Morí una vez por ser quien era.
Reencarné en una historia donde el villano estaba destinado a caer.
El héroe eligió al omega correcto.
El mundo celebró.
Yo elegí al villano.
Sethiel, un omega que recuerda su vida pasada, decide quedarse al lado del hombre condenado por amar demasiado.
Un BL omegaverse oscuro sobre obsesión, elección y destino reescrito.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 6 El omega que no pide permiso
Sethiel Raviel no pidió autorización para existir en Blackthorne.
Esa fue la primera conclusión a la que llegaron quienes lo observaron con atención suficiente.
No levantaba la voz. No provocaba escenas. No reclamaba espacios con teatralidad. Simplemente no se hacía pequeño. Caminaba con la espalda recta, la mirada al frente, el cuerpo ocupando exactamente el lugar que decidía ocupar.
Y eso, en Blackthorne, era un acto político.
Los pasillos del castillo no estaban hechos para la comodidad. Eran estrechos, sobrios, diseñados para controlar el tránsito y medir presencias. Sethiel los recorría como si entendiera sus reglas mejor que muchos de los que habían nacido allí.
No aceleraba el paso ante miradas hostiles.
No desviaba la ruta para evitar roces.
No bajaba la cabeza ante rangos.
No porque buscara conflicto.
Sino porque no negociaba su lugar.
Draven Blackthorne lo notó desde temprano.
No lo vigilaba de forma evidente. No lo seguía. No daba órdenes. Lo observaba como se observa algo que aún no se nombra, pero cuya importancia empieza a resultar incómoda.
Sethiel no se movía como un omega bajo protección.
Se movía como alguien que no esperaba ser rescatado.
La mañana avanzó con normalidad aparente. Informes, entrenamientos, ajustes de guardia. Y en medio de todo eso, Sethiel apareció en el patio de armas.
No cruzó la zona principal. Se detuvo a un costado, donde los hombres descansaban tras el ejercicio. No habló de inmediato. Observó. Midió. Cuando uno de los capitanes alzó la voz para imponer silencio, Sethiel intervino.
—No es necesario —dijo con calma—. Están cansados, no indisciplinados.
El capitán se giró, sorprendido.
—Marqués, este no es…
—Territorio para opiniones ajenas —terminó Sethiel sin dureza—. Lo sé.
Hizo una pausa.
—Pero el cansancio también es un dato estratégico.
El silencio fue inmediato.
No porque Sethiel hubiera alzado la voz, sino porque tenía razón.
Draven, que observaba desde el extremo del patio, no intervino. Quería ver hasta dónde llegaría.
—¿Desde cuándo un omega evalúa entrenamiento? —preguntó otro soldado, más por reflejo que por desafío.
Sethiel lo miró.
—Desde que entendí que sobrevivir no depende solo de la fuerza —respondió—, sino de saber cuándo se desgasta.
No hubo burla.
No hubo corrección.
Hubo asentimientos lentos.
Draven sintió algo tensarse en su pecho.
No era orgullo.
No era alarma.
Era reconocimiento.
Más tarde, lo encontró en la biblioteca menor, revisando mapas y registros antiguos. Sethiel no se sobresaltó al sentir su presencia.
—No pides permiso ni para entrar aquí —dijo Draven.
Sethiel alzó la vista con tranquilidad.
—Si este lugar estuviera prohibido para mí, ya me lo habrías dicho.
Draven se apoyó contra una mesa cercana.
—Te estás moviendo como si Blackthorne fuera tuyo.
—No —corrigió Sethiel—. Me muevo como si no fuera descartable.
Draven entrecerró los ojos.
—Eso puede interpretarse como desafío.
Sethiel cerró el libro y se levantó. No se acercó de inmediato. Primero sostuvo la mirada.
—No te desafío —dijo—. Te hablo de frente.
Se acercó entonces, sin prisa, hasta quedar a una distancia que ya no era social, pero tampoco íntima. Consciente.
—No me escondo —continuó—. No reduzco lo que soy para resultar aceptable.
Hizo una pausa breve.
—Y no te pido permiso para sentir lo que siento.
Draven respiró hondo.
—Estás jugando con algo que no controlas.
—No estoy jugando —respondió Sethiel—. Estoy eligiendo.
La palabra quedó suspendida.
—¿Y qué eliges? —preguntó Draven, más bajo.
Sethiel no esquivó la pregunta.
—Te elijo a ti —dijo—. No como refugio. No como protección.
Alzó la barbilla apenas.
—Te elijo porque sé quién eres cuando nadie te observa… y aun así no retrocedes.
Draven sintió el impacto con claridad.
—Eso no te convierte en indispensable —dijo, aunque la convicción ya no era plena.
—Nunca quise serlo —respondió Sethiel—. Quise ser claro.
Se acercó un poco más. El aroma del omega se hizo presente, firme, sin invasión. Draven no retrocedió.
—Me atraes —continuó Sethiel—. Me interesas. Y no voy a fingir lo contrario para facilitarte el control.
Draven apretó la mandíbula.
—Eso no es prudente.
—No busco prudencia —repitió Sethiel—. Busco honestidad.
La cercanía era ahora peligrosa. Draven levantó la mano, se detuvo antes de tocarlo.
—Si sigues así —dijo—, empezaré a marcar.
Sethiel sostuvo su mirada, sereno.
—Entonces hazlo consciente —respondió—. No por miedo a perder, sino porque eliges quedarte.
Draven bajó la mano lentamente.
—No sabes lo que provocas.
—Sí lo sé —dijo Sethiel—. Y aun así no me callo.
Se apartó un paso, rompiendo la tensión por decisión propia.
—No voy a perseguirte —añadió—. Tampoco voy a desaparecer.
Se giró apenas.
—Eso es lo que soy. Un omega que no pide permiso para existir… ni para amar.
Se marchó sin apresurarse.
Draven permaneció en la biblioteca varios segundos después de que la puerta se cerrara.
No estaba furioso.
No estaba confundido.
Estaba alterado.
Porque Sethiel Raviel no buscaba ser protegido.
No buscaba dominar.
No buscaba huir.
Buscaba quedarse sin reducirse.
Esa noche, Draven dio una orden breve a la guardia.
—Nadie cuestiona el paso del marqués Raviel —dijo—. En ningún sector.
—¿Incluyendo…? —preguntaron.
—Todos.
No explicó más.
Y cuando quedó solo, comprendió algo que no le gustó admitir:
No había marcado territorio.
No había impuesto control.
Había respondido.
Y eso significaba que, sin darse cuenta,
ya estaba eligiendo también.
lo mas importante es quererte amarte a ti mismo tal cual eres y aceptarte con tus defectos y virtudes con altas y bajas que nada es perfecto que solo se trata de ser feliz por cada decisión cada día cada noche que dios te sabiduría y convicción /Scream//Scream//Scream//Scream/por que soy una persona que ah dado todo y arriesgase por un amor y que es lo que es recibido decepción desamor tristeza con el Alma rota y no confiar en nadie mas /Blush//Blush//Blush//Blush/