Válindor es un joven de 11 años que aspira a convertirse en caballero para proteger a su reino de cualquier enemigo pero no lo tendrá fácil ya que existen varias amenazas en el mundo, ¿podrá Válindor convertirse en un gran caballero?, acompaña a nuestro joven protagonista y lo descubrirás.
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Capítulo 10: La amenaza se acerca
Okami le está contando su pasado a Válindor, su relato nos muestra que ha pasado un calvario con su padre, Kálon es un hombre muy autoritario y quiere imponerle a su hijo que sea caballero para preservar el honor de la familia Zaunder ya que él considera que si Okami se convierte en veterinario es como deshonrar a su familia por no seguir la tradición.
Anabel, la madre de Okami no está nada de acuerdo con los comportamientos de su marido pero no le queda de otra que aceptarlo, Kálon no solo es de carácter fuerte con su hijo, sino también con su mujer.
VOLVEMOS AL PRESENTE
Válindor: Vaya amigo, lamento mucho que tu padre te trate de esa forma, y pobre de Shiro también, él no se merecía esa golpiza.
Okami: Así es, Shiro estuvo varias semanas en las que tuvo dificultades para caminar debido a los golpes, mi padre es un ser despreciable la verdad, y bueno, lo peor viene ahora, cuando empecé a entrenar, nada me salió bien como era lógico, yo no estaba interesado en ser caballero.
RETROCEDEMOS NUEVAMENTE UN AÑO ATRÁS.
Llegó el día del primer entrenamiento para Okami, el chico estaba con los nervios a flor de piel ya que sabía que si le salían mal las cosas, su padre explotaría de ira contra él.
Kálon: Hijo, ya basta de flojera, es hora de que te hagas un hombre.
Okami: No nececito ser caballero para ser hombre.
Kálon: Oye, a mí no me respondas de esa manera, la próxima vez que me digas algo parecido te cortaré con mi espada.
Okami: Bueno, empecemos de una vez.
Kálon: Así me gusta, vamos a comenzar, te explico, normalmente las personas de tu edad comienzan a entrenar con espadas de madera pero tú eres un Zaunder y por eso debes avanzar mas rápido que los demás así que comenzarás con una espada real directamente, toma.
Kálon le lanza una espada real a su hijo y este la agarra con ciertas dificultades.
Kálon: ¡Ya empezamos!, ¡¿no puedes ni siquiera agarrar una espada?!
Okami: ¡Ya basta papá, siempre estás buscándome los defectos, deja de criticarme!
Kálon: Veo que no escuchaste lo que te dije anteriormente.
¡Kálon se aproxima a su hijo y lo ataca con su espada en la pierna.
Okami: ¡Ahhhh! (grito de dolor)
Kálon: Te dije que si me faltabas al respeto otra vez te atacaría, no lo dije en broma.
El pobre Okami se sienta en el suelo debido al dolor del corte mientras empieza a salir sangre de su pierna.
A Okami comienzan a salirle lágrimas en sus ojos, siente como su vida está siendo destrozada por culpa de su padre quien quiere imponerle que sea algo que él no quiere.
Kálon: ¡Vamos, levántate, en una guerra no tendrás tiempo para quejarte del dolor, tendrás que seguir luchando!
Ante los gritos de Kálon y Okami, Anabel sale al patio y se encuentra con su hijo herido a manos de su esposo.
Anabel: ¡Kálon!, ¡¿te volviste loco?!
Kálon: ¡¡No te metas en esto, Anabel!!
Anabel: ¡Has herido a tu propio hijo, eres un maldito monstruo!
Kálon: ¡Él tiene que aprender que la vida de un caballero es dura y que debe respetarme!, si no aprende por las buenas, ¡lo hará por las malas!
Anabel no le responde a Kálon y corre inmediatamente hacia su hijo para llevarlo a casa y atenderle la herida.
Kálon: ¡Anabel!, antes de que te lleves a Okami déjame decirle algo.
Okami: ¿Qué quieres decirme, desgraciado?
Kálon: Te daré un plazo de un año para que entrenemos juntos y luego ingreses a la academia de caballeros, si no haces eso, olvídate de que soy tu padre.
Kálon le da la espalda a su mujer y a su hijo y camina hacia la entrada del hogar pero en un momento se detiene y voltea su mirada hacia Okami para decirle lo siguiente con una mirada seria e intimidante: No me defraudes, Okami.
Luego de estas palabras de Kálon, la madre de Okami entra a su hijo a casa, le lava su herida y le coloca una venda para que se cure poco a poco.
Anabel: Hijo, acuéstate y descansa tu pierna, iré a preparar el almuerzo.
Okami: Está bien mamá, gracias por todo, si puedes habla con mi padre, dile que no quiero ser caballero, intenta convencerlo.
Anabel: Tranquilo hijo, tendré una conversación muy seria con él.
Anabel está en un gran dilema en su mente, por un lado está pensando en denunciar a su esposo ante el rey pero por otra parte, no quisiera hacerlo porque se trata del padre de su hijo y sabe que a Okami no le gustaría ver a su papá tras las rejas, luego de varios minutos de análisis, la madre de Okami llega a la conclusión de que lo mejor será denunciar a Kálon por el bien de su hijo y por su propio bien ya que Kálon sería capaz de atacarla a ella perfectamente si esta está de parte de su hijo.
Anabel aprovecha que Kálon está fuera de casa por temas de trabajo y se dirige al castillo del rey, aunque le duela en el alma, denunciará a su esposo por todas las acciones violentas que ha cometido.
Anabel es una mujer de 35 años, de ojos azules, piel blanca, pelirroja y de estatura mediana, ama mucho a su hijo y al contrario que su padre, ella si respeta los deseos de su hijo y entiende perfectamente que él no nació para ser caballero.
La mujer de Kálon llega al castillo del rey y se encuentra a dos guardias custodiando la enorme puerta principal del palacio, el castillo de Keréstos es de color rojo y blanco y su tamaño es tan grande que solo de verlo impresiona a quienes lo observan.
Anabel: Buenas tardes caballeros, ¿me permiten entrar?, quisiera hablar con el rey.
Caballero: Lo siento mucho pero no puedo dejarla entrar a menos que esté invitada y no es el caso.
Anabel: Necesito hablar con el rey, por favor, es importante, déjenme entrar.
Caballero: Si lo desea podemos dejarle un recado suyo.
Anabel: Es que lo que quiero decirle tiene que ser personal, por favor, es de suma importancia.
Ambos caballeros se miran para tomar una decisión hasta que al final deciden dejar pasar a Anabel.
Caballero: Está bien señorita, puede pasar, pero yo la acompañaré.
Anabel: De acuerdo, no hay problema con eso.
Anabel, acompañada por el caballero guardián, se dirige a la sala de trono del rey, una vez llegan a la puerta de la sala del rey, el caballero habla con los guardias de la puerta del salón.
Caballero: Compañero, esta mujer quiere ver al rey un momento, ¿puede pasar?
Segundo caballero: De acuerdo, la dejaré entrar, pero debe ser breve, no puede estar más de 15 minutos dentro.
Anabel: Está bien, me comprometo que será rápido.
Segundo caballero: Muy bien, adelante.
Los caballeros le abren la inmensa puerta a Anabel y nada más abrirla, esta observa al rey a lo lejos sentado en su trono y conversando con su guardaespaldas, el rey inmediatamente nota la presencia de la pelirroja.
Hánseldor: Buenas, señorita, ¿qué la trae por aquí?
Anabel le dirige la palabra al rey mientras camina hacia él: Alteza, disculpe mi interrupción, seré breve y clara con usted.
Hánseldor: Dime, ¿qué pasa?
Anabel: Su Majestad, vengo aquí a denunciar a mi esposo, él está obligando a mi hijo a ser caballero y lo está sometiendo a entrenamientos abusivos, hoy mismo lo atacó con su espada en una pierna, eso es inadmisible.
Hánseldor: Estoy de acuerdo, eso es gravísimo y debemos tomar medidas al respecto, ¿cuál es el nombre de su esposo?
Anabel: Usted lo debe conocer seguramente, es Kálon Zaunder.
Hánseldor: ¿Kálon Zaunder hizo eso?, no lo creo, él es una persona con muchos valores.
Anabel: Alteza, discúlpeme pero yo le digo a usted que sí lo hizo, no tengo ningún motivo para mentirle.
Hánseldor: Señorita, usted no tiene pruebas para demostrar que eso es cierto, hasta que no me lo demuestre no puedo creerle, lo siento.
Anabel: Óigame, créame por favor, se lo juro, estoy diciendo la verdad.
Hánseldor: Hasta que no me lo demuestre no puedo creer en su palabra, señorita, discúlpeme y por cierto, tengo mucho trabajo ahora, necesito que se retire.
Anabel: ¡Esto es injusto, Kálon está abusando de mi hijo, si no hace algo, esto podría acabar en una desgracia!
Hánseldor: Lo siento, no tengo nada más que decirle, Fríbork, acompáñala a la salida.
Fríbork (guardaespaldas del rey): A la orden, señor.
Anabel: Esperaba una medida justa de su parte, pero me ha decepcionado, alteza.
Hánseldor no dice ni una sola palabra y simplemente observa como su guardaespaldas conduce a Anabel hasta la salida.
Fríbork: Señorita, siento mucho como concluyó todo pero no puedo hacer nada por usted, ahora por favor, retírese.
Anabel se marcha molesta y decepcionada del lugar, esperaba un mejor trato del rey pero no fue así, Hánseldor simplemente no la quiso ayudar con su problema.
Anabel: Es inaceptable lo pésimo que funcionan los temas legales en este reino.
Ya adentrados en la sala del trono del rey Hánseldor, su guardaespaldas Fríbork se dirige a él para comentarle sobre su decisión ante la denuncia de Anabel.
Fríbork: Señor, sé perfectamente el motivo de su decisión, no quería perder a Kálon Zaunder como caballero del reino.
Hánseldor: Exactamente, no puedo permitirme perder a uno de nuestros más fuerte caballeros, él pertenece a una de las 4 familias más importantes de la caballería, en cuanto a lo que dijo su mujer, estoy seguro de que dice la verdad, Kálon siempre ha Sido una persona muy estricta y hasta cierto punto cruel.
A Hánseldor no le importó en lo absoluto los malos comportamientos de Kálon como persona, a él simplemente le interesa tenerlo en sus tropas y que aporte fuerza armamentista al reino.
Ahora cambiamos de escenario y volvemos a casa de Okami, el chico está en el comedor merendando y se encuentra recuperándose de la herida que le propinó su padre, este último llega a casa tras resolver asuntos de trabajo y se encuentra con su hijo.
Kálon: ¿Qué tal hijo?, ¿cómo sigue tu herida?
Okami: Más o menos papá, apenas es el primer día pero poco a poco iré mejorando.
Kálon: Me alegra oír eso, lo siento hijo, me excedí al atacarte de esa manera, te pido disculpas y te juro que nunca más te haré algo así.
Okami: Tranquilo papá, no pasa nada, me alegra ver que también tienes un lado amable.
Kálon: Claro que sí, quizás soy muy estricto contigo, pero lo hago por tu bien, quiero volverte un hombre fuerte y digno del apellido Zaunder, bueno, me cambiaré de ropa e iré a descansar un poco, cuando te recuperes de la herida seguiremos con el entrenamiento.
Okami: De acuerdo papá, descansa.
Kálon se dió cuenta de que actuó de manera cruel con su hijo, pero aun así insiste en obligarlo a que sea caballero y ese capricho se mantiene hasta el día de hoy.
-REGRESAMOS A LA ACTUALIDAD
Okami: Bueno Válindor, te he contado toda mi historia con mi padre, luego de que me recuperé de esa herida, seguí entrenando arduamente con él y nunca me sentí cómodo en el entrenamiento y por supuesto, su trato hacia mí siguió siendo despectivo.
Válindor: Es muy duro todo lo que me acabas de contar, en cuanto a tu padre, sé que en el fondo él te quiere pero no se da cuenta de que obligarte a ser algo que no quieres ser es lo peor que puede hacerte.
Okami: Sí, es cierto que él cumplió su promesa y después de ese día nunca más me atacó físicamente pero lo ha hecho verbalmente que para mí es igual de fuerte.
Válindor: Me encantaría ayudarte amigo, veré que puedo hacer por tí, le comentaré de esto a mi padre, quizás él pueda hablar con tu papá y hacer que reflexione.
Okami: La verdad es que te lo agradecería muchísimo.
Válindor: Haré todo lo posible por ayudarte, bueno, ahora te contaré sobre mí, en mi caso, yo no estoy muy seguro sobre si quiero ser caballero o no, hace unos días estaba muy decidido en que quería serlo pero tras mi primer entrenamiento me sentí inútil, sentí que eso no era lo mío, quizás me estoy rindiendo muy rápido, puede ser, el tiempo dirá que camino tomaré.
Okami: Bueno, solo te puedo decir que no te rindas, sigue entrenando y si realmente sientes que ese no es tu camino, pues busca otra cosa que te haga sentir mejor.
Válindor: Seguiré tu consejo, Okami.
Las tripas de Válindor comienzan a sonar, el joven rubio está hambriento.
Válindor: Jajaja, mi cuerpo me está pidiendo comida en estos momentos.
Okami: Jajaja si, ya casi es hora de almuerzo, yo también iré a mi casa a comer algo.
Válindor: Está bien Okami, la verdad fue un gran placer conocerte y charlar contigo, hablaré con mi padre, te ayudaré a que tu papá cambie contigo.
Okami: Muchas gracias Válindor, eres un gran compañero y también me la pasé muy bien conversando contigo, tenemos varias cosas en común, espero verte pronto.
Válindor: Digo lo mismo, Okami, hasta pronto, cuídate y cuida de Shiro.
Okami: Hasta luego Válindor, suerte en tu entrenamiento de caballero.
Ambos jóvenes se dan un abrazo afectuoso para despedirse y cada uno se dirige hacia su hogar, Válindor por primera vez ha interactuado tanto con una persona desconocida y ha forjado una buena amistad con Okami.
Concluyó el encuentro entre ambos jóvenes, sin embargo, en la sala de trono de Hánseldor se está llevando a cabo un acontecimiento importante, el rey está reunido con un total de 400 caballeros, estos caballeros tendrán el honor de ir hacia el reino de Ránfar para reforzar la seguridad del reino y su trabajo será muy bien pagado, muchos de estos caballeros eran los guardaespaldas de los caballeros más importantes del reino.
Hánseldor: Caballeros, para mí es un honor que ustedes representen a nuestro reino en Ránfar y pongan el nombre de Keréstos por todo lo alto, según las órdenes del rey mago, tendrán que estar en el reino de Ránfar al menos durante 3 meses aunque el tiempo podría prolongarse si se produce alguna batalla durante su estancia allá. Les deseo la mejor de las suertes y no olviden que para triunfar deben estar siempre unidos, en cuanto a su salario, serán muy bien pagados, no sé la cantidad exacta pero ronda más o menos en unos 4000 Linos mensuales aproximadamente. (El Lino es la moneda que se usa en el reino de Keréstos).
Caballero del ejército: ¡Que bien, me parece muy buen salario, nunca antes había ganado eso en mi vida!
Todos los caballeros están sumamente contentos y entusiasmados por su misión y por el buen pago que recibirán.
Hánseldor: Me siento sumamente contento al verlos tan motivados, bueno, antes de que emprendan su viaje hacia Ránfar tengo que darles una noticia, Fríbork, mi guardaespaldas está bastante enfermo y estará al menos unos 4 meses fuera de su trabajo, por eso contraté a otra persona para que supla su rol mientras él se recupera, les presentaré a mi nuevo guardaespaldas que es quien se encuentra aquí a mi lado, su nombre es Alister Frador.
Caballero: Mucho gusto, compañero Alister, confiamos plenamente en usted.
Alister inclina su cuerpo hacia adelante en forma de saludo y cordialidad ante los caballeros mientras dice lo siguiente: Les aseguro que su rey estará seguro bajo mi cuidado.
Hánseldor: Alister está perfectamente capacitado para este trabajo, es un caballero muy hábil en combate, pues bien, no tengo nada más que decir, les deseo éxito en su misión y recuerden, lo más importante es preservar sus vidas, ¡pueden partir para Ránfar cuando quieran!
Ejército de caballeros: ¡¡A la orden, señor!!
Los 400 caballeros parten rumbo al reino de Ránfar para cumplir con su misión.
Hánseldor: Alister, mañana celebraremos un festival en el reino, es un momento perfecto para alegrar un poco a los pobladores.
Alister: Me parece una buena iniciativa.
Unos minutos después de este pequeño intercambio en la sala de trono de Keréstos, a kilómetros del reino, el hombre encapuchado que había realizado una alianza con los Níguls llega a la guarida de estas criaturas verdes, la guarida de estos seres es una enorme cueva, en el interior de esta hay un mal olor permanente debido a la cantidad de cadáveres humanos que se encuentran en el suelo y a la mala higiene que tienen los mismos Níguls, estas criaturas denominan a su refugio como "La Cueva de la Muerte".
El hombre misterioso camina lentamente por uno de los pasadizos de la cueva que conducen al lugar donde se encuentra el líder de los Níguls, esta misteriosa persona camina libremente por la guarida debido a que los Níguls confían en él, La Cueva de la Muerte, además de ser muy extensa, también tiene antorchas en sus paredes para iluminarla.
Hombre misterioso: Este maldito lugar apesta.
El hombre ya conoce como llegar al rey Nígul y este será su primer encuentro con él, luego de varios minutos caminando por ese pasadizo oscuro y maloliente, el hombre finalmente llega al sitio donde está el rey de los Níguls, este se llama Úrcron, este Nígul es el más grande de todos en cuanto a estatura y también el más fuerte físicamente, no tiene pelo, gran parte de su cuerpo está cubierto de huesos humanos que le sirven como armadura, también tiene un collar de huesos con un cráneo humano en su cuello, su hombro derecho está cubierto con huesos y en su hombro izquierdo tiene la cara de un león asesinado junto con parte de la piel del animal y está sentado en un trono de piedra.
Hombre misterioso: He venido a conocerlo como lo prometí, Úrcron.
Úrcron: Veo que eres un hombre de palabra, Rókus me contó sobre tí, me dijo que quieres unirte a nosotros y que nos ayudarás para atacar a Keréstos, ¿es cierto?
Hombre misterioso: Correcto, así es, les prometo que estoy en su bando y no les fallaré.
Úrcras: No dudo de tu palabra, humano, pero para confiar plenamente en ti necesito que me muestres tu rostro y me digas tu nombre.
Hombre misterioso: Me parece bien.
El hombre misterioso finalmente se quita su capucha y revela su identidad ante Úrcron.
Hombre misterioso: Mi nombre es Alister Frador, mucho gusto, Úrcron.
CONTINUARÁ....