…?

Su mirada lo decía todo.

Ahora te querrá llevar con más razón.

Pero el hombre serpiente no respondió.

Ni una palabra.

Ni un gesto.

Nada.

Mi frustración creció al instante.

¿Por qué me ignora?

Antes de que pudiera insistir, el sonido de múltiples pasos rompió el momento.

Los hombres bestia lobos de la tribu habían llegado.

Uno tras otro, rodearon la zona, deteniéndose al ver la escena frente a ellos.

Sus reacciones no tardaron.

—¡Es un salvaje de tipo serpiente!

—¡Un reptil…!

—¡Miren! ¡Esa es la hembra de Yokun!

—¡Debemos ayu—!

—¡Esperen!

La tensión cambió de golpe.

Uno de ellos dio un paso atrás.

—El poder mágico que emana de él… no es normal.

El silencio volvió.

Pero esta vez… cargado de miedo.

—Es mínimo nivel cinco…

—No somos rivales para él…

—En las cuatro zonas… solo hay dos o tres que alcanzan ese nivel…

—Y son los reyes o líderes de un gran clan…

Las miradas comenzaron a vacilar.

La decisión se tomó sin necesidad de decirlo claramente.

—No debemos intervenir…

—Habrá víctimas si lo hacemos…

—Yokun… no puede ganar…

—Está en nivel tres…

—Yan apenas en nivel cuatro…

La realidad era brutal.

Y todos la entendían.

—¡Pero están heridos! —insistió uno—. ¡Debemos ayudarlos!

Nadie se movió.

Yokun apretó los dientes.

Su cuerpo temblaba… pero no por miedo.

Por impotencia.

Siempre he sido débil…

Sus garras se hundieron en la tierra.

Pero aun así…

Debo salvarlo.

No importa cómo.

Se levantó.

Ignoró el dolor.

Ignoró a Yan.

Y avanzó.

Otra vez.

Sentí un nudo formarse en mi pecho.

No… no puede ganar…

No quiero que se lastime más…

Los ojos de ambas bestias se encontraron.

El hombre serpiente.

Yokun.

Un silencio tenso se instaló entre ellos, como si en ese instante midieran algo más profundo que la fuerza.

Y entonces—

Yokun se lanzó.

Rápido.

Decidido.

Sin dudar.

Pero no llegó.

El hombre serpiente abrió ligeramente la boca.

Y una esfera de fuego emergió.

Instantánea.

Violenta.

El impacto fue directo.

El cuerpo de Yokun fue envuelto en llamas.

—¡NOOOOOOO! —grité, sintiendo cómo el aire me abandonaba.

—¡YOKUN!

El calor golpeó mi rostro.

El olor a quemado llenó el ambiente.

—¡DETENTE! —supliqué, aferrándome al hombre serpiente con desesperación—. ¡Por favor, detente! ¡No lo quemes!

Mis manos se apretaron contra él sin pensar.

Mi voz temblaba.

Mi cuerpo también.

No quería verlo morir.

No así.

No por mi culpa.

El fuego continuó un segundo más.

Dos.

Y entonces—

Se detuvo.

El silencio cayó de golpe.

El hombre serpiente bajó la mirada hacia mí.

Sus ojos se suavizaron apenas.

Un cambio mínimo.

Pero suficiente.

Me quedé inmóvil cuando se inclinó ligeramente.

Y sentí un leve contacto en mi frente.

Un beso.

Breve.

Inesperado.

Cuando volvió a alzarse, su mirada ya no era la misma.

Fría.

Dominante.

Se dirigió a Yokun, que yacía en el suelo, gravemente herido… pero aún con vida.

Su voz fue baja.

Pero cargada de amenaza.

—Es mi prometida.

El aire pareció congelarse.

—Si te atreves a perseguirnos…

Su mirada se endureció.

—Te reduciré a cenizas.

Y no había duda alguna…

De que hablaba completamente en serio.

Yan, aún en su forma de lobo, lanzó un aullido desgarrador mientras corría hacia Yokun.

—¡Hermano!

Su voz quedó suspendida en el aire.

Y con esa imagen…

Fue la última vez que lo vi.

Mi pecho se apretó con fuerza.

Todo esto… es mi culpa.

Bajé la mirada, incapaz de sostener más esa escena en mi mente.

Solo… espero que pueda recuperarse…

No tuve tiempo para pensar más.

El hombre serpiente me sujetó con firmeza y, en el siguiente instante, su cuerpo se impulsó a gran velocidad entre los árboles.

El viento golpeaba mi rostro mientras el paisaje se desdibujaba a nuestro alrededor, cada vez más lejos… cada vez más ajeno.

Su cuerpo era cálido.

Demasiado.

Y ese contacto constante provocaba una sensación extraña, un cosquilleo que recorría mi piel sin que pudiera evitarlo.

Apreté ligeramente los dedos.

Intentando ignorarlo.

El tiempo pasó sin que pudiera medirlo con claridad, hasta que finalmente nos detuvimos frente a una cueva oculta entre la vegetación.

Entró sin dudar.

La oscuridad nos envolvió por unos segundos, hasta que mis ojos se acostumbraron a la tenue luz del interior.

Entonces me bajó.

Con cuidado.

Demasiado cuidado para alguien como él.

Quedé de pie, frente a su mirada fija.

Directa.

Intensa.

No apartaba los ojos de mí.

Tragué saliva.

¿Por qué me mira así…?

El silencio se alargó hasta que finalmente habló.

—Mi nombre es Zeon.

Su voz era tranquila.

Controlada.

—¿Tienes hambre, hembra?

Fruncí el ceño de inmediato.

—Soy un macho, no una hembra.

No alcé la voz, pero mi tono fue firme.

Zeon no reaccionó como esperaba.

No discutió.

No corrigió.

Simplemente giró ligeramente el rostro.

—Bien. Iré a cazar.

Eso fue todo.

Salió de la cueva como si nada.

Me quedé en silencio, procesando lo ocurrido.

¿Es que a nadie le importa lo que digo?

Apreté el vestido de piel que llevaba puesto, la tela tensándose entre mis dedos.

La frustración creció en mi pecho.

Dos veces.

Dos veces me ignoró.

Eso no iba a volver a pasar.

Respiré hondo, obligándome a pensar con claridad.

Debo escapar.

No tengo ninguna intención de quedarme en este mundo…

ni de convertirme en parte de sus reglas absurdas.

Mucho menos…

De reproducirme con ninguno de ellos.

Esperé.

Escuché.

El silencio del exterior se volvió constante.

Lejano.

Cuando estuve seguro de que Zeon se había alejado lo suficiente—

Me moví.

Salí de la cueva sin hacer ruido.

Y en el momento en que crucé la entrada—

Corrí.

Lo más rápido que pude.

Sin mirar atrás.

Directo hacia el bosque.

1
Mercedes Jimenez
ayayay 😋🫠
Mercedes Jimenez
ooo no pobre
Mercedes Jimenez
🤗pobre come come mucha fuerza
Ana🌸🤍
No lo entiendo 🥲 en la portada sale una mujer entonces por que es un chico el prota? 🍆😅
Ruczca🐈‍⬛🌸: Es fantasía LGBT.
total 2 replies
Mercedes Jimenez
🤬 toma eso perra
...
Nadie mis amigas cuando les cuento algo...😔
...
Perdon por la cinseridad...👄
...
Solo lei la descripción y ya ando emocionada...👄
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