La noche en que debe morir, Angela descubrirá que en brazos de la muerte se puede aprender a vivir.
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¿Y lo dices tú?
Me siento empoderada, ya no existen temores. Respiro profundo cuando avisan que se dará inicio al despegue, luego de todas las recomendaciones que hacen parte del protocolo.
Una vez empiezo a sentir la velocidad, es como si estuviera en una jodida montaña Rusa... mi estómago protesta y la condenada valentía me abandona. Por instinto me aferro nuevamente a la silla, pero por fortuna ese aroma vuelve a mi nariz y mi cuerpo se relaja, miro a mi lado, pero él no está, entonces entiendo que se trata de la chaqueta, tiro del cuello de la prenda, cubro la mitad de mi rostro y ahora entiendo por qué dijo que la necesitaría, no se refería al frío. De verdad, amo esta prenda; juro solemnemente no lavarla jamás y llevarla conmigo en cada vuelo.
Luego de pasar el susto y cuando todo está en calma, me dispongo a dormir, así el viaje será más corto, no me cuesta mucho hacerlo, duermo un par de horas y al despertar solo falta una hora para llegar a mi destino, saco una novela que dejé de leer hace un tiempo por falta de tiempo y así concluye mi viaje. Sobra decir que el aterrizaje fue calmado y sin mayor conmoción para mí. Por fin en Canadá.
Al salir voy directo al hotel, me instalo y luego tomo una ducha.
Pasan de las ocho de la noche y decido que por hoy me quedaré aquí, únicamente quiero descansar y desconectarme de todo. Pido servicio a la habitación. Hago una videollamada con papá y mamá para que sepan que ya estoy instalada, busco entre mis contactos el número de Camilo, siento que independientemente de lo que sucedió debo llamarlo, sigue siendo mi prometido después de todo, pero algo dentro de mí me lo impide, así que desisto de la idea.
Pov Camilo.
Me encuentro en mi oficina trabajando, poco me importa la hora; necesito ocupar mi mente en algo, de lo contrario me voy a volver loco, no soporto la idea de que la mujer que amo pueda estar entregándose a otro en este momento. Ángela ha sido y será mi único amor, pero si ella prefiere a otro, entonces prefiero verla muerta.
— ¿Qué haces aquí? — Pregunto molesto al ver a esta mujer en mi oficina. — Creí haberte dicho que debías mantener la distancia, a ninguno de los dos nos conviene que se generen rumores respecto a los dos.
— No seas tontito, tu amada novia está disfrutando de los placeres de la vida y el sex* mientras tú estás aquí ahogado en un mar de documentos y preguntándote ¿por qué no me ama?
— Eres una arpía.
— Soy realista, práctica y muy... muy apasionada. Y tú en lugar de estar lamentándote como un pobre cornudo, deberías tomar cartas en el asunto. — Se sienta en el borde de mi escritorio y separa sus piernas, la minifalda que trae puesta me permite darme cuenta de que no trae nada debajo. — ¿Qué esperas? Desahogarte, saca esa rabia que traes dentro, hazme lo que te gustaría hacerle a Ángela.
— No vuelvas a mencionar su nombre. — Me coloco de pie abro mi pantalón, lo bajo junto con mi bóxer a la altura de las caderas dejando mi miembro expuesto. Lo masajeo y ella se lame los labios. — ¿Esto es lo qué quieres? — Asiente mientras sonríe. — Tómalo. Se baja y arrodilla delante de mí e intenta atraparlo con su boca, pero cada vez que lo va a hacer la esquivo, así lo hace un par de veces, antes de que lo logre, la coloco en pie tomándola por el brazo, hago girar su cuerpo de modo que quede de espalda y apoyada sobre el escritorio, sé lo que ella espera, pero distinto a eso, sin prepararla la penetr* por detrás en una sola estocada.
— Ahhh — Grita de dolor y con sus manos intenta empujarlo fuera.
— ¿No era lo que querías? ¿Qué desahogue mi rabia? — Le hablo mientras me empujo lo más que puedo, la embisto moviéndome de un lado a otro y sé que no lo está disfrutando. Ella se queja de dolor, pero eso solamente me incentiva más. Me gustaría que fuese Ángela quien temblara de dolor y placer bajo mi sometimiento, pero me toca conformarme con esta zorra. Sus gritos de dolor poco a poco se ven sustituidos por otros de placer. — Eres una perra traidora.
— Pero soy solo tuya... Ahhh... No como ella que en este momento debe estar haciendo lo mismo con otro.
— ¿Querías chupa*? — Salgo de su trasero y la pongo de nuevo en el suelo, levanto un pie sobre la silla y se lo meto en la boca, así dejará de hablar tantas estupideces. — Para esto es que te sirve la boca. Le doy duro hasta vaciar todo en su garganta. Una vez término salgo de su boca y ella no aguanta más, sale corriendo a vomitar al baño. Cuando vuelve ya he acomodado mi ropa y he vuelto a trabajar. — Cierra la puerta al salir.
— ¿Cuándo lo harás? — Pregunta Mientras maquilla sus labios, como si nada hubiese pasado.
— Ese no es tu problema.
— Claro que lo es; estamos juntos en esto. — Guarda su lápiz labial en la cartera, una vez lo hace, la miro fijo a los ojos.
— Tú y yo no estamos juntos en nada, únicamente eres un saco de seme* andante en el que vacío mis ganas, no te confundas, Ángela es la mujer que amo y aun cuando la desaparezca por su traición, tú jamás ocuparás ese lugar, te falta amor propio, dignidad, carácter, te falta todo para parecerte a ella. Prefiero envejecer y morir solo que con alguien como tú, una víbora venenosa que muerde la mano de quien le da de comer.
— Jajajajaja — Se ríe con lágrimas en los ojos. — ¿Y lo dices tú? Ese discurso te lo creería si no te conociera y supiera que acabas de follart* a una mujer que no es tu prometida en la empresa de su padre. — Camina a la salida y se detiene justo en la puerta, se voltea a mirarme antes de abrir. — Hazlo pronto, tengo fotos y videos comprometedores, y te aseguro que si salen a la luz no solo vas a perder a tu prometida, sino todo esto — Dibuja círculos con su dedo índice haciendo referencia a mi puesto dentro de la empresa.
— ¡Largo de aquí, maldita bruja! — Espeto molesto. Ella me lanza un beso y sé marcha.
desgraciadamente mis padres siempre me hicieron ver y sentir que yo solo fui la causante de su casamiento.ya que aunque soy la única hija mujer jamás me brindaron amor o cariño.. a mis hermanos varones si..
y es el caso que ahora a mis 36 años y ellos ya separados, mi madre me dijo que para ella yo estoy muerta... y mi papá por su parte cambio el número y desapareció, me dió vuelta la cara cuando más lo necesite... en fin...me siento abortada a mis 36 años