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La Falsedad Del Amor

La Falsedad Del Amor

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Síndrome de Estocolmo / Atracción entre enemigos / Venganza / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Completas
Popularitas:15.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Soy Anabella Estrada, única y amada hija de Ezequiel y Lorena Estrada. Estoy enamorada de Agustín Linares, un hombre que viene de una familia tan adinerada como la mía y que pronto será mi esposo.
Mi vida es un cuento de hadas donde los problemas no existen y todo era un idilio... Hasta que Máximo Santana entró en escena volviendo mi vida un infierno y revelando los más oscuros secretos de mi familia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XXII El trato bañado en dolor

Punto de vista de Máximo

​Me alejé de Ana con brusquedad, rompiendo aquel abrazo que me había expuesto más de lo que podía soportar. Esperaba que saliera corriendo, que pusiera muros de distancia entre nosotros, pero me equivoqué. Me desplomé en el sillón, saqué un cigarrillo y comencé a jugar con él entre mis dedos, tratando de recuperar la compostura. Lo que nunca imaginé fue que ella no huyera; en vez de eso, se sentó a mi lado con una lentitud casi ritual. Tomó mis manos entre las suyas y, aunque sentía que seguía temblando de miedo, tuvo la voluntad sobrehumana de acercarse al monstruo que la mantenía cautiva.

​—Sé que me odias por algo que aún no logro comprender, y necesito entenderte... —pidió Ana. Su voz estaba cargada de una ternura tan genuina que me hizo sentir aún más miserable de lo que ya era—. Necesito que me digas qué fue eso tan grave que mi padre te hizo para que cargues con tanto dolor.

​Sus palabras eran puñales de seda. La miré de reojo, viendo su vulnerabilidad mezclada con una valentía que me quemaba por dentro. Ella no buscaba clemencia, buscaba respuestas, pero yo no estaba listo para entregarle las llaves de mi pasado.

​—Mejor vete de mi habitación antes de que vuelva a perder los estribos —dije, tratando de recuperar mi tono gélido, aunque mis manos, atrapadas por las suyas, me traicionaban con un ligero temblor.

​—No me voy a ir, Máximo. Ya no te tengo miedo —mintió, aunque sus ojos dilatados decían lo contrario—. Si vas a destruirme, al menos dime por qué. Mírame y dime que soy yo quien merece este castigo.

​Me puse de pie de un salto, incapaz de sostenerle la mirada. Caminé hacia la ventana, viendo el jardín que minutos antes había sido escenario de su risa y ahora parecía un cementerio de recuerdos. El silencio en la habitación se volvió asfixiante.

—Tu padre no solo robó empresas, Anabella —solté finalmente, con la voz quebrada por un odio que llevaba años fermentándose en mi pecho—. Él robó vidas. Destruyó a mi familia por pura codicia, nos dejó en la calle mientras él brindaba con champagne por su "éxito". Mi padre... él no pudo con la vergüenza ni con la miseria. Se consumió; la desesperación lo llevó a cometer errores que pagó con su propia vida y la vida de mi madre.

Me giré para verla, y por primera vez, no vi el rostro de mi enemiga, sino el de una mujer que empezaba a comprender que su héroe era, en realidad, un villano en la historia de alguien más.

—¿Entiendes ahora? —rugí, aunque mis ojos ardían—. Cada vez que te miro, veo su sangre, veo su arrogancia... y veo el cuerpo sin vida de la mujer que más amé en este mundo.

—Mi padre no es así, Máximo. Él es incapaz de lastimar a otros... Debe haber un error —balbuceó ella, negándose a aceptar que su mundo era una mentira.

—No, Ana. No hay ningún error. Yo viví todo ese sufrimiento; fui testigo de la desesperación de mi padre y de cómo él le quitó la vida a mi madre para luego ir por mí —hice una pausa, sintiendo cómo el dolor me consumía por dentro—. Aquí está la prueba.

Me quité la camisa con un movimiento brusco, dejando al descubierto mi torso donde se apreciaba una cicatriz profunda, marcada justo cerca del corazón. Tomé su mano pequeña y la coloqué sobre el tejido rugoso.

—Siente mi dolor, Ana. Siente el odio que he llevado por veinte años hacia tu familia, porque mientras tú vivías feliz, disfrutando de lo que tu padre nos robó... yo estaba luchando por mi vida en un hospital de segunda.

Retiré su mano con brusquedad de mi herida; su solo tacto quemaba mi piel como hierro al rojo vivo.

—No puedo creerte... Lo siento, pero mi padre no es ese hombre que me estás describiendo y te lo voy a demostrar —respondió ella, con una determinación que me sorprendió.

—Lo siento, Ana, pero es la verdad. Y más siento tener que destruirte junto a los tuyos, aunque la diferencia es que ahora ya sabes el porqué.

—Solo espero que antes de que consumas mi vida te des cuenta de tu error —me desafió, irguiendo la espalda—. Solo pido la oportunidad de demostrar la inocencia de mi padre. Si él es culpable, te prometo que yo misma acabaré con todo esto; pero si estás equivocado en tu odio, me dejarás libre y nunca más me volverás a buscar.

Sus palabras eran dagas que atravesaban mi pecho. Yo sabía que ella no podría demostrar la inocencia de Ezequiel, porque él era el único culpable de mis ruinas.

—Está bien, acepto el trato. Busca tus supuestas pruebas mientras yo sigo trabajando en arruinar a los tuyos.

Me acerqué a ella y la besé con una mezcla de desesperación y triunfo, sellando nuestro acuerdo con el sabor de la traición y la esperanza perdida.

Nuestros cuerpos se separaron lentamente, aunque nuestras frentes permanecieron unidas, compartiendo un aliento cargado de verdades dolorosas.

—¿Por qué las cosas tuvieron que ser así? —su voz, entrecortada y frágil, me partió el alma—. Si nos hubiésemos conocido en otras circunstancias, nuestra historia habría sido tan diferente...

Sus palabras me obligaron a bajar la guardia por un instante. La miré y, por primera vez, me permití imaginar esa vida paralela donde el odio no era el cimiento de nuestra unión.

—Si tan solo pudiera olvidar el pasado, te juro que te conquistaría... —confesé, sintiendo el peso de mi propia honestidad—. Te haría mi esposa de verdad y te llenaría de todo el amor que emanara de mi corazón.

—Aún estás a tiempo de hacerlo, Máximo —susurró ella, buscándome con la mirada—. No tienes que seguir consumiéndote por ese odio que solo te ha traído tristeza y amargura.

Aquella frase fue como una alarma que me devolvió a la realidad. Me recordé a mí mismo frente a la tierra húmeda de un cementerio, jurando que los Estrada pagarían por cada lágrima de mi madre.

—Sé lo que intentas hacer y no lo voy a permitir —sentencié, endureciendo mis facciones—. Les hice una promesa a mis padres en su tumba y no pienso dejar de cumplirla por un sentimiento pasajero.

Me alejé de Ana con brusquedad. Mi rencor por su apellido seguía intacto, como una cicatriz que se niega a cerrar, aunque algo dentro de mí había cambiado irrevocablemente respecto a ella: ya no era solo mi presa, era mi debilidad.

—Está bien —respondió ella, recobrando una dignidad que me asustó—. Pero ten por seguro que, cuando pruebe la inocencia de mi padre, me iré. Me iré y nunca más volverás a saber de mí ni de mi familia.

Ana salió de mi habitación con paso firme, dejándome solo con una promesa que, de llegar a cumplirse, sería mi absoluta perdición.

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Odiza Pimentel
excelente novela, no sé cual novela supera a otra. a mí me fascina tu novelas primera son cortas se desarrollan bien que te entretiene leyendo 👍🌹
Ysabel Correa: Gracias 🫂...
total 1 replies
Shony Zatarain
excelente 🌹
Maru
Muy bonita la novela. Felicidades y éxitos a la autora
Maru
💭Y qué fue de la vida de Agustín?
Maru
🙂✍️Buen comienzo
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermosa novela, me encantó, el Amor como siempre triunfo, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 🤔👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Al fin se aclaro todo, que felicidad para todos, ya no hay más secretos 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Al fin se aclaro todo, que felicidad para todos, ya no hay más secretos 👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay ojalá no lo maten de una, Fernando merece sufrir un buen rato por todo lo que a hecho, al final el es mente maestra de todo 👏👏👏🤔
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Así se hace Max, que cuente todo de una, que piense un poco en su hija y no solo en el vil dinero, porque es lo que los tiene atrapados en tantas porquerías 👏👏👏🤣
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, ese Fernando es un gran desgraciado infeliz, no merece ningún tipo de contemplación, solo que lo acaben de una buena vez 🤦🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Fernando esta vez no te saldrás con la tuya, eres un desgraciado traidor que armo todo este lío para Max odiara a Ana, pero no contaste con que ella te descubriera y sobre todo se enamorara jaja, esta muy buena escritora 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Wow pero que desgraciados más grandes, esa vieja como se le ocurre entregar a su hija así, para escoger sus cochinadas, ojalá y Max los destruya a todos
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Ana por favor con calma, si no estropearas los planes, hay mucho juego, entre ellos su felicidad
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena estrategia, así será más fácil acabar con los desgraciados de sus enemigos y que caiga quien te que caer, esta muy buena, felicidades escritora 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que la venganza quede al fin en el olvido para ellos, sin embargo hay gente que tiene que pagar y descubrir muchas cosas más
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que lindos, ojalá logren ser felices, ya que tienen mucha gente desgraciada en su contra 🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
El responsable de todo lo vivido es Fernando, por el desprecio que le hizo la madre de Ana y ella tampoco sabe al parecer
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Ana los a veces son crueles por orgullo oh no se que, pero pense que dirían algo del póquer tanto odio, ya saldra eso, esta muy buena 🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay pobre Ana, descubrirás algo con esta conversación?? 🤷🤦🤔👏👏👏
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